Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el segundo día, confrontamos la realidad del pecado y sus consecuencias. Génesis 3-4 relata la caída de Adán y Eva, la entrada del pecado en el mundo y la trágica historia de Caín y Abel, mostrando cómo el pecado afecta las relaciones humanas. A pesar de esta oscura narrativa, el Salmo 104 nos recuerda la constante providencia y cuidado de Dios por toda la creación. Él sostiene al mundo incluso ante la rebelión humana, demostrando su fidelidad inquebrantable.

Capítulo 3

1. La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yavé Dios había hecho. Dijo a la mujer: «¿Es cierto que Dios les ha dicho: No coman de ninguno de los árboles del jardín?»

2. La mujer respondió a la serpiente: «Podemos comer de los frutos de los árboles del jardín,

3. pero no de ese árbol que está en medio del jardín, pues Dios nos ha dicho: No coman de él ni lo prueban siquiera, porque si lo hacen morirán.»

4. La serpiente dijo a la mujer: «No es cierto que morirán.

5. Es que Dios sabe muy bien que el día en que coman de él, se les abrirán a ustedes los ojos; entonces ustedes serán como dioses y conocerán lo que es bueno y lo que no lo es.»

6. A la mujer le gustó ese árbol que atraía la vista y que era tan excelente para alcanzar el conocimiento. Tomó de su fruto y se lo comió y le dio también a su marido que andaba con ella, quien también lo comió.

7. Entonces se les abrieron los ojos y ambos se dieron cuenta de que estaban desnudos. Cosieron, pues, unas hojas de higuera, y se hicieron unos taparrabos.

8. Oyeron después la voz de Yavé Dios que se paseaba por el jardín, a la hora de la brisa de la tarde. El hombre y su mujer se escondieron entre los árboles del jardín para que Yavé Dios no los viera.

9. Yavé Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»

10. Este contestó: «He oído tu voz en el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo; por eso me escondí.» Yavé Dios replicó:

11. «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol que te prohibí?»

12. El hombre respondió: «La mujer que pusiste a mi lado me dio del árbol y comí.»

13. Yavé dijo a la mujer: «¿Qué has hecho?» La mujer respondió: «La serpiente me engañó y he comido.»

14. Entonces Yavé Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás tierra por todos los días de tu vida.

15. Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza mientras tú herirás su talón.»

16. A la mujer le dijo: «Multiplicaré tus sufrimientos en los embarazos y darás a luz a tus hijos con dolor. Siempre te hará falta un hombre, y él te dominará."

17. Al hombre le dijo: «Por haber escuchado a tu mujer y haber comido del árbol del que Yo te había prohibido comer, maldita sea la tierra por tu causa. Con fatiga sacarás de ella el alimento por todos los días de tu vida.

18. Espinas y cardos te dará, mientras le pides las hortalizas que comes.

19. Con el sudor de tu frente comerás tu pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado. Sepas que eres polvo y al polvo volverás.»

20. El hombre dio a su mujer el nombre de «Eva», por ser la madre de todo viviente.

21. En seguida Yavé Dios hizo para el hombre y su mujer unos vestidos de piel y con ellos los vistió.

22. Entonces Yavé Dios dijo: «Ahora el hombre es como uno de nosotros, pues se ha hecho juez de lo bueno y de lo malo. Que no vaya también a extender su mano y tomar del Arbol de la Vida, pues viviría para siempre.»

23. Y así fue como Dios lo expulsó del jardín del Edén para que trabajara la tierra de la que había sido formado.

24. Habiendo expulsado al hombre, puso querubines al oriente del jardín del Edén, y también un remolino que disparaba rayos, para guardar el camino hacia el Arbol de la Vida.

Capítulo 4

1. El Adán se unió a Eva, su mujer, la cual quedó embarazada y dio a luz a Caín. En esta oportunidad dijo: «Gracias a Yavé me conseguí un hijo.»

2. Después dio a luz a Abel, el hermano de Caïn. Abel fue pastor de ovejas, mientras que Caín labraba la tierra.

3. Pasado algún tiempo, Caín presentó a Yavé una ofrenda de los frutos de la tierra.

4. También Abel le hizo una ofrenda, sacrificando los primeros nacidos de sus rebaños y quemando su grasa.

5. A Yavé le agradó Abel y su ofrenda, mientras que le desagradó Caín y la suya. Ante esto Caín se enojó mucho y su rostro se descompuso.

6. Yavé le dijo: «¿Por qué andas enojado y con la cabeza baja? Si obras bien, podrás levantar tu vista.

7. Pero tú no obras bien y el pecado está agazapado a las puertas de tu casa. El te acecha como fiera, pero tú debes dominarlo.»

8. Caín dijo después a su hermano Abel: «Vamos al campo.» Y como estaban en el campo, Caín se lanzó contra su hermano Abel y lo mató.

9. Yavé preguntó a Caín: «¿Dónde está tu hermano?» Respondió: «No lo sé. ¿Soy acaso el guardián de mi hermano?»

10. Entonces Yavé le dijo: «¿Qué has hecho? Clama la sangre de tu hermano y su grito me llega desde la tierra.

11. En adelante serás maldito, y vivirás lejos de este suelo fértil que se ha abierto para recibir la sangre de tu hermano, que tu mano ha derramado.

