Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el decimoséptimo día, encontramos la reconciliación y la tragedia. Génesis 33-34 describe el conmovedor reencuentro de Jacob y Esaú tras años de separación, seguido del horroroso episodio de Dina en Siquem y la brutal venganza de Simeón y Leví. Job 23-24 revela la angustia de un hombre que busca desesperadamente la presencia de Dios mientras observa la injusticia que prevalece en el mundo. Proverbios 3:13-18 ensalza la sabiduría como más preciosa que las piedras preciosas, describiéndola poéticamente como un árbol de vida para quienes la alcanzan.

Capítulo 33

1. En cierto momento, Jacob vio algo: era Esaú que se acercaba con los cuatrocientos hombres. Distribuyó entonces a los hijos entre Lía, Raquel y las dos siervas.

2. Situó a las dos siervas con sus hijos por delante; detrás colocó a Lía con sus hijos, después a Raquel y a José.

3. El mismo pasó delante de todos, y se inclinó siete veces hasta el suelo antes de alcanzar a su hermano.

4. Esaú corrió al encuentro de su hermano y lo abrazó; echándose sobre su cuello lo besó, y los dos rompieron a llorar.

5. Levantó después la vista, y al ver a las mujeres y a sus hijos preguntó: «¿Qué tienen que ver todos estos contigo?» Jacob le respondió: «Son los hijos que Dios ha dado a tu siervo.»

6. Entonces se acercaron las siervas de Jacob con sus hijos, e hicieron profunda reverencia;

7. se acercó también Lía con sus hijos, y se postraron; por último se acercaron José y Raquel y se postraron.

8. Le preguntó Esaú: «¿Qué significan todos aquellos grupos con los que me he encontrado?» Respondió Jacob: «Esos eran para ganarme tu favor.»

9. Le dijo Esaú: «Hermano, yo tengo de todo, guarda lo que es tuyo».

10. Pero Jacob contestó: «No, por favor. Si realmente me quieres, acepta el regalo que te ofrezco, pues me he presentado ante ti como ante Dios, y tú me has acogido.

11. Acepta, pues, el regalo que te he traído, ya que Dios me ha favorecido, y tengo de todo.» Jacob insistió tanto, que Esaú aceptó.

12. «Vamos -dijo después Esaú-, pongámonos en marcha, que yo iré delante de ti.»

13. Jacob le dijo: «Mi señor sabe bien que los niños son delicados, y tengo ovejas y vacas paridas, que si las hago andar muy apuradas, en un solo día todo el ganado menor morirá.

14. Vaya mi señor delante de su siervo, y yo caminaré con calma al paso del ganado que viene detrás de mí y al paso de los niños, hasta que nos encontremos en Seír.»

15. Respondió Esaú: «Por lo menos acepta que se queden contigo algunos de los hombres que me acompañan.». Jacob replicó: «No es necesario si tengo paz contigo.»

16. Aquel mismo día regresó Esaú a Seír,

17. y Jacob se dirigió a Sucot, donde se construyó una casa e hizo chozas para sus rebaños; a esto se debió que aquel lugar fuese llamado Sucot (o sea, chozas).

18. Regresando de Padán-Aram, Jacob llegó sano y salvo a la ciudad de Siquem, en el país de Canaán, y acampó frente a la ciudad.

19. Compró por cien monedas de plata a los hijos de Hamor, que era padre de Siquem, el pedazo de tierra en que había instalado sus tiendas.

20. Allí construyó un altar, llamando a este lugar: «El, el Dios de Israel.».

Capítulo 34

1. Dina, la hija que Lía dio a Jacob, salió un día a visitar a las mujeres de aquel país.

2. La vio Siquem, hijo de Hamor el hivita, príncipe de aquella tierra, y la tomó; se acostó con ella y la violó.

3. Pero se quedó prendado de Dina, hija de Jacob, se enamoró de la joven y le habló de amor.

4. Entonces Siquem dijo a su padre Hamor: «Toma para mí a esa joven.»

5. Jacob se enteró de que su hija Dina había sido deshonrada, pero como sus hijos estaban en el campo con su rebaño, no dijo nada hasta que regresaron.

