Plan de lectura completo
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En el vigésimo sexto día, concluimos Génesis y Job. Génesis 49-50 presenta las bendiciones proféticas de Jacob sobre sus doce hijos, formando las tribus de Israel, seguidas de la muerte de Jacob y José, cerrando la era patriarcal. Job 41-42 culmina con la descripción de Dios del poderoso Leviatán y la humilde respuesta de Job, arrepintiéndose y siendo restaurado doblemente por Dios. El Salmo 17 es la oración de David por justicia y protección divina, expresando su confianza en que verá el rostro de Dios en justicia y quedará satisfecho con su semejanza.
1. Jacob llamó a sus hijos y les dijo: «Reúnanse, que les voy a anunciar lo que sucederá en el futuro.
2. Júntense hijos de Jacob, oigan y escuchen a Israel, su padre.
3. Rubén, tú eres mi primogénito, mi vigor y el primer fruto de mi virilidad, pero rebosante de orgullo y de ímpetu.
4. Eres como las aguas espumantes: no te encumbrarás, tú que subiste al lecho de tu padre y deshonraste mi cama.
5. Simeón y Leví son hermanos, sus cuchillos fueron instrumentos de violencia.
6. Que nunca mi alma participe en sus intrigas, y que mi corazón esté lejos de su compañía, porque en su enojo mataron hombres, y en su furor desjarretaron toros.
7. Sea maldita su cólera porque es violenta, y su furor, porque fue cruel! Los dividiré en Jacob, y los dipersaré en Israel.
8. A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, tu mano agarrará del cuello a tus enemigos, y tus hermanos se inclinarán ante ti.
9. ¡Judá es cachorro de león! Vuelves, hijo mío, de la caza. Se agazapa o se abalanza cual león, o cual leona, ¿quién lo hará levantar?
10. El cetro no será arrebatado de Judá ni el bastón de mando de entre sus piernas hasta que venga aquél a quien le pertenece y a quien obedecerán los pueblos.
11. Amarra en la vid a su burrito, y a la cepa el hijito de su burra. Lava en el vino su túnica y en la sangre de los racimos su manto.
12. Sus ojos están encandilados de vino y sus dientes más blancos que la leche.
13. Zabulón habita a orillas del mar, es tripulante de barcos y se extiende hasta Sidón.
14. Isacar es un burro corpulento, echado entre dos establos.
15. Encontró un buen lugar de descanso, y como vio que el país era agradable. inclinó su espalda a la carga: pasará a ser esclavo.
16. Dan juzgará a su pueblo como una más de las tribus de Israel.
17. Será como serpiente en el camino, como víbora en el sendero, que muerde los talones del caballo, y hace caer de espaldas al jinete.
18. ¡Oh Yavé, espero en tu salvación!
19. A Gad le asaltan salteadores, pero él atraca a su retaguardia.
20. Aser tiene ricos manjares, y prepara comidas de rey.
21. Neftalí es una cierva suelta que tiene cervatillos hermosos.
22. José es el retoño de una vid frondosa, de una parra frondosa junto a la fuente: los sarmientos trepan sobre la muralla.
23. Lo han provocado lanzándole flechas, lo han perseguido los arqueros,
24. pero su arco se ha mantenido firme y sus brazos no han aflojado, por la mano del Fuerte de Jacob, por el Pastor y la Roca de Israel,
25. por el Dios de tu padre, el que te ayuda, por el Dios Todopoderoso que te bendice: ¡bendiciones de los altos cielos! ¡bendiciones del abismo que yace abajo! ¡bendiciones de los pechos y los senos! ¡bendiciónes de tu campo y de tu establo!
26. Las bendiciones de tu padre han sobrepasado a las bendiciones de los montes seculares, y a las venturas de las lomas eternas. Todas ellas descansen sobre la cabeza de José sobre la frente del que ha sido consagrado en medio de sus hermanos.
27. Benjamín es un lobo sanguinario. Por la mañana devora su presa y por la tarde reparte los despojos.
28. Estas son las tribus de Israel, doce en total, y esto fue lo que les dijo su padre cuando los bendijo, dando a cada uno la bendición que le correspondía.
29. Después les dio estas instrucciones: «Yo voy a reunirme con mi pueblo. Entiérrenme junto a mis padres, en la cueva que hay en el campo de Efrón el hitita,
30. o sea, en la cueva que está en el campo de Macpelá, frente a Mambré, en el país de Canaán, el campo que Abraham compró a Efrón el hitita como lugar de su propiedad para sepulturas.
31. Allí fue sepultado Abraham y su esposa Sara. Allí también fue sepultado Isaac y su esposa Rebeca, y allí sepulté yo a Lía.
32. Dicho campo y la cueva que hay en él fueron comprados a los hititas.»
33. Cuando Jacob hubo terminado de dar estas instrucciones a sus hijos, recogió sus pies en la cama y expiró, y fue a reunirse con sus antepasados.
