Löydetty 1973 Tulokset: Oso
Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo». (Lucas 7, 16)
Entonces respondió a los enviados: «Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres. (Lucas 7, 22)
Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor». (Lucas 7, 47)
Él les respondió: «Denles de comer ustedes mismos». Pero ellos dijeron: «No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente». (Lucas 9, 13)
perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación». (Lucas 11, 4)
Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: "Volveré a mi casa, de donde salí". (Lucas 11, 24)
Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: «Maestro, cuando hablas así, nos insultas también a nosotros». (Lucas 11, 45)
Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?». (Lucas 12, 41)
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí". (Lucas 16, 26)
Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia (Lucas 17, 12)
y empezaron a gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!». (Lucas 17, 13)
Pedro le dijo: «Nosotros hemos dejado todo lo que teníamos y te hemos seguido». (Lucas 18, 28)