Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 285, presenciamos las importantes victorias de los Macabeos, que simbolizan la fidelidad y la valentía. Eclesiástico 10-12 nos enseña principios de generosidad y justicia. Proverbios 22:9-12 refuerza la importancia de ayudar a los necesitados y practicar la sabiduría en la vida diaria, alineando nuestras vidas con la voluntad de Dios.

1. Gorgias tomó consigo cinco mil hombres de a pie y mil de a caballo y se puso en marcha de noche

2. para caer sobre los judíos y desbaratarlos por sorpresa. Tenía con él la gente de la ciudadela, que lo guiaban.

3. Pero Judas lo supo y salió a su vez con sus guerreros con intención de asaltar el ejército del rey que estaba en Emaús,

4. aprovechando que las tropas estaban dispersas fuera del campamento.

5. Gorgias llegó de noche al campamento judío, donde no encontró a nadie. Comenzó entonces a buscarlos por los cerros, pensando: «Huyen de nosotros.»

6. Al amanecer, apareció Judas en la llanura con tres mil hombres que no tenían ni los escudos ni las espadas que hubieran deseado.

7. Vieron el campamento de los paganos que era poderoso, bien defendido, y rodeado de hombres a caballo, toda gente experta en la guerra.

8. Judas dijo a los suyos: «No teman el número de enemigos ni se acobarden frente a sus ataques.

9. Recuerden cómo nuestros antepasados fueron salvados en el mar Rojo cuando los perseguía el ejército del faraón.

10. Clamemos a Dios. Si él quiere, se acordará de su Alianza y derrotará hoy mismo ese ejército delante de nosotros

11. y todas las naciones reconocerán que Alguien libera y salva a Israel.»

12. Los paganos miraron por este lado y vieron que los judíos bajaban hacia ellos;

13. luego salieron de su campamento a presentarles batalla.

14. Judas hizo tocar la trompeta y sus hombres atacaron. Los paganos fueron derrotados y huyeron hacia la llanura,

15. pero todos los de la retaguardia cayeron bajo la espada. Los persiguieron hasta Gaser, los llanos de Idumea, de Azoto y de Jamnia, matando a cerca de tres mil enemigos.

16. Cuando Judas y sus combatientes dejaron de perseguirlos,

17. él les dijo: «No piensen ahora en el botín, pues otra batalla nos espera.

18. Gorgias está con su ejército en los cerros cercanos. Manténganse listos para combatirlos y, luego, podrán tranquilamente recoger los despojos.

19. No había terminado de hablar cuando apareció en la montaña un destacamento enemigo.

20. Estos se dieron cuenta que los suyos habían huido y su campamento había sido destruido, bastaba con ver el humo. Se atemorizaron mucho.

21. Cuando, además, vieron en la llanura al ejército de Judá dispuesto para la lucha,

22. huyeron al país de los filisteos.

23. Judas y sus hombres volvieron entonces para saquear el campamento. Recogieron un valioso botín.

24. Al regreso cantaban y alababan al Cielo: «Porque es bueno, porque es eterna su misericordia.»

25. Aquel día Israel consiguió una gran victoria.

26. Los paganos que se salvaron llegaron allá a anunciar a Lisias lo sucedido, y éste,

27. al escucharlos, se quedó consternado y abatido, porque las cosas no habían sucedido en Israel como lo esperaba y no se había logrado lo ordenado por el rey.

28. Al año siguiente organizó un ejército de sesenta mil hombres y cinco mil caballos para hacerles frente.

29. Pasó por Idumea y acampó en Betsur. En ese lugar, Judas le salió al encuentro con diez mil hombres.

30. A la vista de un ejército tan poderoso, rezó así: «Bendito seas, Salvador de Israel, que quebraste la fuerza del guerrero por mano de tu siervo David

31. y entregaste el campamento de los filisteos en poder de Jonatán, hijo de Saúl, y del que llevaba sus armas. Del mismo modo entrega ese ejército en manos de tu pueblo Israel y cubre de vergüenza a sus combatientes como a su caballería.

32. Infúndeles miedo, arruina la confianza que ponen en su fuerza; que sean derrotados y ya no se puedan recuperar.

33. Entrégalos a la espada de tus fieles, para que los que te conocen puedan alabar tu nombre.»

34. Se lanzaron los unos contra los otros y cayeron muertos cinco mil hombres del ejército de Lisias.

35. Lisias vio que su ejército se desanimaba, mientras que los hombres de Judas se entusiasmaban hasta el punto de estar dispuestos a vivir o morir gloriosamente. Partió, pues, hacia Antioquía, y allí reclutó mercenarios para agrandar su ejército, con el propósito de volver a Judea.

