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En el día 346, Pablo enfrenta nuevos desafíos durante su juicio en Hechos 25. En Gálatas 4-6, refuerza la libertad cristiana, el amor al prójimo y la práctica de la fe, mientras que Proverbios 29:15-17 nos recuerda la importancia de la disciplina, la corrección y la guía para una vida justa y sabia.
1. Tres días después de su llegada a la provincia, Festo subió de Cesarea a Jerusalén.
2. Allí los jefes de los sacerdotes y las autoridades de los judíos volvieron a acusar a Pablo. Insistieron,
3. y pidieron a Festo, como un favor, que lo trajera a Jerusalén, pues ellos todavía planeaban matarlo en el camino.
4. Festo les respondió que Pablo estaba bajo custodia en Cesarea y que él volvería muy pronto allá.
5. «Los que entre ustedes tienen más autoridad, les dijo, bajen conmigo a Cesarea; y si ese hombre hizo algo condenable, presentarán sus acusaciones.»
6. Festo no permaneció en Jerusalén más de ocho o diez días y luego volvió a Cesarea. Al día siguiente se sentó en el tribunal y mandó llamar a Pablo.
7. Apenas se presentó, los judíos que habían bajado de Jerusalén lo acosaron con numerosas y graves acusaciones. Pero no podían probar lo que alegaban.
8. Pablo se defendió diciendo: «Yo no he cometido ninguna falta contra la Ley de los judíos, ni contra el Templo, ni contra el César.»
9. Entonces Festo, que quería ganarse la amistad de los judíos, preguntó a Pablo: «Si soy yo el que te va a juzgar, ¿quieres subir a Jerusalén?»
10. Pablo contestó: «Estoy ante el tribunal del César; ahí debo ser juzgado. No he hecho ningún mal a los judíos, como tú muy bien sabes.
11. Si he cometido algún delito que merezca la muerte, acepto morir. Pero si no he hecho nada de lo que me acusan, nadie tiene derecho a entregarme a ellos. Apelo al César.»
12. Entonces Festo, después de hablar con su consejo, decidió: «Has apelado al César; al César irás.»
13. Transcurridos unos días, llegaron a Cesarea el rey Agripa y su hermana Berenice para saludar a Festo.
14. Permanecieron allí algún tiempo, y Festo expuso al rey el caso de Pablo, diciéndole: «Tenemos aquí a un hombre que Félix dejó preso.
15. Cuando estuve en Jerusalén, los jefes de los sacerdotes y los ancianos de los judíos presentaron quejas contra él y me pidieron que lo condenara.
16. Yo les contesté que los romanos no acostumbran entregar a un hombre sin que haya tenido la oportunidad de defenderse de los cargos en presencia de sus acusadores.
17. Vinieron, pues, conmigo y, sin demora, me senté al día siguiente en el tribunal y mandé traer al hombre.
18. Se presentaron los acusadores, pero no lo demandaron por ninguno de los delitos que yo sospechaba.
19. Sólo tenían contra él cuestiones referentes a sus creencias y a un cierto Jesús, ya muerto, de quien Pablo afirma que vive.
20. Como yo me perdía en esos asuntos, le pregunté si quería ir a Jerusalén para ser juzgado allí sobre esas cosas.
21. Pero Pablo apeló y pidió que el sumario lo hiciera el tribunal del emperador. Entonces ordené que lo mantuvieran bajo custodia hasta que pueda enviarlo al César.»
22. Agripa le dijo: «Me gustaría escuchar a ese hombre.» Festo le contestó: «Mañana lo oirás.»
23. Al día siguiente llegaron Agripa y Berenice con gran pompa, y entraron en la sala de la audiencia acompañados por los jefes militares y las autoridades de la ciudad. Festo ordenó que trajeran a Pablo
24. y dijo: «Rey Agripa, y todos los presentes: aquí tienen al hombre contra quien toda la comunidad de los judíos ha venido a reclamarme, tanto en Jerusalén como aquí, pidiendo a gritos que no lo dejara con vida.
25. Yo, por mi parte, me convencí de que no había hecho nada digno de muerte, y como él mismo apelaba al emperador, decidí enviárselo.
26. Pero todavía no tengo nada seguro para escribir a nuestro soberano respecto a él, y por eso lo presento aquí ante ustedes, y especialmente ante ti, rey Agripa, para que pueda escribir algo cuando se esclarezcan un poco más las cosas.
27. Porque me parece absurdo enviar a un detenido sin señalar los cargos en su contra.»
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1. Ahora yo digo: mientras el hijo del dueño de casa es aún niño, no tiene ninguna ventaja sobre los esclavos, a pesar de que es dueño de todos ellos.