1. José se acercó a la cama de su padre, lo abrazó llorando y lo besó.
2. Mandó después a los médicos que estaban a su servicio que embalsamaran a su padre y ellos lo embalsamaron.
3. Emplearon en ello cuarenta días, ya que éste es el tiempo necesario para el embalsamamiento. Los egipcios lo lloraron durante setenta días.
4. Transcurrido el tiempo de duelo, José habló a los principales de la casa de Faraón de esta manera: «Si ustedes realmente me aprecian, les ruego hagan llegar a oídos de Faraón lo siguiente:
5. Antes de morir, mi padre me hizo prometerle bajo juramento que yo lo habría de sepultar en el sepulcro que él mismo se había preparado en el país de Canaán. Así pues, permíteme ahora subir a enterrar a mi padre, y luego volveré.»
6. Faraón le mandó a decir: «Sube y entierra a tu padre, tal como te hizo jurar.»
7. Subió José a sepultar a su padre y subieron también con él todos los oficiales de Faraón, los principales de su familia y todos los jefes de Egipto,
8. así como toda la familia de José, sus hermanos y la familia de su padre. Tan sólo dejaron en el país de Gosén a sus niños, sus rebaños y demás animales.
9. Lo acompañaban además carros y soldados a caballo, lo que hacía que fuese una caravana muy considerable.
10. Al llegar a Gorén-Atad, que está al otro lado del Jordán, celebraron unos funerales muy grandes y solemnes; estos funerales que José celebró por su padre duraron siete días.
11. Los cananeos que vivían allí, al ver los funerales que se hacían en Gorén-Atad, se dijeron: «Estos son unos funerales muy solemnes de los egipcios.» Por eso aquel lugar se llamó Abel-Misraim (o sea, duelo de los egipcios) y está al otro lado del Jordán.
12. Los hijos de Jacob cumplieron a su respecto todo lo que él les había ordenado.
13. Lo trasladaron al país de Canaán y lo sepultaron en la cueva que hay en el campo de Macpelá, frente a Mambré, campo que Abraham había comprado a Efrón el hitita, como su propiedad para sepulturas.
14. Después de sepultar a su padre, José volvió a Egipto con sus hermanos y con todos los que lo habían ido a acompañar en el funeral de su padre.
15. Al ver que había muerto su padre, los hermanos de José se dijeron: «Tal vez José nos guarde aún rencor, y ahora nos devuelva todo el mal que le hicimos».
16. Por eso le mandaron a decir: «Tu padre antes de morir nos encargó que te dijéramos:
17. "Por favor, perdona el crimen de tus hermanos y el pecado que cometieron cuando te trataron mal. Ahora debes perdonar su crimen a los servidores del Dios de tu padre."» José, al oír este mensaje, se puso a llorar.
18. Sus hermanos vinieron y se echaron a sus pies, diciendo: «Aquí nos tienes, somos tus esclavos.»
19. José les respondió: «No teman. ¿Acaso podría ponerme yo en lugar de Dios?
20. Ustedes quisieron hacerme daño, pero Dios quiso convertirlo en bien para que se realizara lo que hoy ven: conservar la vida de un pueblo numeroso.
21. Nada teman, pues. Yo los mantendré a ustedes y a sus hijos.» Luego los consoló, hablándoles con palabras cariñosas.
22. José permaneció en Egipto junto con toda la familia de su padre. Murió a la edad de ciento diez años.
23. Alcanzó a ver a los hijos de Efraím hasta la tercera generación. También los hijos de Maquir, hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de José.
24. José dijo a sus hermanos: «Yo voy a morir, pero tengan la plena seguridad de que Dios los visitará y los hará subir de este país a la tierra que juró dar a Abraham, Isaac y Jacob.»
25. Y José hizo jurar a los hijos de Israel, pidiéndoles este favor: «Cuando Dios los visite, lleven mis huesos de aquí junto con ustedes.»
26. José murió en Egipto, a la edad de ciento diez años. Embalsamaron su cuerpo y lo colocaron en un ataúd en Egipto.
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1. Ya pierden su confianza y son derribados por su sola vista.
2. Se vuelve tan feroz apenas lo despiertan, que no pueden hacerle frente.
3. ¿Quién lo ha desafiado y quedó con vida? ¡Nadie, bajo ningún cielo!
4. Te hablaré también de sus miembros, te explicaré su fuerza incomparable.
5. ¿Quién ha levantado la orla de su vestido, y pasó la mano bajo su coraza?
6. ¿Quién ha abierto las mandíbulas de sus fauces? ¡qué terror con sólo ver sus dientes!
7. Su lomo son escudos en hileras, unidos como piedras selladas.
8. Están tan juntos, que no dejan pasar ni un soplo.
9. Se unen unos a otros formando una capa sin junturas.
10. Si estornuda saltan chispas, de sus pupilas sale un rayo de luz. De su hocico salen llamaradas, se escapan chispas de fuego.
