Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 130, 2 Samuel 12 muestra a Natán confrontando a David por su pecado, lo que le trajo arrepentimiento y restauración espiritual. 1 Crónicas 16 relata la organización del culto y la celebración de alabanza a Dios. El Salmo 51 es un poderoso himno de arrepentimiento que nos enseña a buscar el perdón y la pureza de corazón ante el Señor.

1. Yavé envió al profeta Na tán donde David. Natán en tró donde el rey y le dijo: «En una ciu dad había dos hombres; uno era rico y el otro, pobre.

2. El rico tenía muchas ovejas y bueyes;

3. el pobre tenía sólo una ovejita que había comprado. La ha bía criado personalmente y la ovejita ha bía crecido junto a él y a sus hijos. Co mía de su pan, bebía de su misma copa y dormía en su seno. El la amaba como a una hija.

4. Un día, el hombre rico re cibió una visita y, no queriendo matar a ninguno de sus animales para atender al recién llegado, robó la oveja del po bre y se la preparó.»

5. Al oírlo, David se enojó muchísimo con el hombre rico y dijo a Natán: «¡Vive Yavé! El que hizo tal cosa merece la muerte;

6. pagará cuatro veces el precio de la ovejita, por haber actuado así sin ninguna compasión.»

7. Natán le respondió: «Tú eres ese hombre. Esto te dice Yavé, Dios de Is rael: Yo te ungí rey de Israel y te libré de la mano de Saúl.

8. Te entregué la fami lia de tu señor y puse a tu disposición sus mujeres; te di poder sobre Judá e Israel; y por si fuera poco, te daría más todavía.

9. ¿Por qué entonces me has despreciado, haciendo lo que no me gusta? Tú no sólo fuiste el causante de la muerte de Urías, el heteo, sino que, además, le quitaste su esposa. Sí, tú lo has asesinado por la espada de los amonitas.

10. Pues bien, ya que me has despreciado y te has apoderado de la esposa de Urías, jamás se apartará la espada de tu casa.

11. Así habla Yavé: «Haré que tu des gracia parta de tu misma casa. Tomaré tus esposas en tu presencia y se las daré a otro, que se acostará con ellas en ple no día.

12. Tú hiciste esto sin que nadie lo supiera, pero yo cumpliré esto que digo a la vista de todo Israel y a plena luz del día.»

13. David dijo a Natán: «Pequé contra Yavé.» Natán le respondió: «Yavé por su parte perdona tu pecado y no morirás.

14. Pero como ofendiste a Yavé en este asunto, el hijo que te nació morirá.»Dicho esto, Natán se marchó a su casa.

15. Yavé hizo que enfermara grave mente el niño que la mujer de Urías ha bía dado a luz, y estuvo muy mal.

16. David rogó a Dios por el niño, ayunó rigu rosamente y, cuando volvía a su casa, se acostaba en el suelo.

17. Los ancianos de su corte iban a rogarle que se levan tara de ahí, pero él no les hacía caso y se negaba a comer con ellos.

18. Cuando el niño murió, al séptimo día, todos temieron darle la noticia, pues decían: «Cuando aún vivía el niño no hacía caso de nuestros consejos; ¿qué disparate no hará si le decimos que murió el niño?»

19. Pero, por sus cuchicheos, David comprendió que su hijo había muerto. Preguntó, pues: «¿Ha muerto el niño?» Y ellos le respondieron: «Ha muerto.»

20. Entonces se levantó del suelo, se bañó, se perfumó, se puso ropa limpia y se fue luego a la Casa de Yavé a orar. Al volver a su casa pidió alimento y comió.

21. Sus oficiales le dijeron: «¿Qué es lo que haces? Cuando el niño vivía, ayunabas y llorabas, ¿y ahora que ha muerto, te levantas y comes?»

22. David les respondió: «Mientras el niño vivía ayuné y lloré, pues me decía: ¿Quién sabe si Yavé tendrá compasión de mí y el niño no morirá?

