Plan de lectura completo
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En el día 255, Jeremías 49-50 revela el juicio divino sobre las naciones y la fidelidad de Dios a sus promesas. Lamentaciones 3 transmite esperanza y confianza, recordándonos que la misericordia de Dios es nueva cada mañana. Proverbios 18:5-8 advierte sobre la justicia y las consecuencias de las palabras y las acciones, guiándonos a vivir con integridad.
1. Sobre los hijos de Ammón. Esto dice Yavé: ¿Israel no tiene, acaso, hijos o herederos? ¿Cómo, entonces, Melcom ha heredado el país de Gad y su pueblo se ha establecido en sus ciudades?
2. Por eso, se acerca ya el tiempo, dice Yavé, en que haré resonar, en Rabbá de los amonitas, el grito de guerra. Quedará convertida en un montón de escombros abandonados y sus aldeas serán incendiadas. Entonces Israel despojará a los que lo habían despojado, afirma Yavé.
3. ¡Quéjate, Jesbón, porque Ar ha sido destruida. Griten, hijas de Rabbá! ¡Vístanse con sacos, lloren, anden llenas de cortaduras en el cuerpo! Pues Melcom parte al destierro, junto con sus sacerdotes y príncipes.
4. Eres bien orgulllosa de tus valles, muchacha insolente; confiada en tus riquezas, dices: «¿Quién se atreverá a atacarme?»
5. Pues bien, yo trataré de que el terror se abalance contra ti por todas partes: todos huirán, cada uno por su lado, y no habrá nadie para reunir a los fugitivos.
6. Pero, en el futuro, mejoraré la suerte de los hijos de Ammón, dice Yavé.
7. Para Edom. Esto dice Yavé de los Ejércitos. ¿Ya se acabó la sabiduría en Temán? ¿Perdieron su prudencia los inteligentes, o se corrompió su sabiduría?
8. ¡Den media vuelta y huyan, escóndanse bien, habitantes de Dedán Porque voy a dejar caer la ruina sobre Esaú, en el momento de su castigo!
9. Si llegan vendimiadores a tu casa, no van a dejar un solo pampanito; si son ladrones nocturnos, saquearán todo lo que encuentren.
10. Pues yo soy el que asalto a Esaú, y descubro sus escondites, para que ya no pueda esconderlos. ¡Su raza ha sido destruida, ya no existe! No hay nadie de entre sus vecinos que diga:
11. «Pásame tus huérfanos, yo los cuidaré, y que tus viudas se acerquen a mí con confianza.»
12. Porque así habla Yavé: Los que no debían haber tomado de esa copa fueron obligados a beber, y tú, ¿quieres que no te castiguen? !No quedarás sin castigo, sino que tendrás también que tomar!
13. Pues yo lo juré por mí mismo -dice Yavé-: Bosra quedará convertida en un desierto espantoso, infame y maldito, y todas sus ciudades no serán, en adelante, más que un montón de ruinas.
14. Acaba de llegar un mensaje de Yavé, un mensajero ha sido enviado a todas las naciones: «Júntense y marchen contra este pueblo. Prepárense para la guerra.»
15. Pues mira cómo te he hecho un pequeño pueblo, despreciado por los hombres.
16. El miedo que metías y la soberbia de tu corazón te han engañado a ti que vives en el hueco de La Roca, y te cuelgas de la cumbre más alta. Aunque hagas tu nido tan alto como un águila, desde allí te tiraré abajo, dice Yavé.
17. Edom quedará hecho una calamidad: todos los que pasen cerca silbarán horrorizados, al ver todas sus heridas.
18. Será semejante a Sodoma, Gomorra y las ciudades vecinas después de la catástrofe: nadie volverá a vivir allí, ni nunca más un ser humano se radicará en este lugar.
19. Como un león que sale de la espesura del Jordán y se dirige a un potrero siempre verde, así, en un abrir y cerrar de ojos, estaré en sus praderas y los los haré huir. Pues ¿quién es como yo? ¿Quién podrá resistirme, y dónde está el pastor capaz de hacerme frente?
