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En este día, Éxodo 33-34 describe la gloriosa presencia de Dios acompañando a Moisés y la renovación del pacto tras el pecado del becerro de oro. Levítico 24 establece normas sobre el aceite de oliva y el pan sagrado, así como instrucciones sobre la justicia. El Salmo 81 es un llamado a la obediencia y la adoración sincera, recordando al pueblo las bendiciones que provienen de seguir al Señor con todo el corazón.
1. Yavé dijo a Moisés: «Márchate de ese lugar tú y tu pueblo que saqué de Egipto; sube a la tierra que yo prometí con juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob cuando les dije: Se la daré a tu descendencia.
2. Enviaré delante de ti un ángel para que eche del país al cananeo, al amorreo, al heteo, al fereceo, al jeveo y al jebuseo.
3. Pero no subiré con ustedes a esa tierra que mana leche y miel, no sea que los destruya en el camino, por ser un pueblo rebelde.»
4. El pueblo escuchó esta advertencia; ninguno se puso su traje de fiesta; más bien hicieron duelo.
5. Yavé dijo a Moisés: «Di a los hijos de Israel: Ustedes son un pueblo rebelde; si estuviera en medio de ustedes, aunque fuera por un momento, los exterminaría. Ahora, quítense sus ropas de fiesta, y veré lo que puedo hacer con ustedes.»
6. Y los hijos de Israel se quitaron sus trajes de fiesta al pie del monte Horeb.
7. Entonces Moisés tomó la Tienda de campaña y la plantó a cierta distancia, fuera del campamento. La llamó Tienda de las Citas divinas, y todo el que quería consultar a Yavé tenía que ir a la Tienda de la Citas, fuera del campamento.
8. Cada vez que Moisés iba a la Tienda de las Citas, todo el pueblo se ponía de pie a la entrada de sus carpas, y los ojos de todos lo seguían, hasta que entraba en ella.
9. Y al entrar Moisés en la Tienda, la nube en forma de columna bajaba y se detenía a la entrada de la Tienda, mientras Yavé hablaba a Moisés.
10. Cuando el pueblo veía la nube parada junto a la entrada de la Tienda, todos se ponían de pie y luego se postraban cada uno ante su carpa.
11. Yavé hablaba con Moisés, cara a cara, como habla un hombre con su prójimo. Después Moisés volvía al campamento, pero su ayudante, el joven Josué, hijo de Nun, no se alejaba de la Tienda.
12. Moisés dijo a Yavé: «Tú me mandas que encabece a este pueblo, y no me das a conocer a quién enviarás conmigo. Sin embargo, me has dicho: Te conozco por tu nombre, y te he mirado con buenos ojos.
13. Ahora, si realmente me miras con buenos ojos, dame a conocer caminos para que te conozca, y me sigas mirando bien: no olvides que esa gente es tu pueblo.»
14. Yavé respondió: «Ve y haz lo que te diga, que yo te llevaré al descanso.»
15. Moisés contestó: «Si tu Rostro no nos acompaña, no nos hagas salir de aquí.
16. ¿Cómo podrá verse que nos das tu preferencia a mí y a tu pueblo? ¿No será, acaso, en que tú nos acompañarás? Esto nos distinguirá, yo y tu pueblo, de todos los pueblos de la tierra.»
17. Yavé contestó a Moisés: «También esto que me acabas de pedir, lo haré, pues te di mi preferencia y te conozco por tu nombre.»
18. Moisés dijo a Yavé:«Por favor, déjame ver tu Gloria.»
19. Y El le contestó: «Toda mi bondad va a pasar delante de ti, y yo mismo pronunciaré ante ti el Nombre de Yavé. Pues tengo piedad de quien quiero, y doy mi preferencia a quien la quiero dar.»
20. Y agregó Yavé: «Pero mi cara no la podrás ver, porque no puede verme el hombre y seguir viviendo.
21. Mira este lugar junto a mí. Te vas a quedar de pie sobre la roca y,
22. al pasar mi Gloria, te pondré en el hueco de la roca y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado.
23. Después sacaré mi mano y tú entonces verás mis espaldas; pero mi cara no se puede ver.»
1. Yavé dijo a Moisés: «Labra dos tablas de piedra parecidas a las primeras y yo escribiré las palabras que había en las primeras que tú rompiste.
2. Prepárate para subir mañana temprano al monte Sinaí, ahí esperarás en la cumbre.
3. Pero que ninguno suba contigo, ni aparezca nadie en todo el monte: ni siquiera oveja ni buey paste en los alrededores.»
