Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 170, 2 Reyes 1 relata los conflictos que enfrentó el rey Ocozías, mientras que 2 Crónicas 24 destaca la fidelidad de Joás al buscar la restauración del templo. El Salmo 69 resuena como un clamor intenso a Dios en tiempos de aflicción, recordándonos que la confianza en el Señor es esencial en toda circunstancia. Este día nos invita a perseverar en la fe y la obediencia divina.

1. Después de la muerte de Ajab, Moab se rebeló contra Israel.

2. En Samaria, Ocozías se cayó por la ventana de su habitación del segundo piso y quedó maltrecho. Envió mensajeros, a los que había encomendado lo siguiente: «Vayan a consultar a Baalzebub, dios de Acarón, para saber si sobreviviré a este accidente.»

3. Entonces un ángel de Yavé dijo a Elías, del pueblo de Tisbé: «Levántate y sube al encuentro de los mensajeros del rey de Samaria y diles: ¿Por qué van ustedes a consultar a Baalzebub, dios de Acarón? ¿Será porque no hay Dios en Israel?

4. Escuchen, pues, esta palabra de Yavé: De la cama donde te acostaste no te levantarás, sino que ahí morirás.» Y Elías se fue.

5. Los mensajeros regresaron donde Ocozías y éste les dijo: «¿Cómo es que han vuelto tan rápido?»

6. Le respondieron: «Nos salió al paso un hombre que nos dijo: Vuelvan al rey que los envió y díganle de parte de Yavé: ¿Por qué envías a consultar a Baalzebub, dios de Acarón? ¿Será porque no hay Dios en Israel? Por eso, de la cama donde te acostaste no te levantarás, sino que ahí morirás.»

7. El rey les preguntó: «¿Qué aspecto tenía el hombre que les salió al paso y les dijo esas palabras?»

8. Ellos le respondieron: «El hombre iba vestido con un manto de pelo y con una faja de piel ceñida a su cintura.» El rey dijo: «Es Elías, del pueblo de Tisbé.»

9. Ocozías envió un jefe de cincuenta, que subió con sus cincuenta hombres para buscarlo. Elías estaba sentado en la cumbre del cerro. El jefe le dijo: «Hombre de Dios, el rey manda que bajes.»

10. Respondió Elías al jefe de los cincuenta hombres: «Si soy hombre de Dios, que baje fuego del cielo y te devore a ti y a tus hombres.» Bajó fuego del cielo y los devoró a todos.

11. El rey volvió a mandarle otro jefe de cincuenta, que subió con sus cincuenta hombres y le dijo: «Hombre de Dios, el rey dice que te apresures a bajar.»

12. Respondió Elías: «Si soy hombre de Dios, que baje el fuego del cielo y te devore a ti y a tus hombres.» Bajó fuego del cielo y los devoró a todos.

13. Volvió el rey a enviarle un tercer jefe con cincuenta hombres. Este, al llegar, cayó de rodillas ante Elías y le dirigió estas palabras: «Hombre de Dios, te ruego que me perdones, así como a mis cincuenta hombres; todos somos siervos tuyos.

14. Ya sé que bajó dos veces fuego del cielo y ha consumido a los cincuenta hombres con sus jefes. Ahora, pues, dígnate perdonarme la vida.»

15. Entonces el ángel de Yavé dijo a Elías: «Baja con él y no lo temas.» Se levantó, pues, y bajó con él donde el rey,

16. al que dijo: «Escucha esta palabra de Yavé: Porque enviaste mensajeros para consultar a Baalzebub, dios de Acarón, por eso de la cama donde te acostaste no te levantarás; ahí morirás.»

17. Murió en efecto, según lo había dicho Yavé por boca de Elías y, debido a que no tenía hijos, su hermano Joram reinó en su lugar, en el año segundo de Joram, hijo de Josafat, rey de Judá.

18. Lo demás referente a Ocozías, lo que hizo, está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel.

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año

1. Joás tenía siete años cuando empezó a reinar y reinó cuarenta años en Jerusalén. Su madre se llamaba Sibia y era de Bersebá.

