Plan de lectura completo
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En el decimocuarto día, nos encontramos con el engaño y la revelación divina. Génesis 27-28 relata cómo Jacob, con la ayuda de Rebeca, engaña a Isaac para que reciba la bendición de Esaú y su posterior escape, donde tiene la visión transformadora de la escalera celestial en Betel. Job 17-18 describe la creciente desesperación de Job ante la muerte inminente y las amargas reacciones de Bildad sobre el destino de los malvados. Proverbios 3:1-4 nos exhorta a guardar los mandamientos en nuestro corazón, prometiendo que la lealtad y la fidelidad nos traerán el favor de Dios y de los hombres.
1. Siendo Isaac ya anciano, y con sus ojos tan debilitados que no veía nada, llamó a su hijo mayor Esaú. Como le dijera: «¡Hijo mío!», Esaú respondió: «Aquí estoy".
2. Prosiguió Isaac: «Mira que ya estoy viejo e ignoro el día de mi muerte.
3. Así, pues, toma tus armas, tu arco y la caja de las flechas, sal al campo y caza alguna pieza para mí.
4. Luego me preparas un guiso como a mí me gusta y me lo sirves, y yo te daré la bendición antes de que muera.»
5. Rebeca estaba escuchando la conversación de Isaac con Esaú. Cuando éste se fue al campo en busca de caza para su padre,
6. Rebeca dijo a su hijo Jacob: «Acabo de oír a tu padre que hablaba con tu hermano Esaú y le dijo:
7. ´Vete a cazar y prepárame un guiso, para que yo lo coma y te pueda bendecir ante Yavé, antes de morirme´.
8. Ahora, pues, hijo, escúchame y haz cuanto te diga.
9. Anda al corral y tráeme dos cabritos de los mejores que haya; con ellos haré un guiso como le gusta a tu padre.
10. Después tú se lo presentas a tu padre para que lo coma y te bendiga antes de su muerte.»
11. Jacob dijo a su madre Rebeca: «Pero mi padre sabe que yo soy lampiño y mi hermano muy velludo.
12. Si me toca se dará cuenta del engaño y recibiré una maldición en lugar de una bendición.»
13. Su madre le replicó: «Tomo para mí la maldición. Pero tú, hijo mío, hazme caso, y vé a buscar lo que te pedí.»
14. Fue, pues, a buscarlo y se lo llevó a su madre, que preparó para su padre uno de sus platos preferidos.
15. Después, tomando las mejores ropas del hijo mayor Esaú, que tenía en casa, vistió con ellas a Jacob, su hijo menor.
16. Con las pieles de los cabritos le cubrió las manos y la parte lampiña del cuello,
17. y luego puso en las manos de Jacob el guiso y el pan que había preparado.
18. Jacob entró donde estaba su padre y le dijo: «¡Padre!» Él le preguntó: «Sí, hijo mío. ¿Quién eres?»
19. Y Jacob dijo a su padre: «Soy Esaú, tu primogénito. Ya hice lo que me mandaste. Levántate, siéntate y come la caza que te he traído. Después me bendecirás.»
20. Dijo Isaac: «¡Qué pronto lo has encontrado, hijo!» Contestó Jacob: «Es que Yavé, tu Dios, me ha dado buena suerte.»
21. Isaac le dijo: «Acércate, pues quiero tocarte y comprobar si eres o no mi hijo Esaú.» Jacob se acercó a su padre Isaac,
22. quien lo palpó y dijo: «La voz es la de Jacob, pero las manos son las de Esaú.»
23. Y no lo reconoció, pues sus manos eran velludas como las de su hermano Esaú, y lo bendijo.
24. Volvió a preguntarle: «¿Eres de verdad mi hijo Esaú? » Contestó Jacob: «Sí, yo soy».
25. Isaac continuó: «Acércame la caza que me has preparado, hijo mío, para que la coma y te dé mi bendición.» Jacob le sirvió y comió. También le ofreció vino, y bebió.
26. Entonces Isaac le dijo: «Acércate y bésame, hijo mío.»
27. Jacob se acercó y le besó. Al sentir Isaac el perfume de su ropa, lo bendijo con estas palabras: "¡Oh!, el olor de mi hijo es el de un campo al que Yavé bendijo.
28. Que Dios te dé el rocío del cielo y la fertilidad de la tierra, y abundancia de trigos y mostos.
29. Que te sirvan los pueblos y las naciones se inclinen ante ti. Sé señor de tus hermanos, que los hijos de tu madre se inclinen ante ti. Sea maldito quien te maldiga, y bendito quien te bendiga."
30. Apenas Isaac había terminado de bendecirle, y Jacob había salido de la pieza de su padre, cuando llegó Esaú, su hermano, con el producto de su caza.
31. Preparó también el guiso y se lo llevó a su padre, diciendo: «Levántate, padre, y come la caza que tu hijo te ha preparado, de manera que me puedas dar tu bendición.»
