Löydetty 229 Tulokset: Aid
¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza. (Lucas 10, 13)
La mano del traidor está sobre la mesa, junto a mí. (Lucas 22, 21)
y les dijo: «Ustedes me han traído a este hombre, acusándolo de incitar al pueblo a la rebelión. Pero yo lo interrogué delante de ustedes y no encontré ningún motivo de condena en los cargos de que lo acusan; (Lucas 23, 14)
Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. (Juan 1, 44)
Los discípulos se preguntaban entre sí: «¿Alguien le habrá traído de comer?». (Juan 4, 33)
que se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le dijeron: «Señor, queremos ver a Jesús». (Juan 12, 21)
Judas, el traidor, también conocía el lugar porque Jesús y sus discípulos se reunían allí con frecuencia. (Juan 18, 2)
cómo Dios ungióa Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. Él pasó haciendo el bien y curando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con él. (Hechos 10, 38)
De Tiro fuimos a Tolemaida, poniendo así término a la travesía. Allí saludamos a los hermanos y nos detuvimos un día con ellos. (Hechos 21, 7)
No es cierto que la palabra de Dios haya caído en el vacío. Porque no todos los que descienden de Israel son realmente israelitas. (Romanos 9, 6)
Y David añade: Que su mesa se convierta en una trampa y en un lazo, en ocasión de caída y en justo castigo. (Romanos 11, 9)
Yo me pregunto entonces: ¿El tropiezo de Israel significará su caída definitiva? De ninguna manera. Por el contrario, a raíz de su caída, la salvación llegó a los paganos, a fin de provocar los celos de Israel. (Romanos 11, 11)