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En el día ochenta y seis, el libro de Josué describe la distribución de la tierra entre las tribus de Judá, Efraín y Benjamín. Este proceso muestra el cumplimiento de las promesas hechas a Abraham y la organización del pueblo de Dios en la tierra. El Salmo 130 expresa un clamor sincero de perdón y redención: «Desde lo más profundo clamo a ti, oh Señor». Es un recordatorio de la misericordia divina y de la esperanza que brota incluso en medio de la culpa.
1. Los hijos de Judá, según sus familias, recibieron por suerte la siguiente parte: Desde la frontera de Edom hasta el desierto de Zin en dirección al sur.
2. La extremidad meridional era el mar Salado,
3. desde la lengua que miraba al sur; después seguía hacia la subida de Acrabina y pasaba por Zin, subía al sur de Cadés-Barné, pasaba por Esrom, subía a Adar y daba la vuelta hacia Carcaa.
4. Pasaba por Asmón y llegaba al torrente de Egipto, terminando en el mar Grande. Estos son los límites por el lado meridional.
5. La frontera oriental era el mar Salado hasta la desembocadura del Jordán.
6. Por el norte, la frontera empezaba desde la Lengua del Mar, a la desembocadura del Jordán, subía a Bet-Hagla, pasaba por el norte de Bet-Arabá y subía hasta la piedra de Boén, hijo de Rubén.
7. Después la frontera subía a Dabir en el valle de Acor, y al norte daba la vuelta hacia Guilgal, la cual está enfrente de la subida de Adomim, está al sur del Torrente; después que frontera pasaba por las aguas llamadas Fuente del Sol, llegando a la Fuente de Rogel.
8. De aquí subía por el valle del hijo de Hinom, al lado meridional del Hombro del Jebuseo, es decir, Jerusalén, subiendo de allí hasta la cumbre del cerro que está enfrente del Valle de Hinom, al occidente, en la extremidad del valle de Rafaím o de los gigantes, al norte.
9. Después bajaba de la cima del cerro hasta la fuente Neftoá, y llegaba hasta las aldeas del monte Efrón; y se dirigía hacia Bala, es decir, Cariatiarim.
10. Después de Bala, iba rodeando hacia el occidente en dirección del monte Seír, y por el norte se arrimaba al lado del monte Jarim hacia Queslón, de donde descendía a Betsames, y pasaba por Timna.
11. Después, la frontera llegaba a la vertiente de Acarón, al norte, inclinándose hacia Sicarón y pasaba por el monte Bala, llegando a Jebnel. Así terminaba por el occidente en el mar Grande.
12. La frontera occidental era el mar Grande. Estos fueron por todos lados los términos de los hijos de Judá, según sus familias.
13. Mas a Caleb, hijo de Jefoné, dio Josué en posesión particular en medio de los hijos de Judá, como le había mandado Yavé, la ciudad de Cariat-Arbe (este Arbe era el padre de los enaceos). Hoy se llama Hebrón,
14. y Caleb expulsó de ella a tres hijos de Enac, Sesai, Ajimán y Tolma, que habían quedado de la raza de Enac.
15. Y avanzando desde allí, subió a los habitantes de Dabir, que antes se llamaba Cariat-Sefer.
16. Aquí dijo Caleb: «A quien asalte Cariat-Sefer, y se apodere de ella, yo le daré por esposa a mi hija Axa.»
17. Otoniel, hijo de Quenaz, hermano menor de Caleb, tomó la ciudad; éste le dio por esposa a su hija Axa.
18. En cuanto llegó ella, aconsejó a su marido que solicitara a su padre un campo. Axa se apeó de su burro y Caleb le preguntó: «¿Qué quieres?»
19. A lo que respondió ella: «Hazme un favor. Ya que me has dado una tierra árida en el Negueb agrégame otra de regadío.» Y Caleb le dio las Fuentes de Arriba y las Fuentes de Abajo.
