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En el día 181, reflexionamos sobre la historia del Reino Dividido. En 2 Reyes 15, vemos los desafíos que enfrentaron los reyes de Judá e Israel. Jonás 1-4 nos presenta el mensaje de arrepentimiento de Dios a Nínive y la resistencia del profeta a la misión divina. El Salmo 138 nos recuerda la fidelidad y el amor inquebrantable del Señor, que honra a quienes lo buscan con sinceridad.
1. Azarías, hijo de Amasías, rey de Judá, comenzó a reinar el año veintisiete del reinado de Jeroboam en Israel.
2. Tenía dieciséis años cuando comenzó a reinar y reinó cincuenta y dos años en Jerusalén; su madre era Jolía, de Jerusalén.
3. Hizo lo que agrada a Yavé, igual que lo había hecho su padre Amasías.
4. Sólo que no desaparecieron los santuarios de las lomas; en ellos el pueblo siguió ofreciendo sacrificios y quemando incienso.
5. El rey fue víctima de una plaga de Yavé, pues enfermó de lepra, y quedó leproso hasta el día de su muerte. Vivió en una casa aislada, mientras Jotam, su hijo, estaba al frente de la casa del rey y administraba justicia al reino.
6. Lo demás referente a Azarías, todo lo que hizo, está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá.
7. Cuando murió Azarías, lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David, y su hijo Jotam le sucedió.
8. Zacarías, hijo de Jeroboam, comenzó a reinar sobre Israel, en su capital de Samaria, el año treinta y ocho de Azarías, rey de Judá. Durante los seis meses que se mantuvo en el poder,
9. se portó mal con Yavé, igual que sus padres, pues no se apartó de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.
10. Selum, hijo de Jabés, conspiró contra él, lo hirió en Jibleam, lo mató y reinó en su lugar.
11. Lo demás referente a Zacarías está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel.
12. Así se cumplió la palabra que Yavé había dicho a Jehú: «Tus hijos hasta la cuarta generación se sentarán en el trono de Israel.» Y así fue.
13. Selum, hijo de Jabés, comenzó a reinar el año treinta y nueve de Ozías, rey de Judá, y reinó un mes en Samaria.
14. Luego Menajem, hijo de Gadí, se rebeló contra él en Tirsá, llegó a Samaria y dio muerte a Selum en esta ciudad. Habiendo muerto Selum, Menajem reinó en su lugar.
15. Lo demás referente a Selum y la conspiración que tramó está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel.
16. Entonces, Menajem se apoderó de Tapuaj y mató a todos sus habitantes, devastando su territorio desde Tirsá, porque no quisieron abrirle las puertas. Y a todas las mujeres embarazadas les abrió el vientre.
17. Menajem, hijo de Gadí, comenzó a reinar en Israel en el año treinta y nueve de Azarías, rey de Judá. Reinó diez años en Samaria
18. y también se portó mal con Yavé, pues no se apartó de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel.
19. En su tiempo, Pul, rey de Asur, invadió la tierra de Israel, y Menajem tuvo que darle mil talentos de plata para que el rey de Asur lo recibiera como aliado y lo mantuviera en el poder.
20. Menajem exigió el dinero a todos los hombres ricos e importantes de Israel, para darlo al rey de Asur: cincuenta monedas de plata cada uno. Con esto, se volvió el rey de Asur y no se detuvo allí en el país.
21. Lo demás referente a Menajem y todo lo que hizo, está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel.
22. Cuando murió Menajem, su hijo Pecajías le sucedió.
23. Pecajías, hijo de Menajem, comenzó a reinar sobre Israel, en Samaria, el año cincuenta de Azarías, rey de Judá. Reinó dos años,
24. durante los cuales se portó mal con Yavé y no se apartó de los pecados con que Jeroboam hizo pecar a Israel.
25. Su general ayudante Pecaj, hijo de Romelías, se rebeló contra él y, encabezando unos cincuenta hombres de la provincia de Galaad, vino a darle muerte en Samaria, en la torre del palacio. Muerto el rey, Pecaj le sucedió.
26. Lo demás referente a Pecajías, y todo lo que hizo, está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel.
27. En el año cincuenta y dos de Azarías, rey de Judá, Pecaj, hijo de Romelías, comenzó a reinar sobre Israel, en su capital Samaria. Reinó veinte años
28. y se portó mal con Yavé, pues no se apartó de los pecados con que Jeroboam hizo pecar a Israel.
