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Biblia en un año.

En el día 352, 1 Pedro 1-2 nos llama a la santidad y la confianza en medio de las pruebas, animándonos a vivir como un pueblo consagrado a Dios. Colosenses 3-4 enseña sobre el comportamiento cristiano en el hogar, el trabajo y la comunidad, mientras que Proverbios 30:10-14 advierte contra la malicia y la arrogancia, ofreciendo una guía práctica para la vida diaria.

Capítulo 1

1. Pedro, apóstol de Cristo Jesús, a los (judíos) que viven fuera de su patria, dispersos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia,

2. a los elegidos, a quienes Dios Padre conoció de antemano y santificó por el Espíritu para acoger la fe y ser purificados por la sangre de Cristo Jesús: ¡Que la gracia y la paz abunden entre ustedes!

3. Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús, nuestro Señor, por su gran misericordia. Al resucitar a Cristo Jesús de entre los muertos, nos dió una vida nueva y una esperanza viva.

4. Reservaba para ustedes la herencia celestial, ese tesoro que no perece ni se echa a perder y que no se deshace con el tiempo.

5. Y los protege el poder de Dios, por medio de la fe, con miras a la salvación que nos tiene preparada para los últimos tiempos.

6. Por esto estén alegres, aunque por un tiempo tengan que ser afligidos con varias pruebas.

7. Si el oro debe ser probado pasando por el fuego, y es sólo cosa pasajera, con mayor razón su fe, que vale mucho más. Esta prueba les merecerá alabanza, honor y gloria el día en que se manifieste Cristo Jesús.

8. Ustedes lo aman sin haberlo visto; ahora creen en él sin verlo, y nadie sabría expresar su alegría celestial

9. al tener ya ahora eso mismo que pretende la fe, la salvación de sus almas.

10. Los profetas hablaron de ese favor que ustedes iban a recibir y se preguntaron o quisieron saber más al respecto.

11. El Espíritu de Cristo estaba en ellos y les descubría de antemano los sufrimientos de Cristo y la gloria que iba a alcanzar; pero ellos se preguntaban quién sería y cuándo se realizaría eso.

12. Estaban preparando lo que mantiene a los ángeles en suspenso, y que ahora les ha sido anunciado por los evangelizadores de ustedes, al mismo tiempo que el Espíritu Santo les era enviado desde el cielo. Y les fue revelado que todo esto sería, no para ellos, sino para ustedes.

13. Por tanto, tengan listo su espíritu y estén alerta, poniendo toda su esperanza en esta gracia que será para ustedes la venida gloriosa de Cristo Jesús.

14. Si han aceptado la fe, no se dejen arrastrar ya por sus pasiones como lo hacían antes, cuando no sabían.

15. Si es santo el que los llamó, también ustedes han de ser santos en toda su conducta,

16. según dice la Escritura: Serán santos, porque yo soy santo.

17. El Padre que invocan no hace diferencias entre personas, sino que juzga a cada uno según sus obras; tomen, pues, en serio estos años en que viven fuera de la patria.

18. No olviden que han sido rescatados de la vida vacía que aprendieron de sus padres; pero no con un rescate material de oro o plata,

19. sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha ni defecto.

20. Dios pensaba en él desde antes de la creación del mundo, pero no fue revelado sino a ustedes, al final de los tiempos.

21. Gracias a él han creído en Dios que lo resucitó de entre los muertos y lo glorificó, precisamente con el fin de que pusieran su fe y su esperanza en Dios.

22. Al aceptar la verdad, han logrado la purificación interior, de la que procede el amor sincero a los hermanos; ámense pues unos a otros de todo corazón,

23. ya que han nacido esta vez, no de semilla corruptible, sino de la palabra incorruptible del Dios que vive y permanece.

24. Pues toda carne es como hierba y su gloria como flor del campo. La hierba se seca y la flor se cae,

25. pero la palabra del Señor permanece eternamente. Esta palabra es el Evangelio que se les ha anunciado a ustedes.

Capítulo 2

1. Rechacen, pues, toda maldad y engaño, la hipocresía, la envidia y toda clase de chismes.

2. Como niños recién nacidos, busquen la leche no adulterada de la Palabra; gracias a ella, crecerán y alcanzarán la plenitud.

3. ¿Acaso no han probado lo bueno que es el Señor?

4. Se han acercado al que es la piedra viva rechazada por los hombres, y que sin embargo es preciosa para Dios que la escogió.

