Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día cincuenta y nueve, Números 8-9 habla de la purificación de los levitas y la celebración de la Pascua en el desierto, recordando la fidelidad de Dios al guiar a su pueblo. En Deuteronomio 8, Moisés recuerda las lecciones de la peregrinación y advierte contra el orgullo que acompaña a la prosperidad. El Salmo 93 proclama el reino eterno del Señor, firme e inquebrantable. Las lecturas enfatizan la gratitud, la dependencia y la reverencia hacia el Dios que sostiene y gobierna todo.

Capítulo 8

1. Yavé dijo a Moisés:

2. «Di a Aarón: Cuando dispongas las lámparas, las colocarás de manera que las siete lámparas alumbren hacia la parte delantera del candelabro.»

3. Así lo hizo Aarón: colocó las lámparas en la parte delantera del candelabro, tal como Yavé lo había mandado a Moisés.

4. Este candelabro era de oro macizo; desde el pie hasta las flores eran de oro macizo. Hicieron el candelabro según el modelo que Yavé había mostrado a Moisés.

5. Yavé dijo a Moisés:

6. «Aparta a los levitas de entre los demás hijos de Israel y purifícalos.

7. Lo harás de la siguiente manera: los rociarás con agua bendita; se rasurarán todo el cuerpo, se pondrán ropa limpia y así quedarán purificados.

8. Tomarán luego un novillo, con su correspondiente oblación de flor de harina amasada con aceite, y tú tomarás otro novillo como sacrificio por el pecado.

9. Mandarás que se acerquen los levitas a la Tienda de las Citas y convocarás a toda la comunidad de los hijos de Israel.

10. Harás que los levitas se acerquen a Yavé, y los hijos de Israel les impondrán las manos.

11. Entonces Aarón ofrecerá a los levitas, como se le presenta una ofrenda mecida, pues son ellos los que estarán a cargo del servicio de Yavé.

12. Los levitas impondrán sus manos sobre la cabeza de los novillos, y tú sacrificarás el primero como sacrificio por el pecado, y el otro en holocausto a Yavé: así harás la expiación por los levitas.

13. Pondrás luego a los levitas delante de Aarón y de sus hijos y los presentarás como se presenta una ofrenda mecida.

14. De este modo los separarás de los hijos de Israel, para que sean míos.

15. Desde ese momento cuidarán del servicio en la Tienda de las Citas. Los purificarás y los presentarás como se presenta una ofrenda mecida,

16. porque me son consagrados: ellos son la parte de Israel que me ha sido dada, y yo los he recibido a cambio de todos los primogénitos, es decir de los que salen primeros del seno materno en Israel.

17. Porque míos son todos los primogénitos de los hijos de Israel, tanto de hombres como de ganado: los consagré a mí el día que di muerte a todos los primogénitos en la tierra de Egipto.

18. Pero ahora he escogido a los levitas en lugar de todos los primogénitos de Israel.

19. Los he tomado de entre los israelitas y se los he dado a Aarón y a sus hijos, para que sirvan en la Tienda de las Citas y atraigan la misericordia sobre los hijos de Israel. Si éstos se acercaran personalmente al Santuario morirían.»

20. Moisés y Aarón y toda la comunidad de los hijos de Israel hicieron con los levitas conforme Yavé había mandado a Moisés.

21. Los levitas fueron purificados y se pusieron ropa limpia, y Aarón los presentó ante Yavé como se presenta una ofrenda, y luego hizo la expiación por ellos para que fueran purificados.

22. A partir de este momento los levitas se hicieron cargo del servicio en la Tienda de las Citas, a las órdenes de Aarón y sus hijos. Como Yavé lo había mandado a Moisés, así se hizo con los levitas.

23. Yavé dijo a Moisés:

24. «Esta ley también se refiere a los levitas. Los de veinticinco años para arriba servirán en la Tienda de las Citas.

25. Pero, cumplidos los cincuenta años, dejarán de servir.

26. En adelante podrán ayudar a sus hermanos en la Tienda de las Citas, pero ya no tendrán funciones. Así harás con los levitas en lo que se refiere a sus funciones.»

Capítulo 9

1. En el mes primero del segundo año de la salida de Egypto, Yavé habló a Moisés, en el desierto de Sinaí, y le dijo:

2. «Que los hijos de Israel celebren la Pascua a su tiempo.

3. La celebrarán por la noche del día catorce de este mes, con todos sus ritos y ceremonias.»

4. Moisés, pues, dijo a los hijos de Israel que celebraran la Pascua

5. y ellos la celebraron el día catorce del mes, al atardecer, en el desierto del Sinaí, tal como Yavé lo había ordenado a Moisés.

6. Pero sucedió que algunos hombres estaban impuros por haber tocado un cadáver humano y no pudieron celebrar la Pascua aquel día. Se presentaron a Moisés y Aarón el mismo día,

7. y les dijeron: «Estamos impuros por haber tocado un cadáver humano, ¡qué lástima que no podamos presentar la ofrenda a Yavé cuando los hijos de Israel la están celebrando!»

8. Moisés les contestó: «Esperen que yo escuche lo que manda Yavé respecto a ustedes.»

9. Yavé dijo a Moisés:

10. «Di a los hijos de Israel: Si uno de ustedes o de los descendientes de ustedes está impuro por haber tocado un cadáver, o está de viaje en tierra lejana, esto no le impedirá que celebre la Pascua de Yavé.

11. La celebrará el día catorce del segundo mes al atardecer. Comerán el cordero con panes ázimos y hierbas amargas,

12. y no dejarán nada de él para el otro día ni le quebrarán hueso alguno. Observarán todas las ceremonias de la Pascua.

