Plan de lectura completo
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En el día setenta y dos, Números 24-25 presenta la conclusión de las profecías de Balaam y la infidelidad de Israel en Peor, con graves consecuencias. Deuteronomio 26 describe el ritual de las primicias y la renovación del pacto, enfatizando el reconocimiento de la provisión divina. El Salmo 107 concluye estas lecturas con un himno de gratitud a quienes han sido liberados de la adversidad, celebrando la bondad y fidelidad de Dios al rescatar y sostener a su pueblo.
1. Balaam vio que a Dios le gustaba bendecir a Israel, de manera que no fue como las otras veces en busca de señales, sino que se volvió de cara al desierto.
2. Cuando Balaam levantó la vista, vio a Israel agrupado por tribus; entonces el espíritu de Dios se apoderó de él.
3. Y proclamó así su poema: "Palabra de Balaam, hijo de Beor, palabra del hombre que traspasa el misterio,
4. oráculo del que escucha las palabras de Dios, que ve lo que el Dios de la Estepa le da a ver, que se postra, y Dios le abre los ojos.
5. ¡Qué hermosas son tus tiendas, oh Jacob, tus moradas, oh Israel!
6. Se estiran como valles, como jardines a orillas de un río, como áloes que ha plantado Yavé, como cedros a orillas de un curso de agua.
7. Se rebalsa el agua de sus dos baldes, su simiente está bien regada, su rey es más poderoso que Agag, y su reino crece todavía!
8. ¡Dios lo hace salir de Egipto, y le da cuernos de búfalo! Devora a las naciones enemigas, les quiebra los huesos, las atraviesa con sus flechas.
9. Se agacha, se acuesta como un león, como una leona: ¿quién lo hará levantarse? Benditos sean los que te bendicen, malditos sean los que te maldicen".
10. Se enojó Balac con Balaam; golpeó las manos, y le dijo: "¡Te hice venir para que maldijeras a mis enemigos, y tú, en cambio, los has bendecido tres veces!
11. Ahora lárgate a tu tierra. Yo había prometido colmarte de honores, pero Yavé te dejó sin nada."
12. Balaam respondió a Balac: "Dije algo a los hombres que tú me mandaste; les dije:
13. Aunque Balac me dé su casa llena de plata y de oro, no desobedeceré la orden de Yavé. Bien o mal, no haré nada por mi mismo, sino que diré lo que diga Yavé.
14. Ahora me regreso a mi tierra. Pero déjame decirte lo que ese pueblo hará a tu pueblo en los días venideros".
15. Entonces proclamó su poema: "Palabra de Balaam, hijo de Beor, palabra del hombre que atraviesa el misterio,
16. oráculo del que escucha las palabras de Dios y que posee la ciencia del Altísimo, que ve lo que el Dios de la Estepa le deja ver, que se postra, y Dios le abre los ojos.
17. Lo veo; pero no por ahora, lo contemplo, pero no de cerca: un astro se levantaa desde Jacob, un cetro se yergue en Israel. Le pega a Moab en las sienes, y en el cráneo a todos los hijos de Set.
18. Edom se convierte en su conquista, le quita Seír a sus enemigos, Israel hace grandes cosas,
19. Jacob impone su fuerza y hace que perezcan los sobrevivientes de Ar".
20. Balaam vio a Amalec y dijo su poema: "¡Amalec, la primera de las naciones, tu posteridad desaparecerá!"
21. Al ver a los cenitas, dijo su poema: "Sólida es tu morada, tu nido está instalado en una roca!
22. Sin embargo, el fuego devorará a Kayin, y al final el asirio lo llevará cautivo".
23. Y proclamó además este poema: "¡Ay! ¿quién estará allí cuando Dios lo decida?
24. Vienen naves desde Quitim, someten al asirio, someten al hebreo, pero ellos también correrán a la ruina".
25. Balaam se puso en camino para volver a su casa, y Balac se fue también por su camino.
1. Israel se instaló en Sitim y el pueblo se entregó a la prostitución con las hijas de Moab.
2. Ellas invitaron al pueblo a sacrificar a sus dioses: el pueblo comió y se postró ante los dioses de ellas..
3. Israel se apegó al Baal de Fogor y se encendió la cólera de Yavé contra Israel.
4. Yavé dijo entonces a Moisés: "Apresa a todos los cabecillas del pueblo y empálalos de cara al sol, ante Yavé; de ese modo se apartará de Israel la cólera de Yavé".