20. Así, pues, escuchen la decisión que Yavé ha tomado contra Edom y sus proyectos contra los habitantes de Temán: Sí, hasta las ovejas más flacas serán llevadas a la rastra, y, al verlo, el rebaño se estremecerá de espanto.
21. Con el estruendo de su caída temblará la tierra, y el eco se oirá hasta en el mar Rojo.
22. Miren al águila que se eleva y que da sus vueltas: ¡ha extendido sus alas sobre Bosra! Aquel día, el corazón de los valientes de Edom será como el corazón de una mujer que da a luz.
23. Sobre Damasco. Jamat y Arfad están preocupadas porque recibieron una mala noticia. Se les para el corazón de espanto y no pueden tranquilizarse.
24. Damasco, acobardado, se dispone a huir, el terror la invade.
25. ¿Cómo es que está abandonada la ciudad famosa, la ciudad alegre?
26. Sí, es cierto, sus jóvenes caerán en sus plazas y todos sus soldados perecerán aquel día, dice Yavé de los Ejércitos.
27. Yo prenderé fuego a las murallas de Damasco, que quemará también a los palacios de Benadad.
28. Esto dice Yavé respecto de Quedar y los reinos de Jasor derrotados por Nabucodonosor: ¡Levántense y suban a Quedar y dejen en la ruina a los hijos de Oriente!
29. Les quitarán sus carpas y sus rebaños, sus toldos y todo su bagaje, y les arrebatarán sus camellos. Gritarán encima de ellos: «Susto por todas partes.»
30. Huyan, salgan rápido, escóndanse bien, moradores de Jasor, dice Yavé; porque Nabucodonosor ha trazado un proyecto y ha organizado un plan contra ustedes.
31. «De pie, ataquemos a la nación tranquila, que vive confiada, que no tiene puertas ni candados y que habita en despoblado.
32. Sus camellos serán nuestro botín y sus incontables rebaños, nuestra presa.» Voy a desparramar a los cuatro vientos a los que se afeitan la cabeza, y de todas partes les sobrevendrá la desgracia, -dice Yavé.
33. Jasor será, en adelante una guarida de chacales, un eterno desierto. Allí nadie vivirá, ni ningún ser humano se radicará.
34. Palabra de Yavé al profeta Jeremías acerca de Elam, al comienzo del reinado de Sedecías, rey de Judá.
35. Así dice Yavé de los Ejércitos: Voy a romper el arco de Elam, que es la base de su poder.
36. Haré que soplen sobre Elam los cuatro vientos desde los cuatro puntos cardinales del cielo; ¡y mandaré a los elamitas a todos estos vientos, y no habrá nación adonde no lleguen fugitivos de Elam!
37. Haré que los elamitas tiemblen al ver a sus enemigos, que quieren quitarles la vida. Sobre ellos arrojaré la desgracia, mi ardiente cólera. Enviaré la espada en su persecución, para que los mate a todos.
38. Pondré mi trono en Elam y haré desaparecer de allí rey y príncipe, dice Yavé.
39. Pero, en el futuro, cambiaré la suerte de Elam, dice Yavé.
1. Palabra de Yavé, que dijo contra Babilonia:
2. «Díganlo entre las naciones para que lo sepan todos; no lo callen, digan: Babilonia ha caído. Babilonia ha sido tomada. Su dios Bel ha sido humillado, Marduk ha sido derribado, avergonzadas están sus imágenes, espantados sus ídolos.
3. Un pueblo del norte la ha atacado ya ha hecho de su tierra un desierto. Nadie en adelante, hombre o animal, vivirá en ella.
4. En aquellos días, en esa época volverán los hijos de Israel; y caminarán llorando en busca de Yavé, su Dios.
5. Preguntarán por el camino hacia Sión, y mirando a ella, dirán: «Vengan, unámonos a Yavé con pacto eterno e inolvidable.»
6. Los de mi pueblo eran ovejas perdidas; sus pastores las habían descarriado y las hacían vagar por los cerros: ya no conocían su corral.
