Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 234, Jeremías 12 presenta sus quejas sobre la prosperidad de los malvados y la justicia de Dios. Ezequiel 41-42 continúa la descripción del templo restaurado, enfatizando el orden y la santidad de los espacios sagrados. Proverbios 15:9-12 refuerza que Dios rechaza el camino de los malvados y que la sabiduría guía a los justos en sus decisiones y acciones diarias.

Capítulo 12

1. Yavé, tú tienes siempre la razón cuando yo hablo contigo, y, sin embargo, hay un punto que quiero discutir: ¿Por qué tienen suerte los malos y son felices los traidores?

2. Los plantas en esta tierra y en seguida echan raíces, crecen y dan frutos, a pesar de que te honran con puras palabras y estás lejos de sus corazones.

3. En cambio, a mí me conoces, Yavé; me has visto y has comprobado que mi corazón está contigo. Llévatelos como ovejas al matadero y señálalos para el día de la matanza.

4. ¿Hasta cuándo estará de luto el país? ¿Permanecerá seco el pasto de los campos? Aves y bestias ya han perecido por causa de la maldad de los hombres, pues ellos dicen: «Dios no ve nuestra conducta.»

5. «Si te cansa correr con los de a pie, ¿cómo competirás con los de a caballo? Si en país tranquilo no te sientes seguro, ¿qué harás en los bosques del Jordán?»

7. Abandoné mi casa, dejé mi propiedad, he entregado lo que más quería en manos de mis enemigos.

8. Los míos se han portado conmigo como un león de la selva, que ha lanzado contra mí sus rugidos; por eso les tengo rencor.

9. ¿Será acaso mi pueblo un buitre de plumaje feo, para que todos los demás se lancen contra él? ¡Ea, júntense ustedes, fieras salvajes, vayan a devorar!

10. Muchos pastores han saqueado mi viña, han pisoteado mi propiedad y han convertido mi campo, que tanto quería, en un potrero sin pasto. Lo han dejado hecho una lástima, sin nada de vegetación.

11. ¡El país está totalmente destruido y nadie se conmueve por eso!

12. Los saqueadores han subido a todas las alturas peladas del desierto, pues Yavé tiene una espada que devora de un extremo al otro del país y nadie se salvará.

13. Sembraron trigo, y cosecharon espinas: se han cansado inútilmente. Les da vergüenza lo poco que han cosechado, por la mucha ira de Yavé.

14. Así ha dicho Yavé: «A todos mis malvados vecinos, que han invadido la propiedad que yo le había regalado a mi pueblo Israel, los voy a arrancar de su suelo. Y a la casa de Judá la arrancaré de en medio de ellos.

15. Pero después de haberlos arrancado, de nuevo me compadeceré de ellos y los haré volver a cada uno a su propiedad, a cada uno a su país.

16. Y si aprenden con cuidado los preceptos de mi pueblo, de tal modo que lleguen a jurar en nombre mío: «Por vida de Yavé», así como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, entonces serán establecidos en medio de mi pueblo.

17. Pero si se niegan a obedecerme, arrancaré a aquella gente y la haré desaparecer, dice Yavé.»

Capítulo 13

1. Yavé me dijo así: «Anda a comprarte un cinturón de lino y póntelo a la cintura, pero no lo metas al agua.»

2. Compré el cinturón, según la orden de Yavé, y me lo puse a la cintura.

3. Por segunda vez me llegó una palabra de Yavé: «Toma el cinturón que compraste y que llevas a la cintura, baja al torrente Para y escóndelo en la grieta de una roca.»

4. Y fui a esconderlo, conforme a la orden de Yavé.

5. Después de muchos días, Yavé me dijo:

6. «Anda al torrente y busca el cinturón que te mandé esconder.»

7. Fui al torrente Para, recogí el cinturón del sitio donde lo había escondido, pero estaba podrido y no servía para nada.

8. Entonces Yavé me dijo:

9. «De este modo destruiré el orgullo de Judá y la fama de Jerusalén.

10. Este pueblo malvado que no quiere escuchar mi palabra y se deja llevar por su corazón endurecido y va tras otros dioses para servirlos y adorarlos, quedará como el cinturón que ya no vale nada.

11. De la misma manera que un hombre se ciñe un cinturón a la cintura, así quise tener junto a mí a la gente de Judá para que fueran mi pueblo, mi honra, mi gloria y mi adorno, pero ellos no han escuchado.»

12. Tú les dirás también estas palabras: «Todo cántaro se llenará de vino.» Y si te responden: «¿Es ésta una novedad, que un cántaro se llene de vino?»

