Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el decimosexto día, acompañamos a Jacob en momentos decisivos. Génesis 31-32 relata su tensa huida de Labán y el transformador encuentro en Peniel, donde lucha con Dios y recibe el nombre de Israel. Job 21-22 presenta la inquietante observación de Job sobre la prosperidad de los malvados y las injustas acusaciones de Elifaz de pecados imaginarios. Proverbios 3:9-12 nos enseña a honrar al Señor con nuestras primicias y riquezas, recordando que la disciplina divina es una señal de amor paternal, no de rechazo.

Capítulo 31

1. Supo Jacob lo que los hijos de Labán andaban diciendo: «Jacob se ha apoderado de todo lo de nuestro padre, y con lo de nuestro padre ha hecho toda esa fortuna.»

2. Y se dio cuenta Jacob de que Labán no lo miraba en la misma forma que antes.

3. Entonces Yavé dijo a Jacob: "Regresa a tu patria, a la tierra de tus padres, pues yo estaré contigo.»

4. Jacob mandó a llamar a sus esposas Lía y Raquel, las que vinieron al campo, donde estaba el rebaño

5. y les dijo: «Veo que el padre de ustedes no me mira con buenos ojos como antes, pero el Dios de mi padre ha estado conmigo.

6. Ustedes saben muy bien que he servido a su padre con todas mis fuerzas,

7. y que él se ha burlado de mí, cambiándome diez veces mi salario. Pero Dios no le ha permitido que me perjudicara.

8. Cuando él decía: "Las crías manchadas serán para ti", todas las ovejas parían corderitos manchados. Y si decía: "Las rayadas serán tu sueldo", todo el rebaño tenía corderitos rayados.

9. De esta manera ha ido Dios quitándole el rebaño a su padre para dármelo a mí.

10. Pues me ocurrió una vez, cuando era el tiempo en que entraban en celo las ovejas, que alcé los ojos y vi entre sueños que los machos que cubrían a las hembras eran rayados, manchados y de varios colores.

11. Y el Angel de Dios me dijo en sueños: "¡Jacob!" Yo respondí: "Aquí estoy".

12. Y añadió: "Fíjate bien cómo los machos que cubren a las hembras son rayados, manchados y moteados. Esto es así porque he visto todas las cosas que Labán ha hecho contigo.

13. Yo soy el Dios de Betel, en donde derramaste aceite sobre una piedra y me hiciste un juramento. Ahora, levántate y vuélvete a la tierra en que naciste"»

14. Respondieron Raquel y Lía: «¿Acaso tenemos que ver algo todavía con la casa de nuestro padre, o somos aún sus herederas?

15. ¿No hemos sido tratadas como extrañas después que nos vendió y se comió nuestra plata?

16. Pero Dios ha tomado las riquezas de nuestro padre y nos las ha dado a nosotras y a nuestros hijos. Haz, pues, todo lo que Dios te ha dicho.»

17. Se levantó Jacob e hizo montar en camellos a sus mujeres e hijos.

18. Y se llevó todos sus rebaños y todos los bienes que había adquirido en Padán-Aram, volviendo donde su padre Isaac, a Canaán.

19. Aprovechando que Labán había salido a esquilar su rebaño, Raquel robó los ídolos familiares que su padre tenía en casa.

20. Jacob actuó a escondidas de Labán, y no le avisó nada sobre su partida.

21. Tomó, pues, todo lo que poseía, y emprendió la huida. Atravesó el río Eufrates y se dirigió a las montañas de Galaad.

22. Al tercer día avisaron a Labán de que Jacob había huido.

23. Se hizo acompañar por los de su tribu y, durante siete días, lo persiguió, hasta que lo alcanzó en la montaña de Galaad.

24. Pero Dios se acercó a Labán el arameo en un sueño, y le dijo: «Cuídate de no discutir con Jacob, bien sea con amenazas o sin violencia.»

25. Labán alcanzó a Jacob. Como éste ya había levantado sus tiendas en el cerro de Mispa, Labán instalo las suyas en el de Galaad.

