Plan de lectura completo
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En el noveno día, encontramos narraciones del juicio y la misericordia divinos. Génesis 18-19 presenta la visita de los ángeles a Abraham, su intercesión por Sodoma y la destrucción de estas ciudades malvadas con la dramática huida de Lot. En Job 7-8, el diálogo continúa con Job clamando a Dios con desesperación y Bildad ofreciendo su perspectiva teológica sobre la justicia divina. Proverbios 2:1-5 nos exhorta a buscar activamente la sabiduría como quien busca tesoros escondidos, prometiendo que encontraremos el conocimiento de Dios.
1. Yavé se presentó a Abrahán junto a los árboles de Mambré mientras estaba sentado a la entrada de su tienda, a la hora más calurosa del día.
2. Al levantar sus ojos, Abrahán vio a tres hombres que estaban parados a poca distancia. En cuanto los vio, corrió hacia ellos y se postró en tierra,
3. diciendo: «Señor mío, si me haces el favor, te ruego que no pases al lado de tu servidor sin detenerte.
4. Les haré traer un poco de agua para que se laven los pies y descansen bajo estos árboles.
5. Les haré traer un poco de pan para que recuperen sus fuerzas, antes de proseguir su viaje, pues creo que para esto pasaron ustedes por mi casa.» Ellos respondieron: «Haz como has dicho.»
6. Abrahán fue rápidamente a la tienda, donde estaba Sara, y le dijo: «¡De prisa, tres medidas de harina! amásala y haz unas tortas.»
7. Luego él mismo corrió al potrero, tomó un ternero tierno y bueno y se lo entregó a un muchacho para que lo preparara inmediatamente.
8. Después tomó mantequilla, leche y el ternero ya cocinado y se lo presentó a ellos. El se quedó de pie a su lado, bajo el árbol, mientras comían.
9. Entonces le preguntaron: «¿Dónde está Sara, tu esposa?» El les respondió: «Está dentro, en la tienda.»
10. El otro le dijo: «Dentro de un año volveré por aquí, y para entonces Sara, tu mujer, tendrá un hijo.» Sara estaba escuchando a la entrada de la tienda, a la espalda del que hablaba.
11. Abrahán y Sara eran ancianos, bien entrados en años, y ella no tenía ya lo que le pasa ordinariamente a las mujeres.
12. Sara se rió, mientras pensaba: «Ahora que soy anciana, ¿haré el amor con mi marido que es tan viejo?»
13. Pero Yavé dijo a Abrahán: «¿Por qué se ha reído Sara? ¿Por qué ha dicho: Cómo voy a tener un hijo ahora que soy vieja?
14. ¿Hay acaso algo imposible para Yavé? Pues bien, volveré a visitarte dentro de un año, y para entonces Sara tendrá un hijo.»
15. Sara trató de defenderse, pues tuvo miedo, y dijo: «Yo no me he reído.» Pero él contestó: «Cierto que te has reído.»Abrahán intercede por Sodoma
16. Los hombres se levantaron y marcharon en dirección de Sodoma, mientras Abrahán los acompañaba para indicarles el camino.
17. Y Yavé se preguntó: «¿Ocultaré a Abrahán lo que voy a hacer,
18. cuando justamente quiero que salga de él una nación grande y poderosa, y que a través de él sean bendecidas todas las naciones de la tierra?
19. Pues lo he escogido para que ordene a sus hijos y a los de su raza después de él, que guarden el camino de Yavé y vivan según la justicia y haciendo el bien, para que Yavé cumpla con Abrahán todo lo que le ha prometido.»
20. Dijo entonces Yavé: «Las quejas contra Sodoma y Gomorra son enormes, y su pecado es en verdad muy grande.
21. Voy a visitarlos, y comprobaré si han actuado según esas quejas que han llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré.»
22. Los hombres partieron y se dirigieron a Sodoma, mientras Yavé se quedaba de pie delante de Abrahán.
23. Se acercó entonces Abrahán y le dijo: «¿Es cierto que vas a exterminar al justo junto con el malvado?
24. Tal vez haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿es cierto que vas a acabar con todos y no perdonar el lugar en atención a esos cincuenta justos?