13. tú les dirás: «Ustedes son los cántaros, y a todos los llenará Yavé hasta que queden borrachos. Y se estrellarán los habitantes de este país, el uno contra el otro, y los padres contra sus hijos, tanto los reyes, sucesores de David, como los sacerdotes y los profetas, junto con los habitantes de Jerusalén.»

14. Así dice Yavé: «No tendré piedad ni misericordia, y sin perdón los destruiré.»

15. ¡Oigan, pongan atención, no sean tan creídos, pues es Yavé el que habla!

16. Reconozcan a Yavé, su Dios, antes que llegue la noche y sus pies tropiecen en las oscuras montañas. Ustedes esperaban la luz, pero él la cambia en sombra de muerte y, luego, en total oscuridad.

17. Si ustedes no hacen caso a este aviso, lloraré en silencio por ese su orgullo, y mis ojos verterán lágrimas cuando el rebaño de Yavé sea llevado cautivo.

18. Di al Rey y a la Reina Madre: Siéntense en el suelo, porque ha caído de sus cabezas su corona gloriosa.

19. ¡Las ciudades del Negueb han sido cerradas y nadie viene a abrirlas! Todo Judá es deportado, deportado en masa.

20. Levanta tus ojos, Jerusalén, y mira a los que vienen del norte. ¿Dónde está el rebaño que estaba a tu cargo, las ovejas que eran tu orgullo?

21. ¿Qué dirás cuando aquéllos te visiten como vencedores, siendo que tú los habías acostumbrado a tus intimidades? ¿No se apoderarán de ti dolores como de una mujer que da a luz?

22. Tú te preguntarás, tal vez: «¿Por qué me suceden todas estas desgracias?» A causa de tu gran perversidad te han arrancado los vestidos y te han pegado en los talones.

23. ¿Puede un negro etíope cambiar su piel o una pantera, su pelaje? Y ¿pueden ustedes actuar correctamente, ustedes que están acostumbrados al mal?

24. Los dispersaré, pues, como paja liviana arrebatada por el viento del desierto;

25. ése es tu premio, el salario de tu rebelión, que yo te había reservado -dice Yavé, porque a mí me echaste al olvido y te entregaste a la Mentira.

26. Yo mismo levantaré tus vestidos, hasta tu cara, para que se vea tu vergüenza.

27. ¡Ah!, tus adulterios y tus gritos de placer, tu descarada prostitución, en los cerros y en los campos, todas tus monstruosidades, yo las he visto. Desgraciada Jerusalén, ¿hasta cuándo, todavía, estarás impura?

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Capítulo 41

1. Me hizo entrar en la parte del antesantuario y midió los pilares de cada lado: medían seis codos de ancho.

2. Su entrada medía diez codos de ancho y sus columnitas, cinco; midió su profundidad, que era de cuarenta codos y su ancho, de veinte.

3. Luego entró en el santuario y midió el pilar de la entrada, medía dos codos de ancho. La entrada medía seis, y el muro de cada lado, siete.

4. Midió veinte codos para el ancho y veinte para el largo de esa sala, luego añadió: "Ese es el Santo de los Santos".

5. Midió en seguida el muro de la Casa; tenía seis codos de alto; el ancho del corredor que rodeaba a la Casa era de cuatro codos.

6. Las piezas laterales estaban dispuestas en tres pisos, treinta por cada uno. Había salientes en la pared de la Casa por los lados, alrededor, a fin de que las sostuvieran, sin que sus vigas penetraran en la pared interior de la Casa.

7. El ancho de las piezas iba aumentando en todo a medida que se subían; porque el corredor del edificio aumentaba gradualmente en todo el rededor de modo que el interior era más ancho en lo más alto, y así desde el pavimento se subía al piso del medio, y de éste al más alto.

8. El tabique de esas piececitas tenía una vara de ancho alrededor de toda la Casa.

9. Por su lado exterior el tabique de las piezas, junto con el pasadizo que las comunicaba, medía cinco codos.

10. Las piezas alrededor de la Casa añadían a sus dimensiones veinte codos más.

11. El pasadizo que comunicaba las piezas tenía una entrada al norte y una entrada al sur; el ancho de ese pasadizo era de cinco codos.

12. El edificio estaba al oeste del patio, de frente al mismo. Tenía setenta codos de ancho y noventa de largo; el muro del edificio tenía cinco codos de espesor en toda su extensión.

13. El hombre midió la Casa, tenía cien codos de largo: en profundidad, el patio, la edificación y sus muros medían cien codos.