20. Esta fue la posesión de la tribu de Judá, según sus familias.
21. Las ciudades de los hijos de Judá en las extremidades meridionales por las fronteras de Edom, eran: Cabsel, Eder, Jagur,
22. Cina, Dimona, Adad,
23. Cadés, Asor, Jetnan,
24. Zuf, Telem, Balot,
25. Asor la nueva, Cariot, Hesrom, es la misma que Asor;
26. Amán, Sama y Molada,
27. Asergada, Hasemón, Betfelet,
28. Asarsual, Bersebá y sus aldeas,
29. Bala, Jim, Esem,
30. Estolad, Cesil, Harma,
31. Siquelag, Madmana, Sansana,
32. Lebaot, Selim, Aen y Remón; entre todas, veintinueve ciudades y sus aldeas.
33. En las llanuras: Estaol, Sarea, Asena,
34. Zanoe, Engannim, Tafuaj, Enaím,
35. Jerimot, Adulam, Socó, Azeca,
36. Seraím, Aditaím, Gadera y Gederotaím; catorce ciudades y sus aldeas. Senán, Adasa, Magdalgad,
37. Deleam, Masefa, Jactel,
38. Laquis, Bascat, Eglón,
39. Cabot, Leheman, Cetlís,
40. Giderot, Betdagón,
41. Naama y Maquedá; dieciséis ciudades y sus aldeas.
42. Lebana, Eter, Asán,
43. Jefta, Esna, Nesib,
44. Queila, Ajzob y Maresa; nueve ciudades y sus aldeas.
45. Acarón con sus aldeas y lugarcitos.
46. Desde Acarón hasta el mar, todo el país que da a Azoto con sus dependencias.
47. Azoto con sus pueblos y sus aldeas. Gaza con sus pueblos y aldeas hasta el torrente de Egipto. El mar Grande o Mediterráneo era su término. Y los montes: Samir, Jeter, Socot,
48. Dana, Cariatsedna, que es Dabir,
49. Anab, Istemo, Anim,
50. Gosem, Jalón y Gilo;
51. once ciudades y sus aldeas.
52. Arab, Duma, Esán,
53. Janum, Bettafua, Afeca,
54. Jumta, Cariat-Arbe, que es Hebrón, y Sior; nueve ciudades y sus aldeas.
55. Maón, Carmel, Isif, Judá,
56. Jezrael, Jucadam, Zanol,
57. Acaín, Guibea, Timna; diez ciudades y sus aldeas.
58. Halul, Bet-sur, Gedor, Marat, Betanot, Eltecón; seis ciudades y sus aldeas.
59. Tecoá, Efratá, es decir, Belén, Fegor, Etam, Culón, Tatam, Sores, Canení, Galim, Beter, Mana; once ciudades con sus aldeas.
60. Cariatbaal, que es Cariatiarim, o ciudad de las selvas, y Haraba; dos ciudades y sus aldeas.
61. En el desierto, Betarabá, Meddin y Sesaca,
62. Nebsán, Ciudad de la Sal y Engaddi; seis ciudades y sus aldeas.
63. Los hijos de Judá no pudieron expulsar a los jebuseos que vivían en Jerusalén, de manera que siguieron viviendo hasta hoy en Jerusalén con los hijos de Judá.
1. La tierra que le correspondió por suerte a los hijos de José se extendía al oriente, desde el Jordán, frente a Jericó, por el desierto que desde Jericó sube al norte de Betel.
2. Después, la frontera se extendía de Betel a Luz, pasaba a lo largo del territorio de los arqueos por Atarot,
3. bajaba al occidente hacia los límites de los jefleteos, hasta Bet-Horón de Abajo, y Gazer, terminando en el mar Grande.
4. Los hijos de José, Manasés y Efraím, se repartieron esta herencia.
5. La frontera de los hijos de Efraím, según sus familias, la frontera de su herencia se extendía hacia el oriente, desde Atarot-Addar hasta Bet-Horón de Arriba;
6. y después iba al occidente, dejando Micmetat al norte, y daba vuelta por el oriente hasta Tanat Silo, que atravesaba al oriente de Janoka.
7. Desde Janoka bajaba hasta Astarot y Narata, pasaba por Jericó y terminaba en el Jordán.
8. Después, la frontera se dirigía desde Tafuaj hacia el oeste, hasta el Cana, y terminaba en el mar Grande. Tal fue la herencia de la tribu de los hijos de Efraím, distribuida en sus familias.
9. Los hijos de Efraím tuvieron también ciudades reservadas dentro de la posesión de los hijos de Manasés, cada ciudad con sus aldeas dependientes.
