Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 150, 1 Reyes 8 relata la gran dedicación del templo de Salomón, con oraciones y alabanzas a Dios. Eclesiastés 4-6 nos invita a reflexionar sobre el trabajo, la justicia y la sabiduría en una vida limitada. El Salmo 6 expresa un clamor de misericordia y sanación, recordándonos la compasión y la fidelidad del Señor.

1. Salomón congregó en Jerusalén a todos los jefes de Israel, a los jefes de sus tribus y a los príncipes de sus familias, para subir el Arca de la Alianza de Yavé desde la ciudad de David llamada Sión.

2. Todos los hombres de Israel se reunieron junto a Salomón en el mes de Etanim, que es el séptimo del año, en la Fiesta de las Chozas.

3. Los sacerdotes tomaron el Arca de la Alianza de Yavé

4. y la tienda que la cubría, con todos los objetos sagrados que había en ella, y los subieron a la Casa de Yavé.

5. El rey Salomón y toda la comunidad de Israel, reunida con él ante el Arca, sacrificaron ovejas y bueyes en tal cantidad que no se podían contar.

6. Los sacerdotes llevaron el Arca de la Alianza de Yavé a su sitio en el Santuario, el Lugar Santísimo, bajo las alas de los querubines.

7. Pues los querubines extendían sus alas y formaban como un toldo encima del Arca y sus barras.

8. Estas barras eran tan largas que sus puntas se veían desde el Lugar Santo que precede al Lugar Santísimo; pero no se veían desde afuera. Y permanecieron allí hasta el día de hoy.

9. En el Arca no hay nada fuera de las dos tablas de piedra que Moisés colocó allí en el Horeb, cuando Yavé pactó la Alianza con los israelitas a su salida de Egipto.

10. Cuando los sacerdotes salieron del Lugar Santo, la nube llenó la Casa de Yavé.

11. Y por causa de la nube, los sacerdotes no pudieron continuar con la ceremonia, pues la Gloria de Yavé había llenado su Casa.

12. Entonces Salomón declaró: «Yavé ha dicho que permanecía en una espesa nube.

13. Así, pues, la Casa que he edificado será tu morada, una morada en que permanecerás para siempre.»

14. El rey se volvió para bendecir a toda la asamblea de Israel. Todos estaban de pie.

15. Y dijo: «Bendito sea Yavé, Dios de Israel, que habló personalmente a mi padre David y que, en este día, ha cumplido lo que había dicho:

16. Desde el día que saqué de Egipto a mi pueblo, Israel, no había elegido ninguna ciudad entre todas las tribus de Israel, para edificar una casa en la que esté mi Nombre. Hoy, sin embargo, he elegido a Jerusalén para que esté ahí mi Nombre, lo mismo que he elegido a David para que esté al frente de mi pueblo.

17. Mi padre David deseaba edificar una Casa para el Nombre de Yavé, Dios de Israel.

18. Pero Yavé le dijo: Ha sido bueno que pensaras edificar esta Casa.

19. Pero no lo harás tú sino tu hijo, nacido de tu sangre. El edificará esta Casa para mi Nombre.

20. Yavé ha cumplido su palabra; he sucedido a mi padre David y me he sentado en el trono de Israel, como él lo había prometido, y he construido esta Casa para el Nombre de Yavé.

21. La he destinado para recibir el Arca con el documento de la Alianza que Yavé pactó con nuestros padres, cuando los sacó de la tierra de Egipto.»

22. Entonces Salomón se puso ante el altar de Yavé, en presencia de toda la asamblea de Israel. Extendió sus manos al cielo

23. y dijo: «Yavé, Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti, ni en el cielo, ni en la tierra. Tú eres fiel a tu alianza y tienes compasión con tus siervos cuando te sirven con sinceridad.

24. Tú habías anunciado este día a mi padre David, tu servidor. Hoy vemos que has sido fiel a tus palabras y has cumplido tus promesas.

25. Y ahora, oh Yavé, Dios de Israel, cumple bien esta otra promesa que le hiciste a David, diciendo: «Siempre habrá uno de tus hijos para servirme y reinar sobre Israel, con tal que tus hijos se comporten y me sirvan como lo has hecho tú.»

26. Cumple, pues, la palabra que le dijiste a David, mi padre.

27. Pero, ¿será posible que Dios viva en medio de los hombres? Si los cielos invisibles no pueden contenerte, ¿cómo permanecerás en esta Casa que yo te he contruido?