36. Judas y sus hermanos se dijeron entonces: «Nuestros enemigos están derrotados: subamos, pues, y purifiquemos el Lugar Santo para consagrarlo de nuevo.»

37. Y juntando todo el ejército subieron al monte Sión.

38. Allí encontraron el santuario abandonado, profanado el altar, quemadas las puertas, la hierba crecida en los patios como en un bosque o en un monte y las habitaciones destruidas.

39. Rasgaron sus vestiduras y lloraron amargamente, y se echaron cenizas sobre la cabeza.

40. Se postraron rostro en tierra, tocaron las trompetas y lanzaron gritos al cielo.

41. Judas escogió hombres que combatieran a los de la Fortaleza mientras él purificaría el Templo.

42. Escogió sacerdotes irreprensibles, muy celosos por la Ley,

43. para que purificaran el Templo y llevaran las piedras del abominable altar de los paganos a un lugar inmundo.

44. Celebraron consejo para decidir qué harían del altar de los holocaustos que había sido profanado,

45. y tuvieron la buena idea de destruirlo, para no quedar avergonzados por él, por cuanto los paganos lo habían profanado.

46. Depositaron las piedras de dicho altar en el cerro del Templo, en lugar conveniente, hasta que surgiera un profeta que diera respuesta sobre el caso.

47. Luego tomaron piedras sin labrar, conforme señala la Ley, y levantaron un nuevo altar semejante al anterior.

48. Hicieron las reparaciones del Santuario y del interior de la Casa y consagraron los patios.

49. Fabricaron nuevos utensilios sagrados e introdujeron en el Templo el candelabro, el altar de los perfumes y la mesa.

50. Quemaron incienso en el altar, encendieron las lámparas del candelabro, y éstas empezaron a brillar en el Templo.

51. Colocaron los panes sobre la mesa y colgaron las cortinas, llevando a cabo todo lo que habían decidido.

52. El día veinticinco del mes noveno, llamado mes de Casleu, del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron de madrugada

53. y ofrecieron el sacrificio señalado por la Ley en el nuevo altar de los holocaustos que habían construido.

54. Precisamente en el mismo tiempo y en la misma fecha que lo habían profanado los paganos, fue consagrado con cantos acompañados de cítaras, arpas y címbalos.

55. El pueblo entero se postró rostro en tierra y bendijo al Cielo, que les había concedido feliz éxito.

56. Durante ocho días celebraron la consagración del altar, ofrecieron holocaustos con mucho entusiasmo y celebraron un sacrificio de comunión y alabanza.

57. Adornaron la fachada del Templo con coronas de oro y escudos, restauraron las entradas y las habitaciones y les pusieron puertas.

58. Fue muy grande la alegría del pueblo; y así echaron al olvido la profanación del Templo por los paganos.

59. Finalmente, Judas, sus hermanos y toda la asamblea de Israel acordaron celebrar el aniversario de la consagración del altar cada año, por ocho días, desde el veinticinco del mes de Casleu, con una fiesta alegre.

60. Por aquel tiempo levantaron en torno al monte Sión altas murallas y fuertes torres, no fueran a venir los paganos y lo ocuparan, como lo habían hecho anteriormente.

61. Judas puso en él una guarnición que lo defendiera. También fortificó Betsur para que el pueblo tuviera una fortaleza frente a Idumea.

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Capítulo 10

1. Un sabio dirigente educa a su pueblo; el gobierno de un hombre sensato es bien ordenado.

2. Así como es el jefe así serán los ministros; así como es el gobernador de una ciudad así serán sus habitantes.

3. Un rey sin sabiduría es la ruina de su pueblo; una ciudad prospera gracias a la inteligencia de sus jefes.

4. Las autoridades de un país están en las manos del Señor; él envía en el momento preciso el hombre que conviene.

5. El éxito de quien sea está en las manos del Señor; él reviste a los jefes de su propia autoridad.

6. No guardes rencor a tu prójimo sea cual fuere la ofrenda; no hagas algo bajo el efecto de la cólera.

7. El orgullo es tan odioso al Señor como a los hombres; para él como para los demás la injusticia es abominable.

8. Una nación pierde el poder y lo deja en manos de otra debido a la injusticia, la violencia y la riqueza.

9. ¿Cómo puede uno tener tanto orgullo cuando no es más que polvo y ceniza? Ya cuando está con buena salud, el hombre tiene la pudrición en sus tripas!

