Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el primer día de nuestro plan de lectura, profundizamos en el origen de todo. Génesis 1-2 nos presenta el majestuoso relato de la creación, donde Dios forma el universo, la tierra y la humanidad a su imagen. Cada día de la creación revela el poder y la sabiduría divinos. El Salmo 19 complementa a la perfección esta lectura, proclamando cómo los cielos declaran la gloria de Dios y cómo su palabra es perfecta, restaurando el alma. Comenzamos nuestro viaje reconociendo a Dios como el Creador de todas las cosas.

Capítulo 1

1. En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra,

2. todo era confusión y no había nada en la tierra. Las tinieblas cubrían los abismos mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas.

3. Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz.

4. Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas.

5. Dios llamó a la luz "Día" y a las tinieblas "Noche". Atardeció y amaneció: fue el día Primero.

6. Dijo Dios: «Haya una bóveda en medio de las aguas, para que separe unas aguas de las otras.»

7. Hizo Dios entonces como una bóveda y separó unas aguas de las otras: las que estaban por encima del firmamento, de las que estaban por debajo de él. Y así sucedió.

8. Dios llamó a esta bóveda "Cielo". Y atardeció y amaneció: fue el día Segundo.

9. Dijo Dios: «Júntense las aguas de debajo de los cielos en un solo depósito, y aparezca el suelo seco.» Y así fue.

10. Dios llamó al suelo seco "Tierra" y al depósito de las aguas "Mares". Y vio Dios que esto era bueno.

11. Dijo Dios: «Produzca la tierra hortalizas, plantas que den semilla, y árboles frutales que por toda la tierra den fruto con su semilla dentro, cada uno según su especie.» Y así fue.

12. La tierra produjo hortalizas, plantas que dan semillas y árboles frutales que dan fruto con su semilla dentro, cada uno según su especie. Dios vio que esto era bueno.

13. Y atardeció y amaneció: fue el día Tercero.

14. Dijo Dios: «Haya lámparas en el cielo que separen el día de la noche, que sirvan para señalar las fiestas, los días y los años,

15. y que brillen en el firmamento para iluminar la tierra.» Y así sucedió.

16. Hizo, pues, Dios dos grandes lámparas: la más grande para presidir el día y la más chica para presidir la noche, e hizo también las estrellas.

17. Dios las colocó en lo alto de los cielos para iluminar la tierra,

18. para presidir el día y la noche y separar la luz de las tinieblas; y vio Dios que esto era bueno.

19. Y atardeció y amaneció: fue el día Cuarto.

20. Dijo Dios: «Llénense las aguas de seres vivientes y revoloteen aves sobre la tierra y bajo el firmamento.»

21. Dios creó entonces los grandes monstruos marinos y todos los seres que viven en el agua según su especie, y todas las aves, según su especie. Y vio Dios que todo ello era bueno.

22. Los bendijo Dios, diciendo: «Crezcan, multiplíquense y llenen las aguas del mar, y multiplíquense asimismo las aves sobre la tierra.»

23. Y atardeció y amaneció: fue el día Quinto.

24. Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes de diferentes especies, animales del campo, reptiles y animales salvajes.» Y así fue.

25. Dios hizo las distintas clases de animales salvajes según su especie, los animales del campo según su especie, y todos los reptiles de la tierra según su especie. Y vio Dios que todo esto era bueno.

26. Dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que tenga autoridad sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo, sobre los animales del campo, las fieras salvajes y los reptiles que se arrastran por el suelo.»

27. Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó.

28. Dios los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Tengan autoridad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.»

29. Dijo Dios: «Hoy les entrego para que se alimenten toda clase de plantas con semillas que hay sobre la tierra, y toda clase de árboles frutales.

30. A los animales salvajes, a las aves del cielo y a todos los seres vivientes que se mueven sobre la tierra, les doy pasto verde para que coman.» Y así fue.

31. Dios vio que todo cuanto había hecho era muy bueno. Y atardeció y amaneció: fue el día Sexto.

Capítulo 2

1. Así estuvieron terminados el cielo, la tierra y todo lo que hay en ellos.

2. El Séptimo día Dios tuvo terminado su trabajo, y descansó en ese día de todo lo que había hecho.

3. Bendijo Dios el Séptimo día y lo hizo santo, porque ese día descansó de sus trabajos después de toda esta creación que había hecho.

