Plan de lectura completo
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En el día 151, seguimos la consolidación del reino de Salomón en 1 Reyes 9, incluyendo la dedicación del Templo y el cumplimiento de las promesas divinas. Eclesiastés 5-6 nos recuerda la brevedad de la vida y la importancia de temer a Dios en nuestras acciones diarias. El Salmo 7 complementa estas lecturas con un clamor de justicia y protección, que refuerza la confianza en el Señor.
1. Cuando Salomón hubo terminado la Casa de Yavé, el palacio real y todo cuanto quiso construir,
2. se le apareció Yavé por segunda vez, como se le había aparecido en Gabaón.
3. Yavé le dijo: «He escuchado la plegaria y la súplica que me has dirigido. He santificado esta Casa que me has construido para que ponga en ella mi Nombre para siempre; ahí estarán siempre mis ojos y mi corazón.
4. Si ahora me sirves como tu padre David, de todo corazón, y con rectitud, haciendo todo lo que te ordene y guardando mis mandamientos y mis ceremonias,
5. afirmaré para siempre tu trono sobre Israel, como prometí a David, tu padre, cuando le dije: "No faltará un hombre de tu descendencia sobre el trono de Israel."
6. Mas si ustedes y sus hijos después de ustedes se apartan de mí, y no guardan mis mandamientos ni los preceptos que les he dado y se van a servir a otros dioses extraños y los adoran,
7. yo arrancaré a Israel del país que le he dado; arrojaré de mi presencia esta Casa que yo he consagrado a mi nombre, y todos los pueblos se burlarán de Israel y lo pondrán como ejemplo.
8. Todos los que pasen ante esta Casa magnífica hecha cenizas quedarán pasmados y preguntarán extrañados: «¿Por qué ha hecho esto Yavé con este país y con esta Casa?»
9. Y les responderán: «Porque abandonaron a Yavé, su Dios, que sacó a sus padres del país de Egipto, y han seguido a otros dioses, los han servido y adorado, por eso Yavé ha hecho caer todo este mal sobre ellos.»
10. Durante los veinte años que Salomón edificó la Casa de Yavé y el palacio real,
11. Hiram, rey de Tiro, había proporcionado a Salomón madera de cedro y de ciprés y todo el oro que necesitó. Al cabo de ese tiempo, Salomón le dio veinte pueblos en la tierra de Galilea.
12. Hiram salió de Tiro para ver los pueblos que Salomón le había dado, pero no le gustaron.
13. Dijo: «¿Qué pueblos son estos que me has dado, hermano?» Y los llamó Cabul (Tierra baldía), nombre que han conservado hasta el día de hoy.
14. Hiram había mandado al rey ciento veinte talentos de oro.
15. Ahora viene lo referente al trabajo obligatorio que el rey estableció para construir la Casa de Yavé, el palacio real, el terraplén, la muralla de Jerusalén, Jasor, Meguido y Gazer,
16. pues Faraón, rey de Egipto, había subido y se había apoderado de Gazer, la incendió y mató a todos los cananeos que habitaban en la ciudad y se la dio en herencia a su hija, la esposa de Salomón.
17. Y éste reconstruyó Gazer, Betorón de abajo,
18. Balat y Tamar en el desierto de Judá,
19. todas las ciudades de aprovisionamiento que tenía Salomón, las ciudades de los carros de guerra y las de las tropas de a caballo, y todo cuanto Salomón quiso edificar en Jerusalén, en el Líbano y en toda la tierra de su dominio.
20. A toda la gente que había quedado de los amorreos, de los heteos, de los fereceos, de los jeveos, de los jebuseos, que no eran israelitas,
21. cuyos descendientes habían quedado después de ellos en el país y a los que los israelitas no habían podido exterminar, les impuso trabajos forzados y les hizo pagar tributos, hasta el día de hoy.
22. Pero Salomón no empleó a ningún israelita como esclavo para construir sus obras, sino que ellos eran sus hombres de guerra, sus oficiales y sus jefes, sus escuderos, jefes de sus carros y de su caballería.
23. Los capataces que estaban al frente de las obras de Salomón y mandaban a la mano de obra requisada eran quinientos cincuenta.
24. Cuando la hija de Faraón subió de la ciudad de David al palacio que había hecho para ella, entonces edificó el terraplén.
25. Después de terminada la Casa, tres veces al año Salomón ofrecía holocaustos y sacrificios de comunión en el altar que había edificado a Yavé, y hacía subir ante él el humo del sacrificio.
26. Salomón mandó también construir una flota en Asiongaber, que está cerca de Elat, a orillas del mar Rojo, en la tierra de Edom.
27. Hiram envió a esta flota algunos de sus marineros, conocedores del mar, con la gente de Salomón.
28. Llegaron a Ofir y trajeron de allí cuatrocientos talentos de oro, que llevaron al rey Salomón.
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1. No hables demasiado rápido, no te precipites en tu decisión cuando te comprometas delante de Dios, porque Dios está en el cielo y tú, en la tierra: no te comprometas demasiado.
2. Si estás muy preocupado, te pones a soñar; si prometes demasiado, dirás lo que no conviene.
3. Si has hecho una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, pues Dios no ama a los tontos: Si lo has prometido, hazlo.
4. Más vale no prometerle algo que prometer sin cumplirlo:
5. no sea que por eso sufras un percance y deberás confesar ante su ángel: "¡No lo había pensado!" ¿Necesitas de una promesa que va a irritar a Dios y acarrearte sinsabores?
