Plan de lectura completo
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En el día cincuenta y uno, concluimos el libro del Éxodo, donde finalmente se erige el Tabernáculo y la gloria del Señor lo llena, simbolizando su morada entre el pueblo. En Levítico 27, encontramos instrucciones sobre votos y consagraciones, que demuestran el valor de la dedicación a Dios. El Salmo 84 concluye el día ensalzando la alegría de estar en la presencia del Señor: «Un día en tus atrios es mejor que mil fuera». La travesía por el desierto ahora es guiada por la presencia divina que mora entre los fieles.
1. Hicieron para el servicio del Santuario vestiduras de ceremonia de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino. Hicieron asimismo las vestiduras sagradas de Aarón, como Yavé había mandado a Moisés.
2. Hicieron el Efod de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino retorcido.
3. Batieron oro en láminas y las cortaron en hilos para bordar junto con la púrpura violeta y escarlata, con el carmesí y el lino fino.
4. El Efod tenía dos hombreras que se juntaban y estaban unidas por sus extremos.
5. El cinturón con que se ciñe el Efod era de la misma hechura y de los mismos materiales y formaba con él una sola pieza, tal como Yavé se lo había mandado a Moisés.
6. Prepararon igualmente las piedras ónices engastadas en oro y grabadas, como se graban los sellos, con los nombres de los hijos de Israel;
7. las colocaron sobre las hombreras del Efod, como piedras que sirvieran para recordar a los hijos de Israel, según había ordenado a Moisés.
8. Bordaron también el Pectoral, del mismo estilo que el Efod, de oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino retorcido.
9. Era cuadrado y doble: tenía un palmo de largo por uno de ancho.
10. Llevaba cuatro filas de piedras; en la primera fila había un sardio, un topacio y una esmeralda;
11. en la segunda fila, un rubí, un zafiro y un diamante;
12. en la tercera, un ópalo, una ágata y una amatista;
13. y en la cuarta, un crisolito, un ónice y un jaspe. Todas ellas engastadas en oro.
14. Las piedras eran doce, correspondientes a los nombres de los hijos de Israel, y grabadas cada piedra con el nombre de cada uno de ellos conforme a las doce tribus.
15. Hicieron para el Pectoral cadenillas de oro puro, trenzadas a manera de cordones.
16. Hicieron dos engastes de oro y dos anillos de oro y fijaron los dos anillos en los dos extremos.
17. Pasaron después las dos cadenillas de oro por los dos anillos de los extremos del Pectoral.
18. Unieron los dos extremos de las dos cadenillas a los dos engastes que fijaron en la parte inferior de los hombros del Efod.
19. Se hicieron otros dos anillos de oro, que se pusieron en los extremos inferiores del Pectoral, en la parte baja del Efod por fuera.
20. Se hicieron otros dos anillos de oro, que se pusieron en las dos hombreras del Efod abajo, en la parte delantera, cerca de la juntura por encima del cinturón del Efod,
21. y fijaron el Pectoral uniéndolo por sus anillos a los anillos del Efod para sostenerlo encima del cinturón del Efod, con un cordón de púrpura vio leta, para que quedara el Pectoral sobre el cinturón del Efod y no se desprendiera, como Yavé había mandado a Moisés.
22. Tejieron el manto del Efod todo de púrpura violeta.
23. Había una abertura en el centro del manto, semejante al cuello de un corselete, con una orla alrededor de la abertura, para que no se rompiera.
24. En el ruedo inferior del manto hicieron granadas de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino retorcido.
25. Hicieron campanillas de oro puro, que resonaran cuando oficiara el sacerdote, colocadas entre las granadas, en todo el ruedo,
26. alternando una campanilla y una granada en la parte inferior del manto, como Yavé había ordenado a Moisés.
