Mosaico decorativo

Löydetty 799 Tulokset: Og

  • Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios. (Marcos 1, 39)

  • Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. (Marcos 3, 1)

  • Igualmente, los que reciben la semilla en terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen en seguida con alegría; (Marcos 4, 16)

  • pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás deseos penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa. (Marcos 4, 19)

  • Lo despertaron y le dijeron: «¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?». Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: «¡Silencio! ¡Cállate!». El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. (Marcos 4, 39)

  • Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región. (Marcos 5, 10)

  • Él se lo permitió. Entonces los espíritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara -unos dos mil animales- se precipitó al mar y se ahogó. (Marcos 5, 13)

  • Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, (Marcos 5, 22)

  • rogándole con insistencia: «Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva». (Marcos 5, 23)

  • Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?». (Marcos 5, 35)

  • Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas». (Marcos 5, 36)

  • fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. (Marcos 5, 38)


"No juízo final daremos contas a Deus até de uma palavra inútil que tenhamos dito." São Padre Pio de Pietrelcina