25. ¡Tú no vas a hacer algo semejante, permitir que el bueno sea tratado igual que el malvado! ¿O es que el juez de toda la tierra no aceptará lo que es justo?»
26. Yavé le dijo: «Si encuentro en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo el lugar en atención a ellos.»
27. Abrahán volvió a hablar: «Sé que a lo mejor es un atrevimiento hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza,
28. pero si faltan cinco justos para llegar a los cincuenta, ¿destruirás la ciudad por esos cinco que faltan?» Yavé respondió: «No habrá destrucción si encuentro allí cuarenta y cinco hombres justos.»
29. Abrahán insistió: «Pero a lo mejor se encuentran allí sólo cuarenta justos.» Yavé contestó: «En atención a esos cuarenta, no lo haré.»
30. Abrahán continuó todavía: «No se enoje mi Señor si sigo hablando, pero tal vez no se encuentren más que treinta justos.» Yavé contestó: «No lo haré si encuentro allí treinta justos.»
31. Abrahán insistió: «Sé que es una osadía por mi parte hablar así a mi Señor; pero, ¿y si se encuentran allí solamente veinte justos?» Yavé contestó: «No destruiré el lugar, en atención a esos veinte.»
32. Abrahán dijo: «Vaya, no se enoje mi Señor, y hablaré por última vez. Puede ser que se encuentren allí sólo diez.» Yavé dijo: «En atención a esos diez, no destruiré la ciudad.»
33. Cuando Yavé terminó de hablar con Abrahán se fue, mientras Abrahán volvió a su casa.
1. Los dos ángeles llegaron a Sodoma al atardecer. Lot estaba sentado a la entrada del pueblo. Apenas los vio, salió a su encuentro, se arrodilló inclinándose profundamente,
2. y les dijo: «Señores míos, les ruego que vengan a la casa de este siervo suyo a pasar la noche. Se lavarán los pies, descansarán y mañana, al amanecer, podrán seguir su camino.» Ellos le respondieron: «No, pasaremos la noche en la plaza.» Pero él insistió tanto, que lo siguieron a su casa, y les preparó comida.
3. Hizo panes sin levadura y comieron.
4. No estaban acostados todavía cuando los vecinos, es decir los hombres de Sodoma, jóvenes y ancianos, rodearon la casa: ¡estaba el pueblo entero!
5. Llamaron a Lot y le dijeron: «¿Dónde están esos hombres que llegaron a tu casa esta noche? Mándanoslos afuera, para que abusemos de ellos.»
6. Lot salió de la casa y se dirigió hacia ellos, cerrando la puerta detrás de sí,
7. y les dijo: «Les ruego, hermanos míos, que no cometan semejante maldad.
8. Miren, tengo dos hijas que todavía son vírgenes. Se las voy a traer para que ustedes hagan con ellas lo que quieran, pero dejen tranquilos a estos hombres que han confiado en mi hospitalidad.»
9. Pero ellos le respondieron: «¡Quítate del medio! ¡Eres un forastero y ya quieres actuar como juez! Ahora te trataremos a ti peor que a ellos.» Lo empujaron violentamente y se disponían a romper la puerta.
10. Pero los dos hombres desde adentro extendieron sus brazos, tomaron a Lot, lo introdujeron en la casa y cerraron la puerta.
11. Hirieron de ceguera a los hombres que estaban fuera, desde el más joven hasta el más viejo, de modo que no fueron ya capaces de encontrar la puerta.
12. Los dos hombres dijeron a Lot: «¿A quién más de los tuyos tienes aquí? ¿Tus yernos? Tienes que llevar de este lugar a tus hijos e hijas y todo lo que tienes en la ciudad.
13. Vamos a destruir esta ciudad, pues son enormes las quejas en su contra que han llegado hasta Yavé, y él nos ha enviado a destruirla.»
14. Salió entonces Lot y dijo a sus yernos, a los que iban a casarse con sus hijas: «Levántense y salgan de aquí, pues Yavé va a destruir la ciudad.» Pero ellos creían que Lot estaba bromeando.