27. Tejieron también las túnicas de lino fino para Aarón y sus hijos; la tiara de lino fino, los adornos de las mitras de lino fino
28. y también los calzoncillos de lino fino retorcido,
29. lo mismo que las fajas de lino fino retorcido, de púrpura violeta y escarlata y de carmesí, tal como Yavé había ordenado a Moisés.
30. E hicieron de oro puro una lámina, la diadema sagrada, en la que grabaron, como se graban los sellos: «Consagrado a Yavé».
31. La fijaron con un cordón de púrpura violeta para sujetarla en la parte superior de la tiara, como Yavé había mandado a Moisés.
32. Así fue terminada toda la obra de la Morada, es decir, de la Tienda de las Citas; los hijos de Israel hicieron toda la obra conforme a lo que Yavé había mandado a Moisés.
33. Entonces presentaron a Moisés la Morada, es decir, la Tienda y todos sus utensilios; los broches, los tablones, los travesaños, los postes y las basas;
34. el toldo de pieles de carnero teñidas de rojo, el toldo de cueros finos y el velo protector;
35. el Arca de la Alianza con sus varas y el Lugar del Perdón;
36. la mesa con todos sus utensilios y el pan de la ofrenda,
37. el candelabro de oro puro con sus lámparas, todos los utensilios y el aceite del alumbrado;
38. el altar de oro, el óleo de la unción, el incienso aromático y la cortina para la entrada de la tienda;
39. el altar de bronce con su enrejado, sus varas y sus utensilios, la pileta con su base;
40. el cortinaje del atrio, los postes con sus basas, la cortina para la entrada del atrio, sus cuerdas, clavos y todos los demás utensilios del servicio de la Morada, la Tienda de las Citas;
41. las vestiduras de ceremonia para el servicio en el Santuario; los ornamentos sagrados para el sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para ejercer el sacerdocio.
42. Los hijos de Israel hicieron toda la obra conforme a cuanto Yavé había ordenado a Moisés.
43. Moisés vio todo el trabajo y comprobó que lo habían hecho conforme a lo que había mandado Yavé. Entonces Moisés los bendijo.
1. Yavé habló así a Moisés:
2. «El día primero del primer mes alzarás la Morada, la Tienda de las Citas.
3. Allí pondrás el Arca de la Alianza y cubrirás el Arca con la cortina.
4. Llevarás la mesa y la dispondrás. Llevarás también el candelabro y prepararás las lámparas.
5. Colocarás el altar de oro para el incienso delante del Arca de la Alianza y colgarás la cortina a la entrada de la Morada.
6. Colocarás el altar de los holocaustos ante la entrada de la Tienda de las Citas. Pondrás la pila entre la Tienda de las Citas y el Altar y echarás agua en ella.
7. En derredor levantarás el atrio y tenderás la cortina a la entrada del atrio.
8. Entonces tomarás el óleo de la unción y ungirás la Morada y todo lo que hay en ella.
9. La consagrarás con todo su mobiliario y será cosa sagrada.
10. Ungirás además el altar de los holocaustos con todos sus utensilios. Consagrarás el altar y en adelante será cosa sacratísima.
11. Asimismo ungirás la pila y su base y la consagrarás.
12. Después mandarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la Tienda de las Citas y los lavarás con agua.
13. Vestirás a Aarón con las vestiduras sagradas, lo ungirás y lo consagrarás para que sea mi sacerdote.
14. Mandarás también que se acerquen sus hijos, los vestirás con túnicas,
15. los ungirás como ungiste a su padre, para que sean mis sacerdotes. Así por su unción serán sacerdotes míos para siempre, de generación en generación.»
16. Moisés hizo todo según lo que Yavé le había mandado. Así lo hizo.
17. En el primer mes del año segundo, el día primero del mes, alzaron la Morada.
18. Moisés alzó la Morada, asentó las basas, colocó sus tablones, puso los travesaños y erigió sus columnas.
19. Después desplegó la Tienda por encima de la Morada y puso además por encima el toldo de la Tienda, como Yavé había mandado a Moisés.
