Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el vigésimo primer día, vemos la integridad puesta a prueba y recompensada. Génesis 39-40 relata la tentación de José con la esposa de Potifar, su injusto encarcelamiento y el don de Dios para interpretar los sueños del copero y el panadero del faraón. Job 31-32 presenta la última y apasionada defensa de Job de su inocencia, seguida de la entrada de Eliú, un joven observador que finalmente se pronuncia en el debate. Proverbios 3:33-35 contrasta el destino de los malvados con el de los justos, afirmando que el Señor bendice la morada de los justos y favorece a los humildes.

Capítulo 39

1. José, pues, fue conducido a Egipto, y Putifar, funcionario del palacio de Faraón y capitán de la guardia, lo compró a los ismaelitas que lo habían traído.

2. Yavé estuvo con José, y le fue bien en todo; y se quedó en casa del egipcio, su amo.

3. El egipcio vio que Yavé estaba con José y hacía prosperar todo cuanto emprendía;

4. José le cayó en gracia a su amo, quien lo retuvo junto a él, lo hizo mayordomo de su casa y le confió todo cuanto tenía.

5. Desde ese momento, Yavé bendijo la casa del egipcio, en consideración a José. Dio prosperidad tanto a la casa como al campo.

6. En vista de esto, el egipcio dejó que José administrara todo cuanto poseía, y ya no se preocupó más que de su propia comida.

7. José era muy varonil y de buena presencia. Algún tiempo después, la esposa de su amo puso sus ojos en él, y le dijo: «Acuéstate conmigo.»

8. Pero José se negó y le dijo: «Mi señor confía tanto en mí que no se preocupa para nada de lo que pasa en la casa, y ha puesto en mis manos todo lo que tiene.

9. Aquí tengo tanto poder como él. Nada me ha prohibido, excepto a ti, porque eres su esposa. ¿Cómo, pues, voy a cometer un mal tan grande, y pecar contra Dios?»

10. Y aunque ella insistía día tras día, José se negó a acostarse a su lado y estar con ella.

11. Cierto día, José entró en la casa para cumplir su oficio, y ninguno del personal de la casa estaba en ella.

12. La mujer lo agarró de la ropa diciendo: «Vamos, acuéstate conmigo.» Pero él, dejándole su ropa en la mano, salió afuera corriendo.

13. Ella vio que José se había corrido, pero que ella tenía en manos su ropa;

14. llamó, pues, a sus sirvientes y les dijo: «Miren, han traído aquí a un hebreo para que se burle de nosotros. Ha querido aprovecharse de mí, pero yo me he puesto a gritar,

15. y al sentir que yo levantaba la voz y gritaba, salió huyendo y dejó su ropa en mis manos.»

16. La mujer depositó la ropa a su lado, hasta que el patrón de José llegó a casa,

17. y le repitió las mismas palabras: «Ese esclavo hebreo que tú nos has traído, se me acercó para abusar de mí.

18. Cuando grité pidiendo auxilio, él salió huyendo y dejó su ropa en mis manos.»

19. Cuando el patrón oyó lo que le decía su esposa: «Mira lo que me ha hecho tu esclavo», se puso furioso.

20. Tomó preso a José y lo metió en la cárcel donde estaban encarcelados los prisioneros del rey. Y José quedó encarcelado.

21. Pero Yavé lo asistió y fue muy bueno con él; hizo que cayera en gracia al jefe de la prisión.

22. Este le confió el cuidado de todos los que estaban en la prisión, y todo lo que se hacía en la prisión, José lo dirigía.

23. El jefe de la cárcel no controlaba absolutamente nada de cuanto administraba José, pues decía: «Yavé está con él y hace que le vaya bien en todo».

Capítulo 40

1. Sucedió tiempo después, que dos funcionarios, el que preparaba las bebidas para el rey de Egipto, y el panadero principal, cometieron algunas faltas contra su señor el rey de Egipto.

2. Faraón se enojó contra el que le preparaba las bebidas y contra su panadero,

3. y los entregó en custodia al capitán de la guardia en la misma cárcel en que estaba José.

4. El capitán de la guardia encargó a José que los atendiera, y quedaron algún tiempo arrestados.

5. Una noche, tanto el que preparaba las bebidas, como el panadero principal del rey de Egipto, tuvieron ambos un sueño en la prisión, y cada sueño requería una interpretación. , Cuando José los vino a ver por la mañana, se dio cuenta de que estaban muy preocupados.

