Plan de lectura completo
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En el septuagésimo día, nos encontramos con uno de los pasajes más curiosos de la Biblia: Balaam y su burra parlante, en Números 22, que revela cómo Dios puede usar cualquier medio para cumplir su voluntad. Deuteronomio 23 refuerza la importancia de la pureza y el respeto por la presencia de Dios en el campamento. El Salmo 105 celebra las maravillas que Dios ha obrado a lo largo de la historia de Israel, invitándonos a recordar sus promesas y su eterna fidelidad.
1. Los Israelitas salieron de allí y acamparon en las estepas de Moab, al otro lado del Jordán a la altura de Jericó.
2. Balac, hijo de Sipor, se enteró de todo lo que Israel les había hecho a los amoritas.
3. Se apoderó de los moabitas un gran terror al ver cuan numeroso era ese pueblo: cundió el pavor en Moab por temor a Israel.
4. Los moabitas dijeron entonces a los ancianos de Madián: "¡Esa muchedumbre va a devorar toda la región, como el buey se come la hierba del campo!" En ese entonces era rey de Moab Balac, hijo de Sipor.
5. Mandó buscar a Balaam, hijo de Ber, a Petor junto al río, en el territorio de los amonitas. Lo invitó a venir diciéndole: "Un pueblo que salió de Egipto acaba de extenderse por toda la región y se estableció frente a mí.
6. Ven pues, por favor, y maldice a ese pueblo porque es más poderoso que yo. A lo mejor así puedo vencerlo y expulsarlo del país, porque sé que lo que tú bendices queda bendito y lo que maldices, maldito está."
7. Los ancianos de Moab partieron pues junto con los de Madián, con las manos llenas de regalos para el adivino, y llegaron a la casa de Balaam. Cuando le transmitieron las palabras de Balac,
8. Balaam les dijo: "Alójense en mi casa por esta noche, y les responderé según lo que me diga Yavé". Los jefes de Moab se quedaron pues en casa de Balaam.
9. Dios visitó a Balaam y le dijo: "¿Quiénes son esos hombres que están en tu casa?"
10. Balaam le respondió a Dios: "Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, me manda este recado:
11. Ese pueblo que salió de Egipto cubre toda la región. Ven pues y maldícelo, a lo mejor así puedo oponerle resistencia y expulsarlo".
12. Pero Dios dijo a Balaam: "No irás con ellos ni maldecirás a ese pueblo, porque está bendito".
13. Balaam se levantó muy de madrugada y les dijo a los jefes enviados por Balac: "Regresen a su país, porque Yavé no quiso que fuera con ustedes".
14. Se levantaron entonces los jefes de Moab y retornaron donde Balac: "Balaam, dijeron, se niega a venir con nosotros."
15. Balac envió de nuevo a otros jefes más numerosos y más ilustres que los primeros.
16. Llegaron donde Balaam y le dijeron: "Esto dice Balac, hijo de Sipor: ¡Por favor, no te niegues a venir a mi casa,
17. te trataré como rey y haré todo lo que me digas; ven pues y maldice a ese pueblo!"
18. Balaam respondió a los servidores de Balac: "Aunque Balac me diera su casa llena de plata y de oro, no desobedecería la orden de Yavé, mi Dios, no importa que fuera para una cosa pequeña o grande.
19. Sin embargo, alojen aquí esta noche, por favor, para que sepa lo que Yavé me quiere aún decir."
20. Esa noche se apareció Dios a Balaam y le dijo: "¿Así que esos hombres vinieron a invitarte? ¡Muy bien, parte con ellos, pero sólo harás lo que te diga!"
21. Balaam se levantó muy de mañana, ensilló su burra y se fue con los jefes de Moab.
22. Estalló la cólera de Dios contra Balaam cuando todavía estaba en camino. El ángel de Yavé se paró en medio del caminmo para cerrarle el paso, mientras venía en su burra acompañado de dos sirvientes.
23. La burra vio al ángel de Yavé que le impedía el paso, con su espada desenvainada en la mano derecha. La burra dio un rodeo por el campo y Balaam le pegó a la burra para hacerla volver al camino.
24. Luego el ángel de Yavé se fue a parar en un sendero abierto en medio de las parras: había un cerco a cada lado.
25. La burra vio al ángel de Yavé; pasó a rozar el muro, aplastando el pie de Balaam contra la cerca, y Balaam le pegó de nuevo.
26. El ángel de Yavé se fue a poner más adelante y se paró en un lugar tan estrecho que no se podía esquivarlo ni a derecha ni a izquierda.
27. Cuando la burra vio al ángel de Yavé, se echó con Balaam a cuestas. Balaam furioso, le pegó con su palo.
28. Esta vez Yavé abrió el hocico de la burra, la que le dijo a Balaam: "¿Qué te he hecho para que me pegues tres veces?"
