Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día setenta y nueve, Números 34 define los límites de la Tierra Prometida y designa a los líderes responsables de distribuirla. En Deuteronomio 33, Moisés bendice a las doce tribus de Israel, reconociendo el cuidado de Dios por cada una de ellas. El Salmo 120 inicia el Cántico de las Ascensiones, expresando el clamor de quienes anhelan la paz en medio de la hostilidad. Es un día de bendición y anticipación por la herencia que el Señor ha preparado.

1. Yavé habló a Moisés y le dijo:

2. «Da esta orden a los hijos de Israel: Cuando entren en el país de Canaán, éste será el territorio que les caerá en herencia: el país de Canaán, entre las fronteras siguientes:

3. Ustedes tendrán por frontera meridional el desierto de Zin junto a Edom. La frontera partirá del mar Salado al este,

4. torcerá por el sur hacia la Subida de los Escorpiones, pasará por Zin, pasando al sur de Cadés-Barné. Luego irá hacia JasarAdar pasando por Asemona.

5. Torcerá de Asemona hacia el Torrente de Egipto y terminará en el mar Grande (o Mediterráneo).

6. El mar Grande sera su frontera occidental.

7. La frontera norte partirá de este mar, yendo en linea derecha hasta Hor del Monte.

8. Desde Hor del Monte irá en línea derecha hacia la entrada de Hamat, pasando por Sedad,

9. seguirá después hasta Zeprona y se terminará en la aldea de Enan. Estos serán los límites al norte.

10. La frontera oriente partirá de la aldea de Enan, yendo hasta Sefama;

11. desde Sefama bajará a Ribla, al este de Ain; bajará nuevamente hasta la ribera oriente del mar de Kineret.

12. Seguirá el Jordán llegando al mar Salado. Estas son las fronteras entre las cuales se extenderá su tierra».

13. Moisés dio entonces esta orden a los hijos de Israel: «Este es el país que han de repartirse a suerte, el que Yavé mandó dar a las nueve tribus y media,

14. pues los clanes de las tribus de Rubén y de Gad, y la media tribu de Manasés, han recibido ya su herencia.

15. Estas dos tribus y media ya la tienen al otro lado del Jordán, al oriente.»

16. Yavé dijo a Moisés: «Estos son los que les han de repartir la tierra:

17. el sacerdote Eleazar y Josué, hijo de Nun.

18. Ustedes escogerán también un responsable de cada tribu, para esa repartición del país;

19. éstos serán: por la tribu de Judá, Caleb, hijo de Jefoné;

20. por la tribu de Simeón, Samuel, hijo de Ammiud;

21. por la tribu de Benjamín, Elidad, hijo de Caselón;

22. por la tribu de los hijos de Dan, el jefe Buqui, hijo de Jogal;

23. por los hijos de José, por la tribu de los hijos de Manasés, el jefe Hanniel, hijo de Efod;

24. y por la tribu de los hijos de Efraím, el jefe Camuel, hijode Seftán;

25. por la tribu de los hijos de Zabulón, Elisafán, hijo de Farnac;

26. por la tribu de los hijos de Isacar, el jefe Paltiel, hijo de Ozán;

27. por la tribu de los hijos de Aser, el jefe Ahiud, hijo de Salomi;

28. por la tribu de los hijos de Neftalí, el jefe Pedael, hijo de Ammiud.»

29. Estos son los que Yavé designó para que repartieran a los israelitas su herencia en el país de Canaán.

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1. Estas son las bendiciones que Moisés dio a los hijos de Israel antes de morir. Dijo:

2. «Yavé ha salido del Sinaí; para ellos se ha levantado sobre el horizonte de Seir; resplandeció desde el monte Parán; para ellos llegó a Meriba de Cadés acompañado de sus ángeles.

3. Yavé ama a todos los pueblos, pero en su mano está el pueblo de sus santos. Ahí están, postrados a sus pies, esperando sus instrucciones.

4. Moisés nos dio la Ley que es la herencia de la asamblea de Jacob;

5. Israel tenía un rey cuando estaban reunidos los jefes y las tribus de Israel eran unidas.

6. Viva Rubén y no muera, a pesar de que sus hijos son tan escasos.

7. Aquí está lo que dijo para Judá: Escucha, Yavé, la voz de Judá y haz que se junte a su pueblo. Sus manos lucharán y tú lo ayudarás contra sus adversarios.