12. Cuando cultives la tierra, no te dará frutos; andarás errante y fugitivo sobre la tierra.»

13. Caín dijo a Yavé: «Mi castigo es más grande de lo que puedo soportar.

14. Tú me arrojas hoy de esta tierra, y me dejas privado de tu presencia. Si he de ser un errante y de andar vagando sobre la tierra, cualquiera que me encuentre me matará.»

15. Yavé le dijo: «No será así: me vengaré siete veces de quien mate a Caín.» Y Yavé puso una marca a Caín para que no lo matara el que lo encontrara.

16. Caín se fue de la presencia de Yavé y habitó en el país de Nod, al oriente del Edén.

17. Caín tuvo relaciones con su mujer, la cual dio a luz un hijo, al que llamó Henoc. Construyó una ciudad y la llamó Henoc, con el mismo nombre de su hijo.

18. Con el tiempo Henoc tuvo un hijo, que llamó Irad. Irad fue padre de Mavael, Mavael padre de Matusael y éste de Lamec.

19. Lamec tuvo dos mujeres: Ada y Sella.

20. Ada dio a luz a Jabel, que fue el padre de los que habitan en cabañas y cuidan rebaños.

21. Tuvo un hermano llamado Jubal, que fue el padre de los que tocan la cítara y la flauta.

22. Sella, por su parte, dio a luz a Tubal-Caín; ése es el que forja toda clase de herramientas en cobre y hierro. La hermana de Tubal-Caín se llamaba Nohema.

23. Dijo Lamec a sus mujeres: «Escúchenme ustedes, Ada y Sella; oigan mis palabras, mujeres de Lamec: yo he matado a un hombre por herirme y a un muchacho porque me golpeó.

24. Si Caín ha de ser vengado siete veces, Lamec ha de serlo setenta y siete veces.»

25. Adán tuvo de nuevo relaciones con su mujer, que dio a luz otro hijo, a quien llamó Set, pues dijo: «Dios me ha concedido otro hijo en lugar de Abel que fue matado por Caín.»

26. A Set también le nació un hijo, y le puso el nombre de Enós; él fue el primero que invocó el nombre de Yavé.

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1. ¡Bendice al Señor, alma mía! ¡Eres muy grande, oh Señor, mi Dios, vestido de gloria y majestad,

2. envuelto de luz como de un manto. Tú despliegas los cielos como un toldo,

3. construyes sobre las aguas tu piso alto. Tú haces tu carro de las nubes y avanzas en alas de los vientos.

4. Tomas de mensajeros a los vientos y como servidores un fuego en llamas.

5. Pusiste la tierra sobre sus bases, por siempre jamás es inamovible.

6. La cubres con el manto de los océanos, las aguas se han detenido en las montañas.

7. Ante tu amenaza emprenden la fuga, se precipitan a la voz de tu trueno;

8. suben los montes, bajan por los valles hasta el lugar que tú les señalaste;

9. pusiste un límite que no franquearán, para que no vuelvan a cubrir la tierra.

10. Haces brotar vertientes en las quebradas, que corren por en medio de los montes,

11. calman la sed de todos los animales; allí extinguen su sed los burros salvajes.

12. Aves del cielo moran cerca de ellas, entremedio del follaje alzan sus trinos.

13. De lo alto de tus moradas riegas los montes, sacias la tierra del fruto de tus obras;

14. haces brotar el pasto para el ganado y las plantas que el hombre ha de cultivar, para que de la tierra saque el pan

15. y el vino que alegra el corazón del hombre. El aceite le dará brillo a su rostro y el pan fortificará su corazón.

16. Los árboles del Señor están colmados, los cedros del Líbano que plantó.

17. Allí hacen sus nidos los pajaritos, en su copa tiene su casa la cigüeña;

18. para las cabras son los altos montes, las rocas son escondrijo de los conejos.

19. Pusiste la luna para el calendario y el sol que sabe a qué hora ha de ponerse.

20. Tú traes las tinieblas y es de noche, en que rodan todas las fieras de la selva;

21. rugen los leoncitos por su presa reclamando a Dios su alimento.

22. Cuando el sol aparece, se retiran y vuelven a acostarse en sus guaridas;

23. el hombre entonces sale a su trabajo, a su labor, hasta que entre la noche.

24. ¡Señor, qué numerosas son tus obras! Todas las has hecho con sabiduría, de tus criaturas la tierra está repleta!

25. Mira el gran mar, vasto en todo sentido, allí bullen en número incontable pequeños y grandes animales;

26. por allí circulan los navíos y Leviatán que hiciste para entretenerte.

27. Todas esas criaturas de ti esperan que les des a su tiempo el alimento;

28. apenas se lo das, ellos lo toman, abres tu mano, y sacian su apetito.

29. Si escondes tu cara, quedan anonadados, recoges su espíritu, expiran y retornan a su polvo.

30. Si envías tu espíritu, son creados y así renuevas la faz de la tierra.

31. ¡Que la gloria del Señor dure por siempre y en sus obras el Señor se regocije!

32. él, que mira a la tierra y ésta tiembla, y si toca a los montes, echan humo.

33. Al Señor quiero cantar toda mi vida, salmodiar para mi Dios mientras yo exista.

34. Ojalá que le agrade mi poema, yo, como sea, me alegro en el Señor.

35. ¡Desaparezcan de la tierra los pecadores y que no existan más los malvados! ¡Alma mía, bendice al Señor!

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"O homem sem Deus é um ser mutilado". São Padre Pio de Pietrelcina