5. Moisés dijo a los jefes de Israel: "Que cada uno mate a aquellos de sus hombres que se prostituyeron con el Baal de Fogor".
6. Justo a ese momento, un israelita introducía en su tienda a una moabita, a la vista de Moisés y de toda la comunidad que lloraba a la entrada de la Tienda de las Citas.
7. Al ver eso, Finjas, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, tomó una lanza,
8. siguió al israelita al interior de su tienda y los traspasó a los dos, al hombre y a la mujer, en pleno vientre. Inmediatamente cesó la plaga que se cernía sobre Israel:
9. porque ya habían muerto por esa plaga veinticuatro mil de ellos.
10. Yavé dijo a Moisés:
11. "Finjas, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, alejó mi cólera de los israelitas cuando se mostró lleno de celo por mí en medio de ellos.
12. Por eso le dirás que me comprometo a recompensarlo.
13. Me comprometo a darle el sacerdocio para siempre, a él y a su descendencia, porque se mostró lleno de celo por su Dios y lo reparó en nombre de los Israelitas".
14. El israelita que fue muerto, al ser herido junto con la madianita, se llamaba Zimiri, hijo de Salú; era uno de los jefes de la tribu de Simeón.
15. El nombre de la madianita que fue muerta era Cozbi, hija de Sur, jefe de una familia de Madián.
16. Yavé le dijo entonces a Moisés. "
17. Ataca a los madianitas y acaba con ellos,
18. porque los atacaron a ustedes con su idolatría. Los engañaron a ustedes en el asunto de Fogor y en el de Cozbi, su hermana, hija de un príncipe de Madián, la que fue muerta en el día de la plaga, cuando fue el asunto de Fogor".
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1. Cuando llegues a la tierra que Yavé, tu Dios, te da en herencia, cuando haya pasado a ser tuya y habites en ella,
2. tomarás los primeros productos de la tierra que Yavé, tu Dios, te da, los pondrás en un canasto y los llevarás al lugar elegido por Yavé, tu Dios, para morada de su Nombre.
3. Te presentarás al sacerdote que esté en funciones en aquellos días y le dirás: «En este día yo reconozco que Yavé, mi Dios, me hizo entrar a la tierra que prometió a nuestros padres que nos daría.»
4. Y el sacerdote tomará de tus manos el canasto y lo depositará ante el altar de Yavé, tu Dios.
5. Entonces tú dirás estas palabras ante Yavé:
6. «Mi padre era un arameo errante, que bajó a Egipto y fue a refugiarse allí, siendo pocos aún; pero en ese país se hizo una nación grande y poderosa. Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron dura servidumbre.
7. Llamamos pues a Yavé, Dios de nuestros padres, y Yavé nos escuchó, vio nuestra humillación, nuestros duros trabajos y nuestra opresión.
8. Yavé nos sacó de Egipto con mano firme, demostrando su poder con señales y milagros que sembraron el terror.
9. Y nos trajo aquí para darnos esta tierra que mana leche y miel.
10. Y ahora vengo a ofrecer los primeros productos de la tierra que tú, Yavé, me has dado.» Los depositarás ante Yavé, te postrarás y adorarás a Yavé, tu Dios.
11. Después comerás y celebrarás una fiesta, tú y tu familia, con todos los bienes que Yavé te ha dado. También comerán y estarán de fiesta contigo, tanto el levita como el forastero que viven junto a ti.
12. El tercer año, año del diezmo, cuando hayas acabado de separar el diezmo de todas tus cosechas y se lo hayas dado al levita, al forastero, a la viuda y al huérfano, para que lo coman en tu misma ciudad hasta saciarse,
13. dirás en presencia de Yavé: «He sacado de mi casa lo que pertenece a Yavé: se lo he dado al levita, al forastero, al huérfano y a la viuda, según los mandamientos que me has dado. No he traspasado ninguno de ellos ni los he olvidado.
14. De lo que quedaba no he comido nada durante mi duelo, nada hay impuro en él, nada he ofrecido a los ídolos, sino que he obedecido la voz de Yavé, mi Dios, y he obrado en todo como me lo habías mandado.
15. Desde tu santuario, desde lo alto de los cielos, mira a tu pueblo Israel y bendícelo, así como a la tierra que nos has dado según lo tenías dicho a nuestros padres, esta tierra que mana leche y miel.»