7. Todo el que los encontraba los devoraba, y sus enemigos decían: No corremos riesgos, pues pecaron contra Yavé, morada segura, en el que confiaban sus padres.»
8. Huyan de Babilonia y del país de los caldeos. Salgan como salen los machos cabríos a la cabeza del rebaño.
9. Porque voy a azuzar contra Babilonia grandes naciones venidas del norte. Contra ella, juntas pelearán, y la conquistarán los arqueros certeros, cuyas flechas no caen en el vacío.
10. Caldea será entregada al saqueo y los saqueadores quedarán repletos.
11. ¡Ustedes se alegraban y triunfaban, saqueadores de mi propiedad, y relinchaban como potros!
12. Pero ahora ven a su madre humillada, la que los dio a luz ha sido humillada; ha pasado a ser la última de las naciones, un desierto seco y triste.
13. La cólera de Yavé la ha devastado, na die ya habitará en ella. Ell que pase cerca de Babilonia se detendrá asombrado, y silbará al ver tantas heridas.
14. Ordénense frente a Babilonia, rodéenla, ¡ustedes que manejan el arco! ¡Tírenle flechas, sin ahorrar ninguna!
15. De todas partes han lanzado contra ella gritos de guerra y se ha rendido. Han caído sus torres de defensa, se han derrumbado sus murallas. Ustedes que son los instrumentos de la cólera de Yavé, ¡hagan con ella lo mismo que hizo!
16. Saquen de Babilonia al sembrador y al segador que maneja la echona. Ante la espada destructora, que cada uno se vuelva a su pueblo y huya a su tierra.
17. Israel era una oveja perdida, perseguida por leones. Primero, el rey de Asur la devoró, y luego, Nabucodonosor, rey de Babilonia, se comió sus huesos.
18. Por eso, así habla Yavé de los Ejércitos, el Dios de Israel: Estoy listo para castigar al rey de Babilonia y a su país, como ya castigué al rey de Asur.
19. Yo haré volver a Israel a su corral y comerá el pasto en el Carmelo y en el Basán y en los cerros de Efraím y Galaad tendrá para saciarse.
20. En aquellos días, entonces, se buscará la culpa de Israel, pero no existirá; los pecados de Judá, pero no se hallará ninguno, porque al que salvo, yo le perdono.
21. Contra el país de Meratayim. «Sube al país de Meratim, y atácalo; a los habitantes de Pecod persíguelos, toma la espada y mátalos, dice Yavé. Ejecuta mis órdenes fielmente.»
22. Ruido de batalla en el país, ¡gran desastre!
23. ¿Cómo se ha partido en mil pedazos el martillo de toda la tierra? ¿Cómo es posible que Babilonia se haya convertido en una cosa que produce horror a todas las naciones?
24. Te coloqué una trampa y caíste en ella, sin darte cuenta. Fuiste capturada y dominada porque te sublevaste contra Yavé.
25. Yavé ha abierto su arsenal y ha sacado las armas de su ira, porque hay trabajo para el Señor Yavé en la tierra de los caldeos:
26. «Vengan de todas partes, abran sus graneros, amontónenlo todo y préndanle fuego, para que no quede nada.
27. Degüellen todos sus novillos, que marchen al matadero. ¡Ay de ellos, porque ha llegado su día, la hora de su castigo!»
28. ¡Escuchen! Son los fugitivos y los que escaparon del país de Babilonia que vienen a contar en Sión la venganza de Yavé nuestro Dios.
29. Llamen a los arqueros para que ataquen a Babilonia. Ustedes que manejan el arco, pongan sus campamentos alrededor de ella, para que nadie pueda escapar. Páguenle a ella según sus obras; todo lo que ella hizo, hagan con ella, porque se portó insolente con Yavé, con el Santo de Israel.
