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En el día 118, David busca refugio entre los filisteos y enfrenta acontecimientos sobrenaturales en 1 Samuel 27-28. El Salmo 34 celebra la protección y la liberación divinas, recordándonos que debemos alabar a Dios por su cuidado constante incluso en circunstancias difíciles.
1. David se dijo a sí mismo: «Uno de estos días voy a caer en manos de Saúl. Lo mejor es que me refugie en tierra de los filisteos, para que Saúl deje de buscarme por todo el país de Israel. Así no podrá agarrarme. Huiré entonces de sus dominios.»
2. David partió con doscientos hombres que tenía donde Aquís, hijo de Maoc, rey de Gat.
3. Y permanecieron con Aquís, él y sus hombres, cada cual con su familia; David con sus dos esposas, Ajinoam de Jezrael, y Abigail, esposa de Nabal de Carmelo.
4. Se dio aviso a Saúl que David había huido a Gat, y dejó de buscarlo.
5. David dijo a Aquís: «Si es que cuento con tu amistad, dame, por favor, un lugar en una de las ciudades del territorio para residir en ella. ¿Por qué ha de residir tu siervo a tu lado, en la ciudad real?»
6. Aquel mismo día, Aquís le dio Siquelag; por esto la ciudad de Siquelag pertenece hasta el día de hoy a los reyes de Judá.
7. David vivió en territorio de los filisteos un año y cuatro meses.
8. Subía David con su gente a hacer correrías contra los guesuritas,los guergueseos y los amalecitas, porque antiguamente éstos eran los habitantes de la región desde Telam, yendo hacia Sur y hacia Egipto.
9. Devastaba la comarca y no dejaba con vida hombre ni mujer; se apoderaba de las ovejas, bueyes, burros, camellos y vestidos, y volvía donde Aquís.
10. Aquís preguntaba: «¿A quiénes han atacado esta vez?» David respondía: «Al sur de Judá, o el territorio de Jerajmeel, o de los quenitas.»
11. David no dejaba hombre ni mujer c vida, para no tener que llevarlos a Gat, pues decía: «No sea que hablen contra nosotros y nos denuncien a los filisteos.» De esta forma se comportó David todo el tiempo que habitó en el país de los filisteos.
12. Aquís confiaba en David y se dijo: «Seguramente se ha hecho odioso a los israelitas y será mi servidor para siempre.»
1. En aquellos días los filisteos reunieron sus tropas para ir a la guerra contra Israel. Aquís dijo a David: «Bien sabes que tú y tus hombres deben venir a la guerra conmigo.»
2. David le contestó: «Ahora vas a ver lo que hará tu servidor.» Y dijo Aquís: «Muy bien, te haré jefe de mi guardia para siempre.»
3. Samuel había muerto y todo Israel lo había llorado. Fue sepultado en Ramá, su ciudad.
4. Los filisteos se reunieron y vinieron a acampar en Sunén. Saúl reunió también a los hombres de Israel y estableció su campamento en Gelboé.
5. Cuando vio el campamento de los filisteos, tuvo miedo y fue presa del pánico.
6. Consultó a Yavé, pero éste no le respondió, ni por los sueños, ni por los profetas, ni tampoco viéndose la suerte.
7. Entonces dijo a sus muchachos: «Búsquenme a una mujer que evoque los espíritus de los muertos, para que yo me vaya a consultarla.» Ellos respondieron: «Precisamente aquí, cerca, en Endor, hay una.» (Saúl había echado del país a los adivinos y a los que consultan a los espíritus de los muertos.)
8. Saúl se disfrazó y fue a verla acompañado por dos de sus hombres. Llegaron por la noche donde la mujer y Saúl le dijo: «Consulta al espíritu del que yo te diga.»
9. Pero la mujer respondió: «Bien sabes que por mandato de Saúl han sido expulsados del país todos los hechiceros y adivinos. ¿Para qué me tientas y me expones a la muerte?»
10. Saúl le dijo: «Te juro por Dios que esto no te traerá ninguna molestia.»
11. Entonces la mujer preguntó: «¿A quién quieres que evoque?» Contestó él: «Llámame a Samuel.»
12. Y la mujer vio a Samuel. Lanzó un grito fuerte y dijo a Saúl: «¿Por qué me has engañado? ¡Tú eres Saúl!»
13. El le dijo: «No temas. Pero ¿qué ves?» «Veo un fantasma que sube del abismo.» Saúl preguntó: «¿Qué apariencia tiene?»
