Plan de lectura completo
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
En el día 127, 2 Samuel 9 revela la compasión de David al cuidar de Mefiboset, hijo de Jonatán. 1 Crónicas 12 destaca a los líderes y guerreros que se unieron a David, fortaleciendo su reino. El Salmo 28 nos enseña a clamar a Dios por ayuda y protección, fortaleciendo nuestra confianza en su justicia.
1. David preguntó: «¿Queda todavía algún hijo de Saúl a quien pueda yo favorecer por consideración a Jonatán?»
2. Ahora bien, la familia de Saúl tenía un servidor llamado Sibá. Se le llamó al lado de David y el rey le dijo: «¿Eres tú Sibá?» El respondió: «Para servirte.»
3. Entonces le preguntó el rey: «¿Queda alguien de la familia de Saúl, para que yo lo trate como juré ante Dios?» Sibá respondió: «Todavía que da un hijo de Jonatán, tullido de ambas pier nas.»
4. «¿Dónde está?», preguntó el rey. Y Sibá respondió: «Está en casa de Maquir, hijo de Am miel, en Lodabar.»
5. David mandó a buscarlo a la casa de Maquir.
6. Llegando al lado de David, Mipibaal, hijo de Jonatán y nieto de Saúl, se inclinó hasta tocar el suelo con su cara. David dijo: «Mipibaal.»
7. Y él respondió: «Soy yo, para servirte.» David le dijo: «No temas, porque quiero tratarte con be nevolencia, por amor a tu padre Jonatán. Te de volveré todas las tierras de Saúl, tu padre, y to dos los días comerás a mi mesa.»
8. Mipibaal volvió a inclinarse y dijo: «¿Quién es tu servidor para que te hayas fijado en un perro muerto como yo?»
9. Después el rey llamó a Sibá, servidor de Saúl, y le dijo: «Todo lo que pertenecía a Saúl y a su familia se lo doy al hijo de tu señor.
10. Tú, con tus hijos y tus esclavos, cultivarás las tierras para él, y lo que coseches asegurará el susten to de la familia de tu amo. En cuanto a Mipi baal, el hijo de tu amo, comerá todos los días a mi mesa.» Sibá tenía quince hijos y veinte es clavos,
11. y respondió al rey: «Tu siervo hará todo lo que mi señor el rey le ordene; pero Mipibaal comía a mi mesa como uno de los hijos del rey.»
12. Mipibaal tenía un pequeño llamado Miká. Todos los que habitaban en la casa de Sibá estaban al servicio de Mipibaal.
13. Pero Mipibaal residía en Jerusalén porque comía siempre a la mesa del rey. Era tullido de ambas piernas.
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
1. Estos son los que vinieron a juntarse con David, en Siquelag, mientras se mantenía alejado de Saúl, hijo de Quis; estaban entre los guerreros de refuerzo para los combates.
2. Manejaban el arco y la honda lo mismo con la derecha que con la izquierda para tirar flechas y lanzar piedras. De los hermanos de Saúl, el benjaminita:
3. Ajiezer, el jefe y Joas, hijos de Semá, de Guibeá; Jeziel y Pélet, hijos de Azmavet; Bereká y Jehú, de Anatot;
4. Jismaías, de Gabaón, valeroso como los Treinta y tal vez más que ellos;
5. Jeremías, Jajaziel, Yojanan, Yozabed, de Guederot;
6. Eluzay, Jerimot, Bealías, Semerías, y Sefatías, de Jafir; Elcaná, Jisjiva, Azarel.
7. Yoézer, Yasobam, los coeritas:
8. Joel y Zebadías, hijos de Jerojam de Guedor.
9. Hubo también gaditas que se pasaron a David cuando éste estaba en su refugio en el desierto, guerreros valientes, hombres de guerra, diestros con el escudo y la lanza, sus rostros como el león y ligeros como la gacela salvaje.
10. Su jefe era Ezer; Obdías el segundo; Eliab, el tercero;
11. Mismaná, cuarto; Jeremías, el quinto;
12. Atay, el sexto; Eliel, el séptimo;
13. Yojanán, el octavo; Elzabad, el noveno;
14. Jeremías, el décimo; Makbanay, el undécimo;
15. éstos eran, entre los hijos de Gad, jefes del ejército; el que menos, valía por cien hombres y el que más, valía por mil.
16. Estos fueron los que atravesaron el Jordán en el primer mes, cuando suele desbordarse por todas sus riberas, y pusieron en fuga a todos los habitantes de los valles, a oriente y occidente. También vinieron al escondite donde estaba David
17. algunos de los hijos de Benjamín y Judá.
18. David se presentó delante de ellos y les dijo: «Si vienen a mí en son de paz para ayudarme, mi corazón se unirá con el de ustedes; pero si es para engañarme y ayudar a mis enemigos, puesto que yo tengo las manos limpias de todo pecado, el Dios de nuestros padres sea testigo y juez.»
