Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día setenta y cuatro, vemos la transición de liderazgo con la elección de Josué como sucesor de Moisés en Números 27-28, junto con instrucciones sobre las ofrendas diarias y festivas. En Deuteronomio 28, Dios otorga abundantes bendiciones por la obediencia y terribles maldiciones por la rebelión. El Salmo 112 describe al hombre justo que teme al Señor y vive con rectitud, reflejando la bienaventuranza prometida a quienes siguen el camino de Dios.

Capítulo 27

1. Entonces se acercaron las hijas de Selofjad, hijo de Jefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, que fue hijo de José. Sus nombres eran: Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá.

2. Se presentaron a Moisés y al sacerdote Eleazar, a los jefes y a toda la comunidad a la entrada de la Tienda de las Citas, y dijeron:

3. «Nuestro padre murió en el desierto. No tuvo parte en la amotinación contra Yavé, con los partidarios de Coré, sino que murió como todos por su pecado, y no dejó hijos varones.

4. ¿Será posible que su nombre sea borrado de entre los de su familia? Puesto que no tuvo hijos, dennos a nosotros una herencia entre los hermanos de nuestro padre.»

5. Moisés fue a consultar a Yavé por este caso,

6. y Yavé dijo a Moisés: «La petición de las hijas de Selofjad es justa;

7. dales, pues, la herencia de su padre, y que tengan una herencia entre los hermanos de su padre.

8. Y dirás a los hijos de Israel: Si un hombre muere sin tener hijos, su herencia se traspasará a su hija.

9. Si tampoco tiene hijas, darán su herencia a sus hermanos.

10. Si tampoco los hay, darán la herencia al hermano de su padre.

11. Y si su padre no tenía hermanos, darán la herencia al pariente más próximo de su familia, el cual tomará posesión de ella. Esta será norma de derecho para los hijos de Israel, pues así lo mandó Yavé a Moisés.»

12. Yavé dijo a Moisés: «Sube a esa montaña de los montes de Abarim, y contempla desde allí la tierra que yo daré a los hijos de Israel.

13. Cuando la hayas visto, irás a reunirte tú también a tu pueblo, como tu hermano Aarón.

14. Recuerda que ustedes se rebelaron contra mis órdenes en el desierto de Zin, cuando la comunidad murmuró por el asunto del agua, y a ustedes les mandé que manifestaran mi santidad delante de ellos.» (Estas son las aguas de Meribá en Cadés en el desierto de Zin.)

15. Moisés, pues, dijo a Yavé:

16. «Que Yavé, Dios de los espíritus de todos los mortales, designe un hombre para estar al frente de esta comunidad,

17. para que salga y entre al frente de ellos. El los hará salir y entrar, y con esto el pueblo de Yavé no se parecerá a un rebaño sin pastor.»

18. Yavé respondió a Moisés: «Llama a Josué, hijo de Nun, hombre en que está el Espíritu, y pon tu mano sobre él.

19. Lo presentarás al sacerdote Eleazar y a toda la comunidad, y allí le darás instrucciones en presencia de ellos.

20. Le transmitirás una parte de tu autoridad con el fin de que toda la comunidad de los hijos de Israel le obedezca.

21. En adelante se presentará ante el sacerdote Eleazar y éste consultará a Yavé por medio del Urim para darle una respuesta. A sus órdenes saldrán y a sus órdenes entrarán todos los hijos de Israel, toda la comunidad.»

22. Moisés hizo como le había mandado Yavé; tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar y delante de todo el pueblo.

23. Le impuso su mano y lo estableció como Yavé había dicho por intermedio de Moisés.

Capítulo 28

1. Yavé dijo a Moisés:

2. «Da esta orden a los hijos de Israel: Tendrán cuidado de traerme a su debido tiempo la ofrenda de alimentos que me corresponde en los sacrificios por el fuego de suave aroma.

3. Les dirás: Este será el sacrificio por el fuego que ustedes ofrecerán a Yavé cada día:

4. dos corderos de un año sin defecto. Es el holocausto perpetuo. Ofrecerán uno de los corderos por la mañana, y el otro al atardecer,

5. con una décima de medida de flor de harina, amasada con un cuarto de sextario de aceite virgen, como oblación.

6. Es el holocausto perpetuo que se ofreció en el monte Sinaí como calmante aroma, sacrificio por el fuego para Yavé.

7. Harás la libación de vino puro, delante de Yavé en el lugar santo: un cuarto de sextario por cada cordero.

8. El segundo cordero lo ofrecerás por la tarde: lo ofrecerás con la misma oblación y libación que el de la mañana, como sacrificio por el fuego de calmante aroma para Yavé.

