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En el día 145, 1 Reyes 3 destaca la famosa sabiduría de Salomón al juzgar con justicia y discernimiento. En 2 Crónicas 4-5, la preparación y dedicación del templo de Dios se llevan a cabo con reverencia y alabanza. El Salmo 64 nos recuerda que Dios protege a los justos de los malhechores y escucha las oraciones de quienes confían en Él.
1. Salomón emparentó con Faraón, rey de Egipto. Tomó a su hija por esposa y la instaló en la Ciudad de David hasta que terminara de construir su casa, la Casa de Yavé y la muralla en torno a Jerusalén.
2. En estos tiempos el pueblo ofrecía sacrificios en los lugares altos, porque todavía no se había edificado la Casa de Yavé.
3. Por este mismo motivo Salomón ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los santuarios de las lomas, a pesar de que amaba a Yavé y seguía los preceptos de David, su padre.
4. El rey fue a Gabaón para ofrecer allí sacrificios, pues ése era entonces el más importante santuario de las lomas. (Sobre ese altar Salomón ofreció muchos sacrificios: unos mil holocaustos.)
5. Y en Gabaón se le apareció Yavé en sueños durante la noche, y le dijo: «Pídeme lo que quieras.»
6. Salomón respondió: «Tú has tenido gran amor a David, mi padre, ya que él te servía fielmente, como es debido y con sinceridad. También le has hecho un favor muy grande permitiendo que un hijo suyo le sucediera en el trono.
7. Ahora bien, Yavé, mi Dios, me ha hecho rey en lugar de David, pero no sé todavía conducirme;
8. soy muy joven para estar al frente del pueblo que has elegido, pueblo tan numeroso que no se puede contar.
9. Dame, pues, a mí, tu servidor, un espíritu atento, para gobernar bien a tu pueblo y para decidir entre lo bueno y lo malo, porque si no, ¿cómo podría gobernar este pueblo tan grande?»
10. A Yavé le gustó que Salomón le pidiese una cosa así.
11. Y le dijo: «No has pedido para ti una larga vida, ni has pedido riquezas, ni la muerte para tus enemigos, sino que has pedido inteligencia para gobernar con rectitud.
12. Por eso te concedo lo que pides; te doy sabiduría e inteligencia como nadie la tuvo antes de ti ni la tendrá después.
13. Además te doy lo que no has pedido, riquezas y gloria tales que mientras vivas no habrá rey alguno como tú.
14. Si sigues mis caminos, cumpliendo mis leyes y mandamientos, como lo hizo David, tu padre, te daré larga vida.»
15. Al despertar Salomón, se dio cuenta de que era un sueño. Volvió entonces a Jerusalén y se puso delante del Arca de la Alianza del Señor. Ofreció víctimas consumidas por el fuego y también sacrificios de comunión, dando un banquete a todos sus servidores.
16. En ese tiempo llegaron hasta el rey dos prostitutas
17. y una de ellas presentó así su queja: «Yo y esta mujer vivíamos en una misma casa y he tenido un hijo estando ella conmigo.
18. A los tres días de mi parto, también esta mujer tuvo un hijo. No había ningún extraño en casa, salvo nosotras dos.
19. El hijo de esta mujer murió ahogado durante la noche, porque ella se había acostado sobre él.
20. Entonces se levantó ella durante la noche y tomó a mi hijo de mi lado, mientras yo dormía, y lo acostó con ella, y a su hijo muerto lo puso conmigo.
21. Cuando me levanté para dar de mamar a mi hijo, lo hallé muerto; pero fijándome en él por la mañana, vi que éste no era el mío.»
22. La otra mujer dijo: «Mi hijo es el vivo y el tuyo es el muerto.» Pero la primera replicó: «Mientes, el mío es el vivo». De manera que discutían en presencia del rey.
23. Dijo el rey: «La primera dice: el mío es el que vive, el tuyo el muerto. Y la otra dice: no, el tuyo es el que ha muerto.»
24. Y añadió: «Tráiganme una espada.» Cuando se la pusieron delante, dijo:
25. «Partan en dos al niño vivo y denle la mitad a cada una.»
26. La verdadera madre del niño, conmovida por la suerte que iba a correr su hijo, dijo al rey: «Por favor, mi señor, que le den a ella el niño vivo y que no lo partan.» Pero la otra dijo: «No será ni para ti ni para mí, que lo partan.»
27. Sentenció el rey: «Para la primera el niño, y no lo maten, pues ella es su madre.»
28. Todo Israel supo de la sentencia que Salomón había pronunciado y lo respetaron, pues vieron que había en él una sabiduría divina para hacer justicia.
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1. Construyó también un altar de bronce de veinte codos de largo, veinte codos de ancho y diez codos de alto.
2. Hizo una gran pileta de metal fundido, llamado el mar, de diez codos de borde a borde, enteramente redondo y de cinco codos de alto. Un cordón de treinta codos medía su contorno.
3. Debajo del borde había en todo el contorno unas como figuras de granadas, diez por cada lado, colocadas en dos órdenes, fundidas en una sola masa.
4. Se apoyaba sobre doce bueyes; tres mirando al norte, tres mirando al oeste, tres mirando al sur, y tres mirando al este. El mar estaba sobre ellos, quedando sus partes traseras hacia el interior.
5. El espesor de este vaso era de un palmo y su borde era como el de una copa, o como el de un lirio abierto: hacía tres mil medidas.
6. Hizo diez pilas, que dispuso cinco a la derecha y cinco a la izquierda, para hacer en ellas las purificaciones. En ellas se lavaban las víctimas del holocausto mientras el mar servía para las purificaciones de los sacerdotes.