28. Escucha, pues, la plegaria y las súplicas que tu siervo hace hoy en tu presencia.

29. Que tus ojos estén abiertos día y noche sobre esta Casa, sobre este lugar del que tú mismo dijiste: En él estará mi Nombre, y dígnate escuchar las oraciones que haré en este lugar.

30. Escucha mi plegaria y la de Israel, tu pueblo, cuando recen en este lugar. Desde tu morada celestial escucha y perdona.

31. Vendrán a este lugar los que son acusados de algún crimen y juran que son inocentes. Cuando se presenten en esta Casa ante tu altar,

32. escucha tú desde los cielos y haz justicia. Castiga al malo, haciendo recaer sobre él todo el mal que hizo; pero declara inocente al que obró rectamente, premiándolo según tu justicia.

33. Si los israelitas son derrotados por sus enemigos por haber pecado contra ti, pero luego vuelven a ti y confiesan su pecado, rogando y suplicando en esta Casa,

34. escúchalos desde el cielo y perdona el pecado de Israel. Devuélvelos a la tierra de sus padres.

35. Cuando tengan sequía, porque pecaron contra ti, si luego rezan en este lugar, confiesan su maldad y se arrepienten de sus pecados a consecuencia de sus apuros,

36. escucha desde los cielos y perdona a Israel. Enséñales el buen camino que deben seguir y envía lluvia sobre tu tierra que diste por heredad a tu pueblo.

37. Cuando haya hambre en el país, cuando haya peste, plaga del trigo, langosta o pulgón, cuando el enemigo tenga sitiada una de sus ciudades, en toda calamidad y enfermedad, escúchalos.

38. Sea cual sea el motivo de la súplica, si un hombre verdaderamente arrepentido te ruega y extiende sus manos hacia tu Casa,

39. escúchalo desde tu morada celestial. Perdona, actúa y da a cada uno según se lo merezca, pues sólo tú conoces el corazón de todos.

40. Así los hombres te respetarán toda su vida y vivirán en esta tierra que diste a nuestros padres.

41. Vendrá un tiempo en que los extranjeros que no pertenecen a tu pueblo, Israel, también tendrán noticias de tu gran Nombre, de tu fuerza y de tu poder.

42. Si uno de ellos viene de una tierra lejana a rezar a tu Casa,

43. escúchalo desde tu morada celestial y haz todo lo que te haya pedido. Así todos los pueblos de la tierra conocerán tu Nombre y te temerán como te teme Israel; y sabrán que ése es el lugar donde se invoca tu Nombre, en esta Casa que yo he construido.

44. Cuando tu pueblo vaya a la guerra contra sus enemigos por el camino que tú le hayas señalado y supliquen a Yavé, vueltos hacia la ciudad que has elegido y hacia esta Casa que yo he construido para tu Nombre,

45. escucha tú desde los cielos su oración y plegaria y hazles justicia.

46. Cuando pequen contra ti, pues no hay hombre que no peque, y tú irritado contra ellos los entregues al enemigo, y sus vencedores los lleven al país enemigo, lejano o próximo,

47. si se convierten en su corazón en aquella tierra, diciendo: «Hemos pecado, hemos sido perversos, somos culpables»,

48. si se vuelven a ti de todo corazón y con toda su alma en el país de sus enemigos que los deportaron y te suplican vueltos hacia la tierra que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que tú elegiste y hacia la Casa que he edificado para morada de tu Nombre;

49. escucha tú desde los cielos, lugar de tu morada,

50. y perdona a tu pueblo que ha pecado contra ti. Perdona todas las rebeliones con que te ha traicionado, y concede que hallen compasión entre los que los deportaron y les tengan piedad;

51. porque son tu pueblo y tu heredad, los que sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro.

52. Que tus ojos estén abiertos a las súplicas de tu siervo y a las de tu pueblo, Israel, escuchándolos cuando clamen hacia ti.

53. Porque tú los separaste para que fueran tu herencia entre todos los pueblos de la tierra, como dijiste por boca de Moisés, tu siervo, cuando sacaste a nuestros padres de Egipto.»

54. Al terminar Salomón esta plegaria y esta súplica, se levantó de delante del altar de Yavé, del lugar donde estaba arrodillado con las manos extendidas hacia el cielo,

55. y se puso de pie para bendecir a toda la asamblea de Israel, diciendo en alta voz:

56. «Bendito sea Yavé, que ha dado paz y reposo a su pueblo, Israel, según se lo había prometido; no ha faltado a ninguna de las promesas que hizo por boca de Moisés, su siervo.

57. Que ahora Yavé esté con nosotros como estuvo con nuestros padres, que no nos abandone ni nos rechace.

58. Que incline nuestro corazón hacia él para que caminemos por sus caminos y guardemos todos los mandamientos, los decretos y las ceremonias que ordenó a nuestros padres.