29. Balaam le respondió a su burra: ¿Y hasta te burlas de mí? Ojalá hubiera tenido una espada a mano porque te habría dado muerte inmediatamente.
30. La burra le dijo a Balaam: "¿No soy acaso tu burra en la que montas desde que viniste al mundo hasta el día de hoy? ¿Tengo costumbre de actuar contigo de esta manera?" "Evidentemente que no", respondió él.
31. Entonces Yavé abrió los ojos de Balaam: vio al ángel de Yavé de pie en medio del camino, con su espada desenvainada en la mano. Se arrodilló y se postró con su nariz en tierra.
32. El ángel de Yavé le dijo: "¿Por qué le pegaste tres veces a tu burra? Yo vine para impedirte el paso, porque este viaje no me gusta.
33. La burra me vio y trató de esquivarme tres veces. Si no me hubiera esquivado, te habría dado muerte al instante y a ella la habría dejado con vida".
34. Balaam le dijo al ángel de Yavé: "A lo mejor pequé, pero no sabía que tú estabas impidiéndome el paso. Si esto no te gusta, me vuelvo a mi casa".
35. El ángel de Yavé le dijo entonces a Balaam: "Anda con esos señores, pero sólo dirás las palabras que yo te trasmita". Balaam siguió pues su camino junto con los jefes enviados por Balac.
36. Cuando Balac supo que venía Balaam, salió a su encuentro en Ar-Moab, en la frontera del Arnón en los límites de su territorio.
37. Balac dijo a Balaam: "¿No te había mandado gente para invitarte? ¿Por qué no viniste? ¿Pensabas acaso que no te iba a pagar como es debido?
38. Balaam respondió a Balac: "Tú ves bien que he llegado, pero ¿qué puedo decir ahora? ¡Sólo las palabras que Dios pondrá en mi boca!
39. Balaam se fue luego con Balac y llegaron a Quiriat-Jusot.
40. Balac sacrificó bueyes y ovejas y envió parte del sacrificio a Balaam y a los jefes que habían venido con éste.
41. De mañana Balac vino a buscar a Balaam e hizo que subiera a Bamot-Baal, porque desde allí podía ver una parte del pueblo.
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1. Ninguno tomará por esposa a la de su padre; que no se atreva a deshonrar a su padre.
2. El hombre que tenga los testículos aplastados o el pene mutilado no será admitido en la asamblea de Yavé.
3. Tampoco el mestizo será admitido en la asamblea de Yavé, ni aun en la décima generación.
4. El amonita y el moabita no se admitirán jamás en la asamblea de Yavé, ni aun después de la décima generación.
5. Porque, cuando ustedes venían de Egipto, no les salieron al encuentro con pan y agua sino que trajeron a Balaam, hijo de Beor de la ciudad de Petar en Mesopotamia, para que los maldijera.
6. Pero Yavé, tu Dios, no escuchó a Balaam y cambió la maldición por bendición, porque Yavé te ama.
7. A estos pueblos nunca les proporcionarás prosperidad ni bienestar.
8. Pero no aborrecerás al edomita, pues es hermano tuyo. No aborrecerás al egipcio, porque fuiste peregrino en su tierra.
9. A la tercera generación, sus descendientes podrán ser admitidos en la asamblea de Yavé.
10. Cuando salgas de campaña contra tus enemigos, te guardarás de toda acción mala.
11. Si hay entre los tuyos un hombre que no esté puro por causa de una polución nocturna, saldrá fuera del campamento y no volverá a entrar.
12. Al llegar la tarde se lavará y a la puesta del sol podrá entrar de nuevo al campamento.
13. Habrá un lugar afuera del campamento para satisfacer las necesidades naturales.
14. Llevarás una estaquita al cinturón, con la cual harás un hoyo antes de ponerte en cuclillas, y luego taparás el excremento con la tierra sacada.
15. Porque Yavé, tu Dios, recorre el campamento para protegerte y entregar en tus manos al enemigo. Por eso tu campamento debe ser cosa limpia y sagrada, en que Yavé no vea nada indecente; de lo contrario se apartaría de ti.
16. No entregarás a su amo al esclavo que huyó de su casa y se acogió a ti.
17. Se quedará contigo entre los tuyos, en el lugar que él elija en una de tus ciudades, donde mejor le parezca; no lo molestarás.
18. No habrá entre las hijas de Israel prostituta sagrada, ni prostituto sagrado entre los hijos de Israel.
19. Sea cual fuere el voto que hayas hecho, no llevarás a la casa de Yavé, tu Dios, regalo de prostitutas, ni salario de perro, o sea, prostituto, porque ambas cosas son abominables a los ojos de Yavé.