4. Moisés labró dos tablas de piedra semejantes a las anteriores, como lo había ordenado Yavé, y de madrugada subió al monte Sinaí llevando en sus manos las dos tablas de piedra.
5. Yavé bajó en una nube y se quedó allí junto a él. Moisés entonces invocó el Nombre de Yavé,
6. y El pasó delante de Moisés diciendo con voz fuerte: «Yavé, Yavé es un Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y en fidelidad.
7. El mantiene su benevolencia por mil generaciones y soporta la falta, la rebeldía y el pecado, pero nunca los deja sin castigo; pues por la falta de los padres pide cuentas a sus hijos y nietos hasta la tercera y la cuarta generación.»
8. Al momento Moisés cayó al suelo de rodillas, adorando a Dios,
9. y dijo: «Señor, si realmente me miras con buenos ojos, ven y camina en medio de nosotros; aunque sea un pueblo rebelde, perdona nuestras faltas y pecados, y recíbenos por herencia tuya.»
10. Yavé dijo: Ahora mismo quiero firmar una alianza: voy a realizar, delante de todo este pueblo, prodigios como no los hubo jamás en ningún país y para ningún pueblo. Y todo este pueblo que te rodea verá las obras de Yavé, pues serán cosas asombrosas las que haré contigo.
11. Observa lo que te ordeno en este día, y yo, por mi parte, arrojaré delante de ti al amorreo, al cananeo, al heteo, al fereceo, al jeveo y al jebuseo.
12. No hagas ningún pacto con el habitante del país en que vas a entrar, no sea que se transforme en una trampa para ti.
13. Más bien destruye sus altares, quiebra sus piedras levantadas y corta sus troncos sagrados.
14. No te arrodillarás ante otro dios, pues Yavé lleva por nombre Celoso: él es un Dios celoso. No sea que te comprometerás con la gente de aquellos países, que se prostituyen tras sus dioses y les ofrecen sacrificios.
15. Pues te convidaran a comer de sus cosas sacrificadas,
16. y luego casarás a tus hijos con las hijas de ellos y, puesto que se prostituyen ellas por sus dioses, arrastrarán a tus hijos a prostituirse también a sus dioses.
17. No te harás dioses de metal fundido.
18. Respetarás la fiesta de los ázimos. Comerás pan sin levadura durante siete días, como te lo he ordenado, en el mes de la primavera, porque fue en ese mes de Aviv cuando saliste de Egipto.
19. Todo primogénito es mío: todo primer nacido de tus ovejas y de tus vacas que sea macho.
20. El burro primerizo lo rescatarás con un corderito; en caso de no ser rescatado, será muerto. Rescatarás el primero de tus hijos. No te presentarás ante mí con las manos vacías.
21. Trabajarás seis días y al séptimo día descansarás, incluso en tiempo de aradura y de siega.
22. Celebrarás la fiesta de las Semanas con las primeras siegas de tu trigo, y otra fiesta a fin de año al recoger todos los frutos.
23. Se presentarán tres veces al año todos tus varones ante Yavé, el Señor y Dios de Israel.
24. Pues yo arrojaré de tu presencia a los pueblos y agrandaré tus fronteras y nadie codiciará tu país, mientras tú subas tres veces al año a presentar te ante Yavé, tu Dios.
25. No ofrecerás con pan fermentado la sangre de mis víctimas y no quedará hasta el otro día la víctima de la fiesta de Pascua.
26. Llevarás los primeros frutos de tu tierra a la Casa de Yavé, tu Dios. No cocerás el cabrito con la leche de su madre.»
27. Yavé terminó diciendo a Moisés: «Pon por escrito estas palabras, pues éste es el compromiso de la Alianza que he pactado contigo y con los hijos de Israel.»
28. Estuvo allí con Yavé por espacio de cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni tomar agua. Y escribió en las tablas las palabras de la Alianza, los diez mandamientos.
29. Cuando Moisés bajó del monte Sinaí, tenía en las manos las dos tablas de las Declaraciones divinas donde estaban escritas las leyes de la Alianza, y no sabía que la piel de su cara se había vuelto radiante, por haber hablado con Yavé.
30. Aarón y los hijos de Israel vieron con sorpresa ese resplandor de la cara de Moisés, y sintieron miedo de acercarse a él.
31. Pero Moisés los llamó y volvieron Aarón y los jefes de la comunidad; y Moisés les habló.
32. El pueblo a su vez se acercó, y Moisés les comunicó todo lo que Yavé le había mandado en el monte Sinaí.
33. Cuando Moisés terminó de hablar con ellos, se cubrió la cara con un velo.
34. Cada vez que Moisés volvía donde Yavé para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía. Una vez fuera, comunicaba al pueblo lo que Yavé le había ordenado.