2. Está sometido a quienes lo cuidan o se encargan de sus asuntos hasta la fecha fijada por su padre.
3. De igual modo también nosotros, pasamos por una etapa de niñez, y estuvimos sometidos a las normas y principios que rigen el mundo.
4. Pero, cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, que nació de mujer y fue sometido a la Ley,
5. con el fin de rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que así recibiéramos nuestros derechos como hijos.
6. Ustedes ahora son hijos, por lo cual Dios ha mandado a nuestros corazones el Espíritu de su propio Hijo que clama al Padre: ¡Abbá! o sea: ¡Papá!
7. De modo que ya no eres esclavo, sino hijo, y siendo hijo, Dios te da la herencia.
8. En otros tiempos no conocían a Dios y sirvieron a los que no son dioses;
9. pero si ahora conocen a Dios o, más bien, Dios los ha conocido a ustedes, ¿cómo pueden volver a normas y principios miserables y sin fuerza? ¿Quieren ser de nuevo sus esclavos?
10. Y van a observar ciertos días, y las lunas nuevas, y tal tiempo, y ese año.
11. Me temo que todas mis penas hayan sido inútiles.
12. Les ruego, hermanos, que me imiten a mí como yo me hice semejante a ustedes. Siempre me han tratado bien.
13. Recuerden que en los comienzos, cuando les anuncié el Evangelio, yo estaba enfermo.
14. Aunque mis pruebas eran una prueba para ustedes, no me despreciaron ni me rechazaron, sino que me acogieron como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.
15. ¿Por qué se perdió la alegría de aquel tiempo? No miento, pero se habrían sacado los ojos para dármelos.
16. ¿Y me he vuelto un enemigo ahora porque les digo la verdad?
17. Esa gente les demuestra mucho interés, pero no es para bien; quieren apartarlos de mí y que se interesen por ellos.
18. ¡Ojalá ustedes fueran siempre objeto de gran atención, y no solamente de la mía cuando estoy con ustedes!
19. Hijitos míos, de nuevo sufro por ustedes dolores de alumbramiento, hasta que Cristo haya tomado forma en ustedes;
20. cuánto desearía estar ahora con ustedes y hablarles de viva voz, porque ya no sé qué hacer por ustedes.
21. Ustedes que quieren obedecer a la Ley, díganme: ¿acaso la entienden?
22. Está escrito que Abrahán tuvo dos hijos: uno de la esclava y el otro de la mujer libre, su esposa.
23. El hijo de la esclava le nació como cualquier ser humano, mientras que el hijo de la libre se lo debía a una promesa de Dios.
24. Aquí hay una figura, y reconocemos dos alianzas. La primera, la del monte Sinaí, es Agar, que da a luz a esclavos.
25. Agar era de Arabia, donde está el monte Sinaí, y representa a la Jerusalén actual, que es esclava, lo mismo que sus hijos.
26. En cambio, la Jerusalén de arriba es libre y es nuestra madre.
27. La Escritura dice: Alégrate, mujer estéril y sin hijos; estalla en gritos de alegría, tú que no has conocido los dolores de parto; pues muchos serán los hijos de la madre abandonada, más que los de la que tenía marido.
28. Hermanos, ustedes, como Isaac, son hijos de la promesa.
29. Pero así como entonces el hijo según la carne perseguía a Isaac, hijo según el espíritu, lo mismo pasa ahora.
30. Y ¿qué dice la Escritura? Echa a la esclava y a su hijo, porque el hijo de la esclava no puede compartir la herencia junto al hijo de la mujer libre.
31. Hermanos, nosotros somos hijos de la mujer libre y no de la esclava.
1. Cristo nos liberó para ser libres. Manténganse, pues, firmes y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud.
2. Yo, Pablo, se lo digo: si ustedes se hacen circuncidar, Cristo ya no les servirá de nada.
3. De nuevo declaro a todo el que se haga circuncidar: ahora estás obligado a practicar toda la Ley.
4. Ustedes, que se ganan méritos con las observancias de la Ley, se han desligado de Cristo y se han apartado de la gracia.
5. A nosotros, en cambio, el Espíritu nos da la convicción de que por la fe seremos tales como Dios nos quiere.
6. Para los que están en Cristo Jesús, ya no son ventajas el tener o no tener la circuncisión; solamente vale la fe que actúa mediante el amor.