5. También ustedes, como piedras vivas, edifíquense y pasen a ser un Templo espiritual, una comunidad santa de sacerdotes que ofrecen sacrificios espirituales agradables a Dios, por medio de Cristo Jesús.

6. Dice la Escritura: Yo voy a colocar en Sión una piedra angular, escogida y preciosa; quien se afirme en ella no quedará defraudado.

7. Ustedes, pues, que creen, recibirán honor. En cambio, para aquellos que no creen, él es la piedra rechazada por los constructores, que se ha convertido en la piedra angular;

8. piedra en la que la gente tropieza y roca que hace caer. Cuando se niegan a creer en la palabra, están tropezando con aquello en lo que debían afirmarse.

9. Pero ustedes son una raza elegida, un reino de sacerdotes, una nación consagrada, un pueblo que Dios hizo suyo para proclamar sus maravillas; pues el los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.

10. Ustedes antes no eran su pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; no habían alcanzado su misericordia, mas ahora les ha sido concedida su misericordia.

11. Amados hermanos, por ser aquí extranjeros y forasteros, les ruego que se abstengan de los deseos carnales que hacen la guerra al alma.

12. Lleven una vida ejemplar en medio de los que no conocen a Dios; de este modo, esos mismos que los calumnian y los tratan de malhechores, notarán sus buenas obras y darán gloria a Dios el día en que los visite.

13. Sométanse a toda autoridad humana por causa del Señor: al rey, porque tiene el mando;

14. a los gobernadores, porque él los envía para castigar a los que obran mal y para animar a los que obran bien.

15. La voluntad de Dios respecto de ustedes es que, obrando el bien, acallen la ignorancia de los imbéciles.

16. Sean libres, pero no hagan de la libertad un pretexto para hacer el mal. Sean libres como servidores de Dios.

17. Respeten a todos, amen a los hermanos, teman a Dios y respeten al que gobierna.

18. Que los sirvientes obedezcan a sus patrones con todo respeto, no sólo a los que son buenos y comprensivos, sino también a los que son duros.

19. Porque ahí está el mérito, en que soportan malos tratos sin haberlo merecido, habiendo actuado a conciencia y por Dios.

20. Porque, ¿qué mérito habría en soportar el castigo cuando se ha faltado? En cambio, si pueden soportar que los traten mal cuando han actuado bien, eso es grande ante Dios.

21. Para esto han sido llamados, pues Cristo también sufrió por ustedes, dejándoles un ejemplo, y deben seguir sus huellas.

22. El no cometió pecado ni en su boca se encontró engaño.

23. Insultado, no devolvía los insultos, y maltratado, no amenazaba, sino que se encomendaba a Dios que juzga justamente.

24. El cargó con nuestros pecados en el madero de la cruz, para que, muertos a nuestros pecados, empezáramos una vida santa. Y por su suplicio han sido sanados.

25. Pues eran ovejas descarriadas, pero han vuelto al pastor y guardián de sus almas.

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Capítulo 3

1. Si han sido resucitados con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios.

2. Preocúpense por las cosas de arriba, no por las de la tierra.

3. Pues han muerto, y su vida está ahora escondida con Cristo en Dios.

4. Cuando se manifieste el que es nuestra vida, también ustedes se verán con él en la gloria.

5. Por tanto, hagan morir en ustedes lo que es «terrenal», es decir, libertinaje, impureza, pasión desordenada, malos deseos y el amor al dinero, que es una manera de servir a los ídolos.

6. Tales cosas atraen los castigos de Dios.

7. Ustedes siguieron un tiempo ese camino, y su vida era así.

8. Pues bien, ahora rechacen todo eso: enojo, arrebatos, malas intenciones, ofensas, y todas las palabras malas que se pueden decir.

9. No se mientan unos a otros: ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus vicios,

10. y se revistieron del hombre nuevo que no cesa de renovarse a la imagen de su Creador, hasta alcanzar el perfecto conocimiento.

11. Ahí no se hace distinción entre judío y griego, pueblo circuncidado y pueblo pagano; ya no hay extranjero, bárbaro, esclavo u hombre libre, sino que Cristo es todo en todos.

12. Pónganse, pues, el vestido que conviene a los elegidos de Dios, sus santos muy queridos: la compasión tierna, la bondad, la humildad, la mansedumbre, la paciencia.