2. Joás hizo lo que es bueno delante de Yavé mientras vivió el sacerdote Joyadá.

3. Este lo casó con dos mujeres y le nacieron hijos e hijas.

4. Después de esto Joás resolvió reparar la Casa de Yavé.

5. Reunió a los sacerdotes y a los levitas y les dijo: «Recorran las ciudades de Judá y junten cada año plata en todo Israel para reparar la Casa de nuestro Dios. Y dense prisa en esto.» Pero los levitas no se apuraron.

6. Entonces llamó el rey al sumo sacerdote Joyadá, y le dijo: «¿Por qué no has tenido cuidado de que los levitas trajeran de Judá y de Jerusalén la contribución que Moisés, siervo de Yavé, y la asamblea de Israel determinaron para la Tienda de las Citas?»

7. Los partidos de la impía Atalía y sus hijos habían arruinado la Casa de Dios, llegando incluso a emplear para los baales todas las cosas consagradas de la Casa de Yavé.

8. Mandó el rey que se hiciera una caja, que fue colocada junto a la puerta de la Casa de Yavé, por la parte de afuera;

9. y publicaron por todo Judá y Jerusalén que debían traer para Yavé la contribución que Moisés, siervo de Dios, había impuesto a Israel en el desierto.

10. Todos los jefes y todo el pueblo se alegraron; y traían la contribución y la echaban en la caja hasta que se llenaba.

11. Cuando llevaban la caja a los inspectores del rey, por medio de los levitas, si veían que había mucho dinero, venía el secretario del rey y el inspector del sumo sacerdote para vaciar la caja; luego la tomaban y volvían a su lugar. Así lo hacían cada día, y recogían dinero en abundancia.

12. El rey y Joyadá se lo daban a los encargados de las reparaciones de la Casa de Yavé, y éstos tomaban a sueldo canteros y carpinteros, y también artesanos en hierro y bronce, para reparar la Casa de Yavé.

13. Así lo hicieron los encargados de la obra, y con sus trabajos adelantaron las reparaciones del edificio; restituyeron la Casa de Dios a su primer estado y la consolidaron.

14. Acabado el trabajo, entregaron al rey y a Joyadá el resto del dinero, con el cual hicieron objetos para la Casa de Yavé: utensilios para el ministerio y para los holocaustos, vasos y objetos de oro y plata. Durante toda la vida de Joyadá los holocaustos se ofrecieron constantemente en la Casa de Yavé.

15. Envejeció y murió colmado de días. Tenía ciento treinta años cuando murió.

16. Lo sepultaron en la ciudad de David con los reyes, porque había hecho el bien en Israel, con Dios y con su Casa.

17. Después de la muerte de Joyadá los jefes de Judá vinieron a postrarse delante del rey, y el rey les prestó oídos.

18. Abandonaron la Casa de Yavé, el Dios de sus padres, y se interesaron por los troncos sagrados y los ídolos; la cólera estalló contra Judá y Jerusalén, a causa de esta culpa suya.

19. Yavé les mandó profetas que dieron testimonio contra ellos para que volvieran a él, pero no les prestaron oídos.

20. Entonces el Espíritu de Dios revistió a Zacarías, hijo del sacerdote Joyadá, que, presentándose delante del pueblo, les dijo: «Así dice Dios: ¿Por qué traspasan los mandamientos de Yavé? No tendrán éxito; porque han abandonado a Yavé, él los abandonará a ustedes.»

21. Mas ellos conspiraron contra él y, por mandato del rey, lo apedrearon en el atrio de la Casa de Yavé.

22. El rey Joás no se acordó de la benevolencia que había tenido con él Joyadá, padre de Zacarías, sino que mató a su hijo, el cual exclamó al morir. «Véalo Yavé, y haga justicia.»

23. A la vuelta de un año, subió contra Joás el ejército de los arameos, que invadieron Judá y Jerusalén, mataron de entre la población a todos los jefes del pueblo, y mandaron todo el botín al rey de Damasco,

24. pues aunque el ejército de los arameos había venido con poca gente, Yavé entregó en sus manos a un ejército muy grande; porque habían abandonado a Yavé, el Dios de sus padres. De este modo los arameos hicieron justicia con Joás.

