Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 294, 1 Macabeos 13 muestra la perseverancia de los Macabeos en tiempos de conflicto. Eclesiástico 32-33 ofrece orientación sobre el equilibrio emocional y el autocontrol, y Proverbios 23:17-21 advierte contra los excesos y enseña moderación. Un día para fortalecer la fe y la disciplina.

1. Simón supo que Trifón había reunido un gran ejército con el fin de dirigirse a Judea y devastarla.

2. Viendo que el pueblo estaba asustado y temeroso, subió a Jerusalén.

3. Allí reunió al pueblo y lo animó con este discurso: «Todos conocen lo que yo, mis hermanos y la familia de mi padre hemos hecho por las leyes y el Templo; como también, las guerras y las angustias que hemos soportado.

4. Por Israel han muerto todos mis hermanos y he quedado yo solo. Líbreme Dios de buscar mi propia seguridad cuando las cosas andan mal, pues mi vida no tiene más valor que la de mis hermanos.

5. Ahora que todas las naciones, impulsadas por el odio, se han unido para exterminarnos,

6. defenderé a mi nación, al Lugar Santo, a la mujer y a los hijos de todos ustedes.»

7. Al oír estas palabras todos se reanimaron y exclamaron a gritos:

8. «Sé tú nuestro jefe en lugar de Judas y de tu hermano Jonatán.

9. Dirige nuestra guerra y obedeceremos tus órdenes.»

10. Entonces Simón, reuniendo a todos los hombres capaces de pelear, se apresuró a terminar las murallas de Jerusalén y la fortificó por todas partes.

11. Luego mandó a Jonatán, hijo de Absalón, a Jafa con tropas importantes; éste expulsó a los que allí estaban y se estableció en ella.

12. Entre tanto, Trifón salió de Tolemaida con un numeroso ejército para invadir Judea, llevando prisionero con él a Jonatán.

13. Simón acampó en Adida, frente a la llanura.

14. Pero cuando Trifón supo que Simón había tomado el mando en lugar de su hermano Jonatán y que estaba dispuesto a luchar contra él, le mandó algunos mensajeros,

15. para decirle: «Hemos detenido a tu hermano Jonatán a causa del dinero que debe al tesoro real por el cargo que desempeñaba.

16. Envía, pues, cien talentos de plata y dos de sus hijos, para que no se escape cuando lo soltemos y se vuelva contra nosotros, y lo dejaremos ir.»

17. Simón comprendió que Trifón trataba de engañarlo, pero con todo mandó que se le entregaran el dinero y los niños, por no atraer sobre sí el odio del pueblo de Israel, el cual habría dicho:

18. «Mataron a Jonatán porque Simón se negó a enviarles el dinero y a los niños.»

19. Envió pues, los hijos y los cien talentos, pero Trifón faltó a su palabra y no puso en libertad a Jonatán.

20. Después de esto, Trifón avanzó para invadir Judea y saquearla. Dieron la vuelta por el camino de Adora, pero Simón con su ejército se le oponía por donde pasaba.

21. Entonces los de la fortaleza mandaron mensajeros a Trifón para que viniera pronto en su ayuda por el desierto y les trajera alimentos.

22. Trifón preparó toda su caballería para ir, pero aquella noche cayó mucha nieve y, por esta razón, no fue.

23. Partió hacia Galaad y, cerca de Bascuna, hizo ejecutar a Jonatán, que fue sepultado allí.

24. Después Trifón se volvió y marchó a su tierra.

25. Simón mandó a buscar los restos de Jonatán y los enterró en Modín, la ciudad de sus padres.

26. Todo Israel celebró un gran duelo por él y lo lloró durante muchos días.

27. Simón construyó sobre el sepulcro de sus padres y de sus hermanos un monumento alto y visible desde muy lejos, adornado de mármoles en la fachada y en la parte posterior.

28. Colocó siete pirámides una frente a la otra, por el padre, la madre y los cuatro hermanos,

29. las rodeó de grandes columnas y sobre las columnas hizo esculpir armas para que siempre se acordaran de ellos, y al lado de estas armas, naves esculpidas para que las vieran todos los marineros.

30. Este es el sepulcro que construyó en Modín y que existe hasta hoy.

31. Trifón, que procedía de mala fe con el joven rey Antíoco, acabó por matarlo. Se proclamó rey en su lugar,

32. se ciñó la corona de Asia y causó muchos estragos en el país.

33. Simón, por su parte, reconstruyó las fortalezas de Judea, las rodeó de altas torres y grandes murallas con puertas y cerrojos y almacenó alimentos en ellas.