20. Luego tomó el Testimonio y lo puso en el Arca, puso al Arca las varas y sobre ella colocó el Lugar del Perdón en la parte superior.
21. Llevó entonces el Arca a la Morada, colgó la cortina y cubrió así el Arca de la Alianza, como Yavé había mandado a Moisés.
22. Colocó también la mesa en la Tienda de las Citas, al lado septentrional de la Morada, fuera del velo.
23. Dispuso sobre ella las filas de los panes de la Presencia delante de Yavé, como él había ordenado a Moisés.
24. Luego instaló el candelabro en la Tienda de las Citas, frente a la mesa, en el lado meridional de la Morada,
25. y colocó encima las lámparas delante de Yavé, como él había ordenado a Moisés.
26. Asimismo puso el altar de oro en la Tienda de las Citas, delante del velo,
27. y quemó sobre él incienso aromático, como Yavé había mandado a Moisés.
28. A la entrada de la Morada colocó la cortina, y en la misma entrada de la Morada colocó también el altar de los holocaustos,
29. sobre el cual ofreció el holocausto y la ofrenda, como Yavé le había mandado.
30. Puso la pileta entre la Tienda de las Citas y el altar y echó agua en ella para las abluciones;
31. Aarón y sus hijos se lavaron en ella las manos y los pies.
32. Siempre que entraban en la Tienda de las Citas y siempre que se acercaban al altar se lavaban, como Yavé había mandado a Moisés.
33. Por fin dispuso el atrio que rodeaba el Santuario y el altar y colgó la cortina a la entrada del atrio. Así Moisés terminó todas las obras.
34. Entonces la Nube vino a cubrir la Tienda de las Citas y la Gloria de Yavé llenó la Morada.
35. Moisés ya no podía entrar en la Tienda de las Citas, pues la Nube descansaba sobre ella y la Gloria de Yavé llenaba la Morada.
36. A lo largo de su trayecto, los hijos de Israel se ponían en marcha en cuanto la Nube se elevaba de encima de la Morada.
37. Pero mientras la Nube no se elevaba, ellos no se movían y esperaban el día en que de nuevo se elevara.
38. Porque la nube de Yavé descansaba sobre la Morada durante el día a la vista de todo el pueblo de Israel, y durante la noche había fuego. Así sucedió a lo largo de su trayecto.
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1. Yavé dijo a Moisés:
2. «Habla a los hijos de Israel y diles: Esta es la manera de valorar las personas que han sido consagradas a Yavé por voto.
3. Para un hombre de veinte a sesenta años, el valor será de cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario.
4. El valor de una mujer será de treinta siclos.
5. De los cinco a los veinte años, el valor será: para el varón veinte siclos, para la mujer diez siclos.
6. De un mes hasta los cinco años: para un niño cinco siclos de plata, para una niña tres siclos.
7. De los sesenta años en adelante, el valor será: para un hombre quince siclos; para una mujer diez siclos.
8. Si uno es tan pobre que no puede pagar este precio, lo presentarán al sacerdote, el cual le pondrá precio; el sacerdote lo evaluará según los recursos del que hizo el voto.
9. Si has ofrecido un animal a Yavé, le ha sido regalado y es cosa consagrada:
10. no se le cambiará. No se reemplazará bueno por malo o malo por bueno. Si se reemplaza uno por otro, uno y otro serán cosa sagrada.
11. Si el animal es impuro y no se puede hacer ofrenda de él a Yavé, se presentará el animal al sacerdote.
12. El sacerdote le pondrá precio según a él le parece bueno o malo, y según lo que el sacerdote diga, así se hará.
13. Y si lo quieren rescatar, añadirán un quinto de la valoración.
14. Si uno consagra su casa como cosa santa a Yavé, el sacerdote le pondrá precio. Según lo que él diga, así será.
15. Si el que la ha consagrado la quiere rescatar, añadirá una quinta parte del precio fijado y será suya.
16. Si uno consagra a Yavé un campo de su propiedad, su valor se medirá según la cantidad de semilla que se le echa, a razón de cincuenta siclos de plata por cada carga de cebada de sembradura.