59. Que mis súplicas a Yavé permanezcan día y noche en su presencia para que me dé lo merecido a mí, tu siervo, y a todo su pueblo según las necesidades de cada día,

60. para que todos los pueblos sepan que Yavé es Dios y que no hay otro.

61. Así los corazones de ustedes estarán enteramente con Yavé, nuestro Dios, para caminar según sus preceptos y para guardar sus mandamientos como hoy.»

62. El rey, y todo el pueblo con él, ofrecieron sacrificios ante Yavé.

63. Salomón ofreció como sacrificios de comunión veintidós mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. Así fue inaugurada la Casa de Yavé.

64. Aquel día el rey consagró el interior del patio que está delante de la Casa, pues ofreció allí el holocausto, la oblación y las grasas de los sacrificios de comunión, porque el altar de bronce que estaba ante Yavé se hizo chico ese día, para contener todas las víctimas sacrificadas.

65. En aquella ocasión celebró Salomón la fiesta de las Chozas, y con él todo Israel. Era una gran asamblea, pues habían venido desde la entrada de Jamat hasta el torrente de Egipto. Estuvieron en presencia de Yavé durante siete días y siete noches.

66. El día octavo despidió al pueblo. Bendijeron al rey y se fueron a sus casas, alegres y contentos por todo el bien que Yavé había hecho a su siervo David y a su pueblo Israel.

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Capítulo 4

1. Pensé además en todos los abusos que se cometen bajo el sol. Vi las lágrimas de los oprimidos, y no hay nadie que los consuele; sufren la violencia de sus opresores, y no hay nadie que venga en su ayuda.

2. Por eso felicitaré al muerto porque es muerto más bien que al vivo porque todavía vive.

3. Y más feliz que uno y otro es el que todavía no existe, pues no ha visto todo el mal que se comete bajo el sol.

4. Si miro todo el trabajo que los hombres se dan, toda la carrera tras el éxito, eso no es más que envidia del uno para el otro. ¡Todo eso es insensato, se corre tras el viento!

5. El tonto que se cruza de brazos, devora su propia carne.

6. Pero gozar del descanso cuando una mano está llena vale más que el tormento de llenar la otra mano.

7. Pues vi bajo el sol otra cosa absurda: Un hombre solo, que no tiene a nadie, ni hijos ni hermanos, y que no deja de extenuarse trabajando, nunca se siente lo bastante rico. Pero ¿para quién trabaja, para quién son esas privaciones? Ese es un mal negocio y que no tiene sentido.

9. Más vale estar de a dos que solo: el trabajo rendirá más.

10. Si uno cae, su compañero lo levantará. Pero, ay del que está solo si cae: nadie lo levantará.

11. De igual modo, si se acuestan juntos se calentarán; pero nadie calentará al que está solo.

12. Si uno está solo, lo pueden atacar; pero acompañado, podrá resistir, y si el hilo es triple, no se cortará fácilmente.

13. Más vale un muchacho pobre y con buen criterio que un rey viejo y tonto, que no sabe pedir consejos.

14. Y esto, aunque haya pasado de la prisión al poder, o aunque haya nacido como el último de todos en el reino.

15. Vi que todos los que viven bajo el sol se ponían de lado del nuevo, del joven que asumía la sucesión.

16. Interminable era la multitud de los que venían a rendirle homenaje. Un día, sin embargo, no estarán más contentos con él. Esas son pues cosas que no duran: se corre tras el viento.

17. Mira dónde pisas cuando vayas a la Casa de Dios. Presenta la ofrenda como un hombre prevenido, no como los tontos que ofrecen el sacrificio y no ven que hacen el mal.

Capítulo 5

1. No hables demasiado rápido, no te precipites en tu decisión cuando te comprometas delante de Dios, porque Dios está en el cielo y tú, en la tierra: no te comprometas demasiado.

2. Si estás muy preocupado, te pones a soñar; si prometes demasiado, dirás lo que no conviene.

3. Si has hecho una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, pues Dios no ama a los tontos: Si lo has prometido, hazlo.

4. Más vale no prometerle algo que prometer sin cumplirlo:

5. no sea que por eso sufras un percance y deberás confesar ante su ángel: "¡No lo había pensado!" ¿Necesitas de una promesa que va a irritar a Dios y acarrearte sinsabores?