6. Los soñadores se comprometen a cada momento sin pensar. pero tú, teme a Dios.
7. Si ves en una provincia al pobre oprimido, al derecho y a la justicia violados, no te sorprendas: por encima de una autoridad hay un escalón superior, y por encima de éste, otros más elevados.
8. El país avanzará si el rey se pone al servicio de los campos.
8. ¡Cuántos días en que comió pan negro; cuántas decepciones, fatigas y disgustos!
9. El que ama el dinero nunca tiene lo suficiente: ¿por qué, entonces, perseguir una satisfacción que nunca llegará? Esto no tiene sentido.
10. Si se acrecienta la riqueza, se multiplican también los que se la comen: ¿y qué saca su dueño con tenerla? Sólo el gusto de verla.
11. El sueño del trabajador será tranquilo, haya comido poco o mucho; pero la saciedad del rico no le permite dormir.
12. Hay otra mala suerte que ví bajo el sol: la riqueza que uno guardó para su propia desgracia.
13. Perdió esa riqueza en un mal negocio, tiene un hijo y no tiene qué dejarle.
14. Desnudo sale el hombre del vientre de su madre, y desnudo volverá tal como vino. Nada podrá llevarse de todas las obras que realizaron sus manos.
15. También esto es una mala suerte: irse en el mismo estado en que uno llegó. ¿Qué más ha hecho sino trabajar para el viento?
17. Esto es lo que veo: todo lo que uno puede esperar es comer y beber, y gozar el bienestar mientras trabaja bajo el sol durante los contados días de su vida, tales como Dios se los concedió: esa es su parte.
18. Cuando un hombre ha recibido de Dios posesiones y riquezas; cuando puede comer, gozar y disfrutar de su trabajo, todo eso es un don de Dios.
19. A lo menos no piensa en lo corto de la vida mientras Dios le llena el corazón de alegría.
1. Hay otro mal que he visto bajo el sol y que aplasta al hombre.
2. Alguien recibió de Dios fortuna, riqueza y honores: nada faltó de todo lo que pudo desear. Pero Dios no le concede disfrutar de ello, y es otro el que lo aprovecha. Esta es otra cosa muy mala y que no se puede justificar.
3. Supongamos que un hombre tuviera un centenar de hijos y viviera largos años, pero durante todo ese tiempo no encontrara la felicidad y no tuviera después sepultura - en ese caso digo que un recién nacido fallecido es más feliz que él.
4. Ese niño vino para nada, sólo para regresar a la negrura, y hasta su mismo nombre permanecerá en la oscuridad.
5. No vio ni conoció el sol, pero descansó; en cambio el otro, no.
6. Ese hombre pudo haber vivido dos mil años, pero ¿de qué le serviría si no conoció la felicidad? Bien se puede decir que todo va al mismo lugar.
7. Todo el trabajo del hombre es por su boca, pero esto no basta para llenar su alma.
8. ¿En qué aventaja el sabio al tonto? ¿En qué sale ganando el pobre cuando sabe comportarse en la vida?
9. Más vale creer en lo que se ve que dejarse llevar por sus deseos: pues allí también no se retiene nada y se corre tras el viento.
10. Todo lo que existe ya ha recibido su nombre, y se sabe lo que es un hombre: no puede discutir con Alguien más poderoso que él.
11. ¿Muchas palabras? Habrá mucho de vacío: ¿qué se habrá ganado?
12. ¿Quién sabe cómo debería vivir el hombre durante sus días contados y frágiles que pasan como sombra? ¿Quién le revelará al hombre lo que pasará bajo el sol después de él?
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2. Señor, Dios mío, en ti yo me refugio, líbrame de mis perseguidores, sálvame.
3. No sea que me atrape como un león, y me arrastre sin que nadie me salve.
4. Señor Dios mío, si he actuado mal, si ha manchado mis manos la maldad,
5. si he devuelto mal por bien, o despojado sin razón a mi contrario,
6. que mi enemigo me persiga y me alcance, que aplaste mi persona contra el suelo y esparza por el polvo mis entrañas.
7. Enójate, Señor, y ponte de pie, haz frente al furor de mis opresores. Despiértate, oh Dios, para abrir el juicio.
8. Que la asamblea de las naciones te rodee, y presídela tú, desde lo alto.
9. Tú que juzgas a las naciones, proclama, Señor, mi rectitud y reconoce mi inocencia.
10. Pon fin a la maldad y a los malvados, y fortalece tú al justo, pues las mentes y los corazones tú sondeas, tú que eres un Dios justo.
11. Dios es el escudo que me cubre, él, que salva a los de recto corazón.
12. Dios es un juez justo, atento siempre para castigar. Arrepiéntanse, o tengan cuidado:
13. El Señor tiene su espada afilada, su arco tenso y la flecha apuntando.
14. Tiene en su mano, siempre preparadas, armas mortíferas y flechas encendidas.
15. Miren al hombre preñado de malicia: Concibe la desgracia y da a luz el fracaso
16. Cava una fosa y la hace profunda, pero en la trampa que ha hecho caerá.
17. Su maldad le recae en la cabeza y le rebota en la cara su violencia.
18. Yo alabaré al Señor por su justicia y cantaré al Nombre del Altísimo.
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"O temor e a confiança devem dar as mãos e proceder como irmãos." São Padre Pio de Pietrelcina