20. No prestarás con interés a tus hermanos, ni dinero, ni alimentos, ni cualquier otra cosa por la que se cobran intereses.
21. Al extranjero podrás prestarle con interés, pero a tu hermano, no. Con esto conseguirás que Yavé, tu Dios, te bendiga en todas tus empresas, en la tierra que vas a poseer.
22. Si haces algún voto a Yavé, no tardes en cumplirlo, porque sin duda Yavé te lo reclamará y tú cargarías con un pecado.
23. Pero si no haces votos, no cometes pecado alguno.
24. Cumplirás tus promesas y, si haces algún voto, ofrecerás según hayas prometido a Yavé.
25. Si entras en la viña de tu prójimo, podrás comer las uvas que quieras, pero no podrás llevarte ninguna.
26. Si pasas por los sembrados de tu prójimo, podrás arrancar espigas con tu mano, pero no meterás la hoz en las mieses de tu prójimo.
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1. ¡Den gracias al Señor, su nombre invoquen, entre los pueblos anuncien sus hazañas!
2. Cántenle y toquen para él, y mediten todos sus prodigios.
3. Siéntanse orgullosos de su santo nombre, y alégrense los que buscan al Señor.
4. ¡Busquen al Señor, esto será su fuerza, busquen su cara sin cesar!
5. ¡Recuerden las maravillas que realizó, sus prodigios, las sentencias que pronunció,
6. raza de Abrahán, su servidor, hijos de Jacob, su elegido!
7. El es el Señor, es nuestro Dios, sus decisiones tocan a toda la tierra.
8. Se acuerda para siempre de su alianza, de la palabra impuesta a mil generaciones,
9. del pacto que con Abrahán concluyó, y de su juramento a Isaac.
10. Lo erigió como ley para Jacob, como alianza eterna para Israel.
11. Dijo: "Te daré la tierra de Canaán, esa será tu parte de la herencia".
12. Aunque eran gente fácil de numerar, bien poca cosa y extraños en ese país,
13. e iban errantes de una nación a otra, de un reino a otro pueblo,
14. a nadie permitió que los oprimiera, y a reyes, por su causa, reprendió:
15. "No toquen a los que me he consagrado, a mis profetas no les hagan daño."
16. Dejó caer la hambruna en el país, les cortó el alimento;
17. pero delante de ellos envió a un hombre, a José, vendido como esclavo.
18. Fue humillado con grillos en sus pies, y su cuello pusieron entre fierros;
19. hasta el día en que se cumplió su predicción: la palabra del Señor le dio la razón.
20. El rey ordenó que lo soltaran, el amo de los pueblos lo dejó libre;
21. lo estableció como señor de su casa, gobernador de todos sus dominios,
22. para instruir a los príncipes en su nombre y enseñar sabiduría a sus ancianos.
23. Entonces Israel entró en Egipto, Jacob se instaló en tierra de Cam.
24. Dios quiso que su pueblo creciera mucho, lo hizo más fuerte que sus adversarios,
25. les cambió el corazón y odiaron a su pueblo, y trataron de dañar a sus servidores.
26. Envió, entonces, a Moisés, su servidor, a Aarón, al que había elegido;
27. por su medio realizó las señales predichas y sus prodigios en la tierra de Cam.
28. Les envió tinieblas y todo se oscureció, pero no tomaron en cuenta su palabra.
29. Cambió sus aguas en sangre e hizo que sus peces perecieran.
30. Pululó de ranas su país hasta en las habitaciones de los reyes.
31. Habló y llegaron los mosquitos, plaga de insectos en todo su territorio.
32. En vez de lluvia les envió el granizo y rayos en todo su país.
33. Azotó sus viñas y sus higueras, rompió los árboles de su territorio.
34. Habló y llegaron las langostas y saltamontes, que eran incontables,
35. se comieron toda la hierba en su país, devoraron el fruto de su suelo.
36. Golpeó a todo primogénito, en su país, a todas las primicias de su virilidad.
37. Hizo salir a los suyos con oro y plata, y en sus tribus ninguno iba cojeando.
38. Egipto se alegró de su salida, pues el terror lo había dominado;
39. desplegó una nube como un velo, y un fuego para alumbrarlos de noche.
40. A su pedido, les envió codornices, y con pan de los cielos los sació.
41. Abrió la roca y las aguas brotaron, y por la tierra seca corrían como ríos.
42. Es que se acordó de su santa palabra que le dio a Abrahán, su servidor;
43. hizo salir a su pueblo alegremente, a sus elegidos entre gritos de gozo.
44. Les dio las tierras de otras naciones y heredaron el trabajo de otros pueblos,
45. para que así guardaran sus preceptos y observaran sus leyes.
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"Seja paciente e espere com confiança o tempo do Senhor". São Padre Pio de Pietrelcina