13. Sopórtense y perdónense unos a otros si uno tiene motivo de queja contra otro. Como el Señor los perdonó, a su vez hagan ustedes lo mismo.

14. Por encima de esta vestidura pondrán como cinturón el amor, para que el conjunto sea perfecto.

15. Así la paz de Cristo reinará en sus corazones, pues para esto fueron llamados y reunidos. Finalmente, sean agradecidos.

16. Que la palabra de Cristo habite en ustedes y esté a sus anchas. Tengan sabiduría, para que se puedan aconsejar unos a otros y se afirmen mutuamente con salmos, himnos y alabanzas espontáneas. Que la gracia ponga en sus corazones un cántico a Dios,

17. y todo lo que puedan decir o hacer, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

18. Esposas, sométanse a sus maridos como conviene entre cristianos.

19. Maridos, amen a sus esposas y no les amarguen la vida.

20. Hijos, obedezcan a sus padres en todo, porque eso es lo correcto entre cristianos.

21. Padres, no sean pesados con sus hijos, para que no se desanimen.

22. Siervos, obedezcan en todo a sus amos de la tierra; no sólo en presencia del patrón o para ganar en consideración, sino con sinceridad, porque tienen presente al Señor.

23. Cualquier trabajo que hagan, háganlo de buena gana, pensando que trabajan para el Señor y no para los hombres.

24. Bien saben que el Señor los recompensará dándoles la herencia prometida. Su señor es Cristo y están a su servicio.

25. El que no cumple recibirá lo que merece su maldad, pues Dios no hará excepciones a favor de nadie.

Capítulo 4

1. En cuanto a ustedes, patrones, den a sus servidores lo que es justo y razonable, sabiendo que también ustedes tienen un Señor en el cielo.

2. Sean constantes en la oración; quédense velando para dar gracias;

3. oren también por nosotros, para que Dios nos dé palabras y pueda yo anunciar el misterio de Cristo. Por ese misterio estoy atado con cadenas;

4. pidan que pueda darlo a conocer cuando presente mi defensa.

5. Pórtense con prudencia con los de afuera y aprovechen todas las oportunidades.

6. Que su conversación sea agradable y no le falte su granito de sal. Sepan contestar a cada uno lo que corresponde.

7. Tíquico, mi hermano querido, les dará noticias de todo lo referente a mí; es para mí un ayudante fiel y un compañero en el servicio del Señor.

8. Se lo envío expresamente para que les lleve noticias mías y les dé ánimo.

9. Envío con él a Onésimo, nuestro hermano fiel y muy querido, que es uno de ustedes. Ellos les dirán todo lo que aquí pasa.

10. Los saluda Aristarco, mi compañero de cárcel, y Marcos, primo de Bernabé, acerca del cual ya recibieron instrucciones. Si va para allá, denle una buena acogida.

11. Los saluda también Jesús, apodado Justo. Son los únicos de raza judía que están trabajando conmigo por el Reino de Dios, y que han sido para mí un consuelo.

12. Reciban saludos de su compatriota Epafras; es un buen servidor de Cristo Jesús que siempre está orando fervientemente por ustedes para que sean perfectos y produzcan todos los frutos que Dios desea.

13. Les puedo asegurar que los ha echado mucho de menos, lo mismo que a los de Laodicea y de Hierápolis.

14. Reciban los saludos de Lucas, nuestro querido médico, y de Demás.

15. Saluden a los hermanos que están en Laodicea, sin olvidar a Ninfa y la Iglesia que se reúne en su casa.

16. Después de que sea leída esta carta entre ustedes, procuren que sea leída también en la Iglesia de Laodicea, y consigan, por su parte, la que ellos recibieron, para leerla ustedes.

17. Digan a Arquipo: «No descuides el servicio que te fue encargado en el Señor y trata de cumplirlo bien.»

18. El saludo es de mi propia mano: Pablo. Acuérdense de que estoy con cadenas. La gracia sea con ustedes.

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10. No acuses a un sirviente ante su patrón: si te maldijera, lo tendrías bien merecido.

11. ¡Hay personas que maldicen a su padre y no bendicen a su madre,

12. personas que se consideran puras, pero que no han lavado sus suciedades,

13. personas cuyos ojos son despreciativos y de mirada soberbia,

14. personas con dientes como espadas y colmillos como cuchillos, que devoran a los humildes del país y a los pobres del pueblo!

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"O trabalho é tão sagrado como a oração". São Padre Pio de Pietrelcina