12. Sus narices echan humo, como caldera hirviente al fuego.
13. Su aliento encendería carbones, salen llamas de su boca.
14. Su cogote está lleno de fuerza y ante él brota el miedo.
15. Su caparazón es un solo conjunto, resistente por doquier e inconmovible.
16. Cuando se endereza, se asustan las aguas, y las olas del mar se alejan.
17. Su corazón es duro como roca, resistente como piedra de molino.
18. La espada que lo alcanza no lo clava, le rebotan la lanza y la jabalina.
19. Para él, el hierro es paja, y el bronce, madera podrida.
20. Las flechas del arco no lo hacen huir, recibe como paja las piedras de la honda.
21. La maza le parece caña, se ríe del dardo que vibra.
22. Por debajo tiene como tejas puntiagudas, y como un rastrillo pasa por el barro.
23. Entran luego las aguas en ebullición, el agua borbotea como carbones de incienso.
24. Deja tras sí un brillante surco,un mar de blanca espuma.
25. En tierra no tiene semejante, fue hecho atrevido,
26. mira de frente a los más insolentes, es rey de todas las fieras.»
1. Y Job respondió a Yavé:
2. «Reconozco que lo puedes todo, y que eres capaz de realizar todos tus proyectos.
3. Hablé sin inteligencia de cosas que no conocía, de cosas extraordinarias, superiores a mí.
5. Yo te conocía sólo de oídas; pero ahora te han visto mis ojos.
6. Por esto retiro mis palabras y hago penitencia sobre el polvo y la ceniza».
7. Yavé, después de hablarle así a Job, se dirigió a Elifaz de Temán: «Me siento muy enojado contra ti y contra tus dos amigos, porque no hablaron bien de mí, como lo hizo mi servidor Job.
8. Por lo tanto, consíganse siete becerros y siete carneros y vayan a ver a mi servidor Job. Ofrecerán un sacrificio de holocaustos, mientras que mi servidor Job rogará por ustedes. Ustedes no han hablado bien de mí, como hizo mi servidor Job, pero los perdonaré en consideración a él.»
9. Elifaz de Temán, Bildad de Suaj y Sofar de Naamat fueron a ejecutar la orden de Yavé. Y Yavé los perdonó por consideración a Job.
10. Yavé hizo que la nueva situación de Job superara la anterior, porque había intercedido por sus amigos y aun Yavé aumentó al doble todos los bienes de Job.
11. Este vio volver a él a todos sus hermanos y hermanas, lo mismo que a los conocidos de antes. Comían con él en su casa lo compadecían y consolaban por todos los males que Yavé le había mandado. Cada uno de ellos le regaló una moneda de plata y un anillo de oro.
12. Yavé hizo a Job más rico que antes. Tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burras.
13. Tuvo siete hijos y tres hijas. A la primera la llamó «Tórtola»,
14. a la segunda, «Canela» y a la tercera, «Frasco de Perfumes».
15. No se hallaban en el país mujeres tan bellas como las hijas de Job. Y su padre les dio parte de la herencia junto con sus hermanos.
16. Job vivió todavía ciento cuarenta años después de sus pruebas,
17. y vio a sus hijos y a sus nietos hasta la cuarta generación.
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1. Escuha mi grito, Señor, atiende a mis clamores, presta atención a mi plegaria pues no hay engaño en mis labios.
2. Dicta tú mi sentencia pues tus ojos ven lo que es recto.
3. Puedes escudriñar mi corazón o visitarme de noche, o probarme en el crisol, no hallarás crimen en mí:
4. No he pecado en palabras, como pecan los hombres; he guardado las palabras de tus labios, y seguido las sendas del Soberano.
5. Afirma mis pasos en tus caminos para que no tropiecen mis pies.
6. A ti te llamo, oh Dios, esperando tu respuesta; inclina a mí tu oído y escucha mi ruego.
7. Renueva tus bondades, tú que salvas del agresor a los que se refugian bajo tu diestra.
8. Guárdame como a la niña de tus ojos, escóndeme a la sombra de tus alas,
9. lejos de esos malvados que me acosan, de mis enemigos que quieren mi muerte.
10. Tienen el corazón taponado de grasa, y con arrogancia habla su boca.
11. Me vigilan y de un golpe me cercan; se fijan en mí para tirarme al suelo.
12. Son como un león ávido de presa, como un cachorro agazapado en su guarida.
13. Levántate, Señor, hazles frente, derríbalos, de un mandoble líbrame del violento.
14. Señor, que perezcan por tu mano, acaba con ellos, no los dejes vivir. Llénales el vientre de lo que les reservas, que sus hijos también queden saciados y que dejen las sobras a sus nietos.
15. Y yo, como justo, contemplaré tu rostro, y al despertar, me saciaré de tu semblante.
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"Quando o dia seguinte chegar, ele também será chamado de hoje. Tenha sempre muita confiança na Divina Providência." São Padre Pio de Pietrelcina