26. Labán dijo a Jacob: «¿Qué me has hecho? Me has engañado, y te has llevado a mis hijas como si fueran prisioneras de guerra.

27. ¿Por qué has huido en secreto engañándome? ¿Por qué no me avisaste? Yo habría hecho una fiesta para despedirte, con canciones, tambores y guitarra.

28. Ni siquiera me has dejado besar a mis hijos y a mis hijas. Te has portado como un tonto.

29. Yo podría hacerte mal, pero el Dios de tu padre me dijo anoche: "Cuídate de no discutir con Jacob, bien sea con amenazas o sin violencia."

30. Pero si te has ido porque echabas de menos a la casa de tu padre, ¿por qué me has robado mis dioses?»

31. Respondió Jacob a Labán: «Yo tuve miedo a que me quitaras tus hijas.

32. Pero eso sí, al que descubras que tiene en su poder tus dioses, ése morirá. En presencia de nuestros hermanos, revisa todo lo que yo tengo, y si reconoces algo tuyo, llévatelo.» Pero Jacob ignoraba que Raquel había robado los ídolos.

33. Entró Labán en la tienda de Jacob, después en la de Lía y en las de las dos criadas, pero no encontró nada. A continuación entró en la tienda de Raquel,

34. pero Raquel había tomado los ídolos familiares y colocándolos debajo de la montura del camello se sentó encima mientras Labán registraba toda su tienda y no encontraba nada.

35. Entonces ella, dirigiéndose a su padre le dijo: «Perdone, mi señor, si no me pongo de pie ante su presencia, pero me sucede lo que le pasa a las mujeres.» Registró, pues, y no encontró los ídolos.

36. Entonces Jacob se enojó y reprochó a Labán: «¿Cuál es mi delito? ¿Cuál ha sido mi pecado, para que así me persigas?

37. Después de revisar todas mis cosas, ¿qué objeto de tu casa has encontrado? Colócalo aquí, a la vista de tu familia y de la mía, y que ellos sean jueces entre nosotros dos.

38. En veinte años que llevo contigo, tus ovejas y tus cabras no han malparido, y nunca he comido ni un cordero de tus rebaños.

39. Los animales destrozados por las fieras, no te los traía, sino que yo mismo los reemplazaba, y tú me exigías lo que había sido robado de noche o de día.

40. Pero tenía que soportar el calor durante el día y el frío durante la noche, a veces sin poder dormir una pestañada.

41. Ya llevo veinte años en tu casa. Catorce te serví por tus dos hijas y seis por tus rebaños, y tú has cambiado mi salario diez veces.

42. Si el Dios de mi padre, el Dios de Abrahán y Dios Terrible de Isaac, no me hubiera asistido, con toda seguridad que tú me habrías despedido con las manos vacías. Pero Dios ha visto mis pruebas y el trabajo de mis manos y por eso anoche pronunció su sentencia.»

43. Respondió Labán a Jacob: «Estas hijas son mis hijas y estos hijos son mis hijos, el ganado también es mío y todo cuanto ves es mío. ¿Cómo podría yo querer mal a mis hijas y a sus hijos?

44. Ven, hagamos un pacto entre los dos, y que quede una prueba de ello.»

45. Jacob tomó una piedra y la puso de pie. Y dijo a los de su familia: «Recojan piedras.»

46. Todos se pusieron a juntar piedras, hicieron con ellas un montón, y luego comieron sobre él.

47. Labán lo llamó Yegar-Saaduta, pero Jacob lo llamó Galed.

48. Labán dijo: «Este montón de piedras va a quedar aquí como una prueba del acuerdo entre tú y yo.»

49. Por esto se llamó Galed, y también Mispá, porque dijo: «Que Yavé se fije en nosotros cuando nos hayamos separado.

50. Si tratas mal a mis hijas o si tomas otras mujeres fuera de ellas, no serán los hombres los que te juzguen, sino Dios que es testigo de nuestro pacto.»

