Löydetty 229 Tulokset: Aid
Gime, ciprés, porque ha caído el cedro, porque los poderosos han sido arrasados. Giman, encinas de Basán, porque ha sido abatida la selva impenetrable. (Zacarías 11, 2)
«¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza. (Mateo 11, 21)
Ellos pensaban: «Lo dice porque no hemos traído pan». (Mateo 16, 7)
El traidor les había dado esta señal: «Es aquel a quien voy a besar. Deténganlo». (Mateo 26, 48)
En seguida, Jesús obligó a sus discípulos a que subieran a la barca y lo precedieran en la otra orilla, hacia Betsaida, mientras él despedía a la multitud. (Marcos 6, 45)
Ellos discutían entre sí, porque no habían traído pan. (Marcos 8, 16)
Cuando llegaron a Betsaida, le trajeron a un ciego y le rogaban que lo tocara. (Marcos 8, 22)
Uno de ellos le dijo: «Maestro, te he traído a mi hijo, que está poseído de un espíritu mudo. (Marcos 9, 17)
El traidor les había dado esta señal: «Es aquel a quien voy a besar. Deténganlo y llévenlo bien custodiado». (Marcos 14, 44)
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, (Lucas 2, 34)
Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor. (Lucas 6, 16)
Al regresar, los Apóstoles contaron a Jesús todo lo que habían hecho. Él los llevó consigo, y se retiró a solas con ellos hacia una ciudad llamada Betsaida. (Lucas 9, 10)