29. En tiempo de Pecaj, vino Teglatfalasar, rey de Asur, y se apoderó de Ayón, Abel-Bet-Maca, Janoaj, Quedes, Jasor, el territorio de Galaad y Galilea y todo el país de Neftalí, y deportó a sus habitantes a Asur.
30. Oseas, hijo de Elá, se conjuró contra Pecaj, hijo de Romelías, le dio muerte y reinó en su lugar.
31. Lo demás referente a Pecaj y todo lo que hizo está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel.
32. Jotam, hijo de Ozías, rey de Judá, comenzó a reinar en el año segundo de Pecaj, hijo de Romelías, rey de Israel.
33. Jotam tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar y reinó dieciséis años en Jerusalén; su madre era Jerusa, hija de Sadoc.
34. Hizo lo que agradaba a Yavé, igual que lo había hecho su padre,
35. sólo que no desaparecieron los santuarios de las lomas, donde el pueblo siguió ofreciendo sacrificios y quemando incienso. El construyó la puerta alta de la Casa de Yavé.
36. Lo demás referente a Jotam, lo que hizo, está escrito en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá.
37. En aquellos días, comenzó Yavé a enviar contra Judá a Rasín, rey de Aram, y a Pecaj, hijo de Romelías.
38. Cuando murió Jotam, lo sepultaron con sus padres en la ciudad de su antepasado David y su hijo Ajaz le sucedió.
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1. La palabra de Yavé fue dirigida a Jonás, hijo de Amittay, en estos términos:
2. «Levántate, vete a Nínive, la ciudad grande, y predica contra ellos, porque su maldad ha subido hasta mí.»
3. Se levantó Jonás, pero fue para huir a Tarsis, lejos de la presencia de Yavé. Descendió a Jafa, donde encontró un barco que salía para Tarsis, pagó su pasaje y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos del rostro de Yavé.
4. Pero Yavé envió un fuerte viento sobre el mar, causando una tempestad tan grande que el barco amenazaba hundirse.
5. Los marineros tuvieron miedo y cada uno invocaba a su Dios. Después echaron la carga del barco al mar para sacarle peso. Jonás, mientras tanto, había bajado al fondo del barco para tomar descanso, y dormía profundamente.
6. El capitán se acercó a él y le dijo: «¿Cómo estás durmiendo? Levántate, invoca a tu Dios, quizá se acuerde de nosotros y no pereceremos.»
7. Después se dijeron unos a otros: «Echemos suertes para saber quién nos trajó ese mal.» Echaron suertes y la suerte cayó en Jonás.
8. Entonces le dijeron: «Tiene que haber un causante de nuestra desgracia; enséñanos, pues, cuál es tu oficio y de dónde vienes. ¿Cuál es tu país y de qué pueblo eres?»
9. Entonces empezó a decirles: «Soy hebreo y temo a Yavé, Dios del Cielo, que hizo el mar y los continentes....»
10. Aquellos hombres tuvieron gran miedo y le dijeron: «¿Qué es lo que has hecho?» Pues ahora esos hombres sabían que huía de la presencia de Yavé.
11. Le dijeron: «¿Qué haremos contigo para que se calme el mar?» Pues el mar se embravecía.
12. Jonas les contestó: «Llévenme y arrójenme al mar, y éste se calmará, porque sé que por culpa mía les ha sobrevenido esta tempestad.»
13. Pues, por más que los marineros se esforzaban remando por alcanzar tierra, no podían, y el mar cada vez se ponía más agitado.
14. Entonces invocaron a Yavé y le dijeron: «Oh Yavé, no nos hagas perecer a todos por causa de este hombre, ni nos consideres culpables de su muerte, ya que tú, Yavé, has obrado todo según deseabas.»
15. Luego, llevando a Jonás, lo tiraron al mar, y el mar calmó su furia.
16. Aquellos hombres temieron a Yavé y con gran respeto le ofrecieron un sacrificio y le hicieron votos.
1. Yavé ordenó a un gran pez que tragara a Jonás, y Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez.
2. Entonces Jonás dirigió esta oración a Yavé, su Dios, desde el vientre del pez:
3. «En mi angustia llamé a Yavé y me respondió, grité desde el lugar de los muertos y tú oíste mi voz.
4. Me habías arrojado en el corazón del mar, y la corriente me cercaba, tus olas y tus remolinos pasaban sobre mí.
5. Y dije: He sido arrojado de tu presencia, nunca más veré tu santo templo.
6. Me subían las aguas hasta el cuello, el abismo me rodeaba, las algas se enredaban en mi cabeza.
7. A las raíces de los montes descendí, al país cuyos cerrojos se cierran para siempre, pero me hiciste subir de la fosa, ¡oh Yavé, mi Dios!