6. Hamor, padre de Siquem, vino a hablar con Jacob.

7. Cuando los hijos de Jacob volvieron del campo, se enteraron de lo que había pasado. Estos hombres se enojaron muchísimo porque se había cometido una infamia en Israel; alguien había abusado de la hija de Jacob, cosa que no debe hacerse.

8. Hamor habló con ellos y les dijo: «Siquem, mi hijo, está enamorado de la hermana de ustedes. Les ruego que se la den por esposa.

9. Sean nuestros parientes, dennos sus hijas, y tomen las nuestras.

10. Quédense a vivir con nosotros, pues todo el territorio está a disposición de ustedes; habiten en él, muévanse libremente y adquieran propiedades en ella.»

11. Siquem dijo al padre y a los hermanos de Dina: «Les ruego que me perdonen. Yo les daré todo lo que ustedes me pidan.

12. Impónganme un precio y regalos de valor, y yo les pagaré lo que quieran, pero denme a la muchacha por esposa.»

13. Los hijos de Jacob respondieron a Siquem y a su padre Hamor. Les hablaron con engaño, porque Siquem había deshonrado a Dina, su hermana, y les dijeron:

14. «No podemos dar nuestra hermana a un hombre incircunciso, pues entre nosotros eso es una vergüenza.

15. Daremos nuestro consentimiento con una sola condición: que se hagan iguales a nosotros, y circuncidan a todos los varones que hay entre ustedes.

16. Entonces daremos a nuestras hijas y tomaremos las de ustedes, viviremos con ustedes y con ustedes formaremos un solo pueblo.

17. Pero si no nos hacen caso y no se circuncidan, tomaremos a nuestra hermana y nos iremos.»

18. Estas palabras agradaron a Hamor y Siquem, su hijo.

19. El joven no tardó en hacer lo que se le pedía, porque estaba enamorado de la hija de Jacob; además, Siquem era el de más prestigio e influencia en la familia de su padre.

20. Hamor y su hijo Siquem fueron a la puerta de su ciudad y hablaron a sus conciudadanos, reunidos allí.

21. Les dijeron: «Estos hombres son gente pacífica. Dejemos que se establezcan aquí y se muevan libremente por nuestra tierra. Nuestro país es extenso, y hay mucho lugar para ellos. Nosotros nos casaremos con sus hijas y les daremos las nuestras como esposas a ellos,

22. pero ellos ponen una condición para quedarse con nosotros y formar un solo pueblo, y es que todos los varones nos hagamos circuncidar, tal como lo hacen ellos.

23. Si aceptamos, sus rebaños, sus posesiones, sus animales y todo lo que tienen, será de nosotros. Hagamos, pues, lo que nos piden y que vivan entre nosotros.»

24. Todos los que salían por la puerta de la ciudad se dejaron convencer por Hamor y su hijo Siquem, y todos los varones de la ciudad se hicieron circuncidar.

25. Al tercer día, cuando estaban más doloridos, dos hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, agarraron sus espadas, entraron en la ciudad sin peligro y mataron a todos los varones.

26. Mataron a Hamor y a su hijo Siquem, y tomando a Dina de la casa de Siquem, se fueron.

27. Los demás hijos de Jacob pasaron sobre los muertos y saquearon la ciudad.

28. Se apoderaron de sus vacas, ovejas, burros y de todo lo que había en la ciudad o en el campo.

29. Se llevaron como botín todas las riquezas, a las mujeres y a los niños, y saquearon todo lo que encontraron dentro de las casas.

30. Dijo entonces Jacob a Simeón y a Leví: «Me han dejado en mala situación, y por culpa de ustedes me odiarán los cananeos y los fereceos que ocupan el país. Yo sólo tengo unos pocos hombres, y si ellos se unen para atacarme, me exterminarán junto con toda mi gente.»

31. Pero ellos respondieron: «¿Ibamos a dejar que nuestra hermana fuera tratada como una prostituta?»

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Capítulo 23

1. Job tomó la palabra y dijo:

2. «Hoy aún es rebelde mi queja, no puede mi mano acallarla en mi boca.

3. ¡Ah, si supiera dónde vive, iría hasta su casa!

4. Expondría ante él mi caso y lediría toodos mis argumentos.

5. Por lo menos conocería su respuesta y trataría de comprender lo que él dijera.

6. ¿Acaso necesitaría gran fuerza para disputar conmigo? No, no tendría más que escucharme.

