Mosaico decorativo

1. Escuchad, hijos, los consejos de vuestro padre; haced lo que os digo y os salvaréis.

1. A mí que soy vuestro padre escuchadme, hijos, y obrad así para salvaros.

2. Porque el Señor honra al padre en sus hijos, y confirma el derecho de la madre sobre las hijas.

2. Pues el Señor glorifica al padre en los hijos, y afirma el derecho de la madre sobre su prole.

3. El que honra al padre repara su pecado.

3. Quien honra a su padre expía sus pecados;

4. El que honra a su madre amontona tesoros.

4. como el que atesora es quien da gloria a su madre.

5. El que honra a su padre se alegrará en sus hijos y será escuchado en el día de su oración.

5. Quien honra a su padre recibirá contento de sus hijos, y en el día de su oración será escuchado.

6. El que glorifica a su padre vivirá larga vida, y el que obedece al Señor complace a su madre.

6. Quien da gloria al padre vivirá largos días, obedece al Señor quien da sosiego a su madre:

7. El que teme al Señor honra a su padre, sirve a sus padres como a señores.

7. como a su Señor sirve a los que le engendraron.

8. Honra a tu padre de palabra y de obra para que su bendición recaiga sobre ti.

8. En obra y palabra honra a tu padre, para que te alcance su bendición.

9. Porque la bendición del padre afianza las casas de los hijos, pero la maldición de la madre arranca de raíz sus cimientos.

9. Pues la bendición del padre afianza la casa de los hijos, y la maldición de la madre destruye los cimientos.

10. No te gloríes en la deshonra de tu padre, pues su deshonra no es gloria para ti.

10. No te gloríes en la deshonra de tu padre, que la deshonra de tu padre no es gloria para ti.

11. Porque la gloria del hombre nace de la honra del padre, y una madre despreciable es deshonra de los hijos.

11. Pues la gloria del hombre procede de la honra de su padre, y baldón de los hijos es la madre en desdoro.

12. Hijo, ayuda a tu padre en su vejez, y no le des disgustos durante su vida.

12. Hijo, cuida de tu padre en su vejez, y en su vida no le causes tristeza.

13. Si llega a perder la razón, sé indulgente con él; no le afrentes tú que estás en pleno vigor.

13. Aunque haya perdido la cabeza, sé indulgente, no le desprecies en la plenitud de tu vigor.

14. La misericordia con el padre no será olvidada, te servirá de reparación por tus pecados.

14. Pues el servicio hecho al padre no quedará en olvido, será para ti restauración en lugar de tus pecados.

15. En el día de la tribulación será recordada para tu favor; como el calor derrite el hielo, así desaparecerán tus pecados.

15. El día de tu tribulación se acordará El de ti; como hielo en buen tiempo, se disolverán tus pecados.

16. El que abandona a su padre es como un blasfemo, y maldito del Señor quien irrita a su madre.

16. Como blasfemo es el que abandona a su padre, maldito del Señor quien irrita a su madre.

17. Hijo mío, lleva tus asuntos con paciencia, y serás amado más que el hombre afable.

17. Haz, hijo, tus obras con dulzura, así serás amado por el acepto a Dios.

18. Cuanto más grande seas, más te has de abajar, y hallarás gracia delante del Señor.

18. Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y ante el Señor hallarás gracia.

20. Porque grande es la potencia del Señor, es glorificado por los humildes.

20. Pues grande es el poderío del Señor, y por los humildes es glorificado.

21. Lo que sea muy difícil para ti no lo busques, y lo que está sobre tus fuerzas no lo investigues.

21. No busques lo que te sobrepasa, ni lo que excede tus fuerzas trates de escrutar.

22. Reflexiona sobre lo que te ha sido mandado, y no te preocupes por cosas ocultas.

22. Lo que se te encomienda, eso medita, que no te es menester lo que está oculto.

23. No te obstines en cosas que rebasan tus fuerzas, pues ya se te ha manifestado más de lo que el hombre puede abarcar.

23. En lo que excede a tus obras no te fatigues, pues más de lo que alcanza la inteligencia humana se te ha mostrado ya.

24. Porque la presunción ha perdido a muchos, y una pretensión perversa ha pervertido su inteligencia.

24. Que a muchos descaminaron sus prejuicios, una falsa ilusión extravió sus pensamientos.

25. (Donde faltan los ojos, falta la luz; donde falta inteligencia, no hay sabiduría).

25.

26. Un corazón obstinado acabará mal, y quien ama el peligro en él perecerá.

26. El corazón obstinado en mal acaba, y el que ama el peligro caerá en él.

27. Un corazón obstinado se ve cargado de dolores, el pecador acumula pecado sobre pecado.

27. El corazón obstinado se carga de fatigas, el pecador acumula pecado tras pecado.

28. No hay medicina para el mal del soberbio, porque la planta de la maldad echa raíces en él.

28. Para la adversidad del orgulloso no hay remedio, pues la planta del mal ha echado en él raíces.

29. El corazón inteligente medita las sentencias de los sabios, y la sabiduría desea un oído atento.

29. El corazón del prudente medita los enigmas. un oído que le escuche es el anhelo del sabio.

30. El agua apaga la ardiente llama, y la limosna consigue el perdón de los pecados.

30. El agua apaga el fuego llameante, la limosma perdona los pecados.

31. Quien corresponde a los favores piensa en el futuro, y al tiempo de su caída encontrará un apoyo.

31. Quien con favor responde prepara el porvenir, el día de su caída encontrará un apoyo.



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