Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 259, Mateo 5-7 presenta el Sermón del Monte, donde Jesús enseña sobre la humildad, la misericordia, la oración y los caminos de la justicia. Proverbios 18:21-24 nos recuerda que las palabras tienen poder sobre la vida y la muerte, y que las relaciones sabias y verdaderas son fundamentales para una vida plena y plena.

Capítulo 5

1. Jesús, al ver toda aquella muchedumbre, subió al monte. Se sentó y sus discípulos se reunieron a su alrededor.

2. Entonces comenzó a hablar y les enseñaba diciendo:

3. «Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

4. Felices los que lloran, porque recibirán consuelo.

5. Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

6. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

7. Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia.

8. Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios.

9. Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios.

10. Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

11. Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias.

12. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que así persiguieron a los profetas que vivieron antes de ustedes.

13. Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal deja de ser sal, ¿cómo podrá ser salada de nuevo? Ya no sirve para nada, por lo que se tira afuera y es pisoteada por la gente.

14. Ustedes son la luz del mundo: ¿cómo se puede esconder una ciudad asentada sobre un monte?

15. Nadie enciende una lámpara para taparla con un cajón; la ponen más bien sobre un candelero, y alumbra a todos los que están en la casa.

16. Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los Cielos.

17. No crean que he venido a suprimir la Ley o los Profetas. He venido, no para deshacer, sino para llevar a la forma perfecta.

18. En verdad les digo: mientras dure el cielo y la tierra, no pasará una letra o una coma de la Ley hasta que todo se realice.

19. Por tanto, el que ignore el último de esos mandamientos y enseñe a los demás a hacer lo mismo, será el más pequeño en el Reino de los Cielos. En cambio el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los Cielos.

20. Yo se lo digo: si no hay en ustedes algo mucho más perfecto que lo de los Fariseos, o de los maestros de la Ley, ustedes no pueden entrar en el Reino de los Cielos.

21. Ustedes han escuchado lo que se dijo a sus antepasados: «No matarás; el homicida tendrá que enfrentarse a un juicio.»

22. Pero yo les digo: Si uno se enoja con su hermano, es cosa que merece juicio. El que ha insultado a su hermano, merece ser llevado ante el Tribunal Supremo; si lo ha tratado de renegado de la fe, merece ser arrojado al fuego del infierno.

23. Por eso, si tú estás para presentar tu ofrenda en el altar, y te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,

24. deja allí mismo tu ofrenda ante el altar, y vete antes a hacer las paces con tu hermano; después vuelve y presenta tu ofrenda.

25. Trata de llegar a un acuerdo con tu adversario mientras van todavía de camino al juicio. ¿O prefieres que te entregue al juez, y el juez a los guardias que te encerrarán en la cárcel?

26. En verdad te digo: no saldrás de allí hasta que hayas pagado hasta el último centavo.

27. Ustedes han oído que se dijo: «No cometerás adulterio.»

28. Pero yo les digo: Quien mira a una mujer con malos deseos, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

29. Por eso, si tu ojo derecho te está haciendo caer, sácatelo y tíralo lejos; porque más te conviene perder una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.

30. Y si tu mano derecha te lleva al pecado, córtala y aléjala de ti; porque es mejor que pierdas una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.

31. También se dijo: «El que se divorcie de su mujer, debe darle un certificado de divorcio.»

32. Pero yo les digo: Si un hombre se divorcia de su mujer, a no ser por motivo de infidelidad, es como mandarla a cometer adulterio: el hombre que se case con la mujer divorciada, cometerá adulterio.

33. Ustedes han oído lo que se dijo a sus antepasados: «No jurarás en falso, y cumplirás lo que has jurado al Señor.»

34. Pero yo les digo: ¡No juren! No juren por el cielo, porque es el trono de Dios;

35. ni por la tierra, que es la tarima de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del Gran Rey.