9. El día sábado, ofrecerás dos corderos de un año, sin tacha, y como oblación, dos décimas de flor de harina amasada con aceite, junto con su correspondiente libación.

10. Es el holocausto del sábado que se añadirá cada sábado al holocausto perpetuo y a su libación,.

11. El primer día del mes, ustedes ofrecerán un holocausto a Yavé: dos novillos, un carnero y siete corderos de un año, sin defecto.

12. Como oblación, tres décimas de flor de harina amasada con aceite por cada novillo; y dos décimas de flor de harina amasada con aceite por el carnero;

13. y una décima de flor de harina amasada con aceite por cada cordero: es un holocausto de calmante aroma, sacrificio por el fuego para Yavé.

14. Las libaciones correspondientes serán: medio sextario de vino por novillo, un tercio de sextario por el carnero y un cuarto de sextario por cordero. Este será el holocausto mensual, todos los meses del año.

15. Ofrecerás también a Yavé, como sacrificio por el pecado, un macho cabrío con su libación, además del holocausto perpetuo.

16. El mes primero, el día catorce del mes, es la Pascua de Yavé,

17. y el día quince del mismo mes es día de fiesta. Durante siete días comerán panes sin levadura.

18. El día primero habrá reunión sagrada, y no harán ningún trabajo de trabajador.

19. Ofrecerán un sacrificio de holocausto a Yavé: dos novillos, un carnero, y siete corderos de un año, sin defecto.

20. La oblación correspondiente de flor de harina amasada con aceite será de tres décimas por novillo, dos décimas por el carnero

21. y una décima por cada uno de los siete corderos.

22. Ofrecerán además un macho cabrío como sacrificio por el pecado, para expiar por ustedes.

23. Esto, además del holocausto de la mañana que ofrecerán como holocausto perpetuo.

24. Así harán durante los siete días de la fiesta. Es un alimento, un sacrificio por el fuego de calmante aroma para Yavé; lo ofrecerán además del holocausto perpetuo y de su libación.

25. El séptimo día, ustedes tendrán reunión sagrada y no harán ningún trabajo de trabajador.

26. El día de las primicias, cuando ofrezcan a Yavé los frutos nuevos, en la fiesta de las Semanas, tendrán reunión sagrada, y no harán ningún trabajo de trabajador.

27. Ofrecerán en holocausto de calmante aroma para Yavé dos novillos, un carnero y siete corderos de un año.

28. La oblación correspondiente será de tres décimas de flor de harina amasada con aceite por novillo, dos décimas por carnero

29. y una décima por cada uno de los siete corderos.

30. Ofrecerán además un macho cabrío para expiar por ustedes.

31. Ustedes lo ofrecerán con sus libaciones además del holocausto perpetuo y su oblación. Ustedes escogerán animales sin defecto.

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1. Ahora bien, si tú obedeces de verdad la voz de Yavé, tu Dios, practicando y guardando todos los mandamientos que te prescribo hoy, Yavé, tu Dios, te levantará por encima de todas las naciones de la tierra.

2. Entonces vendrán sobre ti y te alcanzarán todas las bendiciones siguientes, por haber obedecido a la voz de Yavé, tu Dios:

3. Bendito serás en la ciudad y en el campo.

4. Bendito será el fruto de tus entrañas y el fruto de tu tierra, las crías de tus burras, el parto de tus vacas y ovejas.

5. Benditos tu canasta de frutos y tu reserva de pan.

6. Bendito serás cuando salgas y bendito también cuando vuelvas.

7. Yavé hará huir ante ti a los enemigos que te ataquen; por un camino saldrán a tu encuentro y por siete huirán de ti.

8. Yavé ordenará a la bendición que esté contigo en tus graneros y en tus empresas para que seas bendecido en la tierra que Yavé, tu Dios, te da.

9. Yavé hará de ti su pueblo santo, como te ha jurado si tú guardas sus mandamientos y sigues sus caminos.

10. Todos los pueblos de la tierra verán que te protege el Nombre de Yavé, y te respetarán.

11. Yavé te colmará de toda clase de bienes, multiplicando el fruto de tu vientre, el fruto de tus ganados y el fruto de tu tierra, la cual prometió Yavé con juramento a tus padres que te la daría.

12. Yavé abrirá para ti los cielos, su rico tesoro, para dar a su tiempo la lluvia que necesiten tus campos, y para mandar la bendición sobre todo cuanto emprendas. Tú prestarás a naciones numerosas y no pedirás prestado a ninguna.

13. Yavé te pondrá a la cabeza de los pueblos y no a la cola; siempre estarás encima y nunca debajo si cumples los mandamientos de Yavé, tu Dios, que yo hoy te prescribo, guardándolos y poniéndolos en práctica,

14. sin apartarte ni a la derecha ni a la izquierda, para seguir y adorar a otros dioses.

