Plan de lectura completo
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
En el día quincuagésimo sexto, Números 5 aborda las leyes de pureza y restitución, reforzando el valor de la integridad y la santidad en el campamento. En Deuteronomio 5, Moisés repite los Diez Mandamientos, renovando la alianza con una nueva generación. El Salmo 90, atribuido a Moisés, reflexiona sobre la transitoriedad de la vida y la necesidad de buscar la sabiduría: «Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría». Un día para redescubrir la santidad y la humildad ante el Dios eterno.
1. Yavé dijo a Moisés:
2. «Manda a los hijos de Israel que echen del campamento a todos los leprosos, a los que están impuros por flujo seminal y a todos los están impuros por haber tocado algún muerto.
3. Ya sean hombres o mujeres, los echarán fuera del campamento para que no lo hagan impuro, pues yo habito en medio de ustedes.»
4. Así lo hicieron los hijos de Israel: los echaron fuera del campamento, tal como Yavé lo había mandado a Moisés.
5. Yavé dijo a Moisés:
6. «Di a los hijos de Israel: El hombre o la mujer que cometa algún pecado en perjuicio de otro, ofendiendo a Yavé, será reo de delito.
7. Confesará el pecado que ha cometido y restituirá exactamente el objeto del delito, añadirá una quinta parte más y se la devolverá al que fue perjudicado.
8. Y si no hay personas a quien devolver la cosa, se la darán a Yavé. El culpable se la dará al sacerdote, además del carnero de reparación que se ofrece por él.
9. Asimismo, la mejor parte de todas las primicias que ofrecen los hijos de Israel pertenece al sacerdote.
10. Los sacrificios que cada cual ofrece le pertenecen, a excepción de lo que entrega en manos del sacerdote.»
11. Yavé dijo a Moisés:
12. «Habla a los hijos de Israel respecto del caso siguiente. Un hombre tiene una mujer que se porta mal y lo engaña;
13. otro hombre ha tenido relaciones con ellas en secreto y ella supo disimular este acto impuro de tal manera que nadie lo ha visto y no hay testigos.
14. Puede ser que un espíritu de celos entre en el marido y que tiene sospechas porque, de hecho, se hizo impura. Pero también puede ser que un espíritu de celos le haya entrado y tenga sospechas, siendo que ella le ha sido fiel.
15. En estos casos, el hombre llevará a su mujer ante el sacerdote y presentará por ella la ofrenda correspondiente: una décima de medida de harina de cebada. No derramará aceite sobre la ofrenda, ni le pondrá incienso, pues es ofrenda de Celos, o sea, ofrenda para recordar y descubrir una culpa.
16. El sacerdote hará que se acerque la mujer ante Yavé,
17. tomará luego agua santa en un vaso de barro y, recogiendo polvo del suelo de la Morada, lo esparcirá en el agua.
18. Así, puesta la mujer delante de Yavé, el sacerdote le descubrirá la cabeza y pondrá en sus manos la ofrenda para recordar la culpa, mientras que él mismo tendrá en sus manos el agua de amargura que trae la maldición.
19. Entonces el sacerdote pedirá a la mujer que repita esta maldición: «Si nadie más que tu marido se ha acostado contigo y no te has descarriado con otro hombre, esta agua amarga que trae la maldición manifestará tu inocencia.
20. Pero si te has ido con otro que no es tu marido, y te has manchado teniendo relaciones con otro hombre...
21. Y el sacerdote proseguirá con la fórmula de maldición: Que Yavé te convierta en maldición y abominación en medio de tu pueblo; que se marchiten tus senos y que se te hinche el vientre.
22. Entren en tus entrañas las aguas que traen la maldición, haciendo que se pudran tus muslos y reviente tu vientre.» Y la mujer responderá: ¡Así sea, así sea!
23. Después, el sacerdote escribirá en una hoja estas imprecaciones y las lavará en el agua amarga.
24. Y dará a beber a la mujer estas aguas que traen la maldición.
25. El sacerdote tomará de manos de la mujer la ofrenda por los celos, la llevará a la presencia de Yavé y la pondrá sobre el altar.
26. Luego tomará un puñado de la harina ofrecida en sacrificio y la quemará sobre el altar; finalmente, dará a beber el agua amarga a la mujer.
27. Si la mujer fue infiel a su marido y se hizo impura, el agua que bebió se volverá amarga en ella, se le hinchará el vientre y se le marchitarán los senos y será mujer maldita en medio de su pueblo.
28. Pero si la mujer no se hizo impura, sino que ha sido fiel, no sufrirá y podrá tener hijos.
29. Este es el rito de los celos, para cuando una mujer peca con otro hombre y se hace impura;
30. o para cuando a un hombre le entren celos y se ponga celoso de su esposa. Entonces llevará a su esposa en presencia de Yavé y el sacerdote cumplirá todos estos ritos.
31. Con esto el marido estará exento de culpa y ella pagará la pena de su pecado.»
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
1. Moisés convocó a todo Israel y le dijo: «Escucha, Israel, las normas y los mandamientos que te enseño en este día; ustedes los aprenderán y cuidarán de ponerlos en práctica.
2. Nuestra es la alianza que nos dio Yavé, nuestro Dios, en el Horeb.
3. Pues su alianza, no la tiene pactada con nuestros padres, sino más bien con nosotros que hoy estamos aquí todos vivos.