32. Pero Isaac le dijo: «¿Y quién eres tú?» Respondió: «Soy Esaú, tu primogénito.»
33. Isaac comenzó a temblar violentamente y dijo: «Pues entonces, ¿quién es el que cazó y me sirvió su caza? Yo comí de todo antes de que tú llegaras y le di mi bendición: ¡sí, él tiene la bendición!»
34. Al oír Esaú las palabras de su padre, se puso a gritar muy amargamente, y dijo a su padre: «Bendíceme también a mí, padre.»
35. Isaac respondió: «Tu hermano ha venido, me ha engañado y se ha tomado tu bendición.»
36. Esaú declaró: «Con razón le dieron el nombre de Jacob, pues me ha suplantado por segunda vez. Primero me quitó los derechos de primogénito, y ahora me ha quitado la bendición.» Esaü preguntó: «¿Y no me has reservado alguna bendición?»
37. Respondió Isaac: «Lo he hecho tu señor y señor de todos tus hermanos. Lo he abastecido de trigo y vino. Después de esto, ¿qué quieres que haga por ti, hijo mío?»
38. Esaú insistió: «¿Acaso no tienes más bendición que ésta? Padre, bendíceme a mí también.» Y Esaú se puso a llorar.
39. Entonces Isaac le respondió: «Mira, vivirás lejos de las tierras fértiles y lejos del rocío del cielo.
40. De tu espada vivirás y a tu hermano servirás; pero cuando así lo quieras, quitarás su yugo de tu cuello.»
41. Esaú le tomó odio a Jacob, a causa de la bendición que le había dado su padre, y se decía: «Se acercan ya los días de luto por mi padre, y entonces mataré a mi hermano Jacob.»
42. Contaron a Rebeca las palabras de Esaú, su hijo mayor, y mandó a llamar a Jacob, su hijo menor, al que dijo: «Tu hermano Esaú quiere vengarse de ti y matarte.
43. Por lo tanto, hijo mío, hazme caso y huye ahora mismo a Jarán, a la casa de mi hermano Labán.,
44. Te quédarás con él por algún tiempo hasta que se calme el furor de tu hermano,
45. Cuando ya no esté enojado y haya olvidado lo que le has hecho, yo enviaré a buscarte y volverás. Pero no quiero perderlos a ustedes dos en un mismo día.»
46. Rebeca dijo a Isaac: «Estas mujeres hititas me tienen tan aburrida que ya no quiero vivir. Si también Jacob se casa con una mujer de esta tierra, yo me muero.
1. Entonces Isaac llamó a su hijo Jacob, lo bendijo y le dio esta orden: «No te cases con ninguna mujer cananea.
2. Ponte en camino y vete a Padán-Aram, a la casa de Betuel, el padre de tu madre, y elige allí una mujer para ti de entre las hijas de Labán, hermano de tu madre.
3. Que el Dios de las Alturas te bendiga, te multiplique y de ti salgan muchas naciones.
4. Que Dios te conceda la bendición de Abrahán, a ti y a tu descendencia, para que te hagas dueño de la tierra en que ahora vives, y que Dios dio a Abrahán.»
5. Isaac despidió a Jacob, que se dirigió a Padán-Aram, a la casa de Labán, hijo de Betuel el arameo, hermano de Rebeca.
6. Esaú vio que su padre había bendecido a Jacob y lo enviaba a Padán-Aram para que allí se buscara una mujer. Escuchó también que, después de haberlo bendecido, le había ordenado: «No te cases con ninguna mujer cananea»,
7. y que Jacob, obedeciendo a su padre y a su madre, se había ido a Padán-Aram.
8. Comprendió, pues, que las mujeres cananeas no agradaban a su padre Isaac.
9. Se dirigió a Ismael y tomó por esposa, además de las que tenía, a Majalat, hija de Ismael, hijo de Abrahán, y hermana de Nebayot.
10. Jacob dejó Bersebá y se dirigió hacia Jarán.
11. Al llegar a un cierto lugar, se dispuso a pasar allí la noche pues el sol se había ya puesto. Escogió una de las piedras del lugar, la usó de cabecera, y se acostó en ese lugar.
12. Mientras dormía, tuvo un sueño. Vio una escalera que estaba apoyada en la tierra, y que tocaba el cielo con la otra punta, y por ella subían y bajaban ángeles de Dios.
13. Yavé estaba allí a su lado, de pie, y le dijo: «Yo soy Yavé, el Dios de tu padre Abrahán y de Isaac. Te daré a ti y a tus descendientes la tierra en que descansas.
14. Tus descendientes serán tan numerosos como el polvo de la tierra y te extenderás por oriente y occidente, por el norte y por el sur. A través de ti y de tus descendientes serán bendecidas todas las naciones de la tierra.
15. Yo estoy contigo; te protegeré a donde quiera que vayas y te haré volver a esta tierra, pues no te abandonaré hasta que no haya cumplido todo lo que te he dicho.»