51. Labán añadió dirigiéndose a Jacob: «Mira este montón y esta piedra que he levantado entre nosotros dos:

52. ellos serán testigos de que yo no pasaré más allá hacia ti para hacerte daño, ni tú pasarás más acá hacia mí para causarme mal.

53. El Dios de Abrahán, y el Dios de Najor sea juez entre nosotros.»

54. Entonces Jacob juró por el Dios Terrible de su padre Isaac. Jacob ofreció un sacrificio en el monte y convidó a comer a todos sus hermanos. Comieron y pasaron la noche en el monte.

Capítulo 32

1. Labán se levantó muy temprano, besó a sus hijos y a sus hijas, los bendijo y se fue. Así volvió Labán a su lugar.

2. Jacob, por su parte, siguió su camino y le salieron al encuentro Angeles de Dios.

3. Al verlos dijo Jacob: «Este es un campamento de Dios», y por eso llamó a aquel lugar Majanaim.

4. Jacob mandó a avisar de su llegada a su hermano Esaú, en Seír, en los campos de Edom;

5. los mensajeros recibieron las instrucciones siguientes: «Digan a mi señor, a Esaú, de parte de su servidor Jacob: He vivido con Labán y con él he permanecido hasta hoy.

6. He adquirido bueyes, burros, rebaños, mozos y sirvientas. Y ahora quiero avisarte, esperando que me recibirás bien.»

7. Volvieron los mensajeros y dijeron a Jacob: «Hemos estado con tu hermano Esaú, y él mismo viene ahora a tu encuentro con cuatrocientos hombres.»

8. Jacob se llenó de miedo y se desesperó. Dividió en dos campamentos a la gente que estaba con él, y lo mismo hizo con el ganado, las ovejas y los camellos,

9. pues pensaba: «Si Esaú ataca a un campamento, el otro podrá salvarse.»

10. Luego oró así: «Yavé, Dios de mi padre Abrahán y Dios de mi padre Isaac, tú me dijiste: Vuelve a tu patria, a la tierra de tus padres que yo seré bueno contigo.

11. Yo no soy digno de todos los favores que me has hecho, ni de la gran bondad que has tenido conmigo. Porque al partir, cuando atravesé el Jordán, no tenía más que mi bastón. Pero ahora, al volver, tengo suficiente como para hacer dos campamentos.

12. Líbrame de las manos de mi hermano, de las manos de Esaú; no sea que que venga y mate a todos, a la madre con sus hijos.

13. Pero eres tú quien me dijo: Te colmaré de bienes y tu descendencia será como la arena del mar, que nadie puede contar.»

14. Y pasó allí aquella noche. Echó mano a lo que traía consigo para enviar un regalo a su hermano Esaú:

15. doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros,

16. treinta camellas paridas con sus crías, cuarenta vacas y diez toros, veinte mulas y diez burros.

17. Luego los dividió en varios grupos y confió cada uno de ellos a un servidor, con esta orden: «Vayan delante de mí, y mantengan cierta distancia entre un grupo y otro.»

18. Al del primer grupo le recomendó: «Cuando te encuentre mi hermano Esaú y te pregunte quién eres, a dónde vas, y de quién es el rebaño que vas guiando,

19. le contestarás: «Todo pertenece a tu siervo Jacob, y todo es un regalo que él envía a mi señor Esaú. Él mismo viene detrás de nosotros.»

20. Jacob dio las mismas instrucciones al segundo, al tercero y a todos los demás que guiaban los rebaños. Y les dijo:

21. «Así han de hablar a Esaú cuando lo encuentren». Y también le dirán: «Tu siervo Jacob ya viene detrás de nosotros.» Pues Jacob pensaba: «Lo aplacaré con los regalos que le envío delante, y cuando después me encuentre frente a él, quizá me reciba sin enojo.»