7. Ustedes caminaban bien, ¿quién les dio la señal de detenerse, para que ahora no sigan la verdad?
8. Porque ésa no era la voz de Aquel que los llamó.
9. Aunque la levadura sea poca, hace fermentar toda la masa.
10. Tengo la convicción en el Señor de que piensan como yo, pero el que los perturba, sea quien fuere, debe ser juzgado.
11. Por mi parte, hermanos, si mantuviera la circuncisión: ¿creen que seguiría siendo perseguido? Pero con eso habría removido el escándalo de la cruz.
12. ¿Y por qué no llegan hasta mutilarse esos que los perturban?
13. Nuestra vocación, hermanos, es la libertad. No hablo de esa libertad que encubre los deseos de la carne, sino del amor por el que nos hacemos esclavos unos de otros.
14. Pues la Ley entera se resume en una frase: Amarás al prójimo como a ti mismo.
15. Pero si se muerden y se devoran unos a otros, ¡cuidado!, que llegarán a perderse todos.
16. Por eso les digo: caminen según el espíritu y así no realizarán los deseos de la carne.
17. Pues los deseos de la carne se oponen al espíritu, y los deseos del espíritu se oponen a la carne. Los dos se contraponen, de suerte que ustedes no pueden obrar como quisieran.
18. Pero dejarse guiar por el Espíritu, no significa someterse a la Ley.
19. Es fácil reconocer lo que proviene de la carne: libertad sexual, impurezas y desvergüenzas;
20. culto de los ídolos y magia; odios, ira y violencias; celos, furores, ambiciones, divisiones, sectarismo
21. y envidias; borracheras, orgías y cosas semejantes. Les he dicho, y se lo repito: los que hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.
22. En cambio, el fruto del Espíritu es caridad, alegría, paz, comprensión de los demás, generosidad, bondad, fidelidad,
23. mansedumbre y dominio de sí mismo. Estas son cosas que no condena ninguna Ley.
24. Los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus impulsos y deseos;
25. si ahora vivimos según el espíritu, dejémonos guiar por el Espíritu;
26. depongamos toda vanagloria, dejemos de querer ser más que los demás y de ser celosos.
1. Hermanos, si alguien cae en alguna falta, ustedes, los espirituales, corríjanlo con espíritu de bondad. Piensa en ti mismo, porque tú también puedes ser tentado.
2. Lleven las cargas unos de otros, y así cumplirán la ley de Cristo.
3. Si alguno se cree algo, cuando no es nada, se engaña a sí mismo.
4. Que cada uno examine sus propias obras y, si siente algún orgullo por ellas, que lo guarde para sí y no lo haga pesar sobre los demás.
5. Para esto sí, que cada uno cargue con lo suyo.
6. El que se hace instruir, debe retribuir al que lo instruye con cualquier cosa que tenga.
7. No se engañen, nadie se burla de Dios: al final cada uno cosechará lo que ha sembrado. El que siembra en la carne, y en la propia, cosechará de la carne corrupción y muerte.
8. El que siembra en el espíritu, cosechará del espíritu la vida eterna.
9. Así, pues, hagamos el bien sin desanimarnos, que a su debido tiempo cosecharemos si somos constantes.
10. Por consiguiente, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos y especialmente a los de casa, que son nuestros hermanos en la fe.
11. Miren qué letras tan grandes estoy trazando: esta es mi letra.
12. Los que tratan de imponerles la circuncisión son sobre todo gente preocupada por ser más considerados en el mundo; no quieren que la cruz de Cristo les acarree problemas.
13. Por estar circuncidados no es que observan la Ley; tan sólo les interesa la marca en el cuerpo, y se sentirían orgullosos de que ustedes la tuvieran.
14. En cuanto a mí, no quiero sentirme orgulloso más que de la cruz de Cristo Jesús, nuestro Señor. Por él el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo.
15. No hagamos ya distinción entre pueblo de la circuncisión y mundo pagano, porque una nueva creación ha empezado.
16. Que la paz y la misericordia acompañen a los que viven según esta regla, que son el Israel de Dios.
17. Por lo demás, que nadie venga a molestarme, pues me basta con llevar en mi cuerpo las señales de Jesús.
18. Hermanos, que la gracia de Cristo Jesús, nuestro Señor, esté con su espíritu. Amén.
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15. Los azotes y las correcciones llevan a la sabiduría, el niño que lo dejan hacer todo será la vergüenza de su madre.
16. Cuando los malos prosperan, abunda el pecado, pero los justos verán su caída.
17. Corrige a tu hijo si quieres después descansar: entonces te dará grandes alegrías.
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"Se tanta atenção é dada aos bens desta Terra, quanto mais se deve dar aos do Céu?" São Padre Pio de Pietrelcina