10. Sin embargo, los hijos de Efraím no expulsaron a los cananeos que vivían en Gazer, de manera que éstos siguieron viviendo en medio de ellos hasta el día de hoy, pero sometidos a tributo.
1. La porción que tocó por suerte a la tribu de Manasés (primogénito de José), fue atribuida a Maquir, primogénito de Manasés y padre de Galaad, pues era un valiente.
2. Obtuvo el país de Galaad y Basán. También fue atribuida una parte a los demás hijos de Manasés, en proporción a sus familias: los hijos de Abiezer, los hijos de Elec, los hijos de Esriel, los hijos de Siquem, los hijos de Jefer y los hijos de Semida: éstos son los hijos varones de Manasés, hijo de José, cabezas de familias.
3. Selofjad, hijo de Jefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, no tenía hijos, sino solamente hijas, cuyos nombres son: Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá.
4. Ellas se presentaron a Eleazar, el sacerdote, en presencia de Josué, hijo de Nun, y de los príncipes, diciendo: «Yavé ordenó por medio de Moisés que se nos diese posesión en medio de nuestros hermanos.» Se les dio entonces una herencia en medio de los hermanos de su padre, conforme a la orden de Yavé.
5. Así tocaron a Manasés diez porciones en la tierra de Canaán, sin contar la tierra de Galaad y de Basán, tras el Jordán.
6. Porque las cinco hijas de Selofjad poseyeron su herencia en medio de los hijos de esta tribu. Y la tierra de Galaad cupo en suerte a los otros hijos de Manasés.
7. Los límites de Manasés hacia Aser se extendían desde Micmetat, que mira a Siquem; se dirigían a mano derecha hacia los que habitan en la Fuente de Tafúaj.
8. La tierra de Tafúaj le había correspondido por sorteo a Manasés; pero la ciudad de Tafúaj, que está en los confines de Manasés, fue dada a los hijos de Efraím.
9. Dicha frontera descendía por el torrente de Cana al sur del torrente; eran éstas las ciudades de Efraím, en medio de las de Manasés, de suerte que la frontera pasaba al norte del torrente e iba a terminar en el mar.
10. Así, el sur pertenecía a Efraím y el norte a Manasés, terminando ambos en el mar. Limitaban al norte con la tribu de Aser, y con la tribu de Isacar por el este.
11. En efecto, Manasés tuvo por herencia, en Isacar y Aser, a Betsán con sus aldeas, a Jeblam con las suyas, a los habitantes de Dor con sus villas, y a los de Endor con sus aldeas; asimismo, a los habitantes de Tanac con sus aldeas, y a los de Meguido con las suyas, y la tercera parte de Nifet.
12. Pero los hijos de Manasés no pudieron conquistar estas ciudades y los cananeos se encapricharon en permanecer en el país junto con ellos.
13. Tan pronto los hijos de Israel se sintieron más fuertes, subyugaron a los cananeos, y los hicieron tributarios suyos; mas no los mataron.
14. Los hijos de José se dirigieron a Josué, y le dijeron: «¿Por qué nos has dado una sola parte y una sola provincia, siendo que somos un pueblo tan numeroso, por la gracia de Yavé?»
15. Josué les respondió: «Si son ustedes un pueblo numeroso, suban a los bosques; hagan desmontes en el país de los fereceos y de los rafaítas, ya que los cerros de Efraím son estrechos para ustedes.»
16. Los hijos de José replicaron: «El país montañoso no nos basta. Y en la llanura los cananeos usan carros armados de hierro, tanto los de Betsán y sus aldeas como los del llano de Jezrael.»
17. Entonces dijo Josué a la gente de José, a los hombres de Efraím y Manasés: «Ustedes son un pueblo numeroso y valiente; no tendrán esta sola parte sino que subirán a las montañas y las desmontarán y limpiarán.
18. Todo será de ustedes y exterminarán a los cananeos aunque tengan carros de hierro y sean fuertes.»
1. Cuando los hijos de Israel terminaron de conquistar el territorio, instalaron en Silo la Tienda de las Declaraciones divinas y celebraron ahí una asamblea.
2. Quedaban siete tribus que no habían recibido todavía su parte de la herencia.
3. Josué les dijo: «¿Hasta cuándo descuidarán la conquista del país que les ha dado Yavé, Dios de sus padres?
4. Elijan a tres hombres de cada tribu; yo los enviaré a recorrer el país para que los podamos repartir según la descripción que nos traigan de él.