22. Envió, pues, los regalos por delante, y él se quedó aquella noche en el campamento.

23. Aquella misma noche Jacob se levantó, tomó a sus dos esposas, a sus dos sirvientas y a sus once hijos, y los hizo cruzar el vado de Yaboc.

24. A todos los hizo pasar al otro lado del torrente, y también hizo pasar todo lo que traía con él.

25. Y Jacob se quedó solo. Entonces alguien luchó con él hasta el amanecer.

26. Este, viendo que no lo podía vencer, tocó a Jacob en la ingle, y se dislocó la cadera de Jacob mientras luchaba con él.

27. El otro le dijo: «Déjame ir, pues ya está amaneciendo». Y él le contestó: «No te dejaré marchar hasta que no me des tu bendición.»

28. El otro, pues, le preguntó: «¿Cómo te llamas?» El respondió: «Jacob.»

29. Y el otro le dijo: «En adelante ya no te llamarás Jacob, sino Israel, o sea Fuerza de Dios, porque has luchado con Dios y con los hombres y has salido vencedor.»

30. Entonces Jacob le hizo la pregunta: «Dame a conocer tu nombre» Él le contestó: «¿Mi nombre?¿Para qué esta pregunta?» Y allí mismo lo bendijo.

31. Jacob llamó a aquel lugar Panuel, o sea Cara de Dios, pues dijo: "He visto a Dios cara a cara y aún estoy vivo".

32. El sol empezaba a dar fuerte cuando cruzó Penuel, y él iba cojeando a causa de su cadera.

33. Por esta razón los hijos de Israel no comen, hasta el día de hoy, el nervio del muslo, porque tocó a Jacob en la ingle, sobre el nervio del muslo.

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año

Capítulo 21

1. Job tomó la palabra y dijo:

2. «Escuchen, escuchen mis razones, esto sería mejor que consolarme.

3. Déjenme hablar, y cuando haya terminado, podrán burlarse.

4. ¿Acaso pleiteo contra un hombre? Entonces, ¿cómo no me pondría nervioso?

5. Préstenme atención y quedarán espantados y se pondrán la mano en la boca,

6. que yo mismo, al recordar estos hechos, me horrorizo y me dan escalofríos.

7. ¿Por qué siguen viviendo los malvados, prolongan sus días y se van haciendo fuertes?

8. Su familia a su lado va aumentando y sus vástagos crecen ante su vista.

9. Nada perturba la paz de sus hogares, la vara de Dios no cae sobre ellos.

10. Sus toros cubren y fecundan y sus vacas paren y no abortan.

11. Dejan correr a sus niños como ovejas; sus hijos brincan de contento.

12. Cantan al son del arpa y de la cítara, al son de la flauta se divierten.

13. Acaban sus días tranquilamente y descienden en paz al lugar de los muertos.

14. Y éstos eran los que decían a Dios: «¡Apártate! no queremos conocer tus caminos.

15. ¿Por qué habría que servir al Todopoderosos y qué ganamos si le suplicamos?»

16. Y tienen a su alcance la felicidad, sin que Dios esté presente en sus proyectos.

17. ¿Será verdad que se apaga la lámpara de los malvados y cae sobre ellos la desgracia y que Dios, en su ira, los destruye?

18. ¿Los vemos acaso como paja ante el viento, como pelusa que arrebata un torbellino?

19. No basta que Dios lo castigue en sus hijos. ¡Que lo castigue en su propia persona, para que aprenda!

20. Que vea su ruina con sus propios ojos,que beba la cólera del Todopoderoso.

21. ¿Qué le importa su familia después de él, cuando ese haya cumplido el número de sus meses?

22. Pero, ¿a Dios le van a dar lecciones, a él, que juzga a los seres del cielo?

23. Hay quien muere en lo mejor de su vida, cuando vivía feliz y tranquilo,

24. con los costadoos bien regordetes y los huesos repletos de sustancia.