10. Que se alargue la enfermedad, bromea el médico... el rey de hoy estará muerto mañana.

11. Una vez muerto, el hombre no tiene ante sí más que la podredumbre, las fieras y los gusanos.

12. El comienzo de la soberbia en el hombre es apartarse del Señor y no tomar más en cuenta a su Creador.

13. El pecado es el comienzo del orgullo; al perseverar en el pecado se abren de par en par las puertas a la soberbia impía. Por eso el Señor envió a los pecadores siniestros castigos; al último los aniquiló.

14. El Señor ha derribado de sus tronos a príncipes, y los ha reemplazado por gente sencilla.

15. El Señor ha arrancado de cuajo a los orgullosos y en su lugar plantó a los humildes.

16. El Señor ha asolado tierras de paganos, las destruyó totalmente.

17. Devastó a muchos, destruyó sus naciones, borrando su recuerdo de la tierra.

18. No fue creado el orgullo para el hombre, ni los excesos de cólera para los que nacen de mujer.

19. ¿Cuál es la raza digna de honor? La raza humana. ¿Cuál es la raza digna de honor? Los que temen al Señor. ¿Qué raza es despreciable? La raza humana. ¿Qué raza es despreciable? Los que violan los mandamientos y la Ley.

20. El jefe merece el respeto de sus hermanos; pero él respeta a los que temen al Señor.

22. Ricos, ilustres o pobres, su único orgullo debe ser el temer al Señor.

23. No es justo despreciar a un pobre que observa la Ley, ni conviene glorificar a un pecador.

24. El grande, el juez y el poderoso son dignos de honor, pero ninguno de ellos es tan grande como el que teme al Señor.

25. Un servidor inteligente tendrá por servidores hombres libres, y las personas sensatas no tendrán nada que decir.

26. No te jactes cuando no haces más que cumplir con tus obligaciones, ni te pongas soberbio cuando estés en apreturas.

27. Más vale ser un trabajador y vivir con holgura que aparentar ser alguien y que te falte el pan.

28. Hijo mío, estímate con modestia, apréciate en tu justo valor.

29. ¿Quién defenderá al que atenta contra su propia vida? ¿Quién respetará al que se desacredita a sí mismo?

30. A un pobre se lo estima por su sabiduría, y a un rico por sus riquezas.

31. Si a uno lo honran siendo pobre, ¿cuánto más cuando sea rico? Si a uno lo desprecian siendo rico, ¿cuánto más cuando sea pobre?

Capítulo 11

1. El pobre, si es un sabio, lleva la frente en alto; se sienta entre los notables.

2. No te dejes embaucar por el que tiene buena facha, ni mires mal a otro por su aspecto.

3. Entre los seres alados la abeja es de los pequeños, pero es la principal por la dulzura de su miel.

4. No te sientas orgulloso de la ropa que llevas, ni te creas el día que te honran; ¿sabes lo que el Señor prepara sin que se lo note?

5. Muchos dictadores han sido destronados y la corona ha pasado al que nadie esperaba.

6. Muchos que eran poderosos lo han perdido todo, personas famosas han caído en manos de un recién llegado.

7. No reprendas antes de informarte; comienza por examinar y luego haz los reproches.

8. No respondas antes de haber escuchado, ni interrumpas al que habla.

9. No te metas en lo que no te incumbe, ni tomes partido en querellas de pecadores.

11. Hijo mío, no emprendas muchas cosas a la vez; si son demasiadas, te perjudicarás; aunque corras, no las conseguirás y no podrás librarte más de ellas.

11. Hay quienes se fatigan en el trabajo, se agotan y se atormentan y se encuentran más pobres que antes.

12. Otros son débiles y vulnerables, sin recursos y carentes de todo, pero el Señor los mira con ojos favorables.

13. Los saca de su abatimiento y les hace levantar la cabeza, a tal punto que muchos se maravillan de ello.

14. Prosperidad y mala suerte, vida y muerte, pobreza y riqueza, todo viene del Señor.

17. Los que son fieles pueden contar con la generosidad del Señor, su benevolencia los guiará siempre.

18. Piensa en la suerte de un hombre que se ha enriquecido a fuerza de cálculos y de economías.

19. A lo mejor se dice a sí mismo: "Tengo bien ganado el descanso, ya puedo vivir con lo que he adquirido". Pero no sabe el tiempo que le queda, morirá y se lo dejará todo a otros.

