Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el trigésimo segundo día, el juicio sobre Egipto se intensifica. Éxodo 9 relata tres terribles plagas: una plaga mortal que azota al ganado egipcio, dolorosas úlceras en hombres y animales, y un granizo devastador que destruye las cosechas y mata a quienes trabajan en los campos. Levítico 7 concluye las instrucciones sobre las ofrendas, definiendo las porciones que corresponden a los sacerdotes. El Salmo 49 ofrece sabiduría sobre la futilidad de las riquezas terrenales, recordándonos que nadie puede comprar su propia alma ni evitar la muerte, contrastando esto con la confianza en Dios.

1. Yavé dijo a Moisés: «Anda donde Faraón y dile: Esto dice Yavé, el Dios de los hebreos: Deja salir a mi pueblo para que me rinda culto.

2. Si te niegas otra vez y te pones duro con ellos,

3. volveré mi mano contra los animales de tus campos, de manera que habrá una mortandad tremenda de los caballos, de los burros, de los camellos, de las vacas y ovejas.

4. También haré distinción entre el ganado de los egipcios y el de mi pueblo, de manera que no se perderá nada de lo que pertenece a los hijos de Israel.»

5. Yavé fijó el plazo, dijo: «Esto lo hará Yavé mañana por todo el país.»

6. Y Yavé lo hizo al día siguiente: murieron todos los animales pertenecientes a los egipcios, mientras que no murió ni uno siquiera de los que pertenecían a los israelitas.

7. Faraón se informó al respecto: ¡ninguno había muerto de los que pertenecían a Israel! Pero siguió en su ceguera y no dejó salir al pueblo.

8. Entonces Yavé dijo a Moisés y a Aarón:

9. «Tomen unos puñados de cenizas, que Moisés tirará hacia el cielo en presencia de Faraón. El polvo se esparcirá por todo el territorio de Egipto, provocando úlceras y tumores en hombres y animales por todo el país de Egipto.»

10. Tomaron, pues, cenizas de un horno, se presentaron a Faraón, y Moisés las lanzó hacia el cielo. Luego aparecieron úlceras y tumores infecciosos en hombres y animales.

11. Esta vez los brujos no pudieron presentarse delante de Faraón, pues tenían úlceras, como todos los demás egipcios.

12. Pero Yavé mantuvo a Faraón en su ceguera, y éste no quiso escuchar a Moisés y a Aarón, tal como él lo había advertido.

13. De nuevo Yavé dijo a Moisés: «Levántate temprano, preséntate a Faraón y dile: Esto dice Yavé, Dios de los hebreos: Deja salir a mi pueblo para que me rinda culto.

14. Porque esta vez enviaré todas mis plagas sobre ti, tus servidores y tu pueblo, para que entiendas de una vez que no hay nadie como yo en toda la tierra.

15. Yo podría haber vuelto mi mano contra ti y tu pueblo, y habrían perdido la vida con semejante peste.

16. Pero no, preferí mantenerte de pie, para que veas mi fuerza y para que se celebre mi Nombre por toda la tierra.

17. ¿Y todavía te opones a que salga mi pueblo?

18. Pues bien, mañana a esta misma hora, haré llover una granizada tan fuerte como no ha habido otra en Egipto desde el día en que fue fundado hasta hoy.

19. Desde ahora, pues, manda recoger tu ganado y todo lo que tengas en el campo, porque el granizo caerá sobre todos los hombres y animales que se hallen fuera, y cuantos pille al descubierto perecerán.»

20. Aquellos servidores de Faraón que creyeron en la palabra de Yavé pusieron bajo techo a su gente y su ganado,

21. pero aquellos que no hicieron caso a la palabra de Yavé los dejaron en el campo.

22. Yavé, pues, dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, para que caiga el granizo en toda la tierra de Egipto sobre hombres, ganados y sembrados.»

23. Así lo hizo Moisés. Extendió su bastón hacia el cielo, y Yavé mandó truenos y granizos, e hizo caer fuego sobre la tierra. Yavé hizo llover granizos sobre el país de Egipto.