25. Y hay quien muere con amargura en el alma, sin haber gustado nunca la felicidad.

26. Juntos, luego, se acuestan en el polvo y los cubren los gusanos.

27. Yo conozco sus razones y sé lo que ustedes piensan de mí.

28. Dicen: ¿dónde está la casa del poderoso y dónde la tienda que habitaban los malvados?

29. Pero, ¿no han preguntado a los que viajan? ¿No saben lo que dejaron escrito?

30. Que de la desgracia el malo es preservado, y no lo alcanza el día de la cólera.

31. ¿Quién le echa en cara su conducta y le da su merecido?

32. Cuando lo llevan al cementerio, su estatua mira sobre la tumba,

33. los terrones del valle le son suaves la gente va desfilando ante él, y lo sigue un pueblo innumerable.

34. ¿Para qué, pues, me dan vanos consuelos? ¡Pura falsedad lo que me contestan!»

Capítulo 22

1. Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:

2. «¿Qué puede un hombre aportarle a Dios? ¡Sólo a sí mismo es útil el sabio!

3. ¿Qué interés tiene el Omnipotente en que seas justo? O, ¿qué gana él si tu conducta es perfecta?

4. ¿Acaso te corrige por tu piedad y por eso te meterá pleito?

5. ¿No será más bien por tu gran maldad y por tus faltas sin número?

6. Seguramente cobrabas sin razón a tus hermanos, les exigías su ropa e iban desnudos,

7. no dabas agua al sediento, y negabas el pan al hambriento.

8. Si llega un poderoso, se apodera de las tierras y lo pone en manos de sus criaturas.

9. Por cierto, despedías a las viudas con las manos vacías y te aprovechabas de los huérfanos.

10. Por eso te rodean los lazos y de improvisto te sorprende el terror.

11. La luz se ha oscurecido y ya no ves, y te sumergen aguas desbordadas.

12. ¿No está Dios en lo alto de los cielos? ¡Mira cuán lejanas están las estrellas!

13. Por esto te dijiste: «¿Qué sabe Dios? ¿Podrá juzgar a través de las nubes?

14. Las nubes hacen de cortina, así que no ve; sólo se pasea por el contorno de los cielos.»

15. ¿Quieres seguir el antiguo camino que anduvieron los hombres perversos?

16. Ellos fueron eliminados antes de tiempo, cuando un río inundó sus habitaciones.

17. Los que decían a Dios: «¡Apártate de nosotros!

18. ¿Qué puede hacernos el Omnipotente?» El hacía que nada faltara en sus casas, pero esos malos no lo tomaban en cuenta.

19. Los justos lo ven y se alegran, y el inocente se burla de ellos.

20. «¡Cómo ha quedado en nada su riqueza! ¡El fuego devoró cuánto tenían!»

21. Reconcíliate, pues, con Dios, haz las paces, y te resultará bien.

22. Escucha de su boca sus preceptos y guarda sus palabras en tu corazón.

23. Si vuelves al Omnipotente con humildad, si alejas de tu tienda la injusticia,

24. si estimas el oro como polvo, y como guijarros los ríos dorados,

25. entonces el Omnipotente será tu oro, y para ti, será plata a montones.

26. Hallarás en el Omnipotente tus delicias y alzarás tu rostro hacia Dios.

27. Lo invocarás y él te escuchará para que puedas cumplir tus mandas.

28. Lo que decidas te saldrá bien y sobre tus caminos brillará la luz.

29. Porque él rebaja lo que es alto y salva al que baja los ojos;

30. él, que libera al inocente, a ti también te salvará si tus manos son puras.»

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año

9. Haz tu ofrenda a Yavé, tomando de tus bienes los primeros frutos de tus cosechas;

10. entonces se llenarán de trigo tus graneros y tus cubas desbordarán de vino nuevo.

11. Hijo mío, no desprecies las advertencias de Yavé, no te rebeles contra su reprimenda;

12. porque el Señor corrige al que ama, así como un padre reprende al hijo que quiere.

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año






"O Coração de Jesus não deixará cair no vazio a nossa oração se ela for plena de fé e de confiança." São Padre Pio de Pietrelcina