15. Al amanecer los ángeles apuraron a Lot diciéndole: «Date prisa, toma a tu esposa y a tus dos hijas y márchate, no sea que te alcance el castigo de esta ciudad.»
16. Y como él aún vacilase, lo tomaron de la mano, junto a su mujer y a sus dos hijas, porque Yavé había tenido compasión de ellos, y lo llevaron fuera de la ciudad.
17. Una vez fuera, le dijeron: «Ponte a salvo. Por tu vida, no mires hacia atrás ni te detengas en parte alguna de esta llanura, sino que huye a la montaña para que no perezcas.»
18. Pero Lot replicó: «¡Oh, no, Señor mío!
19. Veo que me has hecho un gran favor y que has sido muy bueno conmigo conservándome la vida. Pero yo no puedo llegar hasta la montaña sin que me alcance el desastre y la muerte.
20. Mira este pueblito que está más cerca y en el que podría refugiarme. Es tan pequeño, y para mí es cosa de vida o muerte, ¿no podría estar a salvo allí?»
21. El otro respondió: «También este favor te lo concedo, y no destruiré ese pueblo del que has hablado.
22. Pero huye rápidamente, ya que no puedo hacer nada hasta que tú no hayas llegado allá. (Por esto aquel pueblo fue llamado Soar, o sea, Pequeño. »
23. El sol ya había salido cuando Lot entró en Soar.
24. Entonces Yavé hizo llover del cielo sobre Sodoma y Gomorra azufre ardiendo que venía de Yavé,
25. y que destruyó completamente estas ciudades y toda la llanura con todos sus habitantes y la vegetación.Varias leyendas
26. La mujer de Lot miró hacia atrás, y quedó convertida en una estatua de sal.
27. Abrahán se levantó muy de madrugada y fue al lugar donde antes había estado con Yavé.
28. Miró hacia Sodoma y Gomorra y hacia toda la comarca del valle y vio una gran humareda que subía de la tierra, semejante a la humareda de un horno.
29. Cuando Dios destruyó las ciudades de la llanura, se acordó de Abrahán y libró a Lot de la catástrofe, mientras arrasaba las ciudades donde Lot había vivido.
30. Después Lot salió de Soar con sus dos hijas, pues no se sentía seguro allí, y se fue a vivir al monte, en una cueva.
31. Entonces dijo la hija mayor a la menor: «Nuestro padre está viejo y no ha quedado ni un hombre siquiera en esta región que pueda unirse a nosotras como se hace en todo el mundo.
32. Ven y embriaguémoslo con vino y acostémonos con él. Así sobrevivirá la familia de nuestro padre.»
33. Y así lo hicieron aquella misma noche, y la mayor se acostó con su padre, quien no se dio cuenta de nada, ni cuando ella se acostó ni cuando se levantó.
34. Al día siguiente dijo la mayor a la menor: «Ya sabes que me acosté anoche con mi padre. Hagámosle beber vino otra vez esta noche y te acuestas tú también con él, para que la raza de nuestro padre no desaparezca.»
35. Le hicieron beber y lo embriagaron de nuevo aquella noche, y la hija menor se acostó con él. El padre no se dio cuenta de nada, ni cuando ella se acostó ni cuando se levantó.
36. Y así las dos hijas de Lot quedaron embarazadas de su padre.
37. La mayor dio a luz un hijo y lo llamó Moab: éste fue el padre de los moabitas, que todavía existen hoy.
38. La menor también dio a luz un hijo y lo llamó Ben-Ammí, y es el padre de los actuales amonitas.
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1. Un trabajo forzado es la vida del hombre sobre la tierra, y sus días son los de un jornalero.
2. Se parece al esclavo que suspira por lasombra, o al jornalero que espera su salario.
3. Así a mí me han tocado meses de decepción, y fueron mi parte noches de dolor.
4. Al acostarme digo: «¿Cuándo llegará el día?» Al levantarme: «¿Cuándo será de noche?» Y hasta el crepúsculo me abruman mis inquietudes.