35. Al ver los israelitas la cara de Moisés, notaban que su piel era radiante; pero Moisés volvía a ponerse el velo, hasta que entraba a hablar con Yavé.
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1. Yavé habló a Moisés diciendo:
2. «Manda a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de oliva molida, para el candelero, para mantener continuamente la luz encendida.
3. Aarón mantendrá la lámpara de la mañana hasta la tarde en presencia de Yavé, fuera de la cortina que está delante del Testimonio en la Tienda de las Citas: es una ley perpetua de generación en generación.
4. El colocará las lámparas sobre el candelabro puro que permanece ante Yavé.
5. Tomarás flor de harina y cocerás con ella doce tortas, dos décimas de harina para cada una.
6. Las colocarás en dos filas, seis en cada fila, sobre la mesa pura en presencia de Yavé.
7. Pondrás sobre cada fila incienso puro para que el pan sea un memorial, un sacrificio por el fuego para Yavé.
8. Cada sábado, de generación en generación, dispondrán esos panes ante Yavé de parte de los hijos de Israel, como signo de alianza perpetua.
9. Estos panes serán para Aarón y sus hijos, que los comerán en lugar sagrado. Y los tendrán por cosa muy santa entre todos los sacrificio por el fuego para Yavé. Es una ley para siempre.
10. Un día, en el campamento, hubo un altercado entre un hombre de madre israelita y de padre egipcio, y un israelita.
11. El hijo de la israelita (ella se llamaba Selomit, hija de Dibrí, de la tribu de Gad) blasfemó y maldijo el nombre de Yavé, por lo que lo llevaron ante Moisés.
12. Y lo tuvieron preso hasta que Yavé dispusiera lo que había que hacer con él.
13. Y Yavé dijo a Moisés: «Saca fuera del campamento al que blasfemó.
14. Todos los que lo oyeron pondrán las manos sobre su cabeza, y luego toda la comunidad lo apedreará.
15. Entonces dirás a los hijos de Israel: Cualquier persona que maldiga a su Dios cargará con su pecado;
16. el que blasfeme el nombre de Yavé será castigado de muerte: toda la comunidad lo apedreará. Sea israelita o extranjero, si blasfema el nombre de Yavé, morirá.
17. El que hiera de muerte a cualquier persona morirá.
18. El que hiera de muerte a un animal pagará con otro; vida por vida.
19. El que cause alguna lesión a su prójimo, como él hizo, así se le hará:
20. fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; se hará la misma lesión que él ha causado al otro.
21. El que mate a un animal, dará otro por él, pero el que mate a una persona humana, morirá.
22. La ley será la misma para el forastero y para el nativo, porque yo soy Yavé, su Dios.»
23. Moisés, pues, hablá a los hijos de Israel, que sacaron al blasfemo fuera del campamento y lo apedrearon. Lo hicieron tal como Yavé lo había mandado a Moisés.
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2. ¡Aviven a Dios, nuestra fuerza, aclamen al Dios de Jacob!
3. Entonen los salmos y toquen los tambores, la melodiosa cítara y la lira!
4. Que suene el cuerno para el primero del mes, para la luna llena, el día de nuestra fiesta.
5. Pues es una ley en Israel, una ordenanza del Dios de Jacob;
6. un decreto que impuso a José, cuando salió de la tierra de Egipto. Oyó, entonces, una voz desconocida:
7. "Yo quité la carga de su espalda, sus manos han dejado la canasta."
8. En la angustia gritaste y te salvé, te respondí en el secreto de la nube, te puse a prueba en las aguas de Meriba:
9. "Escucha, pueblo mío, te lo advierto, ojalá me escucharas, Israel:
10. No tengas en tu casa un dios extraño, ni te prosternes ante un dios de afuera:
11. Yo soy Yavé, tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto. Abre tu boca y te la llenaré".
12. Pero mi pueblo no me quiso oír, e Israel no me obedeció.
13. Los dejé, pues, que siguieran sus caprichos y caminaran según su parecer.
14. "Ah, si mi pueblo me escuchara, si Israel fuera por mis caminos,
15. sometería en un instante a sus enemigos, volvería mi mano contra sus opresores.
16. Los enemigos del Señor le adularían y su espanto jamás terminaría.
17. Pero a él, con flor de trigo lo alimentaría y con miel de la roca lo saciaría".
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"Na igreja se fala somente com Deus." São Padre Pio de Pietrelcina