24. Caía el granizo y, junto a él, caía fuego; cayó tan fuerte como jamás se había visto desde que se fundó aquel país.

25. El granizo dañó todo cuanto había en el campo, en todo el país de Egipto, desde los hombres hasta los animales; el granizo echó a perder todas las verduras del campo y aún quebró todos los árboles del campo.

26. Pero no hubo granizada en la tierra de Gosén donde habitaban los israelitas, .

27. Por fin Faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón y les dijo: «¡Ahora sí que tengo la culpa! Yavé es el justo; yo y mi pueblo somos los culpables.

28. Pidan a Yavé que cesen esos truenos tremendos y esa granizada, y ya no los detendré sino que los dejaré que se vayan.»

29. Moisés le respondió: «En cuanto salga de tu presencia extenderé mis manos hacia Yavé, y cesarán los truenos y no caerá más granizo; con eso comprenderás que Yavé es dueño de la tierra.

30. Pero yo sé que ni tú ni tus ministros querrán todavía obedecer a Dios.»

31. El lino y la cebada se perdieron: la cebada estaba espigada y el lino granaba;

32. pero el trigo y la escanda no fueron destruidos, por ser tardíos.

33. En cuanto Moisés entró en la ciudad, volviendo de la casa de Faraón, alzó sus brazos hacia Yavé; y cesaron los truenos y el granizo y no cayó más lluvia sobre la tierra.

34. Pero, al ver Faraón que habían cesado la lluvia y el granizo, volvió a pecar,

35. pues siguió negándose a que salieran los hijos de Israel, tal como Yavé lo había dicho.

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1. Esta es la ley de la víctima ofrecida por un el delito: esta víctima es cosa muy santa.

2. La víctima por el delito se sacrificará en el mismo lugar donde se sacrifica la víctima del holocausto y su sangre será derramada en el altar y en su derredor.

3. Ofrecerán la cola y la grasa que cubre las entrañas,

4. los dos riñones junto con el sebo adherido a ellos y a los lomos, y la telilla del hígado que se separará de los riñones.

5. El sacerdote quemará todo esto sobre el altar como sacrificio por el fuego para Yavé. Este es el sacrificio por el delito.

6. Todo varón de entre los sacerdotes podrá comerlo; se comerá en lugar sagrado, pues es cosa muy santa.

7. El ritual será el mismo para la víctima por el pecado y para la víctima por el delito. La víctima pertenece al sacerdote que hace la expiación.

8. El sacerdote que ofrece un holocausto se queda con la piel de la víctima.

9. Toda ofrenda de flor de harina que fue cocida en horno o tostada en sartén será del sacerdote que la presentó;

10. en cambio, toda ofrenda amasada en aceite o seca, se dará a todos los hijos de Aarón, en proporciones iguales.

11. Esta es la ley del sacrificio de comunión que se ofrece a Yavé.

12. Si se ofrece en acción de gracias, lo acompañan panes sin levadura amasados con aceite, tortas sin levadura untadas con aceite, y flor de harina amasada y sobada con aceite.

13. Esta ofrenda se añadirá a los buñuelos de masa fermentada y a lo que se ofrece como sacrificio de comunión para dar gracias.

14. De cada una de esas ofrendas se apartará la porción de Yavé, y será del sacerdote que derrama la sangre de las víctimas de comunión.

15. La carne de la víctima de comunión se comerá el mismo día: no quedará nada hasta la mañana.

16. La víctima ofrecida en cumplimiento de un voto, o como ofrenda voluntaria, se comerá el mismo día, pero lo que sobre podrá comerse al otro día.

17. Si al tercer día queda algo de la carne de la víctima, se quemará.

18. El que al tercer día comiere carne del sacrificio de comunión, su sacrificio no sería recibido por Dios, y no sería de ningún provecho para el que lo ofreció; sería una cosa fea y el que la comiere cargaría con un pecado.

19. No se comerá la carne que ha tocado alguna cosa impura, sino que la quemarán. En cuanto a la carne del sacrificio de comunión, cualquier persona que esté pura la podrá comer,

20. pero si alguien come carne del sacrificio de comunión presentado a Yavé, a pesar de que esté en estado de impureza, ése será borrado de entre los suyos.