14. La fachada de la Casa, que daba al patio hacia el este, tenía también cien codos de ancho.

15. Midió la longitud de la edificación por el lado del patio trasero con sus corredores de un extremo al otro; medía cien codos. El antesantuario y el vestíbulo del atrio,

16. las ventanas con rejillas y las entradas con sus tres piezas estaban todas revestidas de madera preciosa, desde el suelo hasta las ventanas.

17. La decoración se extendía desde la entrada hasta dentro de la Casa, tanto en el exterior como el interior.

18. Estaba formada por querubines y palmas, había una palma entre dos querubines; los querubines tenían dos caras:

19. una cara de hombre se enfrentaba a una palma de un lado, y otra cara de león enfrentaba a otra palma del otro lado. Así se había hecho en todo el derredor de la Casa.

20. En el muro se habían representado querubines y palmas desde el suelo hasta encima de la entrada.

21. Los pilares del antesantuario eran cuadrados; delante del santuario propiamente tal

22. había un altar de madera de tres codos de alto; su largo y su ancho eran de dos codos. Tenía piezas angulares y sus adornos eran de madera. El hombre me dijo: "Esta es la mesa que está ante Yavé".

22. cada batiente era doble.

23. El antesantuario tenía una puerta con dos batientes, y lo mismo el Santuario;

25. Encima de las batientes del antesantuario, había representado en los muros querubines y palmas; un tejado de madera protegía la fachada y la puerta exterior.

26. Ventanas con rejillas y palmas decoraban los pilares del vestíbulo, las piezas que rodeaban a la Casa y los tejados.

Capítulo 42

1. El hombre me hizo salir en dirección norte, al patio interior; me condujo a las salas que daban al patio al norte del edificio.

2. Al lado norte, las salas tenían cien codos de largo y cincuenta de ancho.

3. Las puertas del patio interior se abrían hacia una galería de tres pisos que daban al empedrado del patio exterior.

4. Frente a las salas había un corredor de cien codos de largo y diez de ancho; las entradas estaban por el norte.

5. Las salas superiores eran más pequeñas que las salas inferiores o que las intermedias porque las galerías les quitaban espacio.

6. En efecto, esas galerías tenían tres pisos y no tenían columnas como las de los patios; por eso había un estrechamiento con respecto a las salas inferiores o a las del medio. El muro de las salas que daba al exterior, en dirección al patio exterior, tenía cincuenta codos de largo.

8. El largo de las salas que miraba al patio exterior tenía cincuenta codos mientras que las que estaban de frente al Templo tenían cien.

9. Viniendo desde el patio exterior había encima de esas salas una entrada que daba al este.

10. En medio del muro del patio, en dirección sur, había salas que estaban frente al patio y a las edificaciones.

11. Al lado de ellas pasaba un corredor, esas salas tenían el mismo aspecto que las piezas que se encontraban al norte: la misma longitud, el mismo ancho, la misma puerta, la misma disposición, la misma entrada.

12. Encima de las salas que miraban al sur, había una entrada al comienzo de cada ala.

13. El hombre me dijo entonces: "Las salas del norte y las del sur que miran al patio son las salas santas donde los sacerdotes que se acercan a Yavé comen las carnes consagradas; allí depositan las cosas muy santas que han sido ofrecidas por la oblación, el sacrificio por el pecado y el sacrificio de reparación. Es un lugar santo.

14. Cuando los sacerdotes salgan del santuario al patio exterior, dejarán allí las vestimentas con que oficiaron, porque esas vestimentas son santas. Se pondrán otras y entonces irán al patio reservado al pueblo.

15. Cuando el hombre hubo acabado de medir las construcciones interiores, me hizo salir por la puerta oriental para tomar las medidas del exterior.

16. Midió el lado este con su vara de medir y comprobó que tenía quinientas varas de largo.

17. Midió el lado norte con su vara y vio que tenía quinientas varas.

18. Midió otra vez el lado sur con la vara y de nuevo le dio quinientas varas.

19. Midió por último el lado oeste con su vara y encontró que tenía quinientas varas.

20. Así midió los cuatro lados; un muro de quinientas varas a lo largo y a lo ancho separaba lo sagrado de lo profano.

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9. Yavé detesta a los que se portan mal, pero ama al que busca el bien.

10. Un severo castigo aguarda al que se sale del camino; si no quiere corregirse, morirá.

11. El mundo infernal y la muerte están a la vista de Yavé, ¡cuánto más el corazón de los hombres!

12. Al burlón no le gusta que lo reprendan, por eso evita la compañía de los sabios.

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"Não sejamos mesquinhos com Deus que tanto nos enriquece." São Padre Pio de Pietrelcina