Löydetty 304 Tulokset: Mujeres
Porque cuando todas las mujeres se enteren de lo que ha hecho la reina, despreciarán a sus maridos, diciendo: El rey mandó llamar a la reina, y ella no quiso ir. (Ester 1, 17)
Desde hoy las mujeres de los príncipes persas y medos, al saber lo que ha hecho la reina, hablarán con desprecio y con ira a sus maridos. (Ester 1, 18)
Cuando el decreto real se divulgue en todo el reino, todas las mujeres, desde las más grandes hasta las más insignificantes, honrarán a sus maridos". (Ester 1, 20)
Encargue el rey a hombres de confianza, en todas las provincias, que elijan las jóvenes vírgenes más bellas, para que se reúnan en la ciudad de Susa, en el harén, bajo la custodia de Hegué, eunuco del rey y guardián de las mujeres; que les hagan un tratamiento de belleza, (Ester 2, 3)
Cuando fue proclamado el edicto del rey, muchas jóvenes fueron llevadas a la ciudad de Susa y confiadas a Hegué, guardián de las mujeres. (Ester 2, 8)
Cuando le llegó el turno a Ester, hija de Abijail, tío de Mardoqueo, a la que había adoptado por hija, no pidió más que lo que le había indicado Hegué, eunuco del rey y guardián de las mujeres. Pero Ester conquistaba a cuantos la veían. (Ester 2, 15)
Y el rey la prefirió a todas las demás mujeres, puso la corona real sobre su cabeza y la eligió por reina en sustitución de Vasti. (Ester 2, 17)
Los correos llevaron a todas las provincias del reino las cartas que mandaban exterminar a todos los judíos, jóvenes y viejos, niños y mujeres, el mismo día, es decir, el trece del duodécimo mes, el mes adar, y confiscar todos sus bienes. (Ester 3, 13)
En las cartas, el rey concedía a los judíos, fuera cualquiera la ciudad en que habitasen, el derecho de unirse para defender la propia vida, y de matar, exterminar y acabar con las personas armadas de cualquier pueblo o provincia que los atacasen, incluidos las mujeres y los niños, así como de apoderarse del botín. (Ester 8, 11)
ordenamos que todos los que os sean indicados en las cartas de Amán, que está al cargo de nuestros asuntos y es nuestro segundo padre, sean pasados a espada con sus mujeres e hijos, sin piedad y miramiento alguno, el día catorce del duodécimo mes, el de adar, del presente año. (Ester 13, 6)
No había en todo aquel país mujeres tan hermosas como las hijas de Job, y su padre les dio parte en la herencia junto con sus hermanos. (Job 42, 15)
"Los reyes escapan, los ejércitos huyen, las mujeres en casa reparten el botín: (Salmos 68, 13)