Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el vigésimo cuarto día, alcanzamos momentos culminantes. Génesis 45-46 relata la conmovedora revelación de José a sus hermanos, su generoso perdón y el traslado de toda la familia de Jacob a Egipto con setenta personas. Job 37-38 marca un punto de inflexión dramático cuando Dios finalmente responde a Job desde el torbellino, interrogándolo sobre los misterios de la creación. Proverbios 4:20-27 nos exhorta a cuidar nuestro corazón por encima de todo, pues de él mana la vida, y a mantener la mirada fija en el camino recto.

Capítulo 45

1. A este punto José no pudo ya contenerse más delante de toda aquella gente que estaba con él, y gritó: «¡Salgan todos de aquí!» No quedaba ninguno cuando José se dio a conocer a sus hermanos,

2. pero rompió a llorar tan fuerte que lo oyeron los egipcios y los servidores de Faraón.

3. José dijo a sus hermanos: «Yo soy José. ¿Vive aún mi padre?» Ellos quedaban tan aterrados de verlo que no podían responderle.

4. El les dijo: «Acérquense», y se acercaron. «Yo soy José, su hermano, el que ustedes vendieron a los egipcios.

5. Pero no se apenen ni les pese por haberme vendido, porque Dios me ha enviado aquí delante de ustedes para salvarles la vida.

6. Ya van dos años de hambre en la tierra, y aún quedan cinco en que no se podrá arar ni cosechar.

7. Dios, pues, me ha enviado por delante de ustedes, para que nuestra raza sobreviva en este país: ustedes vivirán aquí hasta que suceda una gran liberación.

8. No han sido ustedes, sino Dios quien me envió aquí; El me ha hecho familiar de Faraón, administrador de su palacio, y gobernador de todo el país de Egipto.

9. Vuelvan pronto donde mi padre y díganle: «Esto te manda a decir tu hijo José: Dios me ha hecho dueño de todo Egipto.

10. Ven a mí sin demora. Vivirás en la región de Gosén y estarás cerca de mí, tú, tus hijos y tus nietos, con tus rebaños, tus animales y todo cuanto posees.

11. Aquí yo cuidaré de ti, y nada te faltará a ti, a tu familia, ni a cuantos dependen de ti, durante estos cinco años de hambre que aún quedan.

12. Ahora ustedes ven, y su hermano Benjamín lo ve, que soy yo quien les está hablando.

13. Cuenten a mi padre la gloria que tengo en Egipto, y todo lo que han visto, y luego dense prisa de traer aquí a mi padre.»

14. Dicho esto, José abrazó llorando a Benjamín, quien también lloró.

15. Después, entre lágrimas, abrazó y besó a cada unos de sus hermanos, que se pusieron a conversar con él.

16. La noticia de que habían llegado los hermanos de José llegó hasta la casa de Faraón. Se decía: «Han venido los hermanos de José.» Esta noticia agradó a Faraón y también a sus oficiales.

17. Faraón dijo a José: «Diles esto a tus hermanos: "Carguen sus burros y regresen a Canaán.

18. Tomen a su padre y a sus familias y vengan aquí. Yo les daré lo mejor del país de Egipto y comerán lo mejor de esta tierra.

19. Lleven del país de Egipto carretas para sus niños y mujeres, y traigan a su padre.

20. No se preocupen por las cosas que que dejan allá, pues lo mejor de Egipto será para ustedes".»

21. Así lo hicieron los hijos de Israel. José les consiguio carretas según la orden de Faraón, y los proveyó de víveres para el camino.

22. A cada uno le regaló un vestido, pero a Benjamín le regaló trescientas monedas de plata y cinco vestidos.

23. Y puso además diez burros cargados con los mejores productos de Egipto, y diez burras cargadas de trigo, pan y víveres para el viaje de su padre.