7. Preguntó entonces a esos oficiales de Faraón que estaban con él en la prisión: «¿Por qué amanecieron con tan mala cara?»

8. Y le contestaron: «Los dos hemos tenido un sueño y nos falta quien lo interprete.» José les dijo: «¿No es Dios quien da el interpretar los sueños? Vamos, cuéntenme lo que soñaron.»

9. El que preparaba la bebida del rey contó primero su sueño a José así: "En mi sueño había frente a mí una parra,

10. y en la parra tres sarmientos. Apenas brotó, apareció la flor y maduraron los granos en los racimos.

11. Yo tenía en la mano la copa de Faraón, y tomando aquellas uvas las exprimía en la copa de Faraón, y ponía la copa en sus manos.»

12. José le dijo: «Esto es lo que quiere decir tu sueño. Los tres sarmientos significan tres días.

13. Dentro de tres días Faraón te pondrá la cabeza en alto, pues te restablecerá en tu oficio, y volverás a colocar la copa en manos de Faraón, como lo hacías antes, cuando eras jefe de los que preparaban su bebida.

14. Acuérdate, pues, de mí cuando recuperes tu puesto, y habla en mi favor a Faraón, para que me mande sacar de esta cárcel.

15. Pues contra mi voluntad fui raptado del país de los hebreos, y tampoco aquí he hecho nada por lo que merezca estar en prisión.»

16. Al ver el jefe de los panaderos que José había dado una interpretación favorable, le dijo: «Voy a contar ahora mi sueño: Había tres canastos de pan blanco sobre mi cabeza.

17. En el canasto de arriba había toda clase de pasteles de lo que come Faraón, pero los pájaros se lo comían del canasto que estaba sobre mi cabeza.»

18. Respondió José: «Este es el significado. Los tres canastos son tres días.

19. Pasados tres días, Faraón te pondrá la cabeza en alto, pues te colgará de un árbol y las aves vendrán a comer tu carne.»

20. Al tercer día era el cumpleaños de Faraón, y dio un banquete a todos sus servidores. Y cuando estuvo con ellos, se acordó del jefe de los que preparaban las bebidas y del jefe de los panaderos.

21. Repuso en su puesto al que preparaba las bebidas, quien de nuevo puso la copa en las manos de Faraón,

22. mientras al jefe de los panaderos lo hizo colgar, tal como José lo había interpretado.

23. El que preparaba las bebidas no se volvió a acordar de José: sencillamente lo había olvidado.

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Capítulo 31

1. Yo había hecho ese pacto con mis ojos de ni siquiera mirar a una doncella.

2. Pues, ¿cuál es la parte que Dios nos envía desde arriba y cómo devuelve el Omnipotente desde lo alto?

3. ¿No es acaso la desgracia para el injusto y la prueba para los que actúan con maldad?

4. El sabe cuál ha sido mi conducta y conoce todos mis pasos.

5. Nunca he andado con mentiras ni me he afanado en engañar a los demás.

6. Que me pese Dios en la balanza de la justicia, y se dará cuenta de mi honradez.

7. Si mis pasos se apartaron del buen camino, si mi corazón corrió tras lo que veían mis ojos, si he manchado mis manos,

8. ¡que otro coma lo que yo sembré, y sean arrancados mis retoños!

9. Si mi corazón se dejó seducir por mujer, si estuve acechando a la puerta de mi prójimo,

10. ¡sea para otro mi mujer, y otros brazos la estrechen!

11. Pues hubiera sido una infamia, un crimen condenado por los jueces,

12. un fuego que devora hasta la perdición y que habría consumido mis cosechas.

13. Si he menospreciado el derecho de mi siervo, o de mi sierva, cuando se quejaron de mí,

14. ¿qué podré hacer cuando Dios me juzgue?; y cuando me pida cuentas, ¿qué responderé?

15. Me formó a mí y a ellos en el seno materno, un mismo Dios nos formó en el vientre.

16. No les negué a los pobres lo que deseaban, ni a la viuda dejé aguardando en vano..

17. ¿Acaso comí solo mi pedazo de pan, sin compartirlo con el huérfano?

18. Al contrario, desde la infancia lo traté como un padre y desde joven he protegido a la viuda.

19. No he visto a un necesitado sin vestido ni algún pobre desnudo

20. sin que en lo íntimo de su ser me bendijera porque del vellón de mis corderos se había calentado.

