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En el día 275, Nehemías confronta conspiraciones y fortalece su liderazgo con fe y prudencia. Ester 3:13 destaca la amenaza contra el pueblo de Israel y la importancia de la intervención divina. Proverbios 21:1-4 nos guía sobre la soberanía, la justicia y la conducta recta de Dios, recordándonos que debemos actuar con integridad incluso ante los desafíos.
1. Sambalat, Tobías, el árabe, Guesem y los demás enemigos nuestros supieron que yo había levantado nuevamente la muralla de Jerusalén. No quedaba ningún hoyo, aunque todavía no se habían puesto las puertas.
2. Sambalat y Guesem me mandaron a decir: «Ven a conversar con nosotros en Quefirín, en la vega de Onó.»
3. Querían hacerme algún daño; pero les mandé a decir: «Estoy muy ocupado en un trabajo muy importante. No bajaré hacia donde ustedes se encuentran, porque se pararía el trabajo si lo dejara.»
4. Sin embargo volvieron a invitarme cuatro veces, y di siempre la misma respuesta.
5. Entonces Sambalat me mandó a invitar por quinta vez. Su criado traía una carta abierta
6. que decía lo siguiente: «¿Sabes lo que corre entre los que no son judíos? Gasmú afirma que tú y los judíos queréis rebelaros. Ese es el motivo por el cual haces la muralla de nuevo. Y además quieres hacerte rey
7. y ya has designado profetas para proclamarte rey de Jerusalén. El rey va a saber eso, así que te conviene que conversemos los dos.»
8. Pero yo le mandé a decir: «Nada de eso es verdad. Sólo son inventos tuyos.»
9. Pues todos ellos querían asustarnos, pensando: Se van a desanimar tanto que no acabarán la reconstrucción. Yo, por el contrario, trabajé con mayores fuerzas.
10. Luego fui donde Semeías, hijo de Delaías, hijo de Metabeel, ya que no podía salir de su casa. El me dijo: «Reunámonos en la Casa de Dios, en el interior del santuario; y cerremos sus puertas, porque van a venir a matarte, y lo harán esta misma noche.»
11. Pero yo le respondí: «¿Un hombre como yo va a huir? ¿Cómo un hombre de mi clase va a entrar en el santuario para salvar su vida? No iré.»
12. Había comprendido que Semeías no había sido enviado por Dios, sino que Tobías lo había comprado para que me asustara.
13. Al esconderme en el santuario habría cometido un delito, y esto habría dado motivo para perder mi reputación y avergonzarme.
14. Acuérdate, Dios mío, de Tobías, por lo que ha hecho; y también de la profetisa Nadías, y de los demás profetas que trataron de asustarme.
15. La muralla quedó terminada el día
16. Cuando nuestros enemigos y los pueblos vecinos lo supieron, tuvieron miedo y se acobardaron. Tuvieron que reconocer en eso la obra de Dios.
17. En este mismo tiempo varios judíos destacados escribían y recibían cartas seguidas de Tobías.
18. Pues Tobías tenía muchos amigos en Judá porque era yerno de Secanías, hijo de Araj, y por estar casado su hijo Jojanán con la hija de Mesulam, hijo de Berequías.
19. Incluso llegaron a hablar bien de Tobías en mi presencia, al mismo tiempo que le contaban todas mis palabras. Y era éste, Tobías, quien me mandaba cartas para asustarme.
25. de Elul, en cincuenta y dos días.
1. Cuando estuvo terminada la muralla y se pusieron las puertas, los porteros quedaron encargados de vigilarlas.
2. Entonces puse a mi hermano Jananí como gobernador de Jerusalén, y a Jananías como jefe de la ciudadela, porque era hombre seguro y un verdadero servidor de Dios.
3. Luego les dije: «Se abrirán las puertas de Jerusalén sólo cuando el sol comience a calentar; y cuando todavía sea de día se cerrarán con cerrojos, mientras los guardias estén en sus puestos. Y durante la noche los habitantes de Jerusalén montarán la guardia, unos en sus puestos, y otros, delante de sus casas.»