4. Yavé nos habló cara a cara en el monte, desde en medio del fuego.
5. Entonces yo estaba entre Yavé y ustedes y los tuve informados, pues aquel fuego los mantenía a distancia, y ustedes no subieron al monte. Estas fueron sus palabras:
6. Yo soy Yavé, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud.
7. No tendrás otro dios delante de mí.
8. No te harás ídolos, no te harás figura alguna de las cosas que hay arriba en el cielo o aquí debajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.
9. Ante ellas no te hincarás ni les rendirás culto; porque yo, Yavé, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian.
10. Pero mantengo mi favor por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos.
11. No harás mal uso del nombre de Yavé, tu Dios, porque Yavé no dejará sin castigo a quien se aproveche de su nombre.
12. Cuida de santificar el día sábado, como Yavé, tu Dios, te lo manda.
13. Seis días tienes para trabajar y hacer tus quehaceres.
14. Pero el día séptimo es el Descanso en honor de Yavé, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu servidor, ni tu sirvienta, ni tu buey, ni tu burro u otro de tus animales. Tampoco trabajará el extranjero que está en tu país. Tu servidor y tu sirvienta descansarán así como tú,
15. pues no olvides que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, de la que Yavé, tu Dios, te sacó actuando con mano firme y dando grandes golpes; por eso Yavé, tu Dios, te manda guardar el día sábado.
16. Honra a tu padre y a tu madre, como Yavé, Dios tuyo, te lo tiene mandado, y tus días se prolongarán por mucho tiempo y te irá bien en la tierra que Yavé, tu Dios, te da.
17. No matarás.
18. No cometerás adulterio.
19. No robarás.
20. No darás falso testimonio contra tu prójimo.
21. No desearás la mujer de tu prójimo. No codiciarás la casa de tu prójimo, ni su campo, ni su servidor, ni su sirvienta, ni su buey, ni su burro, ni cosa alguna suya .
22. Estas son las palabras que dijo Yavé a toda la asamblea que estaba en el monte, desde en medio del fuego y la espesa nube. Dichas palabras resonaron con estruendo y no se les añadió nada. Y luego Yavé las escribió en dos tablas de piedra que me entregó.
23. Cuando oyeron aquella voz en medio de las tinieblas, mientras que el monte ardía, se acercaron a mí todos los jefes de sus tribus y los ancianos.
24. Y dijeron: Yavé, Dios nuestro, acaba de mostrarnos su gloria y su grandeza y hemos oído su voz en medio del fuego. Hoy hemos visto a Dios hablando al hombre sin que éste muriera;
25. pero nosotros vamos a morir si nos quedamos escuchando la voz de Yavé, nuestro Dios, pues nos va a consumir este fuego terrible
26. ¿Qué hombre quedará con vida después de escuchar la voz de Dios vivo hablando de en medio del fuego, como lo hace ahora con nosotros?
27. Mejor acércate tú para oír todo lo que diga Yavé, nuestro Dios, y luego tú nos las dices para que las pongamos en práctica .
28. Yavé oyó estas palabras mientras ustedes me hablaban, y me dijo: He oído lo que dice este pueblo; en todo han hablado bien.
29. ¡Ojalá que siempre tengan el mismo espíritu, me teman y guarden todos mis preceptos!, pues entonces les iría bien a ellos y a sus hijos eternamente.
30. Ahora les vas a decir que vuelvan a sus tiendas de campaña.
31. Pero tú te quedarás conmigo, para que yo te diga todos los mandamientos, preceptos y leyes que habrás de enseñarles y así los pongan en práctica en la tierra que yo quiero que sea suya .
32. Ustedes guardarán y cumplirán lo que Yavé les tiene ordenado. No se desvíen ni a la derecha ni a la izquierda,
33. sino que sigan en todo el camino que Yavé les ha marcado; así vivirán y tendrán éxito, y sus días se prolongarán en la tierra que pasará a ser suya.
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
1. Señor, tú has sido para nosotros un refugio a lo largo de los siglos.
2. Antes que nacieran las montañas y aparecieran la tierra y el mundo, tú ya eras Dios y lo eres para siempre,
3. tú que devuelves al polvo a los mortales, y les dices:"¡Váyanse, hijos de Adán!".
4. Mil años para ti son como un día, un ayer, un momento de la noche.
5. Tú los siembras, cada cual a su turno, y al amanecer despunta la hierba;
6. en la mañana viene la flor y se abre y en la tarde se marchita y se seca.
7. Por tu cólera somos consumidos, tu furor nos deja anonadados.
8. Pusiste nuestras culpas frente a ti, nuestros secretos bajo la luz de tu rostro.
9. Hizo correr tu cólera nuestros días, y en un suspiro se fueron nuestros años.
10. El tiempo de nuestros años es de setenta, y de ochenta si somos robustos. La mayoría son de pena y decepción, transcurren muy pronto y nos llevan volando.
11. ¿Quién conoce la fuerza de tu cólera y quién ha sondeado el fondo de tu furor?
12. Enséñanos lo que valen nuestros días, para que adquiramos un corazón sensato.
13. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?... Compadécete de tus servidores.
14. Cólmanos de tus favores por la mañana, que tengamos siempre risa y alegría
15. Haz que nuestra alegría dure lo que la prueba y los años en que vimos la desdicha.
16. Muestra tu acción a tus servidores y a sus hijos, tu esplendor.
17. Que la dulzura del Señor nos cubra y que él confirme la obra de nuestras manos.
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
"Nas tentações, combata com coragem! Nas quedas, humilhe-se mas não desanime!" São Padre Pio de Pietrelcina