34. Simón escogió hombres que envió al rey Demetrio, intentando conseguir que la región fuera exenta de impuestos, dado que toda la actividad de Trifón había sido un continuo robo.

35. El rey Demetrio contestó conforme a sus peticiones y le escribió en los siguientes términos:

36. «El rey Demetrio saluda a Simón, Sumo Sacerdote, y Amigo del Rey, a los ancianos y a la nación de los judíos.

37. Hemos recibido la corona de oro y la palma que me han enviado y estamos dispuestos a firmar con ustedes una paz duradera y a escribir a los funcionarios que les concedan el perdón de las deudas.

38. Todas nuestras concesiones a su favor son definitivas y las fortalezas que has edificado son tuyas.

39. Te perdonamos además los olvidos y delitos cometidos hasta hoy, así como la corona que debes. No será exigido desde ahora cualquier otro tributo que se cobraba en Jerusalén.

40. Si alguno de tus hombres está dispuesto a alistarse en nuestro ejército, puede hacerlo, y que reine entre nosotros la paz.»

41. El año ciento setenta Israel quedó libre del yugo de los paganos,

42. y comenzaron a escribir en los documentos y contratos: «El año primero de Simón, sumo sacerdote, general y jefe de los judíos.»

43. En aquellos días acampó Simón contra Gazer y la rodeó con su ejército. Construyó una torre móvil y la acercó a la ciudad, atacó una torre y la ocupó.

44. Entonces los que estaban en la torre móvil entraron en la ciudad, causando gran consternación.

45. Los habitantes con sus mujeres e hijos subieron a las murallas, se rasgaron las vestiduras y a gritos clamaban a Simón, pidiendo la paz.

46. Le decían: «No obres con nosotros según merecen nuestras maldades, sino según tu misericordia.»

47. Simón se reconcilió con ellos y no los trató con el rigor de la guerra; pero los echó de la ciudad y purificó los edificios en que había habido ídolos, y luego entró en ella cantando himnos y acciones de gracias al Señor.

48. Después de limpiarla de toda impureza, instaló gente observante de la Ley, la fortificó y se construyó allí una casa.

49. Los de la fortaleza, en Jerusalén, ya no podían salir de ella ni entrar al territorio judío para comprar o vender, y pasaron mucha escasez, muriendo de hambre muchos de ellos.

50. Pidieron a Simón la paz, y él se la otorgó. Los echó de allí y limpió la fortaleza de todo lo que recordaba la presencia de los paganos.

51. El día veintitrés del mes segundo del año ciento setenta y uno entró en ella con cánticos, palmas y acompañamiento de cítaras, címbalos y arpas, con himnos y cánticos, porque había sido eliminado lo que era una gran plaga para Israel.

52. Simón ordenó celebrar alegremente cada año este día.

53. Fortificó el cerro del Templo, al lado de la fortaleza militar, y allí habitó con los suyos.

54. Juan, hijo de Simón, era ya hombre; su padre lo nombró general en jefe de todas las tropas y Juan se estableció en Gazara.

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Capítulo 32

1. ¿Te eligieron para que organices un banquete? No te des grandes ínfulas. Compórtate con los demás como uno de ellos; preocúpate de ellos y después anda a sentarte en tu lugar.

2. Cuando hayas hecho todo lo necesario, volverás a tu asiento para alegrarte con ellos. Entonces recibirás la corona por tu buena organización.

3. Habla, si eres anciano, eso te corresponde; pero di cosas que tengan sentido, y no impidas la música.

4. Cuando la están escuchando, no es el momento para discursos, no pases por sabio en el momento inadecuado.

5. Un concierto en medio de un banquete bien regado, es una piedra preciosa engastada en una joya de oro.

6. El canto de los músicos le viene a la dulzura del vino como una esmeralda a un brazalete de oro.

7. Habla, tú que eres joven, si te lo piden, pero no más de dos veces, y sólo para responder.

8. Abrevia tu discurso, di mucho en pocas palabras. Demuestra que sabes, pero sobre todo que sabes callar.

9. Si estás con personas importantes, no las trates de igual a igual; trata de no conversar mientras otro habla.

10. El relámpago se siente antes que el trueno: lo mismo la disposición para escuchar al hombre modesto.

11. Levántate de la mesa a tiempo, no te demores. Llega pronto a tu casa sin entretenerte por el camino.

12. Allí intercambiarás ideas, harás lo que te guste, pero sin pecar con palabras indecentes.

13. Por último bendecirás al que te hizo y te colma con sus bienes.

14. El que teme al Señor acepta sus lecciones, los que lo buscan desde la aurora recibirán buena acogida.

15. El que se dedica a la Ley, ésta lo llenará; el que sólo disimula, ésta lo hará caer.

16. El Señor recibirá a los que le temen, sus buenas acciones brillarán como la luz.

17. El pecador no acepta la reprensión, siempre justifica lo que le gusta.

18. El hombre prudente no descuida la reflexión; en cambio el orgulloso indiferente no tiene miedo a nada.

19. No hagas nada sin haber reflexionado, y no tendrás que arrepentirte de tus actos.

20. No tomes el camino áspero y no te tropezarás con las piedras.

21. No te fíes de un camino bien pavimentado:

22. ten cuidado aun con tus hijos.