5. Se dividirá el país en siete partes, pues Judá tiene su territorio al sur, y la gente de José, el suyo al norte.
6. Ustedes prepararán una repartición del país en siete partes y me la traerán. Después haré la repartición mediante sorteo aquí mismo, delante de Yavé.
7. Los levitas no tendrán parte al lado de sus hermanos, pues ya recibieron su herencia al ser sacerdotes de Yavé. En cuanto a los de Gad y de Rubén y de la media tribu de Manasés, ya recibieron de Moisés su parte al oriente del Jordán.»
8. Los exploradores estaban listos para salir cuando Josué les dijo: «Vayan y recorran la tierra y tomen nota de todo; luego vuelvan a mí a este lugar, y echaré suertes delante de Yavé en Silo.»
9. Los hombres fueron y anduvieron por el país y lo describieron, dividiéndolo con sus ciudades en siete partes. Cuando volvieron al campamento de Silo,
10. Josué sorteó y repartió el país entre los hijos de Israel.
11. Los hijos de Benjamín, distribuidos por familias, fueron los primeros favorecidos por la suerte, con una parte del terreno situado entre los hijos de Judá y los hijos de José.
12. Se extendía por el norte desde el Jordán; la frontera seguía por Jericó y subía a los cerros hacia el occidente, llegando al desierto de Betaven.
13. Luego pasaba al sur de Luz, conocido como Betel, y bajaba a Atarot-Adar, cerca del cerro situado al sur de Bet-Horón de Abajo.
14. Desde aquí la frontera tuerce y vuelve en dirección del suroeste, desde el cerro frente a Bet-Horón hasta Cariat-Baal, llamada también Cariatiarim, ciudad de los hijos de Judá. Este era el lado occidental.
15. Por el sur, la frontera empieza desde Cariatiarim, y dirigiéndose al oeste llega hasta la fuente de las aguas de Neftoa,
16. después desciende hasta el cabo del monte, que mira al valle del hijo de Hinom, la cual está en la llanura de Rafaím al norte; de aquí baja al valle de Hinom, pasando por el Hombro del Jebuseo, al sur, hasta la Fuente de Rogel;
17. avanzando hacia el norte, sale a Ensemes, corre después hasta los cerros que están frente a la subida de Adommin,
18. de donde desciende a la piedra de Boén, hijo de Rubén;
19. pasa por Kafet delante de la Arabá, hacia el norte, y desciende a la Arabá. Hacia el norte se extiende más allá de Bet-Hagla; y termina en la extremidad septentrional del mar Salado, en la desembocadura del Jordán que mira al sur. Esta es la frontera del sur, mientras
20. el Jordán limita al país por el oriente. Esta fue la parte de herencia de los hijos de Benjamín, según sus familias, definida por sus límites.
21. Las ciudades de los hijos de Benjamín fueron: Jericó y Bet-Hagla, y el Valle de Casis,
22. Bet-Arabá, Semareím, Betel,
23. Avim, Afara y Ofra,
24. la ciudad de Emona, Ofni y Geba; doce ciudades con sus aldeas.
25. Gabaón, Ramá, Berot,
26. Misfe, Cafira, Amosa,
27. Recem, Jirfel, Tarela,
28. Sela, Elef, Jebús, que es Jerusalén, Guibea, y Cariat; catorce ciudades con sus aldeas. Esta es la parte de la herencia de los hijos de Benjamín, según sus familias.
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1. Desde el abismo clamo a ti, Señor,
2. ¡Señor, escucha mi voz! que tus oídos pongan atención al clamor de mis súplicas!
3. Señor, si no te olvidas de las faltas, Adonai, ¿quién podrá subsistir?
4. Pero de ti procede el perdón, y así se te venera.
5. Espero, Señor, mi alma espera, confío en tu palabra;
6. mi alma cuenta con el Señor más que con la aurora, el centinela.
7. Como confía en la aurora el centinela, así Israel confíe en el Señor; porque junto al Señor está su bondad y la abundancia de sus liberaciones,
8. y él liberará a Israel de todas sus culpas.
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"Diga ao Senhor: Faça em mim segundo a Tua vontade, mas antes de mandar-me o sofrimento, dê-me forças para que eu possa sofrer com amor.". São Padre Pio de Pietrelcina