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En el día 337, seguimos a Pablo y Silas en Hechos 16, incluyendo su arresto y liberación milagrosa. En 1 Corintios 13-14, Pablo nos recuerda que el amor es el principio rector de todos los dones y prácticas de la Iglesia, destacando la profecía y la edificación. Proverbios 28:13-15 enfatiza la importancia del arrepentimiento, la confesión y la práctica de la corrección en comunidad.
1. Pablo se dirigió a Derbe, y después a Listra. Había allí un discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía que había abrazado la fe, y de padre griego;
2. los hermanos de Listra e Iconio hablaban muy bien de él.
3. Pablo quiso llevarlo consigo y de partida lo circuncidó, pensando en los judíos que había por aquellos lugares, pues todos sabían que su padre era griego.
4. A su paso de ciudad en ciudad, iban entregando las decisiones tomadas por los apóstoles y presbíteros en Jerusalén y exhortaban a que las observaran.
5. Estas Iglesias se iban fortaleciendo en la fe y reunían cada día más gente.
6. Atravesaron Frigia y la región de Galacia, pues el Espíritu Santo no les dejó que fueran a predicar la Palabra en Asia.
7. Estando cerca de Misia intentaron dirigirse a Bitinia, pero no se lo consintió el Espíritu de Jesús.
8. Atravesaron entonces Misia y bajaron a Tróade.
9. Por la noche Pablo tuvo una visión. Ante él estaba de pie un macedonio que le suplicaba: «Ven a Macedonia y ayúdanos.»
10. Al despertar nos contó la visión y comprendimos que el Señor nos llamaba para evangelizar a Macedonia.
11. Nos embarcamos en Tróade y navegamos rumbo a la isla de Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis.
12. De allí pasamos a Filipos, una de las principales ciudades del distrito de Macedonia, con derechos de colonia romana. Nos detuvimos allí algunos días,
13. y el sábado salimos a las afueras de la ciudad, a orillas del río, donde era de suponer que los judíos se reunían para orar. Nos sentamos y empezamos a hablar con las mujeres que habían acudido.
14. Una de ellas se llamaba Lidia, y era de las que temen a Dios. Era vendedora de púrpura y natural de la ciudad de Tiatira. Mientras nos escuchaba, el Señor le abrió el corazón para que aceptase las palabras de Pablo.
15. Recibibió el bautismo junto con los de su familia, y luego nos suplicó: «Si ustedes piensan que mi fe en el Señor es sincera, vengan y quédense en mi casa.» Y nos obligó a aceptar.
16. Mientras íbamos un día al lugar de oración, salió a nuestro encuentro una muchacha esclava que estaba poseída por un espíritu adivino. Adivinando la suerte producía mucha plata a sus amos.
17. Empezó a seguirnos y a Pablo gritando: «Estos hombres son siervos del Dios Altísimo y les anuncian el camino de la salvación.»
18. Esto se repitió durante varios días, hasta que Pablo se cansó, Se volvió y dijo al espíritu: «En el nombre de Jesucristo te ordeno que salgas de ella» Y en ese mismo instante el espíritu la dejó.
19. Al ver sus amos que con ello se esfumaban también sus ganancias, tomaron a Pablo y a Silas y los arrastraron a la plaza ante el tribunal.
20. Y los presentaron a los magistrados diciendo: «Estos hombres son judíos y están alborotando nuestra ciudad;
21. predican unas costumbres que a nosotros, los romanos, no nos está permitido aceptar ni practicar.»
22. La gente se les echó encima. Los oficiales mandaron arrancarles las ropas y los hicieron apalear.
23. Después de haberles dado muchos golpes, los echaron a la cárcel, dando orden al carcelero de vigilarlos con todo cuidado.
24. Este, al recibir dicha orden, los metió en el calabozo interior, y les sujetó los pies con cadenas al piso del calabozo.
25. Hacia la media noche Pablo y Silas estaban cantando himnos a Dios, y los demás presos los escuchaban.
26. De repente se produjo un temblor tan fuerte que se conmovieron los cimientos de la cárcel; todas las puertas se abrieron de golpe y a todos los presos se les soltaron las cadenas.
