Löydetty 2311 Tulokset: Vid
Del maestro de coro. Para oboes y arpa. Salmo. De David. (Salmos 9, 1)
que él pide cuentas de la sangre, y de ellos se acuerda, no olvida el grito de los desdichados. (Salmos 9, 13)
¡Vuelvan los impíos al seol, todos los gentiles que de Dios se olvidan! (Salmos 9, 18)
Que no queda olvidado el pobre eternamente, no se pierde por siempre la esperanza de los desdichados. (Salmos 9, 19)
dice en su corazón: «Dios se ha olvidado, tiene tapado el rostro, no ha de ver jamás.» (Salmos 10, 11)
Qof. ¡Levántate, Yahveh, alza tu mano, oh Dios! ¡No te olvides de los desdichados! (Salmos 10, 12)
Del maestro de coro. De David. En Yahveh me cobijo; ¿cómo decís a mi alma: «Huye, pájaro, a tu monte? (Salmos 11, 1)
Del maestro de coro. En octava. Salmo. De David. (Salmos 12, 1)
Del maestro de coro. Salmo. De David. (Salmos 13, 1)
¿Hasta cuándo, Yahveh, me olvidarás? ¿Por siempre? ¿Hasta cuándo me ocultarás tu rostro? (Salmos 13, 2)
Del maestro de coro. De David. Dice en su corazón el insensato: «¡No hay Dios!» Corrompidos están, de conducta abominable, no hay quien haga el bien. (Salmos 14, 1)
Salmo. De David. Yahveh, ¿quién morará en tu tienda?, ¿quién habitará en tu santo monte? (Salmos 15, 1)