Löydetty 991 Tulokset: Gad
Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.» (Juan 2, 4)
El que creee en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. (Juan 3, 18)
Cuando Jesús se enteró de que había llegado a oídos de los fariseos que él hacía más discípulos y bautizaba más que Juan - (Juan 4, 1)
Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. (Juan 4, 6)
el segador recibe el salario, y recoge fruto para vida eterna, de modo que el sembrador se alegra igual que el segador. (Juan 4, 36)
Porque en esto resulta verdadero el refrán de que uno es el sembrador y otro el segador: (Juan 4, 37)
yo os he enviado a segar donde vosotros no os habéis fatigado. Otros se fatigaron y vosotros os aprovecháis de su fatiga.» (Juan 4, 38)
Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo, (Juan 5, 22)
Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?» (Juan 6, 25)
Entonces les dice Jesús: «Todavía no ha llegado mi tiempo, en cambio vuestro tiempo siempre está a mano. (Juan 7, 6)
No juzguéis según la apariencia. Juzgad con juicio justo.» (Juan 7, 24)
Querían, pues, detenerle, pero nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora. (Juan 7, 30)