30. Por eso sus jóvenes caerán en sus plazas y sus soldados perecerán aquel día, dice Yavé.
31. Contra ti me dirijo, Insolencia, dice el Señor Yavé de los Ejércitos; ha llegado tu día, la hora de tu castigo.
32. Insolencia tropezará y caerá al suelo, sin tener quien la levante. Prenderé fuego a tus ciudades y arderán todos tus alrededores.
33. Así habla Yavé de los Ejércitos: Los hijos de Israel están oprimidos todos los que los han hecho cautivos los retienen y no quieren soltarlos.
34. Pero su Redentor es poderoso, su nombre es Yavé de los Ejércitos. El ha tomado la defensa de su causa; dará paz al mundo, pero hará temblar a los habitantes de Babilonia.
35. Espada para los caldeos, para los babilonios, sus jefes y sus sabios.
36. ¡Espada para sus adivinos, para que se vuelvan tontos! ¡Espada para sus soldados, para que se acobarden!
37. ¡Espada para toda la mezcolanza de tropas aliadas que hay dentro de ella, para que se porten como mujeres! ¡Espada a sus tesoros, para que sean saqueados!
38. ¡Espada a sus aguas, para que se sequen! Porque es un país de ídolos y están locos por sus horribles imágenes.
39. Por eso los linces harán allá sus guaridas con los chacales, y los avestruces vivirán allí; nunca más será habitada y quedará despoblada para siempre.
40. Como después que Dios destruyó a Sodoma, Gomorra y las ciudades vecinas, dice Yavé, allí nadie vivirá, y ningún ser humano se radicará.
41. Miren ese pueblo que viene del norte, es una gran nación, sus reyes poderosos se levantan desde los confines del mundo.
42. Empuñan el arco y la lanza, son bárbaros y crueles; su griterío es como el rugido del mar; andan a caballo; cada hombre está equipado para la batalla para atacarte a ti, hija de Babilonia.
43. Apenas el rey de Babilonia tuvo noticias de todo esto, comenzaron a temblarle las manos, y le asaltó la angustia y un dolor como de una mujer que da a luz.
44. Alguien sale como un león de la espesura del Jordán, y se dirige a un potrero siempre verde; así, en un abrir y cerrar de ojos los echaré de allí y colocaré a mi elegido. ¿Quién es, en efecto, como yo? ¿Quién podrá demandarme ante la justicia? ¿Dónde está el pastor capaz de hacerme frente?
45. Así, pues, escuchen lo que ha decidido hacer Yavé con Babilonia y lo que piensa realizar en el país de los caldeos: sí, hasta las ovejas más pequeñas serán llevadas a la rastra, y, al verlo, el rebaño temblará de miedo.
46. Con el estruendo de la caída de Babilonia se estremece la tierra, y el eco retumba en todos los pueblos.
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1. Yo soy el hombre que ha visto la miseria bajo el látigo del furor de Dios.
2. El me llevó y me obligó a caminar en tinieblas y oscuridad.
3. Vuelve y revuelve todo el día su mano contra mí solo.
4. Consumió mi carne y mi piel y quebró mis huesos.
5. Edificó contra mí un muro, me cercó de veneno y de dolor.
6. Me mandó vivir en las tinieblas, como los muertos de antaño.
7. Me encarceló y no puedo salir, me puso pesadas cadenas.
8. Por más que grito y pido auxilio él sofoca mi súplica.
9. Cercó mi camino con piedras enormes, confundió mis senderos.
10. Ha sido para mí como oso en acecho y león en escondite.
11. Complicando mis caminos me destrozó, me dejó hecho un horror.
12. Preparó su arco, y me puso como blanco de sus flechas.
13. Clavó en mi espalda sus dardos sacados de la caja.
14. Me hizo burla de todo mi pueblo, la cantinela todo el día.
15. Me colmó de amargura, me dio a beber ajenjo.
16. Quebró mis dientes con una piedra, me revolcó en la ceniza.
17. Mi alma está alejada de la paz y ha olvidado la dicha.
18. Dije: Mi esperanza se perdió igual que mi confianza en Yavé.
19. Acuérdate de mi miseria y vida errante, de mi ajenjo y amargor.
20. Mi alma recuerda, sí, y se me hunde.
21. Esto reflexiono en mi corazón, y por ello esperaré.
22. El amor de Yavé no se ha acabado, ni se han agotado sus misericordias;
23. se renuevan cada mañana. Sí, tu fidelidad es grande.