36. Tampoco jures por tu propia cabeza, pues no puedes hacer blanco o negro ni uno solo de tus cabellos.

37. Digan sí cuando es sí, y no cuando es no; cualquier otra cosa que se le añada, viene del demonio.

38. Ustedes han oído que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente.»

39. Pero yo les digo: No resistan al malvado. Antes bien, si alguien te golpea en la mejilla derecha, ofrécele también la otra.

40. Si alguien te hace un pleito por la camisa, entrégale también el manto.

41. Si alguien te obliga a llevarle la carga, llévasela el doble más lejos.

42. Da al que te pida, y al que espera de ti algo prestado, no le vuelvas la espalda.

43. Ustedes han oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo y no harás amistad con tu enemigo.»

44. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores,

45. para que así sean hijos de su Padre que está en los Cielos. Porque él hace brillar su sol sobre malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos y pecadores.

46. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué mérito tiene? También los cobradores de impuestos lo hacen.

47. Y si saludan sólo a sus amigos, ¿qué tiene de especial? También los paganos se comportan así.

48. Por su parte, sean ustedes perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el Cielo.

Capítulo 6

1. Guárdense de las buenas acciones hechas a la vista de todos, a fin de que todos las aprecien. Pues en ese caso, no les quedaría premio alguno que esperar de su Padre que está en el cielo.

2. Cuando ayudes a un necesitado, no lo publiques al son de trompetas; no imites a los que dan espectáculo en las sinagogas y en las calles, para que los hombres los alaben. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio.

3. Tú, cuando ayudes a un necesitado, ni siquiera tu mano izquierda debe saber lo que hace la derecha:

4. tu limosna quedará en secreto. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.

5. Cuando ustedes recen, no imiten a los que dan espectáculo; les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio.

6. Pero tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.

7. Cuando pidan a Dios, no imiten a los paganos con sus letanías interminables: ellos creen que un bombardeo de palabras hará que se los oiga.

8. No hagan como ellos, pues antes de que ustedes pidan, su Padre ya sabe lo que necesitan.

9. Ustedes, pues, recen así: Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre,

10. venga tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo.

11. Danos hoy el pan que nos corresponde;

12. y perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores;

13. y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.

14. Porque si ustedes perdonan a los hombres sus ofensas, también el Padre celestial les perdonará a ustedes.

15. Pero si ustedes no perdonan a los demás, tampoco el Padre les perdonará a ustedes.

16. Cuando ustedes hagan ayuno, no pongan cara triste, como los que dan espectáculo y aparentan palidez, para que todos noten sus ayunos. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio.

17. Cuando tú hagas ayuno, lávate la cara y perfúmate el cabello.

18. No son los hombres los que notarán tu ayuno, sino tu Padre que ve las cosas secretas, y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará.

19. No junten tesoros y reservas aquí en la tierra, donde la polilla y el óxido hacen estragos, y donde los ladrones rompen el muro y roban.

20. Junten tesoros y reservas en el Cielo, donde no hay polilla ni óxido para hacer estragos, y donde no hay ladrones para romper el muro y robar.

21. Pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.

22. Tu ojo es la lámpara de tu cuerpo. Si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz; pero si tus ojos están malos, todo tu cuerpo estará en obscuridad.

23. Y si la luz que hay en ti ha llegado a ser obscuridad, ¡cómo será de tenebrosa tu parte más obscura!

24. Nadie puede servir a dos patrones: necesariamente odiará a uno y amará al otro, o bien cuidará al primero y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al Dinero.

25. Por eso yo les digo: No anden preocupados por su vida con problemas de alimentos, ni por su cuerpo con problemas de ropa. ¿No es más importante la vida que el alimento y más valioso el cuerpo que la ropa?

26. Fíjense en las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, no guardan alimentos en graneros, y sin embargo el Padre del Cielo, el Padre de ustedes, las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves?

27. ¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede añadir algo a su estatura?

