Mosaico decorativo

1. Mardoqueo le mandó decir a Ester que se presentase al rey para pedirle clemencia e interceder por su pueblo.

1. []

2. "Acuérdate -le decía- de los días de tu niñez, cuando te alimentaba con mi mano. Amán, la segunda personalidad del reino, ha hablado contra nosotros pidiendo nuestro exterminio.

2. «Acuérdate, le mandó a decir, de cuando eras pequeña y recibías el alimento de mi mano. Porque Amán, el segundo después del rey, ha sentenciado nuestra muerte.

3. Invoca al Señor, habla por nosotros al rey, y líbranos de la muerte".

3. Ora al Señor, habla al rey en favor nuestro y libranos de la muerte.»

4. El día tercero, terminada su oración, se quitó sus vestiduras de duelo y se vistió de reina.

4. Al tercer día, y una vez acabada su oración, se despojó de sus vestidos de orante y se revistió de reina.

5. Radiante de hermosura, invocó a Dios, árbitro y salvador de todos, y tomó consigo dos doncellas.

5. Recobrada su espléndida belleza, invocó a Dios, que vela sobre todos y los salva, y tomando a dos siervas,

6. Sobre una de ellas se apoyaba delicadamente;

6. se apoyó blandamente en una de ellas,

7. la otra la acompañaba sosteniendo sus vestidos.

7. mientras la otra la seguía alzando el ruedo del vestido.

8. Iba ella sonrosada, bella y atrayente, pero dentro le latía aceleradamente el corazón.

8. Iba ella resplandeciente, en el apogeo de su belleza, con rostro alegre como de una enamorada, aunque su corazón estaba oprimido por la angustia.

9. Pasadas todas las puertas, se encontró ante el rey. Estaba sentado en su trono, revestido de todos los ornamentos solemnes, resplandeciente de oro y pedrerías. Su aspecto era imponente.

9. Franqueando todas las puertas, llegó hasta la presencia del rey; estaba el rey sentado en el trono real, revestido de las vestiduras de las ceremonias públicas, cubierto de oro y piedras preciosas y con aspecto verdaderamente impresionante.

10. Levantó su rostro centelleante y lanzó una mirada cargada de ira. La reina perdió el color, se desmayó y se apoyó en la doncella que la acompañaba.

10. Alzando su rostro, resplandeciente de gloria, lanzó una mirada tan colmada de ira que la reina se desvaneció; perdió el color y apoyó la cabeza sobre la sierva que la precedía.

11. Dios entonces cambió en dulzura el corazón del rey, que apresuradamente saltó del trono, la tomó en sus brazos hasta que se rehizo, y animándola con palabras cariñosas le decía:

11. Mudó entonces Dios el corazón del rey en dulzura, angustiado se precipitó del trono y la tomó en sus brazos y en tanto ella se recobraba, le dirigía dulces palabras,

12. "¿Qué te pasa, Ester? Yo soy tu hermano, no temas.

12. diciendo: «¿Qué ocurre, Ester? Yo soy tu hermano, ten confianza.

13. Tú no morirás. Esta ley es para los demás.

13. No morirás, pues mi mandato alcanza sólo al común de las gentes.

14. Acércate".

14. Acércate.»

15. Y levantando su cetro de oro, lo posó sobre su cuello, besó a Ester y le dijo: "Háblame".

15. []

16. Ester habló: "Te vi, señor, como un ángel de Dios, y mi corazón se turbó por el miedo de tu majestad.

16. Ella respondió: «Te he visto, señor, como a un ángel de Dios y mi corazón se turbó ante el temor de tu gloria.

17. Eres maravilloso, señor, y tu rostro es fascinante".

17. Porque eres admirable, señor, y tu rostro está lleno de dignidad.»

18. Mientras así hablaba, se desvaneció de nuevo.

18. Y en diciendo esto, se desmayó de nuevo.

19. El rey se conmovió, y sus servidores trataban de reanimarla.

19. El rey se turbó,, y todos sus cortesanos se esforzaron por reanimarla.



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