7. Reconocería que su demandante es un hombre recto y yo para siempre me libraría de mi juez.

8. Pero si voy al oriente, no está allí; al occidente, tampoco lo descubro;

9. si lo busco al norte, no lo encuentro; si vuelvo al mediodía, no lo veo.

10. Mas él me conoce, sea que ande o que me pare, y si me prueba en el crisol, saldré puro.

11. Mis pies han pisado sus huellas, he seguido su camino sin desviarme;

12. no me aparté del precepto que declaró, sino que puse en mi corazón sus palabras.

13. Pero él así decidió: ¿quién se lo impedirá? Lo que le dio ganas lo hará,

14. pues siempre cumple su propio decreto; y tiene proyectadas muchas cosas parecidas.

15. Por eso, estoy horrorizado ante él, y cuando reflexiono, le tengo miedo.

16. Dios me ha hecho perder el valor y el Omnipotente me ha espantado

17. porque no callaba al caer las tinieblas y la oscuridad que envolvió mi rostro.

Capítulo 24

1. ¿Por qué el Todopoderoso no se entera de lo que sucede y sus fieles no comprueban su justicia?

2. Los malvados cambian los linderos, llevan a pastar rebaños robados.

3. Se roban el burro de los huérfanos, y confiscan el buey de la viuda.

4. Los mendigos tienen que apartarse del camino, todos los pobres del país han de esconderse.

5. Como los burros salvajes en el desierto, salen desde la mañana a buscar su alimento, y a la noche no tienen pan para sus hijos.

6. Salen de noche a segar el campo y a vendimiar la viña del malvado.

7. Pasan la noche desnudos, sin tener qué ponerse, sin un abrigo contra el frío.

8. Están empapados por la lluvia de las montañas, sin tener donde guarecerse se sujetan a las rocas.

9. Se arranca al huérfano del pecho materno, se toma en prenda el hijo del pobre.

10. Andan desnudos, sin ropa, y sienten hambre mientras llevan las gavillas.

11. Mueven el molino para exprimir el aceite y pisan la uva de los lagares, pero quedan con sed.

12. En la ciudad gimen los moribundos, y los heridos piden socorro, pero Dios no atiende a sus súplicas.

13. Todos son enemigos de la luz, que no conocieron sus caminos, y no volverán por sus senderos,

14. De madrugada se levanta el asesino para matar al pobre indigente.

14. a Llegada la noche sale el ladrón

15. Luego el adúltero espera el anochecer, dice: "Ahora nadie me verá", y pone un pañuelo sobre su rostro.

16. asalta las casas que notó en el día y perfora sus muros en la oscuridad.

17. La mañana es para ellos tinieblas y al salir el sol los asusta.

18. Huye veloz, se parece a la espuma de las aguas, y evita el camino de las cumbres.

19. Un calor sofocante evapora sus aguas y quema lo que queda de su trigo.

20. El seno que lo formó se olvida de él, y su nombre no se recuerda más: la maldad ya no es más que un árbol cortado.

21. Pues maltrataba a la mujer sin hijos y no atendía a la viuda.

22. Hay Uno que con su fuerza agarra a los poderosos, que si se levanta, nadie podrá escaparse.

23. Dios permitió que progresara seguro, pero vigilaba sus caminos.

24. Se encumbró por un instante, y ya no existe, se ha marchitado como espiga cortada.

25. Si no es así, ¿quién me desmentirá y rebatirá mis palabras?"

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13. ¡Feliz el mortal que encontró la sabiduría, el hombre que obtuvo la inteligencia!

14. El estar provisto de sabiduría vale más que tener dinero en el banco; te da más utilidades que el oro.

15. Es más preciosa que las perlas, nada de lo que te atrae se le puede igualar.

16. Con su mano derecha te ofrece larga vida, y con la otra, riqueza y gloria.

17. Te llevará por caminos agradables, todas sus sendas son seguras.

18. Es un árbol de vida para el que se acerca a ella; ¡felices los que encontraron la sabiduría!

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"Deve-se caminhar em nuvens cada vez que se termina uma confissão!" São Padre Pio de Pietrelcina