Mosaico decorativo

1. La Sabiduría construye la casa, la estupidez la destruye con sus propias manos.

1. La sabiduría edifica una casa, pero la necedad la destruye con sus propias manos.

2. El que teme a Yavé toma el recto camino, el que lo desprecia se aleja de él.

2. El que camina con rectitud teme al Señor, el que va por caminos tortuosos lo desprecia.

3. Las palabras del insensato le traen la reprensión, lo que dice el sabio trabaja por él.

3. De la boca del necio brota el orgullo, los labios de los sabios son su defensa.

4. Sin bueyes los graneros quedarán vacíos; los ingresos dependen de la fuerza de los animales.

4. Donde no hay bueyes, el establo está limpio, pero la fuerza de un toro da mucha ganancia.

5. Un testigo digno de fe dice la verdad; un testigo falso miente tanto como respira.

5. Un testigo veraz no engaña, pero el testigo falso profiere mentiras.

6. El burlón busca la sabiduría, pero en vano; el hombre reflexivo aprende rápido.

6. El insolente busca sabiduría y no la encuentra, pero la ciencia es fácil para el inteligente.

7. Apártate del tonto; no recibirás de su boca la sabiduría.

7. Aléjate de la presencia de un necio: no hallarás ciencia en sus labios.

8. La sabiduría del hombre hábil consiste en saber a dónde va; la necedad de los tontos los extravía.

8. La sabiduría del prudente es saber discernir su camino, la insensatez de los necios es puro engaño.

9. Los tontos se burlan del pecado, pero Dios favorece a los hombres buenos.

9. El necio se burla de los sacrificios expiatorios, pero entre los hombres rectos se encuentra el favor de Dios.

10. El corazón conoce su propia pena, y su alegría nadie podrá compartirla.

10. El corazón conoce su propia amargura y ningún extraño se asocia a su alegría.

11. La casa de los malvados será destruida, pero la tienda de los justos no se moverá.

11. La casa de los malvados será destruida, pero la carpa de los rectos florecerá.

12. A algunos su camino les parece recto, pero al final del camino está la muerte.

12. Hay caminos que parecen rectos, pero al final son caminos de muerte.

13. Aun en medio de la risa el corazón tiene sus penas, la alegría acaba en tristeza.

13. También entre risas, sufre el corazón, y al fin la alegría termina en pesar.

14. El descarriado se saciará con el fruto de su conducta, y lo mismo el hombre de bien.

14. El descarriado se sacia con los frutos de su conducta, y el hombre de bien con sus acciones.

15. El simple cree todo lo que se dice, pero el prudente mira dónde pone los pies.

15. El incauto cree todo lo que le dicen, pero el prudente vigila sus pasos.

16. El sabio teme el mal y se aparte de él, el tonto sigue adelante sin preocuparse.

16. El sabio teme el mal y se aparta de él, el necio es temerario y se siente seguro.

17. El colérico comete disparates, el hombre reflexivo lo soporta todo.

17. El iracundo comete locuras, el hombre reflexivo sabe aguantar.

18. Los ingenuos sólo adquieren la estupidez, los hábiles podrán estar orgullosos de su saber.

18. La herencia de los incautos es la necedad, la corona de los prudentes es la ciencia.

19. Los malos se inclinarán ante los buenos, los pecadores esperarán junto a la puerta del justo.

19. Los malos se doblegarán ante los buenos, y los malvados, a las puertas del justo.

20. El pobre le causa fastidio a su mismo vecino, mientras que el rico tiene muchos amigos.

20. El pobre resulta odioso aun para su vecino, pero el rico tiene muchos amigos.

21. El que desprecia a su prójimo comete un pecado; feliz el que tiene piedad de los desgraciados.

21. El que desprecia a su prójimo peca, pero ¡feliz el que se apiada de los humildes!

22. ¿No han perdido su camino los que maquinan el mal?¿Acaso no se topará con la bondad y la fidelidad el que busca el bien?

22. ¿No viven extraviados los que traman el mal? Pero hay amor y fidelidad para los que se dedican al bien.

23. Todo trabajo tiene su recompensa, pero lo que se queda en palabras lleva a la miseria.

23. Toda fatiga trae algún provecho, pero la charlatanería sólo aporta indigencia.

24. La riqueza será la corona de los sabios, y el tonto se quedará con su estupidez.

24. La corona de los sabios es la prudencia, la diadema de los necios, la insensatez.

25. Un testigo veraz salva vidas, el marrullero profiere mentiras.

25. Un testigo veraz salva las vidas, el que profiere mentiras es un impostor.

26. El que teme a Yavé tiene un apoyo firme, sus hijos podrán confiar en él.

26. El temor del Señor es un refugio seguro, que sirve de defensa para los hijos.

27. El temor de Yavé es fuente de vida, a uno lo libra de los lazos de la muerte.

27. El temor del Señor es fuente de vida, que aparta de los lazos de la muerte.

28. Un pueblo numeroso es la gloria de su rey; cuando faltan los súbditos es la ruina del soberano.

28. Un pueblo numeroso es la gloria del rey, la falta de súbditos es la ruina del soberano.

29. El que demora en enojarse da muestra de inteligencia, el que no se domina manifiesta su locura.

29. El que tarda en enojarse muestra gran inteligencia, el iracundo pone de manifiesto su necedad.

30. La paz del corazón fomenta la salud, pero la envidia corroe los huesos.

30. Un corazón apacible es la vida del cuerpo, pero la envidia corroe los huesos.

31. El que oprime al pobre insulta a su Creador, el que tiene piedad de los indigentes le rinde homenaje.

31. El que oprime al débil ultraja a su Creador, el que se apiada del indigente, lo honra.

32. Al malvado lo derriba su propia malicia; el justo está seguro hasta en la muerte.

32. El malvado es arrasado por su propia malicia, el justo encuentra un refugio en su integridad.

33. La sabiduría habita en los hombres de buen criterio, la estupidez se encuentra entre los insensatos.

33. En el corazón inteligente reposa la sabiduría, pero entre los necios no se la conoce.

34. Una nación crece por la justicia; el pecado es la vergüenza de los pueblos.

34. La justicia exalta a una nación, pero el pecado es la vergüenza de los pueblos.

35. El servidor inteligente será apreciado por el rey, pero el incapaz se hace acreedor a su cólera.

35. El favor del rey es para el servidor prudente y su furor, para el desvergonzado.



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