Löydetty 1785 Tulokset: Mal
el bien y el mal, la vida y la muerte, y la que decide siempre en todo esto es la lengua. (Eclesiástico 37, 18)
Hijo mío, para tu régimen de comida, pruébate a ti mismo: mira qué te hace mal y prívate de ello. (Eclesiástico 37, 27)
En la desgracia la tristeza es permanente, y el corazón maldice una vida miserable. (Eclesiástico 38, 19)
Nunca lo olvides: ¡no hay camino de retorno! Al muerto, no podrás serle útil y te harás mal a ti. (Eclesiástico 38, 21)
Presta servicio entre los grandes y se lo ve en la presencia de los jefes; viaja por países extranjeros, porque conoce por experiencia lo bueno y lo malo de los hombres. (Eclesiástico 39, 4)
Los bienes fueron creados desde el principio para los buenos, así como los males para los pecadores. (Eclesiástico 39, 25)
Esto le toca a todo ser viviente, sea hombre o animal, pero a los pecadores, siete veces más: (Eclesiástico 40, 8)
Si ustedes nacen, nacen para la maldición, y si mueren, les tocará en suerte la maldición. (Eclesiástico 41, 9)
Todo lo que sale de la tierra, vuelve a la tierra: así pasan los impíos, de la maldición a la ruina. (Eclesiástico 41, 10)
Los hombres se lamentan porque perece su cuerpo, y en cuanto a los pecadores, hasta su mal nombre se borrará. (Eclesiástico 41, 11)
de lograr beneficios en el comercio, de corregir frecuentemente a tus hijos, ni de hacer sangrar las espaldas de un mal servidor. (Eclesiástico 42, 5)
Porque de la ropa sale la polilla y de la mujer, una malicia de mujer. (Eclesiástico 42, 13)