19. Entonces el Espíritu estuvo sobre Amasías, jefe de los Treinta; dijo: «Tuyos somos, oh David, y contigo estamos, oh hijo de Jesé; paz, paz a ti; y paz a quienes te ayuden; ya que a ti te defiende tu Dios.» David los recibió y los hizo jefes de sus tropas.
20. También de Manasés se pasaron algunos a David, cuando éste iba con los filisteos al combate contra Saúl, si bien no peleó al lado de ellos; porque los príncipes de los filisteos después de haberlo hablado entre ellos, lo hicieron volver, diciendo: «A costa de nuestra vida, este hombre se reconciliará con Saúl su señor.»
21. Cuando regresó a Siquelag, se unieron a él algunos de los hijos de Manasés: Adná, Yazaba, Jediael, Miguel, Yozabad, Elihú y Siletay, jefes de millares de Manasés.
22. Estos ayudaron a David al frente de sus banderas, pues todos eran hombres valientes, y llegaron a ser jefes en el ejército.
23. Cada día, en efecto, acudía gente a David para ayudarlo, hasta que el campamento llegó a ser grande, como un campamento de Dios.
24. Este es el número de los guerreros preparados para la guerra que vinieron donde David, a Hebrón, para transferirle el reino de Saúl, conforme a la orden de Yavé.
25. De los hijos de Judá, llevando escudo y lanza, seis mil ochocientos, armados para la guerra.
26. De los hijos de Simeón, hombres valerosos para la guerra, siete mil cien.
27. De los hijos de Leví, cuatro mil seiscientos
28. y también Jehoyadá, príncipe de los hijos de Aarón, con otros tres mil setecientos.
29. Sadoc, joven y valeroso, con los veintidós jefes de su casa paterna.
30. De los hijos de Benjamín, hermano de Saúl, tres mil: hasta entonces la mayor parte de ellos habían permanecido fieles a la familia de Saúl.
31. De los hijos de Efraím, veinte mil ochocientos hombres valientes, famosos en sus casas paternas.
32. De la media tribu de Manasés, dieciocho mil, nominalmente designados para ir a proclamar rey a David.
33. De los hijos de Isacar, expertos en distinguir las oportunidades y saber lo que Israel debía hacer, doscientos jefes, y todos sus hermanos bajo sus órdenes.
34. De Zabulón, cincuenta mil, aptos para salir a campaña, ejercitados en todas las armas de guerra, que se ordenaban con resolución.
35. De Neftalí, mil jefes, y con ellos treinta y siete mil hombres con escudo y lanza.
36. De los danitas, preparados para la batalla, veintiocho mil seiscientos.
37. De Aser, aptos para salir a campaña y preparados para la batalla, cuarenta mil.
38. Y de Transjordania, de los rubenitas, de los gaditas y de la media tribu de Manasés, provistos de todos los pertrechos de guerra para la batalla, ciento veinte mil.
39. Todos estos hombres listos para el combate vinieron espontáneamente a Hebrón a proclamar a David rey de todo Israel; y los demás israelitas estaban unánimes en hacer rey a David.
40. Permanecieron allí con David tres días comiendo y bebiendo, porque sus hermanos les habían preparado víveres.
41. Además, de los pueblos vecinos e incluso de Isacar, Zabulón y Neftalí, traían comida, en burros, camellos, mulos y bueyes; provisiones de harina, tortas de higo y pasas, vino, aceite, ganado mayor y menor en abundancia, pues reinaba la alegría en Israel.
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
1. A ti te llamo, Señor, Roca mía, no te hagas el sordo; no sea que, si guardas silencio, me ocurra como a los que bajan a la tumba.
2. Escucha la voz de mi plegaria cuando a ti grito y elevo mis manos hacia tu Templo santo.
3. Junto con los malvados no me arrastres ni con los que cometen iniquidad, que hablan de paz a sus hermanos, pero llevan dentro la maldad.
4. Págales tú de acuerdo a sus obras y según la malicia de sus crímenes, dáles lo mismo que han hecho sus manos, págales como se lo merecen.
5. Ya que no miran las obras del Señor ni entienden lo que hacen sus manos, él los destruirá y no los rehará.
6. Bendito sea el Señor, que ha escuchado la voz de mi oración.
7. El Señor es mi fuerza y mi escudo, mi corazón confiaba en él, y me socorrió, por eso mi corazón se alegra y le canto agradecido.
8. El Señor es la fuerza de su pueblo, un refugio seguro para su ungido.
9. ¡Salva a tu pueblo y bendice a los tuyos, pastoréalos y llévalos por siempre!
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
"Combata vigorosamente, se está interessado em obter o prêmio destinado às almas fortes." São Padre Pio de Pietrelcina