23. En todo lo que hagas, actúa según tu conciencia: así observarás los mandamientos.

24. El que confía en la Ley pone atención en los mandamientos; el que obedece al Señor no sufrirá daño alguno.

Capítulo 33

1. La desgracia no alcanza al que teme al Señor; si le toca una prueba se verá libre de ella.

2. El hombre sabio no odia la Ley; el que la sigue sólo en apariencias es como un barco en medio de la tempestad.

3. El hombre inteligente pone su confianza en la Ley; para él la Ley es digna de fe como una respuesta divina.

4. Prepara tu discurso y serás escuchado; hazte una buena síntesis y luego habla.

5. Los sentimientos del tonto son como rueda de carreta, sus razonamientos son como veleta.

6. Un amigo burlón es como potro en celo, relincha con cualquier jinete.

7. ¿Por qué un día será más importante que otro cuando todos los días reciben la luz del sol?

8. Una decisión del Señor los ha hecho diferentes, él fue quien dispuso las fiestas y las estaciones.

9. Eligió y santificó a algunos de ellos, a los demás los dejó para hacer número.

10. También los hombres fueron sacados de la tierra, de ésta fue formado Adán.

11. El Señor sin embargo, en su sabiduría, los separó, poniéndolos en diferentes caminos.

12. A algunos los bendijo y exaltó, los consagró y tomó a su servicio; a otros los maldijo y humilló, hizo que perdieran su lugar.

13. Así como el barro está en manos del alfarero que lo moldea a su voluntad, así también están los hombres en las manos del que los ha hecho: trata a cada cual como mejor lo estima.

14. De un lado el mal, y del otro el bien; de un lado la muerte, y del otro la vida: y de igual modo frente al fiel está el pecador.

15. Miren por todas partes las obras del Altísimo; siempre van de a dos, una oponiéndose a la otra.

16. En cuanto a mí, me afané después de todos los demás, semejante al que rebusca detrás de los vendimiadores.

17. Pero por la bendición del Señor los alcancé y llené con mis racimos el lagar.

18. Entiendan que mis esfuerzos no fueron sólo para mí, sino para todos los que buscan el saber.

19. ¡Oigan, pues, ustedes los grandes del pueblo; presten atención, ustedes que presiden la asamblea!

20. ¡Ni a tu hijo, ni a tu mujer, ni a tu hermano ni a tu amigo: a nadie des poder sobre ti mientras vivas! No des tus bienes a otro; podrías arrepentirte y tener que reclamárselos.

21. Mientras te quede un soplo de vida, no entregues a nadie tu libertad.

22. Es mejor que tus hijos dependan de ti que tener tú que suplicarles.

23. Asume la responsabilidad de todo lo que hagas, no permitas que otros manchen tu reputación.

24. Cuando concluyan los días de tu vida, cuando llegue la hora de tu fin, entonces reparte la herencia.

25. Para el burro: el forraje, el palo y la carga; para el sirviente: el pan, las correcciones y el trabajo.

26. Da trabajo a tu esclavo y gozarás de paz; suéltale la rienda y querrá la libertad.

27. El yugo y el cabestro hacen doblar el cogote; para el mal servidor, castigos y cadenas.

28. Ponlo a trabajar, que no se quede ocioso, porque la ociosidad enseña la maldad.

29. Hazlo trabajar según su capacidad, y si no obedece pon sus pies en los grillos.

30. Pero no seas demasiado exigente con nadie, no hagas nada sin discernimiento.

31. Si tienes un sirviente, trátalo como a un hermano, pues lo necesitas tanto como él a ti.

33. Si lo maltratas y emprende la fuga, ¿a dónde irás a buscarlo?

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17. No envidies a los pecadores sino que sigue siempre en el temor de Yavé,

18. si lo conservas, verás sus resultados, y tu esperanza no será fallida.

19. Hijo mío, oye y hazte sabio, anda por el camino recto.

20. No te juntes con bebedores de vino y con los que se hartan de carne;

21. porque el borracho y el glotón se empobrecen, y el holgazán irá vestido de harapos.

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"O trabalho é tão sagrado como a oração". São Padre Pio de Pietrelcina