6. Los soñadores se comprometen a cada momento sin pensar. pero tú, teme a Dios.

7. Si ves en una provincia al pobre oprimido, al derecho y a la justicia violados, no te sorprendas: por encima de una autoridad hay un escalón superior, y por encima de éste, otros más elevados.

8. El país avanzará si el rey se pone al servicio de los campos.

8. ¡Cuántos días en que comió pan negro; cuántas decepciones, fatigas y disgustos!

9. El que ama el dinero nunca tiene lo suficiente: ¿por qué, entonces, perseguir una satisfacción que nunca llegará? Esto no tiene sentido.

10. Si se acrecienta la riqueza, se multiplican también los que se la comen: ¿y qué saca su dueño con tenerla? Sólo el gusto de verla.

11. El sueño del trabajador será tranquilo, haya comido poco o mucho; pero la saciedad del rico no le permite dormir.

12. Hay otra mala suerte que ví bajo el sol: la riqueza que uno guardó para su propia desgracia.

13. Perdió esa riqueza en un mal negocio, tiene un hijo y no tiene qué dejarle.

14. Desnudo sale el hombre del vientre de su madre, y desnudo volverá tal como vino. Nada podrá llevarse de todas las obras que realizaron sus manos.

15. También esto es una mala suerte: irse en el mismo estado en que uno llegó. ¿Qué más ha hecho sino trabajar para el viento?

17. Esto es lo que veo: todo lo que uno puede esperar es comer y beber, y gozar el bienestar mientras trabaja bajo el sol durante los contados días de su vida, tales como Dios se los concedió: esa es su parte.

18. Cuando un hombre ha recibido de Dios posesiones y riquezas; cuando puede comer, gozar y disfrutar de su trabajo, todo eso es un don de Dios.

19. A lo menos no piensa en lo corto de la vida mientras Dios le llena el corazón de alegría.

Capítulo 6

1. Hay otro mal que he visto bajo el sol y que aplasta al hombre.

2. Alguien recibió de Dios fortuna, riqueza y honores: nada faltó de todo lo que pudo desear. Pero Dios no le concede disfrutar de ello, y es otro el que lo aprovecha. Esta es otra cosa muy mala y que no se puede justificar.

3. Supongamos que un hombre tuviera un centenar de hijos y viviera largos años, pero durante todo ese tiempo no encontrara la felicidad y no tuviera después sepultura - en ese caso digo que un recién nacido fallecido es más feliz que él.

4. Ese niño vino para nada, sólo para regresar a la negrura, y hasta su mismo nombre permanecerá en la oscuridad.

5. No vio ni conoció el sol, pero descansó; en cambio el otro, no.

6. Ese hombre pudo haber vivido dos mil años, pero ¿de qué le serviría si no conoció la felicidad? Bien se puede decir que todo va al mismo lugar.

7. Todo el trabajo del hombre es por su boca, pero esto no basta para llenar su alma.

8. ¿En qué aventaja el sabio al tonto? ¿En qué sale ganando el pobre cuando sabe comportarse en la vida?

9. Más vale creer en lo que se ve que dejarse llevar por sus deseos: pues allí también no se retiene nada y se corre tras el viento.

10. Todo lo que existe ya ha recibido su nombre, y se sabe lo que es un hombre: no puede discutir con Alguien más poderoso que él.

11. ¿Muchas palabras? Habrá mucho de vacío: ¿qué se habrá ganado?

12. ¿Quién sabe cómo debería vivir el hombre durante sus días contados y frágiles que pasan como sombra? ¿Quién le revelará al hombre lo que pasará bajo el sol después de él?

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2. Señor, no me reprendas en tu ira, ni me castigues si estás enojado.

3. Ten compasión de mí que estoy sin fuerzas; sáname pues no puedo sostenerme.

4. Aquí estoy sumamente perturbado, y tú, Señor, ¿hasta cuándo?...

5. Vuélvete a mí, Señor, salva mi vida, y líbrame por tu gran compasión.

6. Pues, ¿quién se acordará de ti entre los muertos? ¿Quién te alabará donde reina la muerte?

7. Extenuado estoy de tanto gemir, cada noche empapo mi cama y con mis lágrimas inundo mi lecho.

8. Mis ojos se consumen de tristeza, he envejecido al ver tantos enemigos.

9. Aléjense de mí, ustedes malvados, porque el Señor oyó la voz de mi llanto.

10. El Señor atendió mi súplica, el Señor recogió mi oración.

11. ¡Que todos mis contrarios se confundan, y no puedan reponerse, que en un instante se corran, llenos de vergüenza!

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"Não queremos aceitar o fato de que o sofrimento é necessário para nossa alma." São Padre Pio de Pietrelcina