14. Ella respondió: «El que sube es un anciano envuelto en un manto.» Saúl comprendió que era Samuel, y se postró hasta tocar el suelo con su cara.
15. Samuel le dijo: «¿Por qué has molestado mi descanso, llamándome?» Saúl respondió: «Estoy en un gran apuro. Los filisteos me hacen la guerra y Dios me ha abandonado. No me responde ni por medio de los profetas, ni por medio de los sueños. Por eso te he evocado, para que me digas lo que debo hacer.»
16. Samuel contestó: «¿Para qué me consultas, si sabes que Dios te ha abandonado y ha elegido a otro?
17. Yavé ha hecho contigo lo que había anunciado por mis palabras. Te va a quitar el reino para dárselo a tu prójimo, a David.
18. Acuérdate que no has obedecido la voz de Yavé cuando te ordenó que fueras el instrumento de su venganza contra los amalecitas. Por eso Yavé te trata hoy de esta manera.
19. Más aún, Yavé te entregará a ti y a Israel, tu pueblo, en manos de los filisteos. Mañana, tú y tus hijos estarán conmigo y el ejército de Israel será derrotado por los filisteos.»
20. Saúl se estremeció y cayó de bruces en el suelo. Estaba asustado por las palabras de Samuel. Además le faltaron las fuerzas porque no había comido en todo el día.
21. La mujer se acercó a Saúl, y viéndolo en este estado le dijo: «Te he obedecido, incluso exponiendo mi vida.
22. Pero ahora dígnate obedecer a tu sierva. Permíteme traerte algo de comida para que recuperes tus fuerzas y prosigas tu camino.»
23. Saúl no quería aceptar, mas sus servidores y la mujer insistieron hasta que aceptó. Se levantó del suelo y se sentó en un sillón.
24. La mujer tenía un ternero gordo en casa y se apresuró a sacrificarlo; luego tomó harina e hizo panes sin levadura y sirvió esta cena a Saúl y a sus acompañantes, que comieron y se marcharon aquella misma noche.
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2. Bendeciré al Señor en todo tiempo, no cesará mi boca de alabarlo.
3. Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren .
4. Engrandezcan conmigo al Señor y ensalcemos a una su nombre.
5. Busqué al Señor y me dio una respuesta y me libró de todos mis temores.
6. Mírenlo a él y serán iluminados y no tendrán más cara de frustrados.
7. Este pobre gritó y el Señor lo escuchó, y lo salvó de todas sus angustias.
8. El ángel del Señor hace sus rondas junto a los que le temen y los guarda.
9. Gusten y vean cuán bueno es el Señor ¡dichoso aquel que busca en él asilo!
10. Teme al Señor, pueblo de los santos, pues nada les falta a los que le temen.
11. Los ricos se han quedado pobres y con hambre, pero a los que buscan al Señor nada les falta.
12. Vengan, hijos, y pónganme atención, quiero enseñarles el temor del Señor.
13. ¿Cuál es el hombre que anhela vivir y desea gozar días felices?
14. Guarda tu lengua del mal, tus labios de palabras mentirosas.
15. Apártate del mal y haz el bien, busca la paz y ponte a perseguirla.
16. Pero tiene puestos sus ojos en los justos y sus oídos pendientes de sus clamores.
17. El Señor aparta su cara de los malos y borra de la tierra su recuerdo.
18. En cuanto gritan, el Señor escucha, y los libra de todas sus angustias.
19. El Señor está cerca del corazón deshecho y salva a los de espíritu abatido.
20. Aunque el justo padezca muchos males, de todos los librará el Señor.
21. El cuida con afán todos sus huesos, no le será quebrado ni uno de ellos.
22. El malo morirá por su maldad y los que odian al justo, lo tendrán que pagar.
23. Pero el Señor libra el alma de sus siervos, el que se ampara en él no tendrá que pagar.
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"O demônio é forte com quem o teme, mas é fraquíssimo com quem o despreza." São Padre Pio de Pietrelcina