24. Después despidió a sus hermanos, que se fueron, pero antes les recomendó que no pelearan por el camino.

25. Subieron de Egipto y llegaron a Canaán, donde estaba Jacob, su padre.

26. Le dieron la buena noticia: "José vive todavía y es el que manda en todo el país de Egipto". Pero Jacob no se conmovió, pues no les creyó.

27. Ellos repitieron todas las palabras que José les había dicho y le mostraron las carretas que José le había mandado para que se trasladara. Entonces revivió el espíritu de Jacob,

28. y exclamó: «¡Me basta con saber que mi hijo José vive todavía! Iré donde él y lo veré antes de morir.»

Capítulo 46

1. Israel partió con todo lo que tenía, y al llegar a Bersebá, ofreció allí sacrificios al Dios de su padre Isaac.

2. Dios habló a Israel durante la noche en una visión y le dijo: «Jacob, Jacob».

3. «Aquí estoy», contestó él. Y Dios prosiguió: «Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en una gran nación.

4. Yo te acompañaré a Egipto, y también te haré volver aquí. José te cerrará los ojos.»

5. Jacob dejó Bersebá y los hijos de Israel llevaron a su padre junto con sus hijos pequeños y sus mujeres en las carretas que Faraón había mandado para transportarlos.

6. También tomaron sus rebaños y todo lo que habían adquirido en Canaán, y así entraron en Egipto Jacob y toda su descendencia,

7. sus hijos y los hijos de sus hijos, sus hijas y los hijos de sus hijas; en una palabra, hizo que entrara con toda su familia en Egipto.

8. Estos son los nombres de los descendientes de Israel que entraron en Egipto: Jacob y sus hijos. Rubén, el primogénito de Jacob,

9. y sus hijos Henoc, Falú, Hesrón y Carmí.

10. Los hijos de Simeón: Jamuel y Jamín, Ahod, Juaquín, Sohar y Saúl, cuya madre era cananea.

11. Los hijos de Leví: Guersón, Quehat y Merarí.

12. Los hijos de Judá: Er, Onán, Sela, Farés, Zaraj, (pero Er y Onán habían muerto en la tierra de Ca naán). Los hijos de Farés: Hesrón y Hamul.

13. Los hijos de Isacar: Tola, Fua, Job y Sumrón.

14. Los hijos de Zabulón: Sared, Elón y Jahelel.

15. Estos son los hijos que Lía había dado a Jacob en Padán-Aram, además de su hija Dina. El total entre hijos e hijas era de treinta y tres personas.

16. Los hijos de Gad: Sefión, Haggi, Suni, Esebón, Heri, Arodi y Arelí.

17. Los hijos de Aser: Jamne, Jesua, Jesui, Beria y su hermana Seraj. Los hijos de Beria: Hebel y Melquiel.

18. Estos son los hijos de Zelfa, la esclava que Labán dio a su hija Lía. Zelfa fue la madre y Jacob el padre, en total, dieciséis personas.

19. Los hijos de Raquel, esposa de Jacob: José y Benjamín.

20. A José le nacieron en Egipto Manasés y Efraím, cuya madre era Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.

21. Los hijos de Benjamín: Bela, Beker, Asbel, Gera, Naamán, Equi, Ros, Mofín, Ofín y Ared.

22. Estos son los hijos que Raquel dio a Jacob, en total catorce personas.

23. Los hijos de Dan: Husim.

24. Los hijos de Neftalí: Jasiel, Guni, Jese y Sallem.

25. Estos son los hijos de Bilá, la que Labán dio a su hija Raquel. Bilá fue la madre y Jacob el padre. En total siete personas.

26. El total de personas que entraron con Jacob en Egipto, todos descendientes suyos, era de sesenta y seis personas, sin contar las mujeres de sus hijos.

27. Los hijos de José que nacieron en Egipto, fueron dos. Total de personas de la familia de Jacob que entraron en Egipto. Setenta.

28. Antes de que entraran en Gosén. Jacob mandó delante a Judá para avisar a José de que estaba para llegar a la tierra de Gosen.