8. Dijo para Leví: Tus Tumim y tus Urim, oh Yavé, están en manos del que te es fiel, a quien probaste en Masa y al que reprochaste en Meribá.

9. El que fue capaz de decir a sus padres: «A ustedes no los conozco»; y no les hizo caso a sus hermanos e hijos. Están a cargo de tus palabras y cuidan de tu Alianza.

10. Ellos enseñan a Jacob tus decisiones, a Israel tu Ley. Hacen subir hacia ti el olor del incienso y ponen las ofrendas en tu altar.

11. Bendice, ¡oh, Yavé!, su valentía y acepta su servicio. Hiere en el dorso a los que contra él se alcen y que sus enemigos no se levanten jamás.

12. Dijo para Benjamín: Amado de Yavé, descansa confiado en el que lo protege desde las lomas en que tiene su santuario.

13. Dijo para José: ¡Que Yavé bendiga su tierra con el rocío del cielo y las aguas que surgen del abismo,

14. los frutos que madura el sol y lo que hace germinar la luna,

15. lo mejor de los viejos montes y de las antiguas lomas,

16. la tierra generosa y las cosechas abundantes! ¡Descienda sobre la cabeza de José la bendición del que se apareció en la zarza, pues es el elegido entre sus hermanos!

17. José es su toro primogénito: ¡gloria a él! Son sus cuernos, cuernos de búfalo, con los que hiere a todos los pueblos hasta los confines de la tierra. ¡Miren las muchedumbres de Efraím y los millares de Manasés!

18. Dijo para Zabulón: Sé feliz, Zabulón, cuando viajes, y tú, Isacar, en tus tiendas.

19. Ellos llamarán a los pueblos a la montaña sagrada, ahí ofrecerán sacrificios justos, pues gozan de las riquezas del mar y los tesoros escondidos en la arena.

20. Dijo para Gad: ¡Bendito el que ensanche a Gad. Como leona se halla tumbado y desgarra el brazo y la cabeza!

21. El escogió la parte mejor, la parte que fue reservada para el jefe. Encabeza el pueblo, pues ha cumplido la justicia de Yavé y sus decisiones respecto a Israel.

22. Dijo para Dan: Dan es un cachorro de león que salta de Basán.

23. Dijo para Neftalí: Neftalí es colmado de favores, lleno de la bendición de Yavé. ¡Extiéndete hacia el sur y hacia el mar!

24. Dijo para Aser: Bendito sea Aser entre los hijos.

25. Sea él preferido entre sus hermanos y meta sus pies en el aceite. Sean de hierro y bronce tus cerrojos. Seas fuerte mientras vivas.

26. Nadie hay como Dios ¡oh, Israel!, el que atraviesa los cielos para socorrerte, cabalgando majestuoso sobre las nubes.

27. El Dios eterno es tu refugio, te protegen sus brazos para siempre. Arroja ante ti al enemigo y te dice: Acaba con él.

28. Israel habita seguro. La fuente de Jacob corre aparte en una tierra de trigo y de vino, y le llega rocío del cielo.

29. Feliz eres, ¡oh, Israel! ¿Quién semejante a ti, pueblo salvado por Yavé? El es el escudo que te ampara, la espada que te da la victoria. Tus enemigos quisieran apaciguarte, pero tú, al fin, les pisas el cuello.»

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1. Al Señor, en medio de mi angustia, yo clamé y él me respondió.

2. Salva mi alma, Señor, de labios mentirosos, de la lengua calumniadora.

3. ¿Qué se te dará o que se te agregará, oh lengua calumniadora?

4. Flechas muy puntiagudas de guerrero, endurecidas en brasas de retama.

5. ¡Ay de mí que en Mesec debo vivir y habitar en las tiendas de Quedar!

6. Mi alma halló muy larga su permanencia entre aquellos que detestan la paz.

7. Estoy por la paz, pero apenas de eso hablo, ellos no piensan más que en guerra.

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"Deve-se caminhar em nuvens cada vez que se termina uma confissão!" São Padre Pio de Pietrelcina