28. Y ¿por qué se preocupan tanto por la ropa? Miren cómo crecen las flores del campo, y no trabajan ni tejen.

29. Pero yo les digo que ni Salomón, con todo su lujo, se pudo vestir como una de ellas.

30. Y si Dios viste así el pasto del campo, que hoy brota y mañana se echa al fuego, ¿no hará mucho más por ustedes? ¡Qué poca fe tienen!

31. No anden tan preocupados ni digan: ¿tendremos alimentos? o ¿qué beberemos? o ¿tendremos ropas para vestirnos?

32. Los que no conocen a Dios se afanan por esas cosas, pero el Padre del Cielo, Padre de ustedes, sabe que necesitan todo eso.

33. Por lo tanto, busquen primero el Reino y la Justicia de Dios, y se les darán también todas esas cosas.

34. No se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupará por sí mismo. A cada día le bastan sus problemas.

Capítulo 7

1. No juzguen a los demás y no serán juzgados ustedes.

2. Porque de la misma manera que ustedes juzguen, así serán juzgados, y la misma medida que ustedes usen para los demás, será usada para ustedes.

3. ¿Qué pasa? Ves la pelusa en el ojo de tu hermano, ¿y no te das cuenta del tronco que hay en el tuyo?

4. ¿Y dices a tu hermano: Déjame sacarte esa pelusa del ojo, teniendo tú un tronco en el tuyo?

5. Hipócrita, saca primero el tronco que tienes en tu ojo y así verás mejor para sacar la pelusa del ojo de tu hermano.

6. No den lo que es santo a los perros, ni echen sus perlas a los cerdos, pues podrían pisotearlas y después se volverían contra ustedes para destrozarlos.

7. Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá la puerta.

8. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y se abrirá la puerta al que llama.

9. ¿Acaso alguno de ustedes daría a su hijo una piedra cuando le pide pan?

10. ¿O le daría una culebra cuando le pide un pescado?

11. Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡con cuánta mayor razón el Padre de ustedes, que está en el Cielo, dará cosas buenas a los que se las pidan!

12. Todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos: ahí está toda la Ley y los Profetas.

13. Entren por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la ruina, y son muchos los que pasan por él.

14. Pero ¡qué angosta es la puerta y qué escabroso el camino que conduce a la salvación! y qué pocos son los que lo encuentran.

15. Cuídense de los falsos profetas: se presentan ante ustedes con piel de ovejas, pero por dentro son lobos feroces.

16. Ustedes los reconocerán por sus frutos. ¿Cosecharían ustedes uvas de los espinos o higos de los cardos?

17. Lo mismo pasa con un árbol sano: da frutos buenos, mientras que el árbol malo produce frutos malos.

18. Un árbol bueno no puede dar frutos malos, como tampoco un árbol malo puede producir frutos buenos.

19. Todo árbol que no da buenos frutos se corta y se echa al fuego.

20. Por lo tanto, ustedes los reconocerán por sus obras.

21. No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo.

22. Aquel día muchos me dirán: ¡Señor, Señor! Hemos hablado en tu nombre, y en tu nombre hemos expulsado demonios y realizado muchos milagros.

23. Entonces yo les diré claramente: Nunca les conocí. ¡Aléjense de mí, ustedes que hacen el mal!

24. Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca.

25. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbó, porque tenía los cimientos sobre roca.

26. Pero dirán del que oye estas palabras mías, y no las pone en práctica: aquí tienen a un tonto que construyó su casa sobre arena.

27. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra esa casa: la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre.»

28. Cuando Jesús terminó este discurso, la gente estaba admirada de cómo enseñaba,

29. porque lo hacía con autoridad y no como sus maestros de la Ley.

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21. La lengua puede dar vida y muerte; según como la uses, así serán sus frutos.

22. El que encontró una esposa encontró la felicidad; Yavé es quien le otorgó ese favor.

23. El mendigo habla en tono de súplica, y el rico le responde con dureza.

24. Hay amigos que llevan a la ruina, pero otros que son más fieles que un hermano.

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"Proponha-se a exercitar-se nas virtudes". São Padre Pio de Pietrelcina