27. Se despertó el carcelero y vio todas las puertas de la cárcel abiertas. Creyendo que los presos se habían escapado, sacó la espada para matarse,
28. pero Pablo le gritó: «No te hagas daño, que estamos todos aquí.»
29. El hombre pidió una luz, entró de un salto y, después de encerrar bien a los demás presos, se arrojó temblando a los pies de Pablo y Silas.
30. Después los sacó fuera y les preguntó: «Señores, ¿qué debo hacer para salvarme?»
31. Le respondieron: «Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia.»
32. Así que le anunciaron la Palabra del Señor a él y a todos los de su casa,
33. y él, sin más demora, les lavó las heridas y se bautizó con toda su familiala a aquella hora de la noche.
34. Los había llevado a su casa; allí preparó la mesa e hicieron fiesta con todos los suyos por haber creído en Dios.
35. Por la mañana los magistrados enviaron a unos oficiales con esta orden: «Deja en libertad a esos hombres.»
36. El carcelero se lo comunicó a Pablo y Silas, diciendo: «Los magistrados han dado orden de dejarlos en libertad. salgan, pues, y marchen en paz.»
37. Pero Pablo le contestó: «A nosotros, ciudadanos romanos, nos han azotado públicamente y nos han metido en la cárcel sin juzgarnos, ¿y ahora quieren echarnos fuera a escondidas? Eso no. Que vengan ellos a sacarnos.»
38. Los oficiales transmitieron esto a los magistrados, que se llenaron de miedo al escuchar que eran ciudadanos romanos.
39. Fueron a la prisión acompañados por un grupo de amigos de Pablo y les pidieron que se marcharan, diciéndoles: «¡Cómo íbamos a pensar que ustedes fueran muy buena gente!» Y cuando Pablo y Silas estaban para irse, les rogaron: «Ahora que se van libres, por favor, no nos hagan problemas por haberles hablado duramente».
40. Apenas dejaron la cárcel fueron a casa de Lidia. Allí se encontraron con los hermanos, a los que dieron ánimo y antes de marcharse.
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1. Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe.
2. Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios, -el saber más elevado-, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta el amor nada soy.
3. Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.
4. El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla.
5. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.
6. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad.
7. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.
8. El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado.
9. Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías también son algo muy limitado;
10. y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá.
11. Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuando me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño.
12. Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido.
13. Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor.
1. Busquen el amor y aspiren a los dones espirituales, especialmente al don de profecía.
2. El que habla en lenguas habla a Dios, pero no a los hombres, pues nadie le entiende cuando habla en espíritu y dice cosas misteriosas.
3. El que profetiza, en cambio, da a los demás firmeza, aliento y consuelo.
4. El que habla en lenguas se fortalece a sí mismo, mientras que el profeta edifica a la Iglesia.
5. Me alegraría que todos ustedes hablaran en lenguas, pero más me gustaría que todos fueran profetas. Es mucho mejor tener profetas que quien hable en lenguas, a no ser que haya quien las interprete y así toda la Iglesia saque provecho.
6. Supongan, hermanos, que yo vaya donde ustedes hablando en lenguas, ¿de qué les serviría si no les llevase alguna revelación, con palabras de conocimiento, profecías o enseñanzas?
7. Tomen un instrumento musical, ya sea una flauta o el arpa; si no doy las notas con sus intervalos, ¿quién reconocerá la melodía que estoy tocando?
8. Y si el toque de la trompeta no se parece a nada, ¿quién correrá a su puesto de combate?
9. Lo mismo ocurre con ustedes y sus lenguas: ¿quién sabrá lo que han dicho si no hay palabras que se entiendan? Habrá sido como hablar al viento.
10. Por muchos idiomas que haya en el mundo, cada uno tiene sus palabras,
11. pero si yo no conozco el significado de las palabras, seré un extranjero para el que habla, y el que habla será un extranjero para mí.