16. Se despertó Jacob de su sueño y dijo: «Verdaderamente Yavé estaba en este lugar y yo no me di cuenta.»
17. Sintió miedo y dijo: «¡Cuán digno de todo respeto es este lugar! ¡Es nada menos que una Casa de Dios! ¡Esta es la Puerta del Cielo!»
18. Se levantó Jacob muy temprano, tomó la piedra que había usado de cabecera, la puso de pie y derramó aceite sobre ella.
19. Jacob llamó a ese lugar Betel, pues antes aquella ciudad era llamada Luz.
20. Entonces Jacob hizo una promesa: «Si Dios me acompaña y me protege durante este viaje que estoy haciendo, si me da pan para comer y ropa para vestirme,
21. y si logro volver sano y salvo a la casa de mi padre, Yavé será mi Dios.
22. Esta piedra que he puesto de pie como un pilar será Casa de Dios y, de todo lo que me des, yo te devolveré la décima parte.»
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1. Mi respiración va disminuyendo, y mis días se van apagando y ya no me queda más que el sepulcro.
2. ¿No soy acaso el blanco de las burlas y mis noches envenenan sus insolencias?
3. Coloca tú mismo mi fianza al lado tuyo, ya que ningún amigo se compromete por mí.
4. Les has oscurecido la razón, y ninguno se arriesga en mi favor.
5. No se hacen regalos a los amigos, dicen, para dejar luego aa sus hijos en la miseria.
6. Ahora soy el comentario de todo el mundo, y soy como uno a quien le escupen la cara.
7. Mis ojos se cierran de pena no soy más que la sombra de mí mismo.
8. Los hombres correctos se asombran al verme, los buenos ven en mí a unmalvado y moralizan.
9. ¡Qué ejemplo para el justo! Se reanima, y la gnte honrada rejuvenece.
10. Pero vuelvan ustedes y acérquense todos, y verán que no hay ni un sabio entre todos ustedes.
11. Mis días han pasado, mis planes han fracasado; mi corazón ansía
12. la noche cuando es de día, y cuando está oscuro la salida del sol.
13. Sólo puedo esperar mi casa entre los muertos, ya he colocado mi cama en las tinieblas.
14. Al sepulcro le dije: «Tú eres mi padre», y a los gusanos: «Mi madre y mis hermanos».
15. ¿Dónde está mi esperanza? ¿Quién divisará para mí la felicidad?
16. ¿Acaso bajarán conmigo al infierno y nos encontraremos juntos en el polvo?»
1. Bilbad de Suaj tomó la palabra y les dijo:
2. «¿Cuándo terminarán sus palabras? Sé razonabley déjanoso hablar.
3. ¿Crees que somos bestias, o nos consideras unos brutos?
4. ¿Por qué te destrozas en tu enojo? ¿Se desolará la tierra otro tanto o las rocas cambiarán de lugar?
5. Sí, la luz del malvado se apaga y no brilla la llama de su fuego.
6. Se oscurece la luz en su tienda y su lámpara encima de él se apaga.
7. Sus pasos vigorosos se acortan, y sus propios designios lo hacen tropezar.
8. Corría, cuando sus pies se prendieron en la red. Caminaba sobre mallas,
9. y por el talón lo apresa el lazo, el garrote le cae encima.
10. Escondida en la tierra está la cuerda para atarlo. Una trampa lo espera en el camino.
11. Por todas partes lo estremecen terrores que lo persiguen paso a paso.
12. Está hambriento en medio de sus riquezas, la desgracia está de pie a su lado,
13. la lepra devora su piel, una fiebre mortal consume sus miembros,
14. lo arrancan de su carpa en que se sentía seguro y lo llevan al Rey de los terrores;
15. su tienda ya no es suya y la puedes tomar, se esparce azufre sobre su lugar.
16. Sus raíces abajo se secan y sus ramas arriba se marchitan.
17. Ya nadie se acuerda de él en el país y su nombre ya no se pronuncia.
18. Lo echan de la luz a las tinieblas, lo expulsan del mundo.
19. Para él, ni descendencia ni posterioridad en su pueblo, ni sobrevivientes por donde pasó.
20. Los de occidente y los de oriente se espantan y se asombran de su destino:
21. Eso espera a las moradas de los malos y al país que quiere ignorar a Dios.»
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1. Hijo mío, no te olvides de mis advertencias, que tu corazón sepa guardar mis mandamientos.
2. Ellos prolongarán tus días, te darán la prosperidad, años de vida.
3. ¡Que no te falten ni la bondad ni la fidelidad! Atalas a tu cuello, inscríbelas en las tablillas de tu corazón;
4. así conseguirás benevolencia y estima tanto de Dios como de los hombres.
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"Enquanto estivermos vivos sempre seremos tentados. A vida é uma contínua luta." São Padre Pio de Pietrelcina