Löydetty 1785 Tulokset: Mal
En tiempos de Ajaz, hijo de Jotám, hijo de Ozías, rey de Judá, Resín, rey de Arám, y Pécaj, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para atacarla, pero no la pudieron expugnar. (Isaías 7, 1)
Tú le dirás: Mantente alerta y no pierdas la calma; no temas, y que tu corazón no se intimide ante esos dos cabos de tizones humeantes, ante el furor de Resín de Arám y del hijo de Remalías. (Isaías 7, 4)
Porque Arám, Efraím y el hijo de Remalías se han confabulado contra ti, diciendo: (Isaías 7, 5)
Pero así habla el Señor: Eso no se realizará, eso no sucederá. y la cabeza de Damasco, Resín; y la cabeza de Samaría, el hijo de Remalías. Efraím será destrozado, y no será más un pueblo-. (Isaías 7, 7)
Él se alimentará de leche cuajada y miel, cuando ya sepa desechar lo malo y elegir lo bueno. (Isaías 7, 15)
Porque antes de que el niño sepa desechar lo malo y elegir lo bueno, quedará abandonada la tierra de esos dos reyes, ante los cuales estás aterrorizado. (Isaías 7, 16)
Luego tuve relaciones con la profetisa, y ella concibió y dio a luz un hijo. Entonces el Señor me dijo: "Llámalo con el nombre de Rápido Botín - Saqueo Veloz, (Isaías 8, 3)
Porque este pueblo rehusa las aguas de Siloé, que corren mansamente, y desfallece ante Resín y el hijo de Remalías, (Isaías 8, 6)
La gente pasará por el país, abrumada y hambrienta; y enfurecida por el hambre, maldecirá a su rey y a su Dios. Volverá su rostro hacia lo alto, (Isaías 8, 21)
Por eso el Señor no perdona a sus jóvenes ni se compadece de sus huérfanos y de sus viudas, porque todo este pueblo es impío y malvado y toda boca profiere insensateces. A pesar de todo esto, no se aplacó su ira y su mano está aún extendida. (Isaías 9, 16)
Porque la maldad quema como el fuego, devora cardos y espinas, arde en las espesuras del bosque, y el humo se alza en torbellinos. (Isaías 9, 17)
juzgará con justicia a los débiles y decidirá con rectitud para los pobres del país; herirá al violento con la vara de su boca y con el soplo de sus labios hará morir al malvado. (Isaías 11, 4)