16. Has de saber que ese mismo día Yavé, tu Dios, te manda cumplir sus normas y sus mandamientos. Tú los guardarás y los pondrás en práctica con todo tu corazón y toda tu alma.
17. Pues acabas de decir a Yavé que él será tu Dios y tú seguirás sus caminos, observarás sus normas, sus mandamientos y sus leyes y escucharás su voz.
18. Yavé, a su vez, te manda decir hoy que serás el pueblo que le pertenece, como él te lo tiene dicho, y tú guardarás todos sus mandamientos.
19. El, por su parte, te dará honor, renombre y gloria y te pondrá por encima de todas las naciones que hizo, mientras tú pasas a ser un pueblo consagrado a Yavé, tu Dios, como él te ha dicho.»
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1. ¡Den gracias al Señor porque él es bueno, porque es eterna su misericordia!
2. Que lo digan los que el Señor rescató, que rescató de manos del adversario,
3. que reunió de todos los países del oriente y poniente, del norte y del sur.
4. Erraban por el desierto, por la estepa, sin hallar el camino de una ciudad poblada.
5. Tenían hambre, pero más tenían sed, su alma en ellos ya desfallecía.
6. Pero al Señor clamaron en su angustia y él los libró de su aflicción,
7. los encaminó por una ruta recta para que llegaran a una ciudad poblada.
8. Den gracias al Señor por su bondad, sus maravillas con los hijos de los hombres.
9. Dio de beber a la garganta seca y los hambrientos los colmó de bienes.
10. Habitaban en la sombra y en tinieblas, atenazados por la miseria y los hierros,
11. por no haber escuchado las palabras de Dios y despreciado los consejos del Altísimo.
12. En la pena El sumió su corazón, sucumbían y nadie los socorría.
13. En su angustia clamaron al Señor: y él los liberó de su aflicción,
14. los sacó de la sombra, de las tinieblas y rompió sus cadenas.
15. ¡Den gracias al Señor por su bondad, sus maravillas con los hijos de los hombres!
16. Pues él rompió las puertas de bronce y destrozó los cerrojos de fierro.
17. Vueltos locos en su mal camino, y desdichados a causa de sus faltas,
18. sentían asco de cualquier alimento y estaban a las puertas de la muerte.
19. Pero en su angustia clamaron al Señor y él los liberó de su aflicción.
20. Les envió a su palabra, los sanó y salvó sus vidas de la tumba.
21. ¡Den gracias al Señor por su bondad, sus maravillas con los hijos de los hombres!
22. Ofrezcan sacrificios de acción de gracias, cuenten sus obras con cánticos de júbilo.
23. Los que bajan al mar en sus navíos y negocian entre las grandes aguas,
24. estos han visto las obras del Señor, sus maravillas en las profundidades.
25. A su orden surgió un viento huracanado, que levantaba las olas;
26. subían a los cielos, bajaban a los abismos, su alma se consumía en el mareo;
27. por el vértigo, titubeaban como un ebrio, toda su pericia había sido tragada.
28. Pero al Señor clamaron en su angustia y él los hizo salir de su aflicción.
29. Hizo que amainara la tormenta y las olas del mar enmudecieron.
30. Se alegraron al ver calmado todo, y los llevó al puerto deseado.
31. ¡Den gracias al Señor por su bondad, sus maravillas con los hijos de los hombres!
32. Que lo exalten en la asamblea del pueblo y lo alaben en el consejo de ancianos.
33. El convierte los ríos en desierto y en tierra seca las vertientes de agua;
34. la tierra fértil se cubre de sal debido a la maldad de sus habitantes.
35. Pero cambia el desierto en napa de agua y la tierra árida en fuente de agua;
36. allí hace que habiten los hambrientos y funden una ciudad habitable.
37. Siembran sus campos y plantan viñedos, recolectan sus frutos.
38. Los bendice, se multiplican mucho, y su ganado no se les reduce.
39. Luego disminuyeron y se vieron abatidos bajo el peso de males y desgracias,
40. pero él, que derrama el desprecio sobre los grandes y los hace errar en un desierto sin caminos,
41. levanta al pobre de su miseria y multiplica las familias como el rebaño.
42. Los hombres rectos véanlo y alégrense, pero todo lo que es vil cierre la boca.
43. ¡El que sea sabio, que medite estas cosas y reconozca las bondades del Señor!
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"Deus é servido apenas quando é servido de acordo com a Sua vontade." São Padre Pio de Pietrelcina