4. La ciudad era espaciosa y grande,pero tenía pocos habitantes y muchas casas no se reconstruían.
5. Dios me inspiró la idea de reunir a los jefes, a los consejeros y al pueblo, para hacer un censo.
6. Hallé el registro del censo de los que habían regresado del destierro al principio. Encontré escrito lo siguiente: Estas son las personas de la provincia que regresaron del destierro, aquellos que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había deportado y que volvieron a Jerusalén y Judea, cada uno a su ciudad.
7. Vinieron con Zorobabel, Josué, Nehemías, Azarías, Ramías, Najamaní, Mardoqueo, Belsán, Misperet, Biqvay, Nejum y Baara. Lista de los hombres del pueblo de Israel:
8. Los hombres de Parós, 2.172;
9. los de Sefatías, 372;
10. los de Araj, 652;
11. los de Pajat-Moab, por parte de los hijos de Josué y de Joab, 2.818;
12. los hijos de Elam, 1.254;
13. los de Zattú, 845;
14. los de Zakkay, 760;
15. los de Binuy, 648;
16. los de Bebay, 628;
17. los de Azgad, 2.322;
18. los de Adonicam, 667;
19. los de Bigvay, 2.067;
20. los de Adín, 655;
21. los de Ater de Ezequías, 98;
22. los de Jasún, 328;
23. los de Besay, 324;
24. los de Jarif, 112;
25. los de Gabaón, 95;
26. los hombres de Belén y de Netofá, 188;
27. los hombres de Anatot, 128;
28. los de Bet-Azmavet, 42;
29. los de Cariatiarim, Kefirá y Beerot, 743;
30. los de Ramá y Guebá, 621;
31. los de Mikmás, 122;
32. los de Betel y de Hay, 123;
33. los de Nebo, 52;
34. los de Elan Aquer, 1.254;
35. los de Jarim, 320;
36. los hombres de Jericó, 345;
37. los de Lod, Jadid y Onó, 721;
38. los de Sená, 3.930.
39. Sacerdotes: los hijos de Jedías, de la casa de Josué, 973;
40. los de Immer, 1.052;
41. los de Pasjur, 1.247;
42. los de Jarim, 1.017.
43. Levitas: los hijos de Josué, de Gadmiel, de la familia de Hodías, 74.
44. Cantores: los hijos de Asag, 148.
45. Porteros: los hijos de Salum, los de Ater, los de Talmón, los de Aqcub, los de Jatitá, los de Sobay, 138.
46. Ayudantes: los hijos de Sijá, los de Jasufá, los de Tabbaot,
47. los de Querós, los de Siá, los de Padón,
48. los de Lebaná, los de Jagabá, los de Salmay,
49. los de Janán, los de Guddel, los de Gajar,
50. los de Reaías, los de Resín, los de Necodá,
51. los de Gazzam, los de Uzzá, los de Paseaj,
52. los de Besay, los de Mauna, los nefusitas,
53. los de Baqbuq, los de Jacufá, los de Jarjur,
54. los de Baslit, los de Majidá, los de Jarsá,
55. los de Barcós, los de Sisrá, los de Temaj,
56. los de Nesaj y los de Jatifá.
57. Los hijos de los siervos de Salomón; los de Setay, los de Soferet, los de Peridá,
58. los de Yaalá, los de Darcón, los de Guiddel,
59. los de Sefatías, los de Jattil, los de Pokeret-Hasebaím y los de Amón.
60. Total de los ayudantes y de los hijos de los siervos de Salomón, 392.
61. Y éstos eran los que venían de Tel-Melaj, Tel-Jarsá, Kerub, Addón e Immer, y que no pudieron probar si su familia y su estirpe eran de origen israelita:
62. los hijos de Belaías, los de Tobías y los de Necodá, 642.
63. Y entre los sacerdotes, los hijos de Jobaías, los de Jaqcós y los de Barzilay, el cual se había casado con una de las hijas de Barzilay el galaadita, cuyo nombre adoptó.