12. Tomen esto en cuenta, y si se interesan por los dones espirituales, ansíen los que edifican la Iglesia. Así no les faltará nada.
13. El que habla en alguna lengua, pida a Dios que también la pueda interpretar.
14. Cuando oro en lenguas, mi espíritu reza, pero mi entendimiento queda inactivo.
15. ¿Estará bien esto? Debo rezar con mi espíritu, pero también con mi mente. Cantaré alabanzas con el espíritu, pero también con la mente.
16. Si alabas a Dios sólo con el espíritu, ¿qué hará el que se conforma con escuchar? ¿Acaso podrá añadir «amén» a tu acción de gracias? Pues no sabe lo que has dicho.
17. Tu acción de gracias habrá sido maravillosa, pero a él no le ayuda en nada.
18. Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos ustedes.
19. Pero cuando me encuentro en la asamblea prefiero decir cinco palabras mías que sean entendidas y ayuden a los demás, antes que diez mil en lenguas.
20. Hermanos, no sean niños en su modo de pensar. Sean como niños en el camino del mal, pero adultos en su modo de pensar.
21. Dios dice en la Ley: Hablaré a este pueblo en lenguas extrañas y por boca de extranjeros, pero ni así me escucharán.
22. Entiendan, pues, que hablar en lenguas es una señal para quienes no creen, pero no para los creyentes; en cambio, la profecía es para los creyentes, no para los que no creen.
23. Con todo, supongan que la Iglesia entera estuviera reunida y todos hablasen en lenguas y entran algunas personas no preparadas o que todavía no creen. ¿Qué dirían? Que todos están locos.
24. Por el contrario, supongan que todos están profetizando y entra alguien que no cree o que no tiene preparación, y todos le descubren sus errores, le dicen verdades y le hacen revelaciones.
25. Este, al ver descubiertos sus secretos más íntimos, caerá de rodillas, adorará a Dios y proclamará: Dios está realmente entre ustedes.
26. ¿Qué podemos concluir, hermanos? Cuando ustedes se reúnen, cada uno puede participar con un canto, una enseñanza, una revelación, hablando en lenguas o interpretando lo que otro dijo en lenguas. Pero que todo los ayude a crecer.
27. ¿Quieren hablar en lenguas? Que lo hagan dos o tres al máximo, pero con limitación de tiempo, y que haya quien interprete.
28. Si no hay nadie que pueda interpretar, que se callen en la asamblea y reserven su hablar en lenguas para sí mismos y para Dios.
29. En cuanto a los profetas, que hablen dos o tres, y los demás hagan un discernimiento.
30. Si alguno de los que están sentados recibe una revelación, que se calle el que hablaba.
31. Todos ustedes podrían profetizar, pero uno por uno, para que todos aprendan y todos sean motivados,
32. pues los espíritus de los profetas están sometidos a los profetas.
33. En todo caso, la obra de Dios no es confusión, sino paz.
34. Hagan como se hace en todas las Iglesias de los santos: que las mujeres estén calladas en las asambleas. No les corresponde tomar la palabra. Que estén sometidas como lo dice la Ley,
35. y si desean saber más, que se lo pregunten en casa a su marido. Es feo que la mujer hable en la asamblea.
36. ¿Acaso la palabra de Dios partió de ustedes, o ha llegado tal vez sólo a ustedes?
37. Los que entre ustedes son considerados profetas o personas espirituales reconocerán que lo que les escribo es mandato del Señor.
38. Y si alguien no lo reconoce, tampoco él será reconocido.
39. Por lo tanto, hermanos, aspiren al don de la profecía y no impidan que se hable en lenguas,
40. pero que todo se haga en forma digna y ordenada.
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13. Ocultar sus faltas no conduce a nada, el que las reconoce y renuncia a ellas se hace perdonar.
14. Feliz el que nunca pierde el temor: el que endurece su conciencia caerá en la desgracia.
15. Como un león rugiente, o un oso hambriento, así es el malvado que domina al pobre pueblo.
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"Deus ama quem segue o caminho da virtude." São Padre Pio de Pietrelcina