4. Este es el origen del cielo y de la tierra cuando fueron creados. El día en que Yavé Dios hizo la tierra y los cielos,

5. no había sobre la tierra arbusto alguno, ni había brotado aún ninguna planta silvestre, pues Yavé Dios no había hecho llover todavía sobre la tierra, y tampoco había hombre que cultivara el suelo

6. e hiciera subir el agua para regar toda la superficie del suelo.

7. Entonces Yavé Dios formó al hombre con polvo de la tierra; luego sopló en sus narices un aliento de vida, y existió el hombre con aliento y vida.

8. Yahvé Dios plantó un jardín en un lugar del Oriente llamado Edén, y colocó allí al hombre que había formado.

9. Yavé Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, agradables a la vista y buenos para comer. El árbol de la Vida estaba en el jardín, como también el árbol de la Ciencia del bien y del mal.

10. Del Edén salía un río que regaba el jardín y se dividía en cuatro brazos.

11. El primero se llama Pisón, y corre rodeando toda la tierra de Evila donde hay oro,

12. oro muy fino. Allí se encuentran también aromas y piedras preciosas.

13. El segundo río se llamaba Guijón y rodea la tierra de Cus.

14. El tercer río se llama Tigris, y fluye al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.

15. Yavé Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara.

16. Y Yahvé Dios le dio al hombre un mandamiento; le dijo: «Puedes comer todo lo que quieras de los árboles del jardín,

17. pero no comerás del árbol de la Ciencia del bien y del mal. El día que comas de él, ten la seguridad de que morirás.»

18. Dijo Yavé Dios: «No es bueno que el hombre esté solo. Le daré, pues, un ser semejante a él para que lo ayude.»

19. Entonces Yavé Dios formó de la tierra a todos los animales del campo y todas las aves del cielo, y los llevó ante el hombre para que les pusiera nombre. Y el nombre de todo ser viviente había de ser el que el hombre le había dado.

20. El hombre puso nombre a todos los animales, a las aves del cielo y a las fieras salvajes. Pero no se encontró a ninguno que fuera a su altura y lo ayudara.

21. Entonces Yavé hizo caer en un profundo sueño al hombre y éste se durmió. Le sacó una de sus costillas y rellenó el hueco con carne.

22. De la costilla que Yavé había sacado al hombre, formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces el hombre exclamó:

23. «Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada varona porque del varón ha sido tomada.»

24. Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y pasan a ser una sola carne.

25. Los dos estaban desnudos, hombre y mujer, pero no sentían vergüenza.

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2. Los cielos cuentan la gloria del Señor, proclama el firmamento la obra de sus manos.

3. Un día al siguiente le pasa el mensaje y una noche a la otra se lo hace saber.

4. No hay discursos ni palabras ni voces que se escuchen,

5. mas por todo el orbe se capta su ritmo, y el mensaje llega hasta el fin del mundo.

6. Al sol le fijó una tienda en lontananza, de allí sale muy alegre, como un esposo que deja su alcoba, como atleta, a correr su carrera.

7. Sale de un extremo de los cielos y en su vuelta, que alcanza al otro extremo, no hay nada que se escape a su calor.

8. La ley del Señor es perfecta, es remedio para el alma, toda declaración del Señor es cierta y da al sencillo la sabiduría.

9. Las ordenanzas del Señor son rectas y para el corazón son alegría. Los mandamientos del Señor son claros y son luz para los ojos.

10. El temor del Señor es un diamante, que dura para siempre; los juicios del Señor son verdad, y todos por igual se verifican.

11. Son más preciosos que el oro, valen más que montones de oro fino; más que la miel es su dulzura, más que las gotas del panal.

12. También son luz para tu siervo, guardarlos es para mí una riqueza.

13. Pero, ¿quién repara en sus deslices? Límpiame de los que se me escapan.

14. Guarda a tu siervo también de la soberbia, que nunca me domine. Así seré perfecto y limpio de pecados graves.

15. ¡Ojalá te gusten las palabras de mi boca, esta meditación a solas ante ti, oh Señor, mi Roca y Redentor!

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"Feliz a alma que atinge o nível de perfeição que Deus deseja!" São Padre Pio de Pietrelcina