25. Y cuando se alejaron de él, dejándolo gravemente enfermo, sus servidores se conjuraron contra él, por la sangre del hijo del sacerdote Joyadá, y lo asesinaron en su cama. Lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en el sepulcro de los reyes.

26. Los que conspiraron contra él fueron Zabad, hijo de Simot, la amonita, y Jozabal, hijo de Simrit, la moabita.

27. Lo tocante a sus hijos, la gran cantidad de impuestos que percibió y la restauración de la Casa de Dios, se halla escrito en el comentario del libro de los Reyes. En su lugar reinó su hijo Amasías.

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año

2. Oh Dios, sálvame, que las aguas me llegan hasta el cuello.

3. Me estoy hundiendo en un cieno profundo, y no hay dónde apoyarme. Me vi arrastrado a profundas aguas y las olas me cubren.

4. Me agoto de gritar, me arde la garganta, y mis ojos se cansan de esperar a mi Dios.

5. Más que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo. Son más fuertes que yo los que con calumnias me persiguen. ¿Cómo devolveré lo que no he robado?

6. Tú sabes, oh Dios, si me he extraviado, pues no te están escondidos mis errores.

7. No avergüences por mí a los que en ti esperan, Señor, Dios Sabaot, ni humilles por causa mía a los que te buscan, oh Dios de Israel.

8. Por ti fue que soporté el insulto, y la vergüenza me cubrió la cara;

9. me volví como un extraño a mis hermanos, un desconocido para los hijos de mi madre.

10. El celo de tu casa me devora, los insultos de los que te insultan recaen sobre mí.

11. Si me aflijo con ayunos, eso me vale insultos;

12. si me visto de saco, ellos se burlan de mí.

13. Se ríen de mí los que se sientan en la plaza, y a los bebedores doy un tema de canción.

14. Pero a ti, oh Dios, sube mi oración, sea ése el día de tu favor. Según tu gran bondad, oh Dios, respóndeme, sálvame tú que eres fiel.

15. Sácame del barro, que no me hunda; líbrame del vértigo del agua profunda.

16. Que las olas no me sumerjan, ni me trague el torbellino ni el pozo cierre sobre mí su boca.

17. Respóndeme, Señor, pues tu amor es bondad, vuélvete hacia mí por tu gran misericordia.

18. No escondas a tu siervo tu rostro, me siento angustiado, respóndeme pronto.

19. Ven, acércate a mí y rescátame, líbrame de tantos enemigos.

20. Tú conoces mi humillación, mis adversarios están todos a tu vista.

21. Tanta ofensa me ha partido el corazón, mi vergüenza y confusión son irremediables. Esperé compasión, pero fue en vano, alguien que me consolara, y no lo hallé.

22. En mi comida me echaron veneno, y para la sed me dieron vinagre.

23. Que un traidor los invite a cenar, y se vuelva una trampa su banquete.

24. Que pierdan la vista y queden a ciegas, que siempre caminen encorvados.

25. Arroja sobre ellos tu furor, que los alcance el fuego de tu ira.

26. Que su propiedad quede devastada y sus carpas sin habitantes,

27. porque persiguieron al que tú heriste y aumentaron los dolores de tu víctima.

28. Impútales falta tras falta y que de ellas nunca se libren;

29. sean borrados del libro de los vivos, no sean inscritos en la lista de los justos.

30. ¡Pero a mí, humillado y afligido, que me levante, oh Dios, tu ayuda!

31. Celebraré con un canto el nombre de Dios, proclamaré sus grandezas, le daré gracias.

32. Esto le agradará al Señor más que una víctima, más que un ternero con cuernos y pezuñas.

33. Vean esto, los humildes, y regocíjense. ¡Reanímense, los que buscan al Señor!

34. Pues el Señor escucha a los pobres, no desdeña a los suyos prisioneros.

35. Que lo aclamen los cielos y la tierra, los mares y cuanto bulle en su interior.

36. Pues Dios salvará a Sión y reconstruirá las ciudades de Judá: allí habrá de nuevo casas y propiedades.

37. Los hijos de sus siervos serán los herederos, y allí morarán los que aman su Nombre.

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año






"Cuide de estar sempre em estado de graça." São Padre Pio de Pietrelcina