7. Hizo candelabros de oro según la forma ordenada, y los colocó en el Lugar Santo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda.
8. Hizo también cien tazas de oro.
9. Construyó también el patio de los sacerdotes y el patio grande con sus puertas, revistiendo las puertas de bronce.
10. Colocó el mar al lado derecho, hacia el sureste.
11. Hiram hizo también las ollas, las paletas y las tazas.
12. Así acabó la obra que le había encargado el rey Salomón en la Casa de Dios: las dos columnas; las molduras de los capiteles que coronaban las columnas; los dos trenzados para cubrir las dos molduras de los capiteles que estaban sobre las columnas;
13. las cuatrocientas granadas de los dos trenzados, dos filas de granadas para cada trenzado;
14. las diez basas y las diez pilas sobre las basas;
15. el mar con los doce bueyes debajo de él, las ollas, las paletas y las tazas.
16. Todos los utensilios que hizo Hiram-Abi para el rey Salomón, para la Casa de Yavé, eran de bronce bruñido.
17. El rey los hizo fundir en la vega del Jordán, al vado de Adma, entre Surot y Sereda.
18. Salomón fabricó todos estos utensilios en tan gran cantidad que no se pudo calcular el peso del bronce.
19. Salomón hizo todos los objetos destinados a la Casa de Dios: el altar de oro, las mesas para los panes de la Ofrenda,
20. los candelabros con sus lámparas de oro fino que ardieran según el rito, delante del Lugar Santísimo;
21. las flores, las lámparas y las tijeras para cortar las mechas, todo de oro puro.
22. Igualmente los cuchillos, las copas, las tazas y los incensarios, de oro puro. Eran también de oro los goznes de las puertas interiores de la Casa hacia el Lugar Santísimo, y de las puertas de la Casa hacia el Lugar Santo.
1. Así fue concluida toda la obra que hizo Salomón para la Casa de Yavé. Salomón hizo traer todo lo que había sido consagrado por su padre David, la plata, el oro y todos los objetos, y lo puso en los tesoros de la Casa de Dios.
2. Entonces congregó Salomón en Jerusalén a todos los jefes de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los principales de las casas paternas de los hijos de Israel, para hacer subir el Arca de la Alianza de Yavé desde la ciudad de David, que es Sión.
3. Se reunieron junto al rey todos los hombres de Israel, en la fiesta del mes séptimo.
4. Cuando llegaron todos los jefes de Israel, los levitas alzaron el Arca
5. y la llevaron junto a la Tienda de las Citas y todos los utensilios sagrados que había en la Tienda; los llevaron los sacerdotes y los levitas.
6. El rey Salomón, con toda la comunidad de Israel que se había reunido en torno a él, ante el Arca, sacrificaron ovejas y bueyes sin número; no se pudo contar la muchedumbre de las víctimas.
7. Los sacerdotes introdujeron el Arca de la Alianza de Yavé a su lugar, al Santuario de la Casa, al Lugar Santísimo, bajo las alas de los querubines.
8. Pues los querubines extendían las alas por encima del Arca, cubriendo el Arca y sus varas por encima.
9. Las varas eran tan largas que se veían sus puntas desde el Lugar Santo, desde la parte anterior al Lugar Santísimo, pero no se veían desde fuera; y allí están hasta el día de hoy.
10. En el Arca había solamente las dos tablas que Moisés puso en ella, en el Horeb, cuando Yavé hizo alianza con los hijos de Israel a su salida de Egipto.
11. Cuando los sacerdotes salieron del santuario (porque todos los sacerdotes que se hallaban presentes se habían santificado, sin hacer distinciones de clases,
12. mientras que todos los levitas cantores, Asaf, Hemán y Jedutún con sus hijos y hermanos, vestidos de lino fino, estaban de pie al oriente del altar tocando címbalos, salterios y cítaras y con ellos ciento veinte sacerdotes que tocaban las trompetas);
13. cuando, pues, se oyeron al mismo tiempo y al unísono los que tocaban las trompetas y los cantores, alabando y celebrando a Yavé; cuando alzaron la voz con las trompetas y con los címbalos y otros instrumentos de música para alabar a Yavé diciendo: «Porque es bueno, porque es eterno su amor»,
14. en ese momento la Casa se llenó de la nube de la Gloria de Yavé y los sacerdotes no pudieron continuar en su servicio a causa de la nube, porque la Gloria de Yavé llenaba la Casa de Dios.
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2. Escucha, oh Dios, mi voz cuando me quejo, me amenaza el enemigo, guarda mi vida;
3. escóndeme del complot de los malvados y de las maniobras de los criminales.
4. Afilaron sus lenguas como espada, tienen sus flechas, palabras de amenaza,
5. que tiran a ocultas contra el inocente, las lanzan de improviso y sin miedo.
6. Se animan entre sí para hacer el mal, estudian cómo disimular la trampa y dicen: "¿Quién verá
7. o quién descubrirá nuestros secretos?" Los sacará a la luz el que escudriña el fondo del hombre, lo profundo del ser.
8. Pero Dios les lanza sus flechas, y se ven heridos de repente.
9. Sus propias palabras los hicieron caer y los que los ven los miran sin piedad.
10. Cada cual entonces empieza a temer, dice en voz alta que es obra de Dios, y comprende su acción .
11. El justo se alegrará en el Señor y en él confiará; se congratularán todos los de recto corazón.
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"De todos os que vierem pedir meu auxílio, nunca perderei nenhum!" São Padre Pio de Pietrelcina