20. Sé fiel a tu trabajo, conságrale tu vida y continúa con tu labor hasta tus días de ancianidad.

21. No te escandalices por el éxito de los pecadores; pon tu confianza en el Señor y persevera en tu labor. Es fácil para el Señor hacer rico al pobre en un instante.

22. La bendición del Señor recompensará a sus fieles: de repente, sin hacerse anunciar, trae sus frutos.

23. No digas: ¿Qué me falta, qué más podría tener o desear?

24. No digas: "Tengo todo lo que necesito, ¿qué desgracia podría ocurrirme ahora?"

25. En los días buenos se olvida uno de los malos, en los días malos no se acuerda más de los buenos.

26. Aun cuando esté cerca el fin, es fácil para el Señor darle a cada uno según cómo ha vivido.

27. La hora de la prueba hace olvidar todos los placeres, al acabarse la vida de un hombre es cuando sus acciones se aprecian.

28. No proclames feliz a nadie, mientras la persona no esté muerta: la conocerás sólo al final.

29. No lleves a cualquiera a tu casa, porque los aprovechadores habilosos son muchos.

30. El pensamiento del orgulloso es como la perdiz enjaulada para atraer la caza: te observa y descubre tus puntos débiles;

31. cambia el bien en mal, te tiende sus trampas, calumnia lo que hay de mejor.

32. La chispa enciende los carbones, el pecador con sus acechanzas hará correr sangre.

33. Desconfía del malo: no olvides que anda tramando el mal; podría destruir tu reputación para siempre.

34. Lleva a tu casa a un extraño y te acarreará problemas; te enemistará con las personas de tu casa.

Capítulo 12

1. Si haces un favor, mira a quién lo haces, y te valdrá un reconocimiento.

2. Haz el bien a un fiel y serás recompensado, si no es por él, por el Altísimo.

3. No se hacen favores al que se obstina en hacer el mal, ni al que no tiene compasión.

4. Da a un fiel, pero no ayudes a un pecador.

5. Haz el bien al que es humilde, pero no des a un impío. Niégale el pan, no se lo des, pues llegaría a ser más poderoso que tú y te pagaría con el doble de mal tus buenas obras.

6. Mira que el Altísimo aborrece a los pecadores y se venga de los impíos.

7. Da al hombre bueno, pero no vayas en ayuda del pecador.

8. Un amigo no se vuelve enemigo cuando todo va bien, un enemigo no se disimula más cuando llega la adversidad.

9. Cuando a uno le va bien, sus enemigos se enojan; cuando tiene reveses, hasta su amigo lo abandona.

10. No te fíes nunca de tu enemigo: su maldad permanece igual como el bronce bajo el óxido.

11. Aunque se haga el humilde y se acerque agachado, mantente en guardia y desconfía de él; actúa con él como el artesano que pule un espejo de bronce y que sabe que el óxido no se resistirá hasta el fin.

12. No lo pongas a tu lado: podría echarte y ocupar tu lugar. No lo invites a sentarse a tu derecha: podría ambicionar tu puesto; entonces comprenderías que yo tenía razón y te pesaría no haberme escuchado.

13. ¿Quién se compadecerá del encantador mordido por una serpiente, o de cualquier otro que se acerca a animales peligrosos?

14. Lo mismo vale para el que frecuenta al pecador y se asocia a sus malas acciones.

15. El pecador se mantendrá tranquilo a tu lado durante una hora, pero apenas te distraigas, se sacará la máscara.

16. El enemigo no es más que dulzura en sus palabras, pero sólo piensa en tirarte a la fosa. Sabe derramar lágrimas, pero si tiene la ocasión, se le hará poco tu sangre.

17. Si te azota la desgracia, lo verás ante ti: hará como que te ayuda, pero será sólo para librarse de ti.

18. Entonces te hará muecas y aplaudirá; hará bromas a costa tuya y mostrará su verdadera cara.

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9. El hombre compasivo será bendito: supo compartir su pan con el pobre.

10. Echa al burlón y se acabará la disputa; se calmarán las peleas y las injurias.

11. Yavé ama a los corazones rectos; al que procura el bien, el rey lo tomará por amigo.

12. Yavé protege al que sabe de verdad, pero desenmascara los discursos perversos.

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"É sempre necessário ir para a frente, nunca para trás, na vida espiritual." São Padre Pio de Pietrelcina