Löydetty 799 Tulokset: Og
Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? (Mateo 7, 16)
Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole: (Mateo 8, 5)
Él les dijo: «Vayan». Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron. (Mateo 8, 32)
Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio. (Mateo 8, 34)
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. (Mateo 9, 35)
Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas. (Mateo 10, 17)
De allí, Jesús fue a la sinagoga de los fariseos, (Mateo 12, 9)
El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. (Mateo 12, 30)
Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. (Mateo 13, 7)
El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. (Mateo 13, 22)
El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. (Mateo 13, 47)
Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. (Mateo 13, 48)