Löydetty 991 Tulokset: Gad
Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. (Juan 17, 1)
De la casa de Caifás llevan a Jesús al pretorio. Era de madrugada. Ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse y poder así comer la Pascua. (Juan 18, 28)
Ellos le respondieron: «Si éste no fuera un malhechor, no te lo habríamos entregado.» (Juan 18, 30)
Pilato replicó: «Tomadle vosotros y juzgadle según vuestra Ley.» Los judíos replicaron: «Nosotros no podemos dar muerte a nadie.» (Juan 18, 31)
Pilato respondió: «¿Es que yo soy judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?» (Juan 18, 35)
Respondió Jesús: «Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí.» (Juan 18, 36)
Respondió Jesús: «No tendrías contra mí ningún poder, si no se te hubiera dado de arriba; por eso, el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado.» (Juan 19, 11)
El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. (Juan 20, 1)
y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. (Juan 20, 7)
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, (Juan 20, 8)
Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.» (Juan 20, 15)
Echaron suertes y la suerte cayó sobre Matías, que fue agregado al número de los doce apóstoles. (Hechos 1, 26)