5. Mi carne está cubierta de gusanos y costras, mi piel se ha arrugado y se deshace,
6. mis días han corrido más rápidos que la lanzadera, y se pararon cuando ya no hubo hilo.
7. Recuerda que mi vida es un soplo, y que mis ojos no verán más la felicidad.
8. Los ojos que me miraban ya no me verán, y si me buscas ya no estaré.
9. Así como la nube se disipa y pasa, así el que baja donde los muertos no subemás.
10. No volverá a su casa y los lugares en que estuvo no lo verán jamás.
11. Por eso no quiero callarme sino que expresaré la angustiade mi espíritu y haré que escuchen la pena de mi alma.
12. ¿Soy acaso el mar o el Monstruo marino, para que pongas guardia a mi alrededor?
13. Si digo: «Mi cama me consolará, y mi jergón aliviará mi llanto,
14. entonces tú me asustas con sueños y me aterrorizas con visiones.
15. Preferiría ser sofocado: la muerte antes que estos dolores.
16. Mira que desfallezco, no viviré para siempre. ¡Déjame! Ves que mis días son un soplo.
17. ¿Qué es el hombre para que te fijes tanto en él y pongas en él tu mirada,
18. para que lo vigiles cada mañana y lo pongas a prueba a cada instante?
19. ¿Cuándo apartarás de mí tus ojos y me darás tiempo de tragar mi saliva?
20. Si he pecado, ¿qué te he hecho a ti, guardián de los hombres? ¿Por qué me has tomado como blanco de tus golpes? ¿En qué te molesto?
21. ¿No puedes soportar mi falta y hacer la vista gorda ante mi pecado? Porque pronto me voy a acostar en el polvo, y cuando me busques, ya no existiré.»
1. Entonces Bildad de Suaj dijo:
2. «¿Hasta cuándo hablarás así y soltarás tus palabras como viento que no cesa?
3. ¿Acaso Dios tuerce el derecho y el Altísimo ha faltado a la justicia?
4. Si tus hijos pecaron contra él, él ya los entregó en manos de su maldad.
5. Pero si recurres a Dios e imploras al Omnipotente,
6. si eres puro y sincero, él cuidará de ti inmediatamente para ponerte en el lugar que mereces por ser justo.
7. Tu antiguo estado parecerá bien poco, tan feliz será el nuevo.
8. Pregunta a la generación pasada y medita en la experiencia de tus padres.
9. Nosotros somos de ayer, no sabemos nada, pues en la tierra pasamos como una sombra.
10. Pero ellos te enseñarán y te hablarán, expresarán para ti su pensamiento.
11. ¿Acaso crece el papiro fuera del pantano y el junco donde no hay aguas?
12. Aún en su verdor, antes de que lo corten, se seca más pronto que cualquier hierba.
13. Esta es la suerte de los que olvidan a Dios, así perecen las esperanzas del impío.
14. Su confianza pende de un hilo y su seguridad es una tela de araña.
15. Si se apoya en ella, no lo aguanta, se agarra a ella, y no resiste.
16. A la luz del sol crecía vigoroso y con sus ramas cubría el jardín.
17. Sus raíces serpenteaban por la pendiente, se adherían a las rocas.
18. Pero lo han quitado de su lugar y lo niega su propio sitio: «Nunca te he visto.»
19. Véanlo cómo se pudre en el camino, mientras que en el suelo brotan otros.
20. No, Dios no desprecia al hombre íntegro, ni tampoco toma de la mano a los malvados.
21. Tu boca aún se llenará de risa, se verá en tus labios la alegría.
22. Tus enemigos se avergonzarán y la carpa de los malos desaparecerá.»
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1. Acoge mis palabras, hijo mío, guarda mi enseñanza,
2. que tu oído se abra a la sabiduría, que tu corazón se doblegue a la verdad,
3. apela a la inteligencia y déjate guiar por la razón;
4. busca la sabiduría como el dinero, como un tesoro escondido:
5. entonces penetrarás en el temor de Yavé y hallarás el conocimiento de Dios.
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"Proponha-se a exercitar-se nas virtudes". São Padre Pio de Pietrelcina