64. Los que no hallaron los registros de sus antepasados fueron excluidos del sacerdocio.
65. El gobernador les prohibió alimentarse de las ofrendas santas reservadas a los sacerdotes hasta que no se presentara un sacerdote para consultar por ellos con el Urim y el Tumim.
66. La asamblea se componía de 42.360 personas,
67. sin contar sus siervos y siervas, en número de 7.337; tenía también 245 cantores de ambos sexos.
68. Tenían 736 caballos, 245 mulos, 435 camellos y 6.279 asnos.
69. Algunos de los jefes de familia hicieron ofrendas para la obra. El gobernador entregó al tesoro 1.000 monedas de oro,50 copas y 530 túnicas sacerdotales.
70. Entre los jefes de familia entregaron al tesoro de la obra 20.000 monedas de oro y 2.000 minas de plata.
71. Lo que entregó el resto del pueblo ascendía a 20.000 monedas de oro, 2.000 minas de plata y 67, túnicas sacerdotales.
72. Los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los ayudantes y los demás israelitas se establecieron en sus ciudades.
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1. Después de estos sucesos, el rey Asuero quiso honrar de un modo especial a Amán, hijo de Hamedata, el agagita. Lo subió de categoría y le dio el primer lugar entre todos los ministros de su corte,
2. ordenando que todos los integrantes de la guardia real que vigilaban la puerta del palacio se arrodillaran a su paso. Mardoqueo, sin embargo, se negó a hacerlo.
3. Sus compañeros, entonces, le dijeron: «¿Por qué no quieres cumplir la orden del rey?»
4. Y como día a día ellos le repetían lo mismo y él continuaba sin hacerles caso, se lo dijeron a Amán. Este quiso ver personalmente si Mardoqueo persistía en su negativa, pues había oído decir que era judío.
5. Y cuando vio que, efectivamente, Mardoqueo se negaba a arrodillarse ante él, se enojó muchísimo.
6. No le pareció, empero, conveniente vengarse sólo de Mardoqueo, pues como ya sabía que era judío, creyó que era mejor aniquilar junto con él a todos los judíos que había en el imperio de Asuero.
7. El año duodécimo del reinado de Asuero, en el mes de Nisán, Amán ordenó que se viera el Pur (es decir, que se sorteara) en qué mes y en qué día iba a exterminar a los judíos. Salió sorteado el duodécimo mes, llamado Adar.
8. Fue entonces a ver al rey y le dijo: «En medio de la gran población de todas tus provincias vive un pueblo que no se junta con nadie. Sus leyes son totalmente distintas a las demás y no toman en cuenta tus decretos. Por ningún motivo te conviene dejarlos tranquilos.
9. Si tú quieres, podemos dictar un decreto para acabar con ellos, y yo, en cambio, depositaré a cuenta del tesoro real más de diez mil talentos en manos de tus funcionarios.»
10. El rey se sacó el anillo de su mano y se lo entregó a Amán, el perseguidor de los judíos, con estas palabras: «¡Quédate con tu plata!
11. Por lo demás, te doy permiso para que hagas con ese pueblo lo que quieras.»
12. Se citó, entonces, a todos los escribientes reales para que se reunieran el
13. del primer mes a fin de copiar las ordenanzas de Amán dirigidas a los virreyes, a los gobernadores de las provincias y a los jefes de cada país. Iban escritas en el alfabeto de cada provincia y redactadas en el idioma de cada país. El documento llevaba además la firma y el sello del rey.
13. Por orden del soberano, los mensajeros llevaron, en el menor tiempo posible, a todas las provincias del imperio las cartas en que se mandaba masacrar, asesinar y exterminar a todos los judíos, fueran jóvenes o viejos, niños o mujeres, y apoderarse de sus bienes.
14. Este edicto, que tenía que ser ley en cada provincia, debía ser publicado en todos los pueblos para que todo el mundo estuviera listo para la fecha señalada.
15. El decreto fue publicado primeramente en Susa, causando en toda la ciudad gran consternación, mientras que el rey y Amán se divertían en comilonas y borracheras.