23. Pero aho ra que murió, ¿por qué voy a ayunar? ¿Puedo hacer que vuelva? Yo iré donde él, pero él no volverá a mí.»

24. Después, David consoló a Betsabé, su esposa, y tuvo relaciones con ella y le dio otro hijo, al que llamó Salomón. Yavé amó a este niño,

25. y mandó, por medio del profeta Natán, que le pusie ran el nombre de Jedidia (es decir, «Amado de Yavé»).

26. Joab atacó Rabbá de los amonitas y se apoderó de la ciudad del rey.

27. Envió entonces unos mensajeros a David para decirle: «Ataqué a Rabbá y me apoderé de la ciudadela.

28. Reú ne, pues, ahora el resto del ejército y ven a si tiar a la ciudad para que te apoderes de ella; no vaya a ser que la tome yo y que le den mi nom bre.»

29. David reunió todo el ejército, fue a Rab bá, asaltó la ciudad y la tomó.

30. Le quitó al dios Milcom su corona, que pesaba treinta kilos, y puso de adorno en su turbante una piedra pre ciosa que allí había. El botín que llevó de la ciu dad fue enorme.

31. En cuanto a sus habitantes, los hizo salir de la ciudad, los puso a manejar la sierra, las rastras y las hachas de hierro y los hizo trabajar en la fabricación de ladrillos; lo mismo hizo con todas las ciudades de los amonitas. Y luego Da vid y todo su ejército volvieron a Jerusalén.

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1. Trajeron el Arca de Yavé y la colocaron en medio de la tienda que David había hecho levantar para ella; y ofrecieron ante Dios víctimas quemadas y sacrificios de comuniones.

2. Cuando David hubo acabado de ofrecer las víctimas consumidas por el fuego y los sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre de Yavé,

3. y repartió a todo el pueblo de Israel, hombres y mujeres, a cada uno, una torta de pan, una porción de carne asada y un pastel de pasas.

4. David estableció delante del Arca de Yavé a los levitas, cuyo servicio sería celebrar, glorificar y alabar a Yavé, Dios de Israel.

5. Asaf era el jefe; Zacarías era el segundo; luego Uziel, Semiramot, Jejiel, Matatías, Eliab, Benaías, Obededom y Jeiel con sus instrumentos, salterios y cítaras. Asaf hacía sonar los címbalos.

6. Los sacerdotes Benaías y Yajaziel tocaban sin interrupción las trompetas delante del Arca de la Alianza de Dios.

7. Aquel día David estableció por primera vez que Yavé sería alabado por medio de Asaf y sus hermanos en la forma siguiente:

8. Celebren al Señor, alaben su nombre, proclamen sus maravillas a todo el mundo.

9. Entónenle cantos y que todos mediten sus prodigios.

10. Que su santo nombre sea nuestro orgullo. Que se llenen de alegría los que buscan al Señor.

11. Piensen en el Señor y en su poder, busquen siempre su mirada.

12. Recuerden cuántas maravillas ha obrado, sus prodigios y sus decisiones.

13. Descendientes de Israel su siervo; hijos de Jacob, su elegido.

14. El Señor en persona es nuestro Dios, sus sentencias abarcan toda la tierra.

15. Recuerda eternamente su alianza, la promesa que hizo a tantas generaciones.

16. El pacto conseguido con Abraham, el juramento que hizo a Isaac.

17. Para que fuera la ley de Jacob su alianza eterna con Israel.

18. Cuando le dijo: Te daré la tierra de Canaán como parte de tu herencia.

19. Cuando aún eran muy pocos y escasos y forasteros en esa tierra.

20. Iban como peregrinos de pueblo en pueblo y emigraban de una nación a otra.

21. No consintió que nadie los maltratara y por ellos castigó a los reyes.

22. Diciéndoles: No toquen a mis elegidos, ni hagan daño a mis profetas.

23. Cante al Señor toda la tierra, de día en día anuncien su salvación.

24. Proclamen su gloria entre las naciones y digan sus maravillas entre los pueblos.

25. Grande es el Señor y digno de alabanza, más tremendo que todos los dioses.

26. No existen esos dioses de las gentes: no son más que ídolos. Fue el Señor quien hizo los cielos.

27. Majestad y gloria van delante de él, poder y esplendor llenan su santuario.

28. Adoren al Señor todas las familias de la tierra. Reconozcan su poder.

29. Den gloria a su santo nombre. Ofrézcanle sacrificios, entren en su templo. Póstrense ante él con vestidos sagrados.

30. Que la tierra entera se estremezca ante él: el mundo ahora no se conmoverá.

31. Haya júbilo en el cielo y en la tierra; digan entre las naciones: El Señor reina.

32. Que resuene el mar y cuanto lo llena. Alégrese el campo y todo lo que en él vive.

33. Y salten de gozo todos los árboles, gócense delante del Señor que ya viene, viene para juzgar a la tierra.

34. Alaben al Señor porque es bueno. Porque es eterna su misericordia.

35. Digan: Sálvanos, Señor, Dios nuestro, y júntanos de entre las naciones, a fin de celebrar tu nombre santo y tener nuestra gloria en alabarte.

36. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, desde siempre hasta siempre: Que todo el pueblo diga: Amén. Aleluya. Todo el pueblo contestó «Amén» y alabó a Yavé.

37. David dejó allí, ante el Arca de la Alianza de Yavé, a Asaf y a sus hermanos, para celebrar el culto constantemente delante del Arca según el rito de cada día;

38. y a Obededom, hijo de Jedutum, y a Josá, como porteros.

39. David dejó al sacerdote Sadoq y a sus hermanos, los sacerdotes, delante de la Morada de Yavé en el alto de Gabaón,

40. para que ofrecieran continuamente sacrificios a Yavé en el altar de los holocaustos, por la mañana y por la tarde, según todo lo escrito en la ley que Yavé había mandado a Israel.

41. Con ellos estaban Hemán y Jedutún, y el resto de los hombres escogidos y señalados cada cual por su nombre para alabar a Yavé, y cantar: «Porque es eterna su misericordia.»

42. Y con estos Hemán y Jedutún había trompetas, címbalos e instrumentos para los cánticos de Dios. Los hijos de Jedutún permanecían a la puerta.

43. Después el pueblo se fue a sus casas, y David a la suya para bendecirla.

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3. Ten piedad de mí, oh Dios, en tu bondad, por tu gran corazón, borra mi falta.

4. Que mi alma quede limpia de malicia, purifícame tú de mi pecado.

5. Pues mi falta yo bien la conozco y mi pecado está siempre ante mí;

6. contra ti, contra ti sólo pequé, lo que es malo a tus ojos yo lo hice. Por eso en tu sentencia tú eres justo, no hay reproche en el juicio de tus labios.

7. Tú ves que malo soy de nacimiento, pecador desde el seno de mi madre.

8. Mas tú quieres rectitud de corazón, y me enseñas en secreto lo que es sabio.

9. Rocíame con agua, y quedaré limpio; lávame y quedaré más blanco que la nieve.

10. Haz que sienta otra vez júbilo y gozo y que bailen los huesos que moliste.

11. Aparta tu semblante de mis faltas, borra en mí todo rastro de malicia.

12. Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un firme espíritu.

13. No me rechaces lejos de tu rostro ni me retires tu espíritu santo.

14. Dame tu salvación que regocija, y que un espíritu noble me dé fuerza.

15. Mostraré tu camino a los que pecan, a ti se volverán los descarriados.

16. Líbrame, oh Dios, de la deuda de sangre, Dios de mi salvación, y aclamará mi lengua tu justicia.

17. Señor, abre mis labios y cantará mi boca tu alabanza.

18. Un sacrificio no te gustaría, ni querrás si te ofrezco, un holocausto.

19. Mi espíritu quebrantado a Dios ofreceré, pues no desdeñas a un corazón contrito.

20. Favorece a Sión en tu bondad: reedifica las murallas de Jerusalén;

21. entonces te gustarán los sacrificios, ofrendas y holocaustos que se te deben; entonces ofrecerán novillos en tu altar.

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"O homem sem Deus é um ser mutilado". São Padre Pio de Pietrelcina