29. José enganchó su carro y fue al encuentro de su padre a Gosén. Al verlo lo abrazó y lloró largamente sobre su cuello.

30. Y dijo Israel a José: «Ahora ya puedo morir, porque he visto tu rostro y porque vives todavía.»

31. Después dijo José a sus hermanos y a toda la familia de su padre: «Voy ahora mismo a anunciar a Faraón que mis hermanos y la familia de mi padre, que vivían en tierra de Canaán, acaban de llegar.

32. Le diré también que ustedes son pastores de ovejas, que se dedican a la crianza de animales y que han traído rebaños, vacas, y todas sus pertenencias.

33. Así pues, cuando Faraón les llame y les pregunte: «¿Cuál es su oficio?»,

34. ustedes contestarán: «Tus servidores hemos sido pastores desde nuestra niñez hasta el día de hoy, como lo fueron también nuestros padres.» Así se podrán quedar ustedes en esta tierra de Gosén, ya que los egipcios aborrecen a todos los pastores de ovejas.»

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Capítulo 37

1. Por esto se me estremece el corazón y salta fuera de su lugar.

2. Escuchen el estruendo de su voz, el rumor que sale de su voz,

3. por la inmensidad del cielo arroja su relámpago. que llega a los extremos de la tierra.

4. Detrás de él una voz ruge; truena con su majestuosa voz y no retendrá sus rayos mientras su voz retumbe.

5. Por su voz hace Dios cosas maravillosas, cosas grandes que no comprendemos.

6. A la nieve ordena: Cae sobre la tierra, y a los aguaceros: Sean fuertes.

7. Así mantiene encerrados a los hombres, para que reconozcan que ésa es su obra.

8. Las fieras huyen a sus guaridas y permanecen en sus refugios.

9. Del sur viene el huracán y del norte, el frío.

10. Por el soplo de Dios se forma el hielo y se pone sólida la superficie de las aguas.

11. O bien, las nubes arrojan su rayo y el nublado difunde sus relámpagos.

12. Los envía por todos lados para que hagan el trabajo que él ordena sobre toda la superficie de la tierra.

13. Si es para castigo, harán su voluntad, si es para bendición, será recibida.

14. Presta oídos a esto, Job: detente y observa las maravillas de Dios.

15. ¿Sabes tú cómo manda él a su creación y cómo de la nube brilla el relámpago?

16. ¿Sabes tú cómo flotan las nubes, obra maravillosa del Perfecto Sabio?

17. Tú que sientes quemar tus vestidos cuando la tierra descansa bajo el viento del sur,

18. ¿acaso extendiste con él el firmamento, sólido como espejo de metal fundido?

19. Enséñame qué debemos decirle... Quedémonos aquí que ya viene la oscuridad.

20. Si yo hablo, ¿alguien se lo cuenta?, ¿le informa de lo que uno ha dicho?

21. Pero ya no se ve la luz, oscurecida por las nubes... y ahora pasa el viento que las despeja...

22. Del norte llega una luz dorada: es la gloria terrible en torno a Dios.

23. ¡Es el Poderoso, al que no podíamos alcanzar! Su fuerza es soberana, sus juicios y su justicia no oprimen a nadie.

24. Por eso, los hombres lo deben temer, todos los sabios juntos no son nada ante él.»

Capítulo 38

1. Yavé respondió a Job en medio de la tempestad, y le dijo:

2. «¿Quién es ese que oscurece mis designios y habla de lo que no sabe?

3. Amárrate los pantalones como hombre; voy a preguntarte, y tú me enseñarás.

4. ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? ¡Habla, si es que sabes tanto!

5. ¿Sabes tú quién fijó sus dimensiones, o quién la midió con una cuerda?

6. ¿Sobre qué están puestas sus bases o quién puso su piedra angular,

7. mientras cantaban a coro las estrellas del alba y aclamaban todos los hijos de Dios?