15. Pero si no obedeces la voz de Yavé, tu Dios, y no pones en práctica todos sus mandamientos y normas que hoy te prescribo, vendrán sobre ti todas estas maldiciones:

16. Maldito serás en la ciudad y en el campo.

17. Maldita será tu canasta de frutos y tu reserva de pan.

18. Maldito el fruto de tus entrañas y el fruto de tus tierras, los partos de tus vacas y las crías de tus ovejas.

19. Maldito serás cuando salgas y maldito también cuando vuelvas.

20. Yavé mandará la desgracia, la derrota y el susto sobre todo lo que tus manos toquen, hasta que seas exterminado, y perecerás en poco tiempo por las malas acciones que cometiste, traicionando a Yavé.

21. El hará que se te pegue la peste hasta que desaparezcas de este país que, hoy, pasa a ser tuyo.

22. Yavé te castigará con tuberculosis, fiebre, inflamación, quemaduras, tizón y roya del trigo, que te perseguirán hasta que mueras.

23. El cielo que te cubre se volverá de bronce, y la tierra que pisas, de hierro.

24. En vez de lluvia, Yavé te mandará cenizas y polvo, que caerán del cielo hasta que te hayan barrido.

25. Yavé hará que seas derrotado por tus enemigos. Por un camino irás a pelear en su contra y por siete caminos huirás de ellos. Al verte se horrorizarán todos los pueblos de la tierra.

26. Tu cadáver servirá de comida a todas las aves del cielo y a todas las bestias de la tierra, sin que nadie las corra.

27. Te herirá Yavé con las úlceras y plagas de Egipto, con tumores, sarna y tiña, de las que no podrás sanar.

28. Te castigará Yavé con la locura, la ceguera y la pérdida de los sentidos.

29. Andarás a tientas en pleno mediodía, como anda el ciego en la oscuridad, y fracasarás en tus empresas. Siempre serás un hombre oprimido y despojado, sin que nadie salga en tu defensa.

30. Tendrás una prometida y otro hombre la hará suya. Edificarás una casa y no la podrás habitar. Plantarás una viña y no comerás sus uvas.

31. Tu buey será sacrificado delante de ti y no comerás de él. Ante tus ojos te robarán tu burro y no te lo devolverán, tus ovejas serán entregadas a tus enemigos y nadie te defenderá.

32. Tus hijos y tus hijas serán entregados a pueblos extranjeros y enfermerás con tanto mirar hacia ellos, pero no podrás hacer nada.

33. El fruto de tus campos, todos tus esfuerzos, los comerá un pueblo que no conoces y tú no serás más que un explotado y oprimido toda la vida.

34. Te volverás loco por lo que veas.

35. Yavé te herirá con úlceras malignísimas en las rodillas y en las piernas, de las que no podrás sanar, desde la planta de los pies hasta la coronilla de tu cabeza.

36. Yavé te llevará a ti y al rey que tú hayas elegido a una nación que ni tú ni tus padres conocían, y allí servirás a otros dioses de piedra y de madera.

37. Andarás perdido, siendo el juguete y la burla de todos los pueblos donde Yavé te llevará.

38. Echarás en tus campos mucha semilla y será muy poco lo que coseches, porque la langosta lo devorará.

39. Plantarás una viña y la cultivarás, pero no beberás vino ni comerás uvas, porque los gusanos la roerán.

40. Tendrás olivos por todo tu territorio, pero no te darán ni siquiera aceite con que ungirte, porque se caerán las aceitunas y se pudrirán.

41. Tendrás hijos e hijas, pero no serán para ti, porque se los llevarán cautivos.

42. Todos los árboles y frutos de tu tierra serán atacados por los insectos.

43. El forastero que vive contigo se hará cada día más rico, y tú cada día serás más pobre.

44. El te prestará y tú tendrás que pedir prestado; él estará a la cabeza y tú a la cola.

45. Todas estas maldiciones caerán sobre ti, te perseguirán y oprimirán hasta que hayas sido eliminado, porque no escuchaste la voz de Yavé, tu Dios, ni guardaste sus mandamientos ni las normas que te ordenó.

46. Se apegarán a ti y a tus descendientes para siempre y serán una señal asombrosa a la vista de todos.

47. Por no haber servido con gozo y alegría de corazón a Yavé, tu Dios, cuando nada te faltaba,

48. servirás con hambre, sed, falta de ropa y toda clase de miseria a los enemigos que Yavé enviará contra ti. Ellos pondrán sobre tu cuello un yugo de hierro hasta que te destruyan del todo.