24. Dice mi alma: «Yavé es mi parte, por eso en él esperaré.»
25. Bueno es Yavé para los que esperan en él, para el alma que lo busca.
26. Bueno es esperar en silencio la salvación de Yavé.
27. Bueno es para el hombre soportar el yugo desde su juventud.
28. Que se siente solitario y silencioso cuando Dios se lo impone;
29. que ponga su boca en el polvo; quizá tenga esperanza,
30. que tienda la mejilla al que lo hiere, que se llene de humillaciones.
31. Porque el Señor no desecha al hombre para siempre.
32. Si llega a afligir, luego se compadece, según su inmenso amor;
33. él no se alegra en humillar y afligir a los hombres.
34. Cuando se aplasta con el pie a todos los cautivos de un país,
35. cuando se niega el derecho de un hombre ante la cara de Dios,
36. cuando se falsea la justicia, ¿no lo ve el Señor?
37. ¿Quién habló y realizó? ¿No es el Señor el que decidió?
38. ¿No salen de la boca del Altísimo los males y los bienes?
39. Pues, ¿de qué se queja el hombre, el hombre que vive a pesar de sus pecados?
40. Examinemos nuestros caminos, estudiémoslos y convirtámonos a Yavé.
41. Alcemos nuestro corazón y nuestras manos al Dios que está en los cielos.
42. Nosotros hemos sido rebeldes y traidores y tú no has perdonado.
43. Te has vestido de cólera y nos has perseguido.
44. Has matado sin piedad; te encerraste en tu nube para que no pasara la oración;
45. nos hiciste basura y vileza en medio de los pueblos.
46. Abren su boca contra nosotros todos nuestros enemigos.
47. Nuestro destino es el terror, sepulcro, desolación y ruina.
48. Torrentes de agua derraman mis ojos por la ruina de la Hija de mi pueblo.
49. Mis ojos lloran sin cesar, ya que no hay alivio,
50. hasta que Yavé desde los cielos mire y vea.
51. Me duelen los ojos al ver a las hijas de mi ciudad.
52. Me cazaron como a un pájaro mis enemigos sin motivo.
53. Ahogaron mi vida en un sepulcro y echaron piedras sobre mí.
54. Cubrieron las aguas mi cabeza, dije: Estoy perdido.
55. Invoqué tu nombre, Yavé, desde lo profundo del sepulcro.
56. Oye mi grito: no cierres tu oído a mi oración.
57. Te acercaste el día que te invocaba y dijiste: No temas.
58. Señor, tú defendiste mi causa, rescataste mi vida.
59. Yavé, viste la injusticia que me hacían. ¡Defiende tú mi juicio!
60. Tú ves cómo se vengan de mí todos los que intrigaron contra mí.
61. Yavé, oíste sus insultos, todas sus maniobras contra mí.
62. Sus palabras y sus pensamientos todo el día se dirigen contra mí.
63. Estén sentados o en pie, mira: yo soy risa para ellos.
64. Yavé, tú los pagarás, según la obra de sus manos.
65. Haz que se obcequen en su maldad, que ésta sea su maldición.
66. Tú entonces los perseguirás y barrerás debajo de los cielos.
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5. No está bien eximir de culpa al malvado y condenar al que está en su derecho.
6. Las reflexiones del tonto provocan las peleas; cuando habla, siembra la confusión.
7. El tonto habla y se perjudica a sí mismo: se prepara una trampa.
8. Las palabras del mendigo son como golosinas; se deslizan suavemente hasta el fondo de las entrañas.
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"Amar significa dar aos outros – especialmente a quem precisa e a quem sofre – o que de melhor temos em nós mesmos." São Padre Pio de Pietrelcina