13. En cambio el que, encontrándose puro y no estando de viaje deje de celebrar la Pascua, será eliminado de entre los suyos por no haber ofrecido a su tiempo la ofrenda de Yavé. Así pagará la pena de su pecado.

14. Si un extranjero que vive entre ustedes quiere celebrar la Pascua de Yavé, la celebrará según los preceptos y costumbres de la Pascua. El rito será el mismo para todos, tanto para el extranjero como para ustedes.

15. El día que se erigió la Morada, o sea, la Tienda de las Declaraciones divinas, la nube la cubrió.

16. Y desde la tarde hasta la mañana, se vio sobre la Morada algo como un resplandor de fuego.Y fue siempre así: de día la cubría la nube y, de noche, como un resplandor de fuego.

17. Cuando la nube se levantaba por encima de la Tienda, los hijos de Israel levantaban el campamento, y en el lugar donde se detenía la nube, allí acampaban de nuevo.

18. Los hijos de Israel partían a la orden de Yavé, y acampaban a la orden de Yavé; y quedaban acampados todo el tiempo que la nube se detenía sobre la Tienda.

19. Si la nube se detenía mucho tiempo, los hijos de Israel respetaban la orden de Yavé y no partían.

20. Lo mismo si la nube se detenía sólo algunos días sobre la Morada: a la orden de Yavé levantaban el campamento, y a la orden de Yavé acampaban.

21. Si la Nube estaba sobre la Tienda sólo desde el anochecer hasta la mañana siguiente y por la mañana se alzaba, ellos partían. Si estaba un día y una noche y luego se elevaba, partían.

22. Si, en cambio, se detenía sobre la Tienda dos días, o un mes o un año, reposando sobre ella, los hijos de Israel se quedaban en el campamento y no partían; pero, en cuanto se elevaba la nube, ellos partían.

23. A la orden de Yavé partían y a su orden acampaban, observando la decisión de Yavé, tal como la daba a Moisés.

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1. Cuiden de cumplir con todos los mandamientos que hoy les ordeno. Si lo hacen, vivirán y se multiplicarán y serán dueños de la tierra que prometió Yavé con juramento a sus padres.

2. Acuérdate del camino que Yavé, tu Dios, te hizo recorrer en el desierto por espacio de cuarenta años. Te hizo pasar necesidad para probarte y conocer lo que había en tu corazón, si ibas o no a guardar sus mandamientos.

3. Te hizo pasar necesidad, te hizo pasar hambre, y luego te dio a comer maná que ni tú ni tus padres habían conocido. Quería enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino que todo lo que sale de la boca de Dios es vida para el hombre.

4. Ni tu vestido se ha gastado, ni tu pie se ha lastimado a lo largo de estos cuarenta años.

5. Comprende, pues, que del mismo modo que un padre educa a su hijo, así Yavé te ha educado a ti.

6. Guardarás los mandamientos de Yavé, tu Dios y seguirás sus caminos; a él habrás de respetar.

7. Pues Yavé, tu Dios, es el que te introduce a esa tierra buena, tierra de arroyos y de vertientes, de aguas subterráneas que brotan en los valles y en las montañas,

8. tierra de trigo y de cebada, de viñas e higueras, de granados y olivos, tierra de aceite y miel;

9. tierra donde el pan que comas no será racionado y donde nada te faltará; tierra donde las piedras tienen hierro y de cuyas montañas extraerás el cobre.

10. Comerás hasta satisfacerte y bendecirás a Yavé por el buen país que te dio.

11. Por eso, guárdate de olvidar a Yavé, tu Dios, descuidando los mandamientos, los preceptos y las normas que yo te prescribo hoy.

12. No sea que cuando comas y quedes satisfecho, cuando hayas construido casas cómodas y vivas en ellas,

13. cuando se multipliquen tus ganados, cuando tengas plata y oro en abundancia y se acrecienten tus bienes de toda clase,

14. tu corazón se ponga orgulloso. No olvides a Yavé, tu Dios, que te sacó del país de Egipto, de la Casa de la esclavitud,

15. y que te ha conducido a través de este desierto grande y terrible, lleno de serpientes abrasadoras y escorpiones, tierra árida donde no hay agua. Pero para ti la hizo brotar de una roca dura,

16. y te alimentó en el desierto con el maná, que no conocían tus padres. Así que te hizo pasar necesidad y te puso a prueba, para colmarte mejor después.

17. ¿No podría ser que digas: «Con mi propio esfuerzo me conseguí esta buena situación»?

18. Más bien acuérdate de Yavé, tu Dios, que te dio fuerzas para conseguir este bienestar, cumpliendo así la alianza que bajo juramento prometió a tus padres, como en este día sucede.

19. Pero, si olvidas a Yavé y sigues a otros dioses, si les das culto y te postras ante ellos, te advierto desde ahora que perecerás sin remedio.

20. Del mismo modo que Yavé destruyó las naciones que les cerraban el camino, así también perecerán ustedes si desobedecen a Yavé, su Dios.

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1. Reina el Señor, vestido de grandeza, el Señor se revistió de poder, lo ciñó a su cintura, el mundo está ahora firme e inamovible.

2. Tu trono está erigido desde siempre, pues tú eres, Señor, desde la eternidad.

3. Los ríos levantan, Señor, los ríos levantan su voz, los ríos levantan su fragor.

4. Pero más que el fragor de las aguas, más grandioso que el oleaje de la mar es el Señor, grandioso en las alturas.

5. Nada hay más seguro que tus palabras, tu casa es el lugar de la santidad, oh Señor, día tras día y para siempre.

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"O amor e o temor devem sempre andar juntos. O temor sem amor torna-se covardia; o amor sem temor torna-se presunção." São Padre Pio de Pietrelcina