1. La carta enviada a todo el imperio decía: «El gran rey Asuero les escribe a sus súbditos, a los gobernadores de las ciento veintisiete provincias y a los jefes de distrito de su imperio, que se extiende desde la India a Etiopía:
2. Aunque soy dueño del mundo entero y gobierno a incontables naciones, me he propuesto no dejarme llevar por el orgullo del poder y gobernar siempre con dulzura y bondad para que mis súbditos puedan gozar continuamente de una vida tranquila. Al mismo tiempo he procurado restaurar la paz deseada por todo el mundo, ofreciendo durante mi reinado los beneficios de la civilización y permitiendo el libre tráfico dentro de nuestras fronteras.
3. Con este fin les he pedido la opinión a mis consejeros, y uno de ellos, Amán, conocido por su elevado criterio, por su total dedicación y por su fidelidad a toda prueba, que es la segunda persona importante del imperio, nos ha hecho la siguiente denuncia:
4. Según él, mezclado con las diversas tribus de la tierra, se halla un pueblo que es enemigo de todos, cuyas leyes son contrarias a las de las otras naciones y que constantemente está desobedeciendo nuestras disposiciones, de tal manera que impide que podamos gobernar como conviene para el bien de todos.
5. Comprobamos, en efecto, que esta nación es distinta a las demás, que está en abierta oposición con toda la humanidad, que debido a sus leyes lleva un tipo de vida extraño, que es contrario a nuestros intereses y que comete los peores crímenes, hasta el extremo de amenazar la seguridad de nuestro reino.
6. En vista de esto hemos ordenado, como lo menciona en sus cartas Amán, nuestro colaborador en el gobierno y nuestro segundo padre, que toda esa gente sea exterminada por la espada, incluyendo a sus mujeres y niños, sin consideración ni miramiento alguno, el
7. Así irán a parar al infierno el mismo día los enemigos del orden de ayer y de hoy, y tendremos en adelante un régimen estable y tranquilo.»
8. Recordando delante del Señor todas sus grandes obras, se expresó en estos términos:
9. «Señor, Señor, Rey todopoderoso, todo está sometido a tu poder y no hay nadie que pueda oponerse a ti si tú quieres salvar a Israel.
10. Pues tú has hecho los cielos y la tierra y todas las cosas asombrosas que están bajo los cielos.
11. Tú eres el Señor del Universo y no hay nadie que pueda resistirte.
12. ¡Tú lo conoces todo! Tú sabes bien, Señor, que no ha sido por orgullo ni soberbia, ni por un falso prestigio, por lo que me he negado a agacharme delante de ese creído de Amán;
13. pues si la salvación de Israel me lo exigiera, le besaría la planta de los pies.
14. del duodécimo mes del año, o sea, el mes de Adar.
14. Pero, si he actuado así, tan sólo ha sido para que no creyesen que la gloria de un hombre estaba por encima de tu gloria; a nadie estoy dispuesto yo a adorar sino tan sólo a ti, Señor, y no creo que en esto haya soberbia.
15. Y ahora, Señor Dios, Rey, Dios de Abraham, salva a tu pueblo, pues piensan liquidarnos y quieren destruir tu antigua herencia.
16. No abandones a esta parte tuya que rescataste de la tierra de Egipto.
17. Escucha mi plegaria, mira con bondad a este pueblo y cambia nuestra pena en alegría para que así podamos, ¡oh Señor!, entonar alabanzas a tu Nombre. No dejes que se cierre para siempre la boca de los que ahora te alaban.»
18. Y todos los que pertenecían a Israel se pusieron a clamar a Dios con todas sus fuerzas, pues veían que su fin era inminente.
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1. Los pensamientos del rey, igual que el agua, corren por donde Yavé los dirige.
2. Cada uno considera buenos los caminos que ha tomado, pero Yavé pesa los corazones.
3. Practicar la justicia y el derecho vale más ante Yavé que los sacrificios.
4. Ojos despreciativos, corazón altanero: lo que en los malos reluce es sólo pecado.
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"O homem sem Deus é um ser mutilado". São Padre Pio de Pietrelcina