8. Cuando en mí se me desfallecía el alma, me acordé de Yavé, y mi oración llegó a ti, a tu santo templo.
9. Los que sirven los ídolos vanos sacrifican sus esperanzas;
10. pero yo en acción de gracias te ofreceré un sacrificio y cumpliré mis votos: de Yavé viene la salvación.»
11. Entonces Yavé dio orden al pez y éste vomitó a Jonás sobre la tierra.
1. Por segunda vez la palabra de Yavé llegó a Jonás y le dijo:
2. «Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad, y anuncia lo que yo te diga.»
3. Se levantó Jonás y fue a Nínive, como se lo había ordenado Yavé. Nínive era una ciudad muy grande. Se necesitaban tres días para atravesarla.
4. Jonás entró en la ciudad e hizo un día de camino pregonando: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida.»
5. Los ninivitas creyeron en la advertencia de Dios y ordenaron un ayuno, y se vistieron de saco desde el mayor al menor.
6. La noticia llegó hasta el rey de Nínive, que se levantó de su trono, se quitó el manto, se vistió de saco y se sentó sobre cenizas.
7. Luego hizo publicar esta orden en Nínive: «Hombres y bestias no comerán ni beberán nada.
8. Que se vistan de saco y clamen a Dios insistentemente. Que cada uno se corrija de su mala conducta y de sus malas obras.
9. ¿Quién sabe si Dios se arrepentirá y cesará su enojo, de manera que no nos haga morir?»
10. Al ver Dios lo que hacían y cómo se habían arrepentido de su mala conducta, se arrepintió él también y no los castigó como los había amenazado.
1. A Jonás esto no le gustó nada, y se enojó.
2. Se dirigió a Yavé y le dijo: «Ah, Yavé, es exactamente lo que yo preveía cuando estaba todavía en mi tierra, y por esto traté de huir a Tarsis. Yo sabía que tú eres un Dios clemente y misericordioso, paciente y lleno de bondad, siempre dispuesto a perdonar.
3. Oh Yavé, te ruego que tomes mi vida, pues ahora es mejor para mí morir que vivir.»
4. Yavé le contestó: «Jonás, ¿crees tú que tienes razón para enojarte así?»
5. Pero Jonás salió de Nínive y se hizo una cabaña al este de la ciudad, para ver lo que sucedería a la ciudad.
6. Entonces Yavé Dios hizo brotar una planta de ricino que creció por encima de Jonás para dar sombra a su cabeza y así calmarlo de su enojo. Jonás se alegró mucho por la planta.
7. Pero al día siguiente, al amanecer, Yavé mandó un gusano que malogró la planta y la secó.
8. Al salir el sol, Yavé hizo soplar viento caliente desde el este. El sol acaloró tanto a Jonás que éste se desmayó. Se deseó la muerte y dijo: «Mejor es morir que vivir.»
9. Entonces Yavé le preguntó: «¿Te parece bien enojarte por este ricino?» Jonás respondió: «Sí, tengo razón para estar enojado hasta el punto de querer morir.»
10. Yavé le replicó: «Te afliges por un ricino que no te ha costado trabajo alguno y que no has hecho crecer, que en una noche ha nacido y en una noche ha muerto.
11. ¿Cómo, pues, yo no voy a tener lástima de Nínive, la gran ciudad, donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben distinguir el bien y el mal, y gran cantidad de animales?»
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1. Te doy gracias, Señor, de todo corazón, pues oíste las palabras de mi boca. Canto para ti en presencia de los ángeles,
2. y me postro ante tu Templo santo. Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu verdad, pues tu palabra ha superado a tu renombre.
3. El día en que clamé, me respondiste y aumentaste la fuerza en mi alma.
4. Te darán gracias, Señor, todos los reyes de la tierra, cuando oigan las palabras de tu boca,
5. celebrarán los caminos del Señor: "¡Es muy grande la gloria del Señor!"
6. Desde arriba el Señor ve a los humildes y de lejos distingue al orgulloso.
7. Si en medio de angustias caminare tú me harías vivir; con tu mano paras al enemigo y tu diestra me salva..
8. El Señor lo hará todo por mí, Señor, tu amor perdura para siempre, no abandones la obra de tus manos.
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"A caridade é o metro com o qual o Senhor nos julgará." São Padre Pio de Pietrelcina