21. Si he alzado mi mano contra un huérfano porque pensaba que podía contar con los jueces,

22. que mi espalda se desprenda del cuello y que mi brazo se parta en el codo.

23. Porque temo los castigos de Dios y no podría resistir ante su majestad.

24. No he puesto en el oro mi confianza, ni he exclamado: «Tú eres mi apoyo.»

25. No me complací en la abundancia de mis bienes ni de lo mucho que habían adquirido mis manos.

26. ¿Acaso, al ver el sol en su esplendor y la luna que radiante caminaba,

27. mi corazón se dejó seducir en secreto, y le mandé con mi mano un beso de mi boca?

28. También esto habría sido una falta criminal, porque habría renegado del Dios que está en lo alto.

29. ¿Acaso me alegré de la mala suerte de mi enemigo y me sentí feliz por la desgracia que lo afectaba?

30. No he permitido que mi lengua pecara deseándole la muerte como una maldición.

31. Decían las gentes de mi casa: ¿Hay alguien que no se haya saciado en su mesa?

32. Tenía abierta mi puerta al caminante y el forastero pasaba la noche a la intemperie .

33. ¿Acaso disimulé mis culpas como hace un cualquiera, ocultando el pecado en mi seno?

34. ¿Acaso debí temer al rumor público hasta quedarme callado y encerrado en mi casa?

35. ¡Quién me diera que se me escuchara! Ahí va mi firma: ¡que me responda el Omnipotente!

36. La acusación escrita por mi adversario, estoy listo para llevarla sobre mi espalda y me la ceñiré como una corona.

37. A él le daré cuenta del número de mis pasos y me acercaré a él como un príncipe. (40c) Aquí terminan las palabras de Job.

38. Si la tierra clamó contra mí y junto con ella lloraron sus surcos,

39. por haber yo comido sus frutos sin pagarlos o porque hice exhalar el alma a su dueño,

40. ¡que en lugar de trigo broten espinas, y en lugar de cebada, hierba maloliente!»

Capítulo 32

1. Y aquellos tres hombres dejaron de replicar a Job porque lo creían justo.

2. Entonces Elihú, hijo de Barakel, busita de la familia de Ram, se enojó contra Job, porque creía tener razón frente a Dios;

3. y también contra sus tres amigos, porque no habían encontrado qué responder y así habían dejado mal a Dios.

4. Elihú había esperado mientras hablaban con Job, porque ellos eran mayores que él.

5. Pero cuando vio que los tres hombres ya no respondían, se enojó.

6. Elihú tomó la palabra y dijo: «Yo soy joven y ustedes ancianos, y por eso temía y sentía miedo de manifestarles mi saber.

7. Yo me decía: hablará la edad y de los muchos años brotará la sabiduría.

8. Pero no; ella es en el mortal fruto de una inspiración, un espíritu salido del Omnipotente da la inteligencia.

9. Los sabios no son los ancianos, ni por ser viejos comprenden lo que es justo.

10. Por eso, ahora les digo: «Escúchenme y yo también demostraré mi saber.»

11. Yo puse atención a sus discursos y me fijé en sus razones mientras ustedes buscaban palabras.

12. Los escuché a ustedes atentamente, pero veo que nadie critica a Job, ninguno responde a sus razones.

13. No digan, pues: «Hemos alcanzado la sabiduría; es Dios quien nos enseña, no un hombre»

14. No ordenaré palabras como ésas, ni les replicaré en los términos que usaron ustedes.

15. Están vencidos, ya no saben qué responder y les faltan las palabras.

16. Yo esperé, pero ya no hablan, se callan a la vez sin haberlo rebatido.

17. Por eso, responderé yo y manifestaré también mi parecer.

18. Porque me siento lleno de palabras y me empuja un fuego interior.

19. Dentro de mí hay como un vino que fermenta, y que revienta los odres nuevos.

20. Hablaré para desahogarme, abriré mis labios y responderé.

21. No tomaré partido por nadie, a nadie adularé,

22. porque no sé adular, y si lo hiciera, mi Creador me echaría al viento.

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33. Yavé maldice la casa del malvado, bendice la morada de los justos.

34. Se burla de los burlones, concede su favor a los humildes.

35. La gloria está reservada a los sabios, y los tontos sólo tendrán el desprecio.

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"Quando o dia seguinte chegar, ele também será chamado de hoje. Tenha sempre muita confiança na Divina Providência." São Padre Pio de Pietrelcina