8. ¿Quién encerró con doble puerta el mar cuando salía borbotando del seno materno,

9. cuando le puse una nube por vestido y espesos nublados por pañales;

10. cuando le fijé sus límites y le puse puertas y cerrojos

11. diciendo: «Hasta aquí no más llegarás, aquí se romperá el orgullo de tus olas»?

12. ¿Has mandado una vez en tu vida a la mañana o indicado a la aurora su lugar,

13. para que tome los bordes de la tierra y eche fuera de ella a los malhechores?

14. El suelo entonces toma un color de arcilla y se tiñe de rojo como un vestido.

15. Les quita su luz a los malvados y quiebra el brazo que iba a matar.

16. ¿Has llegado hasta donde nace el mar y paseado por el fondo del abismo?

17. ¿Se te han mostrado las puertas de la muerte? ¿Has visto los porteros del país de la sombra?

18. ¿Has medido las llanuras inmensas? ¡Indícalo, si lo sabes!

19. ¿Por dónde se va a la morada de la luz y de dónde salen las tinieblas?

20. Si sabes ir hasta su casa, podrías encaminarlas hasta allá.

21. Peroi lo sabes, pues naciste antes que ellas y grande es el número de tus días.

22. ¿Has llegado a los depósitos de nieve? ¿Has visto las reservas de granizo

23. que guardo yo para los días de angustia, para el día de la guerra y del combate?

24. ¿De dónde sale y se difunde la luz,de dónde el viento de oriente que barre la tierra?

25. ¿Quién abre un canal al aguacero y una senda al estrépito de los truenos,

26. para que llueva sobre la tierra inhabitada, sobre el desierto donde no hay un ser humano,

27. para regar las soledades desoladas, y hacer germinar en tierra árida hierba verde?

28. ¿Tiene padre la lluvia? ¿Quién engendra las gotas del rocío?

29. ¿Qué seno dio a luz al hielo? ¿Quién engendra la escarcha del cielo

30. cuando las aguas se endurecen como piedras, y se congela la superficie del abismo?

31. ¿Puedes tú anudar los lazos de las Cabrillas o desatar las cuerdas del Orión?

32. ¿Haces tú salir a su tiempo el lucero del alba y guías a la Osa con sus pequeños?

33. ¿Conoces acaso las leyes de los cielos y haces que sus decretos se cumplan en la tierra?

34. ¿Llegará tu orden hasta las nubes, de manera que te responda un diluvio de aguas?

35. ¿Serás tú quien arroje los relámpagos? ¿Acaso te dirán: «Aquí estamos»?

36. ¿Quién puso sabiduría en el ibis, y dio inteligencia al gallo?

37. ¿Quién puede someter a las nubes, y vaciar los estanques del cielo,

38. para que el polvo se haga barro y los terrones se peguen entre sí?

39. ¿Acaso tú preparas la caza de la leona y sacias el hambre de sus cachorros

40. cuando están agazapados en sus guaridas y se ponen al acecho en los matorrales?

41. ¿Quién prepara al cuervo su alimento cuando sus polluelos claman a Dios y se agitan hambrientos?

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20. ¡Hijo mío, pon atención a mis palabras, oye bien mis discursos!

21. Tenlas presentes en el espíritu, guárdalas en lo más profundo de tu corazón.

22. Porque son vida para el que las acoge, son un remedio para el cuerpo.

23. Primero que nada, vigila tu corazón, por que en él está la fuente de la vida.

24. Rechaza cualquier lenguaje perverso, abstente de cualquier mentira.

25. Que tus ojos miren de frente, que tu mirada sea franca.

26. Tantea primero el suelo bajo tus pies, para que tu andar sea seguro.

27. No te vuelvas a derecha ni a izquierda, sino que aléjate del mal.

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"O Anjo de Deus não nos abandona jamais." São Padre Pio de Pietrelcina