21. El que haya tocado cualquier cosa impura, sea de hombre o de animal, o cualquier otra abominación impura, y a pesar de eso coma de la carne del sacrificio de comunión ofrecida a Yavé, será borrado de entre los suyos.»

22. Yavé habló a Moisés para decirle:

23. «Habla a los hijos de Israel y diles: No comerán sebo de buey, ni de cordero ni de cabra.

24. La grasa de animal muerto o destrozado podrá servir para cualquier uso, pero no la comerán.

25. El que coma grasa de algún animal que suele ofrecerse en sacrificio por el fuego para Yavé, será borrado de entre los suyos.

26. Cualquiera fuere el lugar donde vivan, no comerán sangre, bien sea de animal, o de ave.

27. Cualquier persona que coma sangre será borrada de entre los suyos.»

28. Yavé dijo a Moisés:

29. «Habla a los hijos de Israel y diles: El que presente a Yavé un sacrificio de comunión le regalará una porción del sacrificio.

30. Con sus propias manos llevará lo sacrificado por el fuego para Yavé, o sea, la grasa junto con el pecho, y el pecho será mecido ante Yavé.

31. El sacerdote quemará la grasa sobre el altar; el pecho será para Aarón y sus hijos.

32. Ustedes darán también al sacerdote el pernil derecho de la víctima de omunión.

33. El pernil derecho será de aquel hijo de Aarón que haya ofrecido la sangre y la grasa del sacrificio de comunión.

34. Yo quito a los hijos de Israel, de sus sacrificios de comunión, el pecho que fue mecido y el pernil que fue puesto aparte, para dárselos al sacerdote Aarón y a sus hijos. Este será para siempre derecho suyo entre los hijos de Israel.

35. Esta es la porción de Aarón y de sus hijos en los sacrificios por el fuego para Yavé, desde el día en que sean consagrados como sacerdotes de Yavé.

36. Esto es lo que mandó Yavé que les dieran los hijos de Israel, el día en que fueron consagrados: es un decreto perpetuo de generación en generación.

37. Este es el ritual del holocausto, de la ofrenda, del sacrificio por el pecado y por el delito, y del sacrificio de comunión.

38. Esto es lo que Yavé ordenó a Moisés en el monte, el día en que mandó a los hijos de Israel que presentaran sus ofrendas a Yavé en el desierto de Sinaí.»

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2. Oigan esto, pueblos todos, habitantes del mundo entero, escuchen:

3. gente del pueblo y gente de apellido, ricos y pobres, todos en conjunto.

4. Mi boca va a decir sabiduría y lo que pienso sobre cosas hondas;

5. dejen que me concentre en un refrán, lo explicaré luego al son del arpa.

6. ¿Por qué temer en días de desgracia, cuando me cercan el mal y la traición

7. de los que en su fortuna se confían y hacen prevalecer su gran riqueza?

8. Mas, comprada su vida nadie tiene, ni a Dios puede, con plata, sobornarlo,

9. pues es muy caro el precio de la vida.

10. ¿Vivir piensa por siempre, o cree que no irá a la fosa un día?

11. Pues bien, verá que los sabios se mueren, que igual perecen el necio y el estúpido, y dejan para otros su riqueza.

12. Sus tumbas son sus casas para siempre, por siglos y siglos, sus moradas, por más que su nombre a sus tierras hayan puesto.

13. El hombre en los honores no comprende, es igual que el ganado que se mata.

14. Hacia allá van los que en sí confían, ese será el fin de los que les gusta escucharse.

15. Abajo, cual rebaño la muerte los reúne, los pastorea y les impone su ley. Son como un espectro desvaído que a la mañana vuelve a su casa abajo.

16. Pero a mí Dios me rescatará, y me sacará de las garras de la muerte.

17. No temas cuando el hombre se enriquece, cuando aumenta la fama de su casa.

18. Nada podrá llevar él a su muerte, ni su riqueza podrá bajar con él.

19. Su alma, que siempre en vida bendecía: "Te alaban, porque te has tratado bien",

20. irá a unirse con la raza de sus padres, que jamás volverán a ver la luz.

21. El hombre en los honores no comprende, es igual que el ganado que se mata.

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"Rezai e continuai a rezar para não ficardes entorpecidos". São Padre Pio de Pietrelcina