49. Yavé hará venir contra ti de un país remoto, como un vuelo de águila, a un pueblo cuya lengua no entenderás.

50. Ese pueblo cruel no tendrá respeto por el anciano ni compasión del niño.

51. Devorará las crías de tus ganados y los frutos de tus cosechas, para que así perezcas, pues no te dejará trigo, ni vino, ni aceite, ni las crías de tus vacas y de tus ovejas, hasta acabar contigo.

52. Te asediarán en todas tus ciudades, hasta que caigan en todo tu país las murallas más altas y fortificadas en las que tú ponías tu confianza. Quedarás sitiado dentro de tus ciudades en todo el país que te da Yavé, tu Dios.

53. Te comerás el fruto de tus entrañas, la carne de tus hijas e hijos que te haya dado Yavé, en el asedio y angustia a que te reducirá tu enemigo.

54. El hombre más refinado de tu pueblo se esconderá de su hermano e incluso de su esposa y de los hijos que le queden,

55. negándose a compartir con ellos la carne de los hijos que se estará comiendo, porque nada le quedará durante el asedio y la angustia a que tu enemigo te reducirá en todas tus ciudades.

56. La mujer más tierna y delicada de tu pueblo, tan delicada y tierna que hacía ademanes para posar en tierra la planta de su pie, se esconderá del hombre que se acuesta con ella, e incluso de su hijo o de su hija,

57. mientras come la placenta salida de su seno y a los hijos que dio a luz, por falta de todo otro alimento, cuando tu enemigo te sitie en tus ciudades y te reduzca a la más extrema miseria.

58. Si no guardas ni pones en práctica las palabras de esta Ley tales como están escritas en este libro, y no temes a ese Nombre glorioso y terrible, a Yavé, tu Dios,

59. él te castigará, a ti y a tus descendientes, con plagas asombrosas, plagas grandes y duraderas, enfermedades malignas e incurables.

60. Hará caer sobre ti todas las plagas de Egipto, a las que tanto miedo tenías; y se apegarán a ti.

61. Más todavía, todas las enfermedades y plagas que no se mencionan en este libro de la Ley, te las mandará Yavé hasta aniquilarte.

62. Por no haber obedecido a la voz de Yavé, tu Dios, no quedarán más que unos pocos de ustedes, que eran tan numerosos como las estrellas del cielo.

63. Sucederá, pues, que de la misma manera que Yavé se complacía en hacerles el bien y en multiplicarlos, así se complacerá en perseguirlos y destruirlos. Serán arrancados de la tierra en la que entran para conquistarla.

64. Yavé te dispersará entre todos los pueblos, de un extremo a otro de la tierra, y allí servirás a otros dioses, de madera y de piedra, que ni tú ni tus padres han conocido.

65. En aquellas naciones no encontrarás paz ni estabilidad. Yavé te dará allí un corazón cobarde, atemorizado e inquieto de día y de noche.

66. Tu vida estará ante ti como pendiente de un hilo y andarás asustado de noche y de día.

67. Por la mañana dirás: «¡Ojalá fuera ya de noche!», y por la noche dirás: «¡Ojalá estuviéramos ya a la mañana!», a causa del miedo que estremecerá tu corazón, al contemplar lo que verán tus ojos.

68. Yavé te volverá a llevar a Egipto por tierra y por mar, a pesar de que te dijo: «No volverás a verlos.» Allí ustedes querrán venderse a sus enemigos como esclavo y como sirvientas, pero no habrá comprador.

69. Estas son las palabras de la Alianza que Yavé mandó a Moisés ratificar con los hijos de Israel en el país de Moab, además de la que hizo con ellos en el Horeb.

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1. ¡Aleluya! ¡Feliz el hombre que teme al Señor y valora mucho sus mandamientos!

2. Su semilla será pujante en el país, los retoños del hombre bueno serán benditos.

3. Habrá en su casa bienes y riquezas, y su honradez, que durará para siempre.

4. Brilla como luz en las tinieblas para los de recto corazón; él comprende, es clemente y justo.

5. Le va bien al compasivo y que presta, y lleva sus negocios en conciencia,

6. pues nada logrará perturbarlo: el recuerdo del justo será eterno.

7. No tiene miedo a las malas noticias, pues en su corazón confía en el Señor,

8. su corazón está firme, nada teme, al final, despreciará a sus adversarios.

9. Es generoso en dar a los pobres, su honradez permanece para siempre, su cuerno aumenta en gloria.

10. El malvado lo ve y se irrita, le rechinan los dientes, se debilita; nada queda del deseo de los malos.

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"De todos os que vierem pedir meu auxílio, nunca perderei nenhum!" São Padre Pio de Pietrelcina