17. Si uno ha consagrado el campo durante el año de jubileo, se mantendrá íntegra la valoración.
18. Pero, si consagra su campo después del jubileo, el sacerdote calculará su precio a razón de los años que quedan hasta el jubileo, y la estimación será inferior.
19. Si el que consagró el campo lo quiere rescatar, añadirá la quinta parte al precio fijado y será suyo.
20. Si no rescata el campo y lo vende a otro, este campo no podrá ser rescatado en adelante,
21. y, cuando quede libre en el jubileo, será consagrado a Yavé tal como si fuera consagrado por maldición y será propiedad del sacerdote.
22. Si alguien consagra a Yavé un campo que compró y que no forma parte de su propiedad,
23. el sacerdote calculará el precio hasta el año del jubileo, y el otro pagará ese mismo día el valor indicado: este dinero es cosa consagrada a Yavé.
24. El año del jubileo, el campo volverá al que lo había vendido y al patrimonio del que era parte.
25. Toda tasación se hará con siclos del santuario: veinte óbolos por un siclo.
26. Nadie podrá consagrar los primogénitos de su ganado, porque éstos ya pertenecen a Yavé. Sean de ganado mayor o menor, pertenecen a Yavé.
27. Si se trata de un animal impuro, lo rescatarán según el precio que tú fijes y añadirán la quinta parte del precio: si no es rescatado será vendido según el precio.
28. En cambio, lo que uno consagre a Yavé por anatema, cualquier cosa que le pertenece, hombre, animal o campo de su herencia, no podrá venderse o rescatarse. Todo anatema es cosa muy sagrada para Yavé.
29. Por esto ningún ser humano consagrado como anatema será rescatado: será muerto.
30. El diezmo entero de la tierra, tanto de las semillas como de los frutos de los árboles, es de Yavé, es cosa sagrada para él;
31. si alguien quiere rescatar parte de su diezmo, añadirá la quinta parte de su valor.
32. El diezmo del ganado mayor o menor, de todo lo que pasa bajo el cayado, será consagrado a Yavé como diezmo.
33. No se distinguirá entre bueno o malo, ni se cambiará uno por otro, y si se hace un reemplazo, el animal sustituido y el que lo sustituye serán cosa sagrada y no podrán ser rescatados.»
34. Estos son los mandatos que Yavé dio a Moisés para los hijos de Israel en el monte Sinaí.
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2. ¡Qué amables son tus moradas, Señor Sabaot!
3. Mi alma suspira y hasta languidece por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne gritan de alegría al Dios que vive.
4. Hasta el pajarillo encuentra casa, y la alondra un nido, donde dejar sus polluelos: cerca de tus altares, Señor Sabaot, ¡oh mi Rey y mi Dios!
5. Felices los que habitan en tu casa, se quedarán allí para alabarte.
6. Dichosos los hombres cuya fuerza eres tú y que gustan de subir hasta ti.
7. Al pasar por el valle de los Sauces, beben allí de la fuente ya bendita por las primeras lluvias;
8. pasan por las murallas una a una, hasta presentarse a Dios en Sión.
9. ¡Oh Señor, Dios Sabaot, escucha mi plegaria, oye con atención, Dios de Jacob!
10. Mira, oh Dios, nuestro escudo, contempla la cara de tu ungido.
11. Vale por mil un día en tus atrios, y prefiero quedarme en el umbral, delante de la casa de mi Dios antes que compartir la casa del malvado.
12. El Señor es un baluarte y un escudo, el Señor dará la gracia y la gloria a los que marchan rectamente: ninguna bendición les negará.
13. ¡Oh Señor Sabaot, feliz el que confía en ti!
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"Recorramos a Jesus e